Junta de Relaciones del Trabajo v. Otis Elevator Co.

105 P.R. Dec. 195, 1976 PR Sup. LEXIS 2622
CourtSupreme Court of Puerto Rico
DecidedSeptember 20, 1976
DocketNúmero: O-76-590
StatusPublished
Cited by24 cases

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Junta de Relaciones del Trabajo v. Otis Elevator Co., 105 P.R. Dec. 195, 1976 PR Sup. LEXIS 2622 (prsupreme 1976).

Opinion

El Juez Asociado Señor Martín

emitió la opinión del Tribunal.

La Junta de Relaciones del Trabajo de Puerto Rico acude ante nos amparada bajo la Ley de Relaciones del Trabajo de [197]*197Puerto Rico, 29 L.P.R.A. sec. 61 et seq., solicitando que se ponga en vigor un laudo de arbitraje rendido contra el pa-trono Otis Elevator Company por un árbitro del Negociado de Conciliación y Arbitraje del Departamento del Trabajo de Puerto Rico. Dictamos una orden dirigida al patrono para que mostrara causa por la que no debíamos poner el laudo en vigor.

El árbitro celebró dos vistas a las que comparecieron las partes y ofrecieron prueba sobre sus contenciones. Los hechos que surgen del laudo son los siguientes:

“En julio de 1973 la Compañía llevó a cabo una suspensión de empleados (lay-off) que afectó a 23 empleados. Al reorganizar su personal con motivo de dicha reducción, la Compañía procedió a reclasificar a 17 empleados. Estos fueron descendidos de su clasificación de mecánicos a ayudantes de mecánicos. Este des-censo en clasificación trajo consigo una rebaja en los salarios que devengaban estos trabajadores. La razón fundamental que dio la Compañía para llevar a cabo este ‘lay-off’ fue que habían estado perdiendo contratos de servicio y proyectos de construc-ción que se estaban terminando, no estaban siendo sustituidos por otros nuevos. Después de descenderlos en su clasificación, la Compañía volvió a reponer en su clasificación de primera clase a varios de estos empleados, pero al presente, algunos empleados descendidos aún se desempeñan como ayudantes de mecánicos.”

La controversia sometida a arbitraje gira alrededor de la interpretación del Art. XVIII del convenio colectivo exis-tente entre la Unión de Trabajadores S.I.U. de Puerto Rico y el patrono mencionado, cuyo artículo reza como sigue en su parte pertinente:

“En reconocimiento de la responsabilidad de la Compañía de operar eficientemente su negocio se conviene y acuerda que para propósitos de suspensiones (‘lay-off’) y reposiciones los factores importantes son antigüedad y habilidad para realizar el trabajo.
Sección 1 — Aumento en Empleomanía ....
Sección 2 — Reducción en la Empleomanía. — Cuando sea ne-cesario reducir el número de empleados dentro de una clasifica-ción, el último empleado que haya entrado en dicha clasificación [198]*198será el primero en ser suspendido (‘laid-off’), siempre y cuando que los empleados restantes en dicha clasificación tengan la capacidad para realizar el trabajo. El empleado sujeto a suspen-sión (‘lay-off’) será colocado en la clasificación más baja que dicho empleado haya ocupado siempre y cuando que pueda cuali-ficar a base de antigüedad y capacidad a menos que el empleado elija ser colocado en la lista de antigüedad inactiva y sujeto a las disposiciones de la Sección 3 de este Artículo.
Sección 3 — Derechos de Reposición (Recall Rights) . . . .”

Ambas partes de mutuo acuerdo sometieron ante la consi-deración del árbitro la siguiente cuestión:

“Determinar si la Compañía realizó o no un descenso de clasificación fuera de lo dispuesto en el Artículo XVIII del con-venio colectivo en relación a los 17 empleados querellantes. En caso afirmativo el árbitro impondrá el remedio.”

