Cabrera Vda. de Meléndez v. Comisión Industrial

85 P.R. Dec. 58
CourtSupreme Court of Puerto Rico
DecidedMarch 16, 1962
DocketNúmero: 557
StatusPublished
Cited by7 cases

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Cabrera Vda. de Meléndez v. Comisión Industrial, 85 P.R. Dec. 58 (prsupreme 1962).

Opinion

El Juez Asociado Señor Santana Becerra

emitió la opi-nión del Tribunal.

El obrero Ismael Meléndez Mateo sufrió una caída desde el techo de una casa a una altura de 12 pies más o menos mientras trabajaba. El accidente ocurrió el 31 de agosto de 1956. Ese mismo día fue hospitalizado y el 18 de sep-tiembre se le dio de alta por el Fondo del Seguro del Estado. En 1ro. de octubre el Fondo ratificó dicha alta y el obrero apeló a la Comisión alegando que no podía trabajar. Se le examinó en vista médica el 22 de octubre y en esa fecha <el Fondo lo consideró curado sin incapacidad. En 13 de noviembre se le examinó de nuevo en vista médica y se envió 'el caso al Fondo para nuevas placas del tórax. Volvió a ser ■examinado el 14 de noviembre y en 23 de noviembre de 1956 la Comisión resolvió que el obrero había curado sin incapaci-dad. Unos tres meses y medio después, el 16 de marzo de 1957, falleció. Tenía la edad de 49 años.

El Fondo del Seguro negó compensación a su viuda y otros dependientes en mayo 1 de 1958. En 29 de agosto de 1958 la Comisión recurrida falló confirmando al Admi-nistrador, negando compensación por esta muerte. Ese fallo .está ahora ante nuestra consideración.

Fío hay contienda sobre la dependencia. Tampoco la hay «n cuanto a que el obrero, de oficio albañil, sufrió la caída ■desde el techo de esa casa en el curso dé su empleo tra-'bajando para la Fullaná Construction Corporation. El caso •gira fundamentalmente en torno a la relación causal entre Ja.muerte y el accidente del trabajo. En este recurso se atáca'. la' conclusion de la Comisión recurrida, que se basó en [61]*61la prueba médica, en el sentido de que la muerte nada tuvo que ver con el accidente. Es inevitable, por lo tanto, una exposición en detalle de la evidencia en el récord.

El Dr. Andrés Meléndez declaró que el obrero fue hospi-talizado en su clínica, enviado por el practicante José Santana, el 31 de agosto de 1956 — día del accidente — debido a múltiples contusiones que había recibido en la cabeza, región torácica, cadera derecha y en ambos brazos. Se le tomaron placas radiográficas de la cabeza, del pecho para costillas, de la cadera y los brazos y las mismas fueron negativas de fractura. Demostraron que el obrero tenía una severa torcedura de la espina dorsal que no fue producida por el accidente y constituía una deformidad congénita. Al obrero se le dio un tratamiento de aspirina y bolsas de hielo y rela-tivamente no estaba tan malo ni en momento alguno demos-tró gravedad. Al ingresar lo más que se quejaba era que le dolía el pecho y la cabeza, los brazos y la cadera. Su presión arterial era de 100/60. No le hicieron examen de orina o de sangre porque no lo hacen a menos que lo requie-ran. Encontraron únicamente la deformidad de la cifosis o torcedura y se refirió el Dr. Meléndez al texto de la siguiente nota de la Técnica de Rayos X: “Este paciente tiene cuerpo deforme y le imposibilita para cooperar para tomarle pla-cas.” Explicó que en vez de estar derechas las cervicales hacían un arco de 90 grados hacia la izquierda y otro ángulo hacia la derecha formando una cifosis. En cuanto al hígado manifestó el Dr. Meléndez que no notó anormalidad alguna. No volvió a ver a este obrero después que abandonó la clínica.

