McNeese v. McNeese

2 T.C.A. 1032, 97 DTA 53
CourtTribunal De Apelaciones De Puerto Rico/Court of Appeals of Puerto Rico
DecidedFebruary 27, 1997
DocketNúms. KLAN-96-00067/KLCE9600426
StatusPublished

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McNeese v. McNeese, 2 T.C.A. 1032, 97 DTA 53 (prapp 1997).

Opinion

Fiol Matta, Jueza Ponente

[1034]*1034TEXTO COMPLETO DE LA SENTENCIA

En la presente sentencia se consolidan el recurso de apelación y el de certiorari instados por William L. McNeese. En el primero de los recursos se solicita la revocación de la sentencia final del Tribunal de Primera Instancia que dictaminó el divorcio entre Judy McNeese y William L. McNeese y que otorgó alimentos a los demandantes. En el segundo recurso se solicita la revisión de la resolución del Tribunal de Primera Instancia que, como parte del anterior procedimiento, concedió a los demandantes determinada cantidad en concepto de costas. Examinadas la apelación y el recurso de certiorari, a la luz de las disposiciones de ley y la jurisprudencia aplicable, se modifica la sentencia apelada, a los efectos de eliminar la concesión de la patria.potestad prorrogada a la madre de Terry McNeese y eliminar la imposición de intereses por mora sobre los aumentos retroactivos decretados en la sentencia y se expide el auto y se modifica la resolución recurrida, para eliminar de las costas los gastos concedidos para el investigador legal. Así modificadas, se confirman.

I

El 17 de agosto de 1990, Judy McNeese, por sí y en representación de sus hijos Terry y Tommy McNeese (en adelante los demandantes) presentó demanda ante el Tribunal de Primera Instancia contra su esposo, William L. McNeese (en adelante demandado), en la que reclamó alimentos para ella y sus hijos. Alegó que su esposo había abandonado la residencia conyugal desde el 5 de julio de 1990 y que no contaban con la capacidad para proveerse su sustento y necesidades básicas. En sus alegaciones hizo constar que su hijo Tommy era menor de edad y su hija Terry, aunque era mayor de edad, se encontraba incapacitada. Solicitó la custodia y patria potestad de sus hijos, o en la alternativa la tutela. Además, propuso que las relaciones patemo-filiales sólo se permitieran con la intervención de un terapista.

El 12 de septiembre de 1990, el tribunal emitió una orden sobre alimentos en la que ordenó al demandado, retroactivo al 17 de agosto de 1990, depositar en la unidad de alimentos del tribunal la cantidad de $1,000 mensuales por concepto de pensión alimentaria.

El 21 de septiembre de 1990, Judy McNeese enmendó la demanda para solicitar el divorcio por la causal de trato cruel. A esa fecha el demandado no había presentado su contestación a la demanda.

El 8 de octubre de 1990, el Tribunal de Primera Instancia dictó providencia judicial en la que fijó en $2,500 mensuales, mientras se dilucidaba el pleito, la pensión alimentaria en favor de los demandantes.

El 5 de diciembre de 1990, el demandado presentó su contestación a la demanda y Moción de Desestimación. En la misma, negó los actos de trato cruel, la existencia de una sociedad legal de gananciales, la paternidad de Terry McNeese, se negó a proveer alimentos a Terry y Tommy McNeese y sostuvo que no es posible tramitar un proceso de tutela dentro de un procedimiento de divorcio, debiendo recurrirse a un procedimiento especial.

En septiembre de 1991, el demandado dejó de pagar $1,200 de los $2,500 de la pensión alimentaria fijada en beneficio de Judy, Terry y Tommy McNeese. Él 16 de octubre de ese mismo año también dejó de pagar $500 de dicha pensión, alegando que su hijo Tommy ya había advenido a la mayoridad.

El 11 de marzo de 1992, el tribunal decidió permitir la solicitud separada de alimentos, presentada por Tommy McNeese, una vez alcanzó la mayoridad.

