El Pueblo de Puerto Rico v. Morales Arroyo

14 T.C.A. 1007, 2009 DTA 49
CourtTribunal De Apelaciones De Puerto Rico/Court of Appeals of Puerto Rico
DecidedFebruary 24, 2009
DocketNúm. KLAN-07-01203
StatusPublished

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Bluebook
El Pueblo de Puerto Rico v. Morales Arroyo, 14 T.C.A. 1007, 2009 DTA 49 (prapp 2009).

Opinion

[1008]*1008TEXTO COMPLETO DE LA SENTENCIA

I

Por hechos ocurridos el 28 de julio de 2006, el apelante Wilfredo Morales fue acusado por un cargo de asesinato en primer grado bajo el Artículo 106 del Código Penal de Puerto Rico, 33 L.P.R.A. see. 4734, y un cargo por infracción al Artículo 5.05 de la Ley de Armas, 25 L.P.R.A. sec. 458(d) (Supl. 2008), por uso de un arma blanca.

Al apelante se le imputó ocasionar la muerte de Jorge Flores mediante el uso de un bate de béisbol.

Luego de otros trámites, se celebró un juicio ante jurado del 12 de junio de 2007 al 28 de junio del mismo año. A base de la prueba desfilada, el jurado declaró culpable al apelante de los delitos imputados.

El 20 de junio de 2007, el Tribunal de Primera Instancia sentenció al apelante a cumplir penas consecutivas de 99 años de cárcel por el asesinato de Jorge Flores y 6 años por la violación a la Ley de Armas.

Insatisfecho, el apelante acudió ante este foro.

II

La prueba desfilada por el Ministerio Público consistió en los testimonios de Armando Gómez, Pablo Gómez, José Valentín, Sheryl De Jesús, Luis Flores y Jorge Del Morán, los agentes de la Policía Ramón Martínez, Luis Meléndez y Carlos Sustache, la agente Lisa Torres y los empleados del Instituto de Ciencias Forenses María Matos, María Hernández, Murphy Rivera y Benjamín Acosta.

Armando Gómez declaró que él es estudiante universitario y vive en el Barrio de Quebradillas de Yabucoa. El día de los hechos, como a las 10:30 p.m., estaba en su cuarto viendo televisión. Escuchó un carro que entró chillando gomas a la entrada de su casa. Vio el carro de la víctima. Conocía el carro, porque la víctima era como de la familia de ellos. Salió de su cuarto y escuchó unos ruidos fuertes, como cuando uno le da a un pedazo de carne vacía. Observó a un hombre con pantalones cortos y tenis que tenía un bate en la mano derecha, que estaba llegando al solar de su casa. Se asomó y vio la víctima tirada en el piso al lado de su carro. Lo tocó y se dio cuenta que estaba muerto. El cuerpo estaba boca abajo, lleno de sangre y de golpes. El subió y llamó al 911. Le avisó a su papá, quien llamó a la Policía.

[1009]*1009En el contrainteroorgatorio, declaró que oyó un vehículo chillando gomas, no escuchó frenazos ni sonidos de un carro chocando con otro. No escuchó a nadie peleando ni discutiendo. No vio a nadie pegarle a la víctima. Tampoco observó a más nadie, aparte del de los pantalones cortos. La persona que vio en pantalones cortos, estaba caminando por la carretera de la casa, de espaldas. El sitio estaba bastante oscuro y la persona era trigueña. En el lugar de los hechos no observó a ninguna joven. La Policía llegó y él se entrevistó con el agente Martínez.

Pablo Gómez Álvarez declaró que tenía 51 años y que trabajaba en la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados. El día de los hechos, como a las 10:30 p.m., estaba en su casa viendo televisión cuando oyó llegar un vehículo a su casa. Pensó que era uno de sus hijos. Su hijo Armando le dijo que le estaban dando a la víctima. Salió de la casa, vio el carro estacionado al frente y a la víctima tirado en el piso ensangrentado. Llamó al cuartel de la Policía.

El conocía a la víctima. El carro se lo regaló él. Era un Toyota Tercel de 1999, color verde.