Luego de un análisis somero de la prueba, el árbitro concluyó que la compañía no utilizó el criterio de antigüedad para los descensos en clasificación de los empleados, habién-dose basado ésta exclusivamente en el criterio de habilidad de los descendidos, y emitió el siguiente laudo:

“La Compañía realizó un descenso de clasificación fuera de lo dispuesto en el Artículo XVIII, ya que utilizó el criterio de habilidad en vez del de antigüedad al realizar dicho descenso.
Entre los 17 empleados querellantes, aquellos que fueron directamente perjudicados por esta acción incorrecta del Patrono tendrán derecho a que se les pague el diferencial en salario entre el sueldo que ganaban como mecánicos y el que ganaron luego como ayudantes de mecánicos.”

La Junta peticionaria solicita:

1) Que se ponga en vigor en su totalidad el laudo de arbitraje emitido por el árbitro Jorge A. Farinacci en contra de Otis Elevator Company y a favor de S.I.U. de Puerto Rico.

2) Que se ordene a Otis Elevator Company, la deman-dada, a cumplir con todos los pormenores de dicho laudo y pagar a los empleados afectados las cantidades correspon-dientes más la compensación adicional dispuesta por el Art. [199]*19913 de la Ley Núm. 379 del 15 de mayo de 1948, 29 L.P.R.A. sec. 282.

El patrono, en su mostración de causa descansa en Junta Relaciones del Trabajo v. N. Y. & P.R. S/S Co., 69 D.P.R. 782 (1949), al alegar que el referido laudo es nulo por no resolver con finalidad todas las cuestiones en controversia que fueron sometidas al árbitro en el acuerdo de sumisión. Expone en su argumentación que el árbitro tenía la en-comienda de imponer el remedio y no lo hizo, en tanto en cuanto se limitó a determinar que aquellos empleados per-judicados por la acción del patrono tendrían derecho a que se les pagara el diferencial en salario entre el sueldo que ganaban como mecánicos y el que devengaron como ayudan-tes de mecánicos, sin resolver cuáles de los empleados quere-llantes tenían derecho a cobrar el diferencial, ni cuáles fue-ron correctamente descendidos en clasificación, ni cuántos continuaban clasificados incorrectamente como ayudantes de mecánicos a la fecha en que se dictó el laudo. Aduce además que el árbitro no estableció las sumas que habrían de pagarse a los querellantes ni las fechas en que fueron clasificados nuevamente como mecánicos.

Es norma general que el laudo de un árbitro es final e inapelable, por lo que no puede litigarse en los tribunales lo que válidamente se arbitró. J.R.T. v. Caribbean Container Co., 89 D.P.R. 742, 745 (1964); Rivera Adorno v. Autoridad de Tierras, 83 D.P.R. 258, 265-67 (1961); Junta Relaciones del Trabajo v. N.Y. & P.R. S/S Co., supra, pág. 800. A tono con dicha norma hemos resuelto que un laudo de arbitraje no es ni un contrato ni una sentencia, pero disfruta de la naturaleza de ambos; y por consiguiente un laudo, basado en una sumisión voluntaria, puede ser impugnado solamente en casos de (1) fraude, (2) conducta impropia, (3) falta del debido procedimiento en la celebración de la vista, (4) violación de la política pública, (5) falta de jurisdicción, y (6) que no resuelva todas las cuestiones en controversia que se [200]*200sometieron. Colón Molinary v. A.A.A., 103 D.P.R. 143 (1974); Junta Relaciones del Trabajo v. N.Y. & P.R. S/S Co., supra, pág. 800. Un laudo, por tanto, no puede anularse por meros errores de criterio ya sean éstos en cuanto a la ley o en cuanto a los hechos. Colón Molinary v. A.A.A., supra, pág. 154; Junta Relaciones del Trabajo v. N.Y. & P.R. S/S Co., supra, pág. 800.

Según indicamos en el párrafo anterior una de las excep-ciones a la norma de abstención judicial es la omisión de resolver todas las cuestiones sometidas a arbitraje mediante el acuerdo de sumisión.

La validez de un laudo depende esencialmente de que éste disponga finalmente de la controversia sometida. Updegraff and McCoy,

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