Núnez v. Cintrón Ortiz

115 P.R. Dec. 598, 1984 PR Sup. LEXIS 144
CourtSupreme Court of Puerto Rico
DecidedJune 29, 1984
DocketNúmero: R-84-40
StatusPublished
Cited by54 cases

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Núnez v. Cintrón Ortiz, 115 P.R. Dec. 598, 1984 PR Sup. LEXIS 144 (prsupreme 1984).

Opinion

El Juez Asociado Señor Negrón García

emitió la opinión del Tribunal.

Al decidir este recurso, cuyo derrotero hacia la justicia ha seguido una ruta llena de dificultades, remembramos que el jurista “[encontrará sin duda un sinfín de ventanas ce-rradas, de estrellas apagadas, de hombres dormidos. En esta tarea debe saber que no está solo. Su misión es revelar lo justo, así como el artista debe descubrir la belleza, y allí, precisamente, radica la grandeza de su oficio. . . . Deberá ante todo tener fe y muñirse de prudencia. Deberá interro-gar a la realidad una y otra vez, pensarla en términos con-cretos, ilustrarse, y por fin actuar. Recordará que el argu-mento de la razonabilidad será siempre superior a cualquier fórmula que intente apartarse de él (por más que sea). Tendrá presente que el llamado ‘mundo jurídico’ no está divorciado del real, sino que es parte integrante e inseparable (en sentido ontológico) de éste. Que no se puede ser buen juez y mal padre de familia; ni buen abogado y mal her-mano. El hombre de derecho será ante todo un buen o mal hombre”. J. E. Leonetti, El llamado “mundo jurídico” y la realidad, Rev. La Ley, Año XLVIII, Núm. 50, pág. 1.(1)

[601]*601r-H

A Roberto Núñez Cruz, de cuatro (4) años, le extirparon las amígdalas y adenoides el 26 de marzo de 1979. La adeno-tonsilectomía la practicó, bajo anestesia general, el otorrino-laringólogo Dr. Heriberto Cintrón Ortiz en el Hospital de Damas, Ponce. Al otro día fue dado de alta en aparente con-dición satisfactoria. Mostraba niveles normales de hemo-globina (11.3 gramos) y hematocritos (34.3 gramos).

En la madrugada del 30 de marzo de 1979 el niño comenzó a sangrar profusamente por la boca. Ante la hemorragia masiva, sus padres lo trasladaron inmediata-mente al Hospital de Damas. Durante el trayecto continuó sangrando. Llegó a las 4:55 A.M. Fue atendido por el médico de turno y encargada de la Sala de Emergencia doctora Feliciano. Le recetó una dosis de supositorios por la vía rectal, otra de Sudafed oralmente y dosis de 20cc. de una solución glucosa conocida como Ringer Lactate. Se le tomó la temperatura por la vía oral y una muestra para CBC de Laboratorio. El expediente refleja temperatura de 39°. (2) No le tomaron ni se anotó en el récord los signos vitales de res-piración, pulso y presión sanguínea. (3)

[602]*602Tan pronto administró el tratamiento, la doctora Feli-ciano ordenó al personal que se comunicaran con el doctor Cintrón Ortiz. Fue llamado a las 6:30 A.M. Desde su residen-cia el galeno impartió ciertas instrucciones. Indicó que en-viaran al paciente a la Sala de Emergencia del Hospital San Lucas donde tenía programadas cinco intervenciones esa mañana. Minutos más tarde llamó y rectificó para que el menor permaneciera en el Hospital de Damas.

El doctor Cintrón llegó a las 7:00 de la mañana. Examinó a Robertito y los resultados de la prueba CBC de laboratorio efectuada a las 6:00 de la mañana. La hemoglobina había bajado alarmantemente hasta 8.5 gramos y los hematocritos a 27.0 gramos. Observó que no estaba sangrando en ese momento. No pudo determinar la vena o arteria que provocó la hemorragia. Concluyó que el niño había perdido una gran cantidad. Ordenó le aplicaran una inyección de vitamina K y una transfusión de 500cc. de sangre pura (whole blood). Enfatizó administraran ambas inmediatamente (STAT). No determinó la causa de la fiebre de 39° anotada en el récord. Tampoco se desprende del récord la condición, en esta etapa, de los signos vitales como pulso, respiración y presión sanguí-nea.

