Pueblo v. Rivera León

67 P.R. Dec. 280, 1947 PR Sup. LEXIS 49
CourtSupreme Court of Puerto Rico
DecidedApril 30, 1947
DocketNúm. 11765
StatusPublished
Cited by8 cases

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Pueblo v. Rivera León, 67 P.R. Dec. 280, 1947 PR Sup. LEXIS 49 (prsupreme 1947).

Opinion

El Juez Asociado Seño®, Suydeb,

emitió la opinión del tribunal.

El apelante fué acusado de asesinato en .primer grado. Se le juzgó ante un jurado en la Corte de Distrito de Ca-guas y fué convicto de homicidio voluntario.. Apela de una sentencia imponiéndole diez años de presidio.

Alega el apelante que la corte de distrito cometió error al desestimar su alegación de exposición anterior. Esta alegación se basaba en el hecho de que en un juicio anterior por la misma acusación, la corte inferior declaró un mistrial y disolvió el jurado, después de haber el Pueblo presentado toda su prueba y mientras el acusado ofrecía la suya.

En el segundo juicio el acusado no ofreció en evidencia, en apoyo de su alegación de exposición anterior, la trans-[282]*282eripción de la evidencia en relación con el incidente de mistrial. líl récord sólo contiene la resolución de la corte inferior declarando un mistrial. De conformidad con dicha resolución, el acusado solicitó un mistrial por el fundamento de que tres miembros del jurado habían salido fuera del distrito judicial de Caguas durante el fin de semana. La resolución dice que “los ahogados de la defensa solicitaron la suspensión de este caso, temporalmente, hasta tanto la Corte procediese a hacer una investigación sobre ese particular, moción a la cual se allanaron de manera expresa los tres fiscales...”

La resolución dispone entonces que Ja corte “procedió a practicar la investigación que fuera solicitada por la defensa y a la cual se allanaron los fiscales” y ha llegado a la con-clusión de que tres miembros del jurado salieron del dis-trito de Caguas, acompañados de un márshafi(1) con el pro-pósito de dar un paseo y comer, y que los otros nueve miem-bros del jurado fueron a un cine dentro del distrito, acom-pañados 'también de otro márshal. Sin embargo, llegando a la conclusión de que nada impropio ocurrió en éstas o en otras ocasiones, desde el comienzo del juicio, la corte dijo que “por esos hechos no hay base en ley para decretar con lugar la moción de ‘mistrial’.”

La corte no obstante “por el bien del acusado declara con lugar la moción de disolución del jurado presentada por la defensa” porque en el curso de la investigación declara-ron tres jurados y “éstos por su forma de declarar han lle-vado al ánimo de esta Corte la convicción que estos tres caballeros no están en condición de dictar un veredicto justo e imparcial. Además la Corte entiende que por haberse pu-blicado en la prensa diaria el hecho de que fueron los abo-gados de la defensa los que presentaron la moción de diso-lución del jurado y solicitaron la investigación, los doce caballeros del jurado -se han enterado de este hecho, lo cual [283]*283sin eluda alguna, a juicio de este Juez, puede influir en sus deliberaciones desfavorablemente para el acusado.”

La disolución de un jurado a moción del acusado o con su consentimiento, expreso o implícito, le impide alegar ex-posición anterior en un juicio posterior por la misma acu-sasión. Miller on Criminal Law, págs. 537, 539; Abbott, Criminal Trial Practice, pág. 161 (4ta. ed.); Pueblo v. Plata, 43 D.P.R. 464, 467; State v. Brunn, 154 P.2d 826 (Wash., 1945); Holt vv. State, 59 N. E.2d 563 (Ind., 1945); Mack v. Commonwealth, 15 S.E.2d 62 (Va., 1941); Coppage v. State, 71 P.2d 509 (Okla., 1937); State v. Reynolds, 131 S.W.2d 552 (Mo., 1939); White v. State, 214 P. 202 (Okla., 1923); Commonwealth v. Gray