El 3 de abril de 1992, el tribunal ordenó al demandado depositar $9,600, cantidad que correspondía a la porción de la pensión alimentaria que había dejado de pagar durante nueve meses ($1,200 mensuales).

[1035]*1035El 21 de julio de 1992, el demandado presentó reconvención en la que solicitó que se decretara el divorcio por la causal de separación. Esta reconvención no fue contestada por la demandante y se le anotó la rebeldía. También se le impusieron $300 en honorarios de abogado. El Tribunal de Apelaciones dejó sin efecto esta determinación de rebeldía, el 20 de enero de 1993.

El 22 de enero de 1993, la parte demandante presentó su réplica a la reconvención. Alegó que los actos de trato cruel, constitutivos de la causal de divorcio, dieron base a la separación física de los cónyuges.

En el presente caso y durante los meses de diciembre de 1990, abril y mayo de 1992 el Tribunal de Primera Instancia celebró treinta y dos vistas. Finalmente, luego de varios incidentes procesales, el 6 de marzo de 1995, se dictó la sentencia que declaró roto y disuelto el vínculo matrimonial entre las partes por la causal de trato cruel y desestimó la reconvención y mociones de desestimación. Además, el juez de intancia: (i) concedió la custodia y la patria potestad de la hija, Terry McNeese, a su madre, Judy McNeese; (ii) otorgó $2,000 por concepto de pensión alimentaria pendente lite para Judy McNeese, entre los que se incluyen $1,200 correspondientes a la renta de la vivienda familiar; (iii) concedió $1,400 de pensión alimentaria a favor de Terry McNeese; (iv) impuso al demandado la obligación de satisfacer todos los gastos médicos incurridos por los demandantes hasta la fecha de la sentencia; (v) exigió al demandado que adquiera un plan médico, para beneficio de la demandante Terry McNeese, de naturaleza análoga al que ésta tenía durante la vigencia del matrimonio entre sus padres; (vi) otorgó $500 mensuales por concepto de pensión alimentaria a Tommy McNeese mientras termina sus estudios de Bachillerato. Finalmente, impuso al demandado el pago de S7,900, por concepto de representación legal de los demandantes y concedió un plan de pagos para satisfacer parte de la obligación impuesta.

Contra dicho dictamen, el demandado interpuso la presente apelación, en la que nos solicita la revocación de la sentencia. En su escrito, aduce catorce (14) errores cometidos por el foro de instancia, argumentando, en esencia, que el mismo erró: (i) en su apreciación de la prueba; (ii) al permitir prueba sobre la incapacidad de Terry McNeese y resolver que la madre tiene patria potesdad extendida sobre Terry; (iii) al imponer intereses retroactivos sobre la obligación impuesta en la sentencia; y (iv) al hacer aplicable al caso la Ley de Sustento de Menores. 8 L.P.R.A. §501-529.

El 25 de marzo de 1996, el Tribunal de Primera Instancia aprobó costas por $11, 845.10 a favor de la parte demandante. Contra dicha resolución, el demandado presentó oportunamente el recurso de certiorari aquí consolidado. En esencia, planteó que el Tribunal de Primera Instancia erró al conceder gastos que no resultaron razonables ni necesarios a la resolución del pleito.

II

Surge del expediente en apelación que Judy Marie Miller y William Lynn McNeese contrajeron matrimonio, sin hacer capitulaciones matrimoniales ni acuerdos de separación de bienes, en octubre de 1968 en el estado de Tennessee. Durante los primeros años de matrimonio la pareja residió en Tennessee, mientras el esposo terminaba estudios universitarios.

El 19 de abril de 1969, nació Terry McNeese y fue inscrita en el Departamento de Salud de Tennessee como hija de William y Judy McNeese. Mientras, el 16 de octubre de 1970 nació Tommy McNeese, quien también fue inscrito como hijo de la pareja.

Una vez terminó sus estudios, William McNeese ingresó al ejército de los Estados Unidos, lo que obligó a la familia a trasladarse a cinco estados diferentes.

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