Lo entrevistó el Policía Martínez. Luego llegó su sobrino José Bonano. Su sobrino le dijo que el carro que salió de la entrada de la casa volvió a pasar por allí. El se lo dijo a la Policía que el carro era un Tercel verde, más o menos de 1994 y que iba en ruta de Quebradillas a Guayabota.

Esa noche vio un vehículo arrancando de la entrada de la casa. No sabe la marca ni la tabilla, ni cuántas personas había adentro.

José Valentín Bonano Gómez declaró que vive en el Barrio Quebradillas de Yabucoa hace 22 años. Entre su casa y la casa de su tío Pablo hay 330 pies.

La noche de los hechos, estaba en su casa viendo televisión. Escuchó un golpe de un carro. Se quedó pendiente y escuchó que lo aceleraron. Salió y vio una muchacha que subió por su casa. La muchacha le dijo algo, de que estaban peleando. Se fue de su lado y él observó un carro Tercel color verde subir por su casa. El carro se fue y él llegó a casa de su tío. Cuando llegó, vio a la víctima tirado en el piso. Estaba su tío Pablo y su primo Armando. Cuando estaba allí, observó de lejos que el carro que subió bajaba otra vez. Era un Toyota Tercel verde, de 1994.

El agente Ramón Martínez López declaró que para la fecha de los hechos estaba destacado en la División de Homicidios de Humacao. El fue quien investigó el caso.

Después del incidente, la noche de los hechos, el apelante estaba en una celda y le pidió que lo sacara a fumar. El agente le preguntó el nombre y el apelante se lo dio. Lo sacó a fumar, esposado. El padre del apelante estaba con él. El le preguntó si tenía algo que decirle. Le hizo las advertencias. El apelante le dijo que le dio unos batazos a la víctima por culpa de una muchacha, que era una mentirosa.

Cuando llegó a la celda del cuartel de la Policía, no sabía cuánto tiempo llevaba arrestado el apelante. Lo arrestó el agente Meléndez de la División de Operaciones Especiales. El apelante estaba solo en la celda. El le dijo al apelante, que era sospechoso de un asesinato. Le hizo las advertencias. Luego de eso, el apelante le pidió que lo sacara a fumar. El lo sacó para ganarse su confianza. El apelante fumó y pidió hablar con su papá. Cuando terminó de fumar, lo llevó al interior del cuartel. Le volvió a hacer las advertencias. Luego le pidió las generales. El apelante comenzó a hablar. El lo detuvo, le hizo las advertencias por tercera vez y él las firmó. Luego confesó.

La agente Lisa Torres Sánchez declaró que estaba adscrita al Cuartel de Yabucoa. Para la fecha de los hechos, trabajaba como retén. Recibió una llamada como a las 10:35 p.m. de que mataron a una persona frente a [1010]*1010una casa con un bate. Tomó los datos y llamó a las unidades. El Sr. Gómez les dijo a los agentes que el vehículo estaba pasando por allí otra vez y que el agresor conducía un Toyota color verde de 1994. Pasó la información por radio a dos patrulleros que le dijeron que iban a intervenir con un automóvil que correspondía a la descripción. Ella les dijo que cuando intervinieran, que miraran dentro del carro, para ver si había un bate. Ellos respondieron que sí. Ella les instruyó que no lo tocaran.

El agente Luis Meléndez García estaba adscrito a la Unidad de Operaciones Especiales de Humacao. La noche de los hechos estaba en una patrulla con la agente Doris Burgos. A eso de las 10:30 p.m., escuchó que la retén pasó una nota para que estuvieran pendientes de un Toyota Tercel color verde, que su conductor agredió con un bate a una persona en el Barrio Quebradillas de Yabucoa. Luego le dijeron que el carro estaba chocado en su parte frontal.

Él se detuvo en la intersección con la carretera 9914. Luego de varios minutos, vio un Toyota Tercel verde que venía chocado por el bonete y botando humo. Le dio alcance. El automóvil lo conducía el apelante. Lo detuvo. Luego llegó el agente Sustache del Distrito de Yabucoa. El sacó una linterna y observó que entre el asiento y donde estaban los cambios había un bate. El bate tenía manchas rojas, que a su entender eran de sangre. Procedió a arrestar al apelante. Le leyó las advertencias. Le pidió a los policías municipales de Yabucoa que lo llevaran al cuartel. El se quedó custodiando el vehículo.

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