In re Rodríguez Zayas

151 P.R. Dec. 532
CourtSupreme Court of Puerto Rico
DecidedJune 26, 2000
DocketNúmero: 7583
StatusPublished
Cited by2 cases

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In re Rodríguez Zayas, 151 P.R. Dec. 532 (prsupreme 2000).

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RESOLUCIÓN

El 19 de octubre de 1993, la directora Administrativa de los Tribunales, Hon. Mercedes M. de Bauermeister, some-tió un informe de investigación a la Comisión de Disciplina y de Separación del Servicio por Razón de Salud de Jueces o Juezas (en adelante la Comisión) respecto a la conducta observada por el entonces Juez de Distrito, Ledo. Gilberto Rodríguez Zayas, imputándosele a éste sendas violaciones a los Cánones I, X y XVI de Ética Judicial, 4 L.P.R.A. Ap. IV-A, así como a otras disposiciones estatutarias y regla-mentarias aplicables a las actuaciones de los jueces de Puerto Rico. En el mencionado informe se describió la con-ducta del Juez querellado del siguiente modo:

1. El Hon. Gilberto Rodríguez Zayas comenzó a desempe-ñarse como Juez Municipal para el año 1986. En la actualidad se desempeña como Juez de Distrito en el Tribunal de Ponce.
[533]*5332. El día 17 de marzo de 1993, alrededor de las 2:00 p.m., el Sr. Jorge Salvá Malaret acudió al Centro Judicial de Ponce, en compañía de su novia Angélica María Costa Madera y el Sr. José René Rivera Medina, con el propósito de solicitar informa-ción para contraer matrimonio.
3. Estando en el primer piso del Tribunal lo enviaron al cuarto piso, específicamente a la oficina del Juez Rodríguez Zayas.
4. Al entrar a la oficina del Juez Rodríguez, los jóvenes Salvá-Costas se percataron que había otra pareja que estaba siendo atendida por la secretaria del Juez, Sra. Neyda Rivera Febles. Ellos eran los jóvenes Maricelia Figueroa Bonilla y Gerardo Rodríguez Collazo.
5. La Sra. Neyda Rivera Febles, informó a ambas parejas cuál era el procedimiento preliminar para poder contraer matrimonio. Les indicó que tenían que tener el certificado de matrimonio, la certificación médica, la licencia para contraer matrimonio y una cantidad de cincuenta ($50.00).
6. Como ambas parejas tenían todos los documentos necesa-rios para contraer matrimonio y, en vista de que ninguno de ellos tenía los dos testigos que necesitaban, decidieron servirse de testigos unos a otros para poder celebrar el acto de matrimonio.
7. Una vez acordado por los contrayentes, la secretaria del juez comenzó a llenarles el certificado de matrimonio con la información que los jóvenes le iban proveyendo.
8. El juez no se encontraba en su oficina en ese momento y, no fue sino hasta alrededor de las tres de la tarde que llegó.
9. Al llegar el juez, su secretaria entró a la oficina y, al salir, les dijo a los jóvenes que el juez los iba a casar y que podían entrar.
10. Antes de que los jóvenes Salvá-Costa y Rodríguez-Figue-roa entraran a la oficina del juez, la secretaria les dio a cada uno un sobre para que echaran los $50.00 por la celebración del acto del matrimonio.
11. Estando los jóvenes dentro de la oficina del juez, éste le dijo al señor Rivera Medina, amigo del señor Salvá, que podía entrar también y participar de la ceremonia.
12. El Juez Rodríguez Zayas realizó el acto del matrimonio, alrededor de las 3:00 p.m., declarando marido y mujer a ambas parejas.
13. Ambas parejas procedieron a firmar el Certificado de Ma-trimonio y la certificación de la celebración del matrimonio.
14. Una vez finalizado el acto, el señor Salvá le preguntó al juez, antes de salir, que a quién debía entregarle el sobre con dinero, el juez le pidió que se lo entregara a su secretaria.
[534]*53415. El señor Salvá le entregó el sobre a la secretaria el juez y, le solicitó a ésta que le diera un recibo que especificara la can-tidad entregada, el concepto por el cual se entregaba el dinero, además de la fecha y la hora.
16. La secretaria le manifestó al señor Salvá que esa decisión la tomaba el juez y que debía hablar con este último.
17. El señor Salvá entró nuevamente a la oficina del juez con la intención de pedirle el recibo. El juez se negó a dárselo por-que no era necesario.
18. Ante la insistencia del señor Salvá, el juez Rodríguez Za-yas accedió a darle el recibo.
19. El señor Salvá le informó a la secretaria del juez que éste había accedido a darle el recibo.
20. La Sra. Neyda Rivera entró a la oficina del juez y al salir preparó el recibo, sin especificar la hora. Finalmente, el juez lo firmó.
21. El señor Salvá volvió a solicitar el recibo con las indica-ciones antes señaladas pero la secretaria se negó a ello.
22. El señor Salvá habló nuevamente con el juez pero éste se negó a preparar el recibo incluyendo la hora, según le era soli-citado, alegando que no era necesario hacerlo de esa manera.
23. Al ver que no puede hacer nada en relación con el recibo, el señor Salvá fue al primer piso del Centro Judicial de Ponce a solicitar ayuda para obtener el mismo, toda vez que él quería justificar su ausencia en su trabajo.
24. La persona que lo atendió en el primer piso llamo a la oficina del juez y habló con la secretaria de éste. Le pidieron que subiera nuevamente a la oficina del juez.
25. Al llegar a la oficina del juez Rodríguez, el señor Salvá pidió el recibo a la Sra. Neyda Rivera y ésta le informó que ya se lo habían entregado.
26. El señor Salvá bajó nuevamente al primer piso y esta vez habló con “la Directora”, quien llamó a la oficina del juez Ro-dríguez y le pidió que subiera nuevamente.
27. El señor Salvá entró por tercera vez a la oficina del Juez Rodríguez a buscar el recibo. La secretaria del juez le pidió que esperara unos minutos en lo que el juez llegaba ya que había salido.
28. Al llegar el juez, el señor Salvá le informó que le habían pedido que subiera a buscar el recibo. El juez le manifestó que él no tenía que darle ningún recibo y que ya le había dado el que le iba a dar.
29. Se encontraban presentes: Angélica Costa Madera y José Rivera Medina.
30. El Juez Rodríguez le pidió al señor Salvá que saliera de su oficina ya que, de lo contrario llamaría a un guardia. El Juez [535]*535Rodríguez salió de su oficina sumamente alterado y botó al se-ñor Salvá diciéndole: “no me molestes más, no me haga perder el tiempo, te me largas, te me vas, y él le abrió la puerta, y entonces le dijo a Jorge, “mira si tu no quieres que yo llame a un alguacil te me vas, te me largas, no me moleste más. Yo me quedé como que ... yo me salí de allí...”.
31. Eran alrededor de las cuatro a cuatro y treinta de la tarde.
32. El señor Salvá llegó hasta el sexto piso a pedir ayuda. Allí habló con el Alguacil Efraín Torres Mercado, quien se encon-traba en el monitor y le explicó su problema.
33. El Alguacil Torres trató de ayudar al señor Salvá y le pidió que bajara nuevamente al cuarto piso ya que lo iban a atender.
34. La Sra.

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