Firpi v. Pan American World Airways, Inc.

89 P.R. Dec. 197, 1963 PR Sup. LEXIS 429
Supreme Court of Puerto Rico·Decided October 9, 1963·No. Número: 359·Published·Cited by 15 cases

Opinion

El Juez Asociado Señor Hernández Matos

emitió la opinión del Tribunal.

Se trata de una reclamación interpuesta contra una por-teadora aérea con motivo de la pérdida de ciertos artículos de joyería durante un viaje por avión entre San Juan y Nueva York, realizado el 13 de setiembre de 1958. La demandada fue condenada a pagar al demandante la suma de $9,625.00, las costas y $1,000 por concepto de honorarios de abogados.

El punto principal debatido es si procede aplicar a los he-chos probados las disposiciones de la tarifa de pasajeros Núm. RR-3 de la Pan American World Airways, Inc.,(1) aprobada por la Junta de Aeronáutica Civil.

Luego de un juicio en sus méritos el tribunal de instancia estimó debidamente probados los siguientes hechos:

El señor Miguel Firpi y su esposa llevaron a cabo con la Pan American un contrato de transporte mediante el cual esta última se obligó para con íós primeros a transportarlos por avión, conjuntamente con sus aquipajes, directamente desde San Juan a la ciudad de Nueva York en consideración al pago de $357.00.

Para que fueran transportadas conforme al referido con-trato, el demandante entregó y puso bajo el control de la demandada el equipaje que consistía de cinco maletas. A cambio, la demandada entregó al demandante las contraseñas correspondientes a cada maleta para que éste pudiera recla-marlas al llegar a Nueva York.

Partieron los esposos Firpi de San Juan en el vuelo 202 de la mañana del 13 de setiembre de 1958 arribando a Nueva York ese mismo día por la tarde. Una de las cinco maletas entregadas, perteneciente a la esposa del demandante, conte-niendo prendas de vestir, otros objetos y joyas por valor de [202] $9,625.00, no le fue devuelta cuando presentaron ellos la contraseña correspondiente, recibiendo sin embargo las cuatro restantes.

Inmediatamente el demandante fue a las oficinas de la demandada en el aeropuerto de Idlewild en Nueva York e informó la desaparición de la maleta y éstos le contestaron que esperara los otros vuelos que venían de Puerto Rico, pues quizás estuviera en uno de ellos. Esperaron el próximo vuelo sin éxito alguno. Como ya era tarde, fueron al Hotel Essex House donde se hospedarían, dejaron su equipaje y regresaron al aeropuerto de Idlewild. En las oficinas del aeropuerto relacionadas con los objetos perdidos hablaron con el señor Lancey, jefe de las mismas, a quien le informaron que la maleta contenía joyas y objetos por valor de diez a quince mil dólares y tenía que aparecer.

De nuevo revisaron las maletas que habían llegado en otros aviones procedentes de Puerto Rico sin lograr localizar la que interesaban. Luego de ahí se dirigieron nuevamente a la oficina de “Objetos Perdidos” pero eran las 11:30 de la noche y la misma se encontraba cerrada. Hablaron entonces por teléfono internacional con su hijo en San Juan explicán-dole lo sucedido para que éste lo informara a las oficinas de la Pan American en el aeropuerto de San Juan, lo cual hizo.

El día siguiente (14 de setiembre de 1958) llamó el de-mandante bien temprano al aeropuerto de Idlewild, contes-tándosele que no había llegado la maleta., Entonces fue a las oficinas de la General Motors en Nueva York, habló con los abogados de ésta y desde allí llamaron a las oficinas de la Pan American en el aeropuerto de Idlewild urgiéndoles encontrar la maleta.

En el ínterin, la Pan American había enviado un mensaje de teletipo a todas sus oficinas y departamentos en Nueva York, Baltimore, Filadelfia, Boston, Washington, Miami, Antigua, Santa Cruz, Puerto España, Yorktown, Paramaribo, etc., dándoles una descripción de la maleta, el número del [203] boleto que la misma llevaba, el nombre del pasajero, el color de su cubierta y que la misma era extremadamente valiosa, para que informaran inmediatamente a Idlewild de su apari-ción, “ya que se encontraba descarriada (misloading) y que la devolvieran a dicho aeropuerto.”

El mensaje de las 9:45 p.m. del 13 de setiembre fue con-testado por el “traffic manager” de la demandada en Baltimore, el 14 de setiembre de 1958, a las 6:50 p.m. informando al departamento de objetos perdidos en San Juan y en Idlewild que la maleta del pasajero Miguel Firpi había sido recibida equivocadamente en Baltimore en el vuelo 214 del día 13 de setiembre, y puesta a bordo de un vuelo que iba para Idlewild con parada en Filadelfia; que ya debía de estar en el aero-puerto de Idlewild. Informó, además, que el boleto de la maleta (baggage tag) estaba marcado “vuelo 202” pero sin destino alguno.

El lunes 15 de setiembre, a las 5:50 p.m. el “traffic manager” de la demandada en Baltimore, en contestación a un telegrama dirigido a él ese mismo día a las 9:10 a.m. en rela-ción con el vuelo 214 del día 13 de setiembre y la maleta del señor Firpi, “informó que definitivamente había sido enviada en dicho vuelo del día 13 y que preguntaran a Filadelfia las razones por las cuales habían manipulado con la maleta, aunque por error pudieron haberlo hecho, ya que la misma estaba mal dirigida (mistag)” y que la maleta había sido vista por última vez en Filadelfia y sólo ellos podían infor-marle lo que habían hecho con ella.

El martes 16 de setiembre de 1958 el demandante habló con el Sr. William H. Pace, Jr., administrador general de la Pan American en Nueva York, quien al ponerse en conoci-miento de lo sucedido y del contenido de la maleta, llamó por teléfono al Sr. C. L. D’Gabriel para que se encargara del caso. El señor D’Gabriel les prometió hacer todo lo posible a su alcance por encontrar la maleta.

El miércoles 17 de setiembre por la mañana, el deman-[204] dante y su esposa recibieron un telefonema de las oficinas de objetos perdidos del aeropuerto de Idlewild en Nueva York comunicándoles que estaban muy contentos en dejarle saber que la maleta había sido localizada en Baltimore y que la mandarían en el próximo vuelo para Nueva York. El deman-dante le contestó que no mandaran la maleta al hotel, que la dejaran en Idlewild y que saldrían inmediatamente para recibirla, lo cual hicieron a toda prisa.

Al llegar ellos al aeropuerto de Idlewild no pudieron en-tregarles la maleta por no haberla recibido, no obstante haber sido localizada en Baltimore y vista por última vez en Filadelfia. Fue puesta a bordo del vuelo que iba para el aero-puerto de Idlewild y se volvió a extraviar en dicho trayecto sin que hasta ahora se haya vuelto a encontrar, habiéndola perdido para siempre el demandante con todo su contenido.

Además de prendas de vestir y otras pertenencias, la maleta perdida contenía las siguientes joyas:

“Diamond ring- containing 1 diamond weighing approximately 4 cts. for . $4,000.00
Diamond baguette ring for . 500.00
Emerald and baguette diamond ring for . 400.00
Ruby and baguette diamond ring for. 375.00
14 K. gold bracelet with pearls and diamonds .... 500.00
14 K. gold pin and earrings to match for . 150.00
14 K. gold movado watch and attachment . 250.00
Double strand of fine cultured pearls with diamond snap for . 1,500.00
Diamond and pearl earrings to match necklace .... 600.00

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Firpi v. Pan American World Airways, Inc., 89 P.R. Dec. 197, 1963 PR Sup. LEXIS 429 (prsupreme 1963).

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