Antes de salir para efectuar las otras operaciones, el doctor Cintrón informó a los padres que había examinado al niño, que en su opinión se le había desprendido uno de los puntos de sutura, pero no estaba seguro si era en el área de las amígdalas o de las adenoides. Además les indicó que había dispuesto su hospitalización y que tenía que partir hacia el Hospital San Lucas. Anotó en el expediente que ordenaba la hospitalización —según traducción del tribunal de instancia— para “observación y control de sangramiento” (iobservation and control of bleeding).

El niño permaneció en la Sala de Emergencia. A las 7:30 de la mañana las enfermeras le aplicaron la dosis de vitami-na K. Anteriormente le habían suministrado el Sudafed, Tigan y el Ringer Lactate. No se le administró la transfusión [603]*603de sangre. Anotaron que la sangre no se ponía en Emergen-cia sino en el piso, es decir, una vez se le instalara en una habitación.

Aproximadamente a las 10:00 de la mañana lo trasla-daron a la habitación núm. 511-B en el departamento de Pediatría. Sus padres lo acompañaban. Lucía visiblemente pálido. Todavía no le habían suministrado la transfusión. Le estaban inyectando el suero Ringer Lactate. Aquí, por pri-mera vez, se anota en el expediente denominado “Perfil de Enfermería” —preparado por la enfermera del piso— el signo vital del ritmo cardíaco. Según determinó el foro de instancia, para esa hora había adquirido proporciones taquicárdicas, 120 pulsaciones por minuto.

Al ser instalado en la habitación eliminó un coágulo. El personal del hospital lo comunicó al doctor Cintrón. Éste no tomó acción de inmediato. No inquirió si le habían adminis-trado la transfusión. Testificó, que en efecto había recibido el informe, pero que su última intervención quirúrgica en San Lucas había terminado a las 10:55 A.M., salió a las 11:30 A.M. y arribó a Damas a las 11:55 A.M. Mientras el tiempo transcurría, el Hospital de Damas no asignó otro facultativo ni el doctor Cintrón Ortiz designó un sustituto para que atendiera al niño durante su ausencia.

Al arribar el doctor Cintrón Ortiz, el padre del menor —que en todo momento lo acompañaba— le informó que el niño estuvo escupiendo sangre. El propio facultativo notó manchas de sangre en la sábana que cubría la cama. El galeno salió al mostrador de enfermeras a hacer unas anota-ciones y fue llamado porque el niño estaba sangrando nuevamente. Se observaba pálido y mareado.

Desde ese instante, la hemorragia fluyó continua e inin-terrumpidamente. Momentos antes —a las 10:45 A.M.— el personal del hospital había comenzado a administrarle la transfusión que había sido ordenada con carácter de urgen-cia (STAT), desde las 7:00 A.M. Según la prueba desfilada, esa transfusión de 500cc. de sangre a un niño tarda 2 horas aproximadamente en bajar al organismo.

[604]*604Ante este cuadro, el doctor Cintrón ordenó el traslado del niño a la sala de operaciones para intentar detectar la hemorragia. A las 12:18 P.M. un anestesiólogo lo examinó. Encontró que tenía una taquicardia de 120 pulsaciones por minuto, lucía pálido, anémico, shoky y sangraba profusa-mente. Anotó en el récord que en caso de que hubiese que aplicarle anestesia debía clasificarse de alto riesgo (4-E).

El doctor Cintrón decidió operar a Robertito. A los 35 minutos de administrarle anestesia, y cuando ya la taqui-cardia había subido a unas 140 pulsaciones por minuto, ocurrió uno de los riesgos que el anestesiólogo había pre-visto: el corazón dejó de latir. El paro cardíaco se prolongó por varios minutos. En consecuencia no llegó oxígeno al cerebro. A pesar de que se logró restituir los latidos del corazón, ocurrió una anoxia cerebral. El doctor Cintrón con-tinuó la operación y con carácter de urgencia, ordenó una prueba de laboratorio con la misma expresión utilizada para la transfusión: STAT.

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