Un testigo de nombre Pedro Ángel López declaró que dia-riamente él llevaba al trabajo al obrero y lo traía a su casa en su automóvil hasta el día del accidente. Después lo vio que no podía trabajar, estaba con los ojos brotados y se vol-vía hasta loco, explicando que veía que muchas veces corría a sus hijos y una noche los botó de la casa para abajo.

[62]*62La viuda declaró que hacía 22 años que estaba casada con el obrero;, que lo consideraba saludable porque era un hombre que no perdía ni un día de trabajo; después del accidente quedó bastante mal porque no podía trabajar; que el día de la muerte lo llevó al “Distrito” porque se encon-traba con un dolor grande y le dieron cita para que lo dejara el día 21 ó 22 y ella lo trajo a su casa muriendo como dos horas más tarde. Explicando el estado del obrero después de la caída dijo que antes del accidente él era un ser que nunca le gustaba que se hablara duro “y después del accidente llegó tirando por la ventana y rompiendo todo y botándonos de la casa.” A ella le costaba irse a la calle con sus hijos. Él se ponía las manos “así” y de momento decía que qué le pasaba a él que porqué los había echado para abajo. El hombre estaba mal y se encontraba triste porque no podía trabajar. Él decía a sus hijitos que le daba pena verlos pasando hambre y él no podía trabajar. Se le pusieron los ojos negros y eso él no lo tenía y por den-tro los tenía colorados y brotados para afuera. Desde que se dio esa caída él “no sirvió para más nada.” También declaró la viuda que el obrero iba al médico cada seis meses a sacarse placas y nunca le habían dicho que padeciera del corazón. No faltaba al trabajo a menudo.

El Fondo del Seguro presentó el testimonio del Dr. Carlos Eugenio Timothée, especialista en enfermedades del corazón. Declaró que el 6 de marzo de 1957 el obrero fue al Hospital de Distrito de Bayamón y fue visto en la clínica sobre car-diología dirigida por él. Del examen se llegó a la conclu-sión que el paciente padecía de “cor pulmonale” que quería decir un corazón que estaba afectado por una condición del pulmón. Encontraron también que el paciente tenía una hipertensión de la arteria pulmonar. Explicando las cau-sas que ocasionan el “cor pulmonale” el Dr. Timothée mani-festó que el “cor pulmonale” crónico como era el de este caso, era causado por asma bronquial, enfisema, o por enfer-[63]*63medades debilitantes del pulmón; en otros casos, por una enfermedad pulmonar; en otros, debido a una endarteritis pulmonar que quería decir inflamación de la parte de adentro de la arteria pulmonar, y en la mayor parte de los casos, cuando hay una deformidad grande del tórax como por ejemplo, un pecho excavado o “kiphoscoliosis”. Dijo que la “kiphoscoliosis” ocasiona el “cor pulmonale” porque causa una deformidad tan enorme en la pared torácica que el cora-zón crece oprimido, no da la expansión del corazón como debe tener y por lo tanto no hay la capacidad vital del corazón ni de los pulmones. Explicando que ambos órganos trabajan al unísono, uno purificando la sangre y el otro la bombea, al estar la caja del pecho con una deformidad tan enorme hay otra compresión sobre los pulmones y sobre el corazón y entonces el corazón trabaja con una desventaja enorme, qui-tándole muchos años de vida a la persona, bajando el pro-medio de vida enormemente. Las personas que tienen la “kiphoscoliosis” causando el “cor pulmonale” viven mucho menos que lo que vive una persona normal en igualdad de condiciones. Siguió explicando el Doctor que se le hicieron a este obrero los estudios de placas, electrocardiografía, exá-menes de orina; el paciente no fue ingresado, y después no volvió más. Explicó una nota en el récord de que se había referido al paciente a la Unidad de Bienestar Público para ayuda económica porque lo más que le interesaba era ayuda económica “porque se sentía mal y no podía trabajar”. Declaró el facultativo que el informe de la placa radiográfica decía que la imagen en el pulmón derecho e izquierdo indi-caba “exageración en el estroma

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