Sánchez v. Díaz Marrero
Opinion
emitió la opinión del Tribunal.
El menor Rafael Edgardo Sánchez, representado por su madre con patria potestad, instó acción de filiación y alimen-[812] tos contra Telesforo Díaz Marrero ante el Tribunal Superior, Sala de Bayamón. La acción filiatoria está predicada en el concubinato y en la posesión continua de estado de hijo natural. El demandado negó todos los hechos esenciales de la demanda y luego de celebrarse un juicio en los méritos, la corte a quo dictó sentencia decretando que el demandante es hijo natural reconocido del demandado y condenando a éste a pasar a dicho menor una pensión alimenticia de $10 sema-nales más las costas y $100 para honorarios de abogado. No conforme con esta sentencia, el demandado apeló.
Es innecesario entrar a discutir todos los errores seña-lados por el apelante. Bastará, dada la conclusión a que lle-garemos, resolver (1) si se probó el hecho de la paternidad; (2) si se probó el concubinato, y (3) si se probó la posesión continua de estado de hijo natural. Esto nos lleva irreme-diablemente a considerar la prueba que tuvo ante sí, y a la cual dió crédito, la corte a quo.
La única prueba presentada por el demandante consistió en el testimonio de su madre Carmen Delia Sánchez.
Prueba de la Paternidad y el Concubinato
Declaró esta testigo que primeramente ella y el deman-dado se trataron como novios y llegaron luego a tener rela-ciones sexuales; que estas relaciones se extendieron desde agosto de 1950 y duraron casi hasta el 1953; que esas rela-ciones las llevaban en el carro y que el demandado la llevaba a veces a una casa y allí tenía relaciones maritales; que durante todo ese tiempo ella vivía con sus padres, siendo el demandado casado y ella soltera; que al tener relaciones con él, ella era señorita y con él perdió su virginidad y salió en-cinta; que el niño nació para agosto de 1951; que nunca tuvo relaciones con ningún otro hombre; que en ese tiempo no sabía donde era la casa personal del demandado, pero sí sabía donde era la oficina, a donde él la llevaba; que en distintos sitios el demandado la tenía en el carro todo el día; que nunca durmió toda la noche con él, viviendo ella en la casa [813] de ella y él en su casa; que él de día, por la mañana, se la llevaba por la carretera a sitios donde tenía facilidades para estar con ella y a la casa de él la llevaba y la tenía de día y de noche; que esta era una casa que él tenía alquilada en Bay View; que también la llevaba a una casa y a un hotel en Sabana Seca, y en todos esos sitios tenían relaciones sexuales; que él la llevaba a bailes, a todos los sitios, a los bailes en “Tres Palmas” y la “Cafetería Guzmán”; que al perder la virginidad con él no lo denunció porque él le propuso vivir con ella bajo techo y reconocerle la criatura si salía encinta y que al dar a luz ella pagó con sus economías, sus gastos en el Hospital de Distrito de Bayamón; que trabajaba como secretaria del demandado desde junio de 1950 a enero 4 de 1951; que durante todo ese tiempo el demandado no la alimentaba sino que le daba cinco o diez pesos cuando ella le pedía dinero.
Prueba de la Posesión Continua de Estado de Hijo Natural
Además de lo declarado por la testigo sobre el hecho de la paternidad, declaró que su hijo ha vivido con ella toda la vida; “que en público lo ha tratado como hijo y delante de mí personalmente como hijo lo trataba”; que “nunca en la vida le ha dado un centavo”; que hubo relaciones de ella y su hijo con los familiares de él; que “todos los familiares de él, las hermanas se llevaban al niño, las sobrinas y la madre, ellos me le regalaban al niño cosas; que llevaba al niño a la casa de la hermana de él”; que ha requerido al demandado para que le pase alimentos a su hijo “y nunca me le ha que-rido dar un centavo”.
La prueba reseñada ha dejado establecido el hecho de la paternidad. Basta para ello la sola declaración de la madre del demandante. Pueblo v. Cáceres, 65 D.P.R. 368; Pueblo v. De Jesús, 57 D.P.R. 708. La prueba sobre este extremo fué contradictoria pero la corte sentenciadora resolvió el con-flicto en contra del demandado. Una vez establecida la pa-[814] ternidad, el demandante tiene derecho a recibir alimentos de su padre. Vargas v. Jusino, 71 D.P.R. 389; Cerra v. Corte, 67 D.P.R. 929; Falcón v. Cruz, 67 D.P.R. 530.
Ahora bien, no podemos convenir con la corte a quo en que quedó probado el concubinato entre el demandado y la madre del menor demandante. Repetidamente hemos dicho que el concubinato a que alude el inciso 3 del artículo 125 del Código Civil — 31 L.P.R.A. see. 504 — se refiere a la condición de vivir juntos un hombre y una mujer como marido y mujer .sin estar realmente casados. López v. Rodríguez, 68 D.P.R. 756; Bianchi v. Sucn. Bianchi, 67 D.P.R. 594; Montañez v. Rodríguez, 67 D.P.R. 214. Esto no fué lo que dejó establecido la prueba de la demandante. Al resolver lo contrario, la corte a quo incurrió en error.
Por último consideraremos la prueba sobre la posesión continua de estado de hijo natural. Bien bajo la doctrina de “la prueba robusta y convincente”!
Footnotes
78 P.R. Dec. 811 (Sánchez v. Díaz Marrero) — published by Counsel Stack Legal Research, free access to 12M+ legal documents.