Emmanuelli Vda. de Torres v. Womble

99 P.R. Dec. 859, 1971 PR Sup. LEXIS 131
CourtSupreme Court of Puerto Rico
DecidedApril 27, 1971
DocketNúmero: R-68-8
StatusPublished
Cited by8 cases

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Emmanuelli Vda. de Torres v. Womble, 99 P.R. Dec. 859, 1971 PR Sup. LEXIS 131 (prsupreme 1971).

Opinion

El Juez Asociado Señor Ramírez Bages

emitió la opinión del Tribunal.

La cuestión planteada en este caso es si los recurridos deben ser responsabilizados por los daños sufridos por la recurrente con motivo de una complicación de fístula al ser sometida a una histerectomía. Bajo las circunstancias de este caso, relacionadas a continuación, concluimos que no, y por lo tanto, confirmamos el dictamen del tribunal de instancia.

El médico cirujano recurrido, Dr. Carey C. Womble, practicó una histerectomía en la persona de la recurrente en 17 de octubre de 1963 en el hospital recurrido con motivo de habérsele desarrollado un carcinoma “in situ” (lesión maligna temprana) en el cuello de la matriz. El tribunal de instancia concluyó que:

[861]*861“Calixta fue dada de alta el 26 de octubre y se le dio cita para el primero de noviembre de 1963 cuando ella regresó donde Womble y le hizo constar que estaba perdiendo la orina cons-tantemente por la vagina y en tales cantidades que tenía que usar una toalla para protegerse.
El Dr. Womble le informó a Calixta que se trataba de una complicación de la operación, que tenía que volver a hospitali-zarse para nuevos exámenes y consultar a un urólogo.
El 5 de noviembre de 1963, volvió al Hospital San Lucas y Womble llamó al Dr. Gilberto Rodríguez, quien examinó a Calixta y encontró que tenía una fístula vesicovaginal. El 16 de noviembre de 1963, fue dada de alta de este tercer ingreso, acordando Womble y el Dr. Rodríguez que Calixta seguiría bajo tratamiento para las complicaciones urológicas con el último.
La fístula vesicovaginal es un roto en la vejiga conectando con la vagina que permite que la orina fluya de la vejiga a la vagina. En casos como éste, la fístula puede desarrollarse por la perforación de la vejiga durante la operación o por necrosis causada por los tejidos que se mueren.
Del expediente clínico, así como de la prueba pericial, no hay duda que la fístula se produjo como consecuencia de la operación que le hiciera el Dr. Womble a Calixta, pero no cree-mos que se tratara de una perforación durante la intervención y sí por necrosis causada por los tejidos que se murieron que es una complicación dentro de la operación que no significa necesariamente que hubo descuido o negligencia en la misma. Los peritos discrepan en cuanto a la causa de la fístula. La histerectomía abdominal que se practicó fue una operación com-plicada, de cuatro horas, donde encontraron quistes ováricos con adherencias. La paciente sangró bastante lo que oscurecía el campo operatorio.
El 27 de enero de 1964, Calixta fue asilada en el Hospital de Damas para ser operada para la corrección de la fístula. El 31 de enero, el Dr. Rodríguez la operó y permaneció en dicho hospital hasta el 27 de febrero. La fístula fue cerrada en esa ocasión.
Después de esta última operación siguió el flujo de orina por la uretra y tuvo que volverse a asilar en Damas, del 22 al [862]*86228 de junio de 1964, para exámenes con el ginecólogo, Dr. Edgardo Yordán, y por el propio Dr. Rodríguez.
El 6 de enero de 1965, Calixta volvió a hospitalizarse en Damas para ser operada el 7, ya que le continuaba la inconti-nencia de orina. Se le corrigió mediante cirugía una condición de uretrocelia preexistente al 17 de octubre de 1963, y se dio de alta el 27 de enero de 1965.
El 27 de marzo de 1966, fue ingresada en Damas hasta el 29 de dicho mes, debido a frecuentes dolores en la parte baja del abdomen. Se le encontró una hernia incisional, es decir, una hernia en el lugar de una de las operaciones, la que requiere una intervención quirúrgica adicional.
Las molestias de tener que usar constantemente, por casi cuatro meses, un tubo de goma con una botella para recoger la orina de las sondas, el mal olor, las operaciones a que fue some-tida, ocasionaron a Calixta Emmanuelli viuda de Torres grandes sufrimientos y angustias mentales.
Calixta ha incurrido en gastos, no cubiertos por seguro mé-dico y de hospitalización, en la suma de $649.78.
No encontramos que del expediente clínico correspondiente a la operación del 17 de octubre de 1963 surja que el Dr. Carey C. Womble fuera descuidado o negligente en la intervención quirúrgica. La fístula vesicovaginal es una complicación de la operación que no necesariamente demuestra que mediara des-cuido o negligencia del médico. No consideramos, ni en la vista del caso ni ahora, que hubiera algo sospechoso en el expediente clínico a que nos hemos referido [el de la histerectomía] y lo único que preocupó al Tribunal sobre el historial de la operación del 17 de octubre, fue adecuadamente aclarado sin que quedaran dudas en la mente juzgadora de cuál era el verdadero historial, o sea, el que aparece en copia fotostática, cuyo original no está unido al expediente.”

Basado en que (1) la prueba de la recurrente no demos-tró clara y definitivamente que el daño sufrido por ella sobrevino como consecuencia única y directa de un acto de negligencia del médico recurrido; (2) la negligencia de un médico no puede establecerse con una mera prueba de que el tratamiento seguido resultó infructuoso o que un mal re-sultado sobrevino y de que (3) a la luz de los hechos pro-[863]*863bados no encontró acto u omisión del médico recurrido que indique negligencia, el tribunal de instancia declaró sin lugar la demanda en este caso.

La prueba consistió del testimonio de tres peritos mé-dicos, el de la recurrente, el de un hijo de ella, el de la en-fermera Noemí Muñoz, y de los récords del hospital. La prueba pericial fue conflictiva.

La recurrente testificó que cuando despertó de la opera-ción tenía un gran dolor de cabeza y se encontró toda mojada en la cama; que llamó al Dr. Womble quien vino al día siguiente y al enterarse de la situación le admitió que “Mala suerte que usted tuvo en su operación . . . pues porque yo raspé demasiado la vejiga y noté que se perforaba.” Luego explicó los distintos tratamientos y operaciones a que fue sometida con motivo de la fístula que se le desarrolló en la vejiga. Explicó los sufrimientos y angustias que ha pasado con tal motivo. Testificó sobre los gastos en que incurrió con motivo de su enfermedad ascendente a unos $668; que informó a sus abogados de la referida admisión que le hizo el Dr. Womble. Esto ocurrió antes de la toma de la deposi-ción del Dr. Womble; que no le dijo a los doctores Rodríguez y Yordán de la referida admisión del Dr. Womble.

El perito de la recurrente, Dr. David Graubard testificó que su experiencia es en cirugía traumática en un 50% y el resto en cirugía general en hombres y mujeres; que no había hecho estudios o especialidad en ginecología o cirugía ginecológica. En cuanto a la causa de la fístula en cuestión declaró que su opinión era “que al hacer la histerectomía total el cirujano lesionó la vejiga por un pinche hemostá-tico, por una hemorragia o por disección de la vejiga . . . del cuello de la matriz.” Enseguida añadió que después de un estudio más cuidadoso “basado en los hechos subsiguien-tes” su opinión era que “una sutura puesta incorrectamente a través de la pared de la vejiga fue la causa básica de la fístula vesicovaginal. La razón para esto es que en 18 de [864]

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