Montes v. Fondo del Seguro del Estado

87 P.R. Dec. 199, 1963 PR Sup. LEXIS 189
CourtSupreme Court of Puerto Rico
DecidedJanuary 31, 1963
DocketNúmero: 381
StatusPublished
Cited by31 cases

This text of 87 P.R. Dec. 199 (Montes v. Fondo del Seguro del Estado) is published on Counsel Stack Legal Research, covering Supreme Court of Puerto Rico primary law. Counsel Stack provides free access to over 12 million legal documents including statutes, case law, regulations, and constitutions.

Bluebook
Montes v. Fondo del Seguro del Estado, 87 P.R. Dec. 199, 1963 PR Sup. LEXIS 189 (prsupreme 1963).

Opinion

El Juez Asociado Señor Dávila

emitió la opinión del Tribunal.

Mientras trabajaba para su patrono, un obrero de 57 años, casado y gozando de buena salud sintió un fuerte dolor en la cintura, las caderas y los muslos, se desmayó y cayó al suelo. Referido al Fondo del Seguro del Estado, fue sometido a tratamiento de fisioterapia y dado de alta el 11 de agosto de 1953. El Fondo entendía que no necesitaba más trata-miento médico y que podía trabajar nuevamente. Apeló a la Comisión Industrial. Luego de exámenes clínicos y otros trámites correspondientes, mediante resolución del 30 de no-viembre de 1954 la Comisión ordenó que el caso fuera referido nuevamente al Fondo “. . . para que se le practiquen nue-vos estudios radiográficos y mielográficos para eliminar la posibilidad de una hernia de un disco intervertebral . . .” [201]*201El Fondo dispuso la hospitalización del demandante en su Centro Médico Quirúrgico con la siguiente instrucción:

“Se refiere al obrero del epígrafe para admisión y estudios neurológicos, radiográficos y mielográficos por el Dr. N. Rifkin-son, según Orden de la Comisión Industrial. Diag: Contusión muslo derecho. Las radiografías fueron negativas de patología ósea.”

Hospitalizado el 28 de diciembre de 1954, fue sometido a exámenes entre esa fecha y el 17 de febrero de 1955. El 19 de febrero de 1955 el Dr. Rifkinson rindió informe al Fondo del Seguro del Estado recomendando que fuera operado de una herniación múltiple del núcleo pulposo. El obrero re-gresó a su hogar mientras el Fondo decidía sobre la interven-ción quirúrgica.

El 24 de febrero el Fondo decidió que fuera operado y se ordenó su hospitalización para el 7 de marzo siguiente.

Fué operado el 15 de marzo de 1955. Le fueron removi-dos tres discos vertebrales de la región lumbar. Luego de la operación y aparentemente como resultado de ella sobre-vino paraplejía. Carece de la facultad de locomoción y debe usar una silla de ruedas para moverse. Perdió su potencia sexual y tiene dificultad en evacuar y orinar, sufriendo de intensos dolores físicos al hacerlo. Requiere la ayuda de su esposa para todas sus necesidades y no le es posible dedicarse a labores útiles.

El Fondo así lo reconoció al determinar que el deman-dante sufrió, con carácter permanente, la “pérdida del ciento por ciento (100%) de sus funciones fisiológicas generales”. El Fondo concedió $3,000.00, el máximo permisible.

Inició acción contra el Fondo y el Estado Libre Asociado reclamando daños y perjuicios. Alegó que la operación a que fue sometido fue efectuada sin su consentimiento ni su conocimiento; que fue practicada en forma negligente y que el médico que la realizó actuó como empleado del Fondo.

[202]*202El tribunal sentenciador determinó que la prueba no de-mostraba negligencia alguna por parte del facultativo que practicó la operación al demandante. “Como cuestión de hecho”, afirma el Tribunal, “el demandante no presentó evidencia de clase alguna que directamente o por razonable inferencia establezca hecho o acto alguno negligente del ciru-jano . . Pero determinó que al haber ordenado el Fondo la operación sin obtener el consentimiento previamente, había cometido una intervención ilegal en la persona del deman-dante. Por dicha actuación el demandante tenía derecho a reclamar a base de lo dispuesto en los Arts. 1802 y 1803 del Código Civil. El tribunal concedió $15,000 de indemnización más costas y sin honorarios, a tenor con lo dispuesto en el Art. 2 de la Ley Núm. 104 de junio 29 de 1955 — 32 L.P.R.A. sec. 3077(a) (Supl. 1961) — .

Solicitada la reconsideración, el tribunal sentenciador dictó una resolución y sentencia desestimando la demanda. Funda su fallo en lo dispuesto en el Art. 6(d) de la Ley Núm. 104 antes citada. Este artículo excluye de la ley que autoriza reclamaciones contra el Estado Libre Asociado, las “acciones por daños y perjuicios contra el Estado por acto u omisión de un funcionario, agente o empleado: (d) cons-titutivo de acometimiento, agresión u otro delito contra la persona. .

El tribunal estimó que la doctrina y la jurisprudencia establecen que una intervención quirúrgica efectuada sin el ■consentimiento de la persona constituye un acometimiento y -agresión y por tanto, no procedía la reclamación contra el Estado. Acordamos revisar la sentencia.

Debemos consignar al comenzar a considerar este recurso que el recurrente no ha elevado la transcripción de ■evidencia, por lo que no estamos en condiciones de determinar •si hubo o no negligencia por parte del médico que practicó la operación. El recurso se limita pues a determinar si con los hechos que el caso presenta existe responsabilidad por parte [203]*203del Estado al haber ordenado el Fondo la intervención quirúrgica sin el previo consentimiento del obrero.

En Rojas v. Maldonado, 68 D.P.R. 818 (1948) expresa-rnos que “[s]e ha sostenido que el consentimiento del paciente es necesario para autorizar al cirujano a practicar una ope-ración en el cuerpo de aquél y que una operación practicada sin tal consentimiento es un acto torticero e ilegal que hace responsable al cirujano por los daños causados al paciente”. Expresamos además que “[a]l actuar sin la autorización. . . el demandado incurrió en culpa extracontractual o aquiliana, se hizo responsable de las consecuencias de sus actos y quedó legalmente obligado a reparar el daño causado”.

Es generalmente aceptado el principio que establece el requisito del consentimiento para practicar una operación. Dicenzo v. Berg, 16 A.2d 15 (Pa. 1940); Schmeztz v. Tracy, 177 Atl. 520 (Conn. 1985); McClees v. Cohen, 148 Atl. 124 (Md. 1930); Paulsen v. Gundersen, 260 N.E. 448 (Wis. 1935); Natanson v. Kline, 350 P.2d 1093 (Kan. 1960); Hundley v. St. Francis Hospital, 327 P.2d 131 (Cal. 1958) Physicians’ & Dentists Business Bureau v. Dray, 111 P.2d 568 (Wash. 1941) ; Carroll v. Chapman, 139 So.2d 61 (La. 1962) ; Moore v. Webb, 345 S.W.2d 239 (Mo. 1961); Wasmuth, C.E., Consent to Surgical Procedures, 6 Clev.-Mar. L. Rev. 235 (1957). En Mohr v. Williams, 104 N.W. 12 (Minn. 1905), la corte basó su decisión favorable a la demandante en “el derecho a la inviolabilidad de [su] persona (que) ne-cesariamente prohíben al médico o cirujano, no importa cuán hábil o eminente. . . violar sin el consentimiento previo la integridad corporal de su paciente mediante una intervención quirúrgica mayor”. Ver además Rogers v. Lumbermens Mutual Casualty Company, 119 So.2d 649 (La. 1960).

Se ha reconocido que en ciertas ocasiones no hace falta el consentimiento de la persona. Como en casos de emergen-cia en que no es práctico o resulta imposible obtener el consen-timiento del paciente. En estos casos se sostiene que ha [204]*204habido consentimiento implícito. Pratt v. Davis, 79 N.E. 562 (Ill. 1906); Mohr v. Williams, supra; Baxter v. Snow,

Related

Escalera-Saldado v. United States
261 F. Supp. 3d 163 (D. Puerto Rico, 2016)
Lozada Tirado v. Tirado Flecha
177 P.R. 893 (Supreme Court of Puerto Rico, 2010)
Guardiola Álvarez v. Departamento de la Familia
175 P.R. 668 (Supreme Court of Puerto Rico, 2009)
Viruet Morales v. Brunet Cardona
13 T.C.A. 867 (Tribunal De Apelaciones De Puerto Rico/Court of Appeals of Puerto Rico, 2008)
López Cotto v. Western Auto of Puerto Rico, Inc.
171 P.R. 185 (Supreme Court of Puerto Rico, 2007)
Luis D. López Cotto Y Otros v. Western Auto of Puerto Rico, Inc. Y Otros
2007 TSPR 94 (Supreme Court of Puerto Rico, 2007)
García Gómez v. Estado Libre Asociado de Puerto Rico
163 P.R. Dec. 800 (Supreme Court of Puerto Rico, 2005)
Torres Morales v. Municipio de Caguas
11 T.C.A. 247 (Tribunal De Apelaciones De Puerto Rico/Court of Appeals of Puerto Rico, 2005)
Medina Feliz v. Estado Libre Asociado
7 T.C.A. 1147 (Tribunal De Apelaciones De Puerto Rico/Court of Appeals of Puerto Rico, 2002)
Dominguez Casuel v. Hospital San Jorge
7 T.C.A. 1090 (Tribunal De Apelaciones De Puerto Rico/Court of Appeals of Puerto Rico, 2002)
Flores Colon v. Estado Libre Asociado
7 T.C.A. 935 (Tribunal De Apelaciones De Puerto Rico/Court of Appeals of Puerto Rico, 2002)
Sepúlveda de Arrieta v. Barreto Domínguez
137 P.R. Dec. 735 (Supreme Court of Puerto Rico, 1994)
Santiago Otero v. Méndez
135 P.R. Dec. 540 (Supreme Court of Puerto Rico, 1994)
Leyva v. Aristud
132 P.R. Dec. 489 (Supreme Court of Puerto Rico, 1993)
Martínez Díaz v. Estado Libre Asociado de Puerto Rico
132 P.R. Dec. 200 (Supreme Court of Puerto Rico, 1992)
Romero Arroyo v. Estado Libre Asociado
127 P.R. Dec. 724 (Supreme Court of Puerto Rico, 1991)
Rodríguez Crespo v. Hernández
121 P.R. Dec. 639 (Supreme Court of Puerto Rico, 1988)
Adames Mendez v. United States
652 F. Supp. 356 (D. Puerto Rico, 1987)
Whitmarsh Valdés v. Maestre
113 P.R. Dec. 395 (Supreme Court of Puerto Rico, 1982)

Cite This Page — Counsel Stack

Bluebook (online)
87 P.R. Dec. 199, 1963 PR Sup. LEXIS 189, Counsel Stack Legal Research, https://law.counselstack.com/opinion/montes-v-fondo-del-seguro-del-estado-prsupreme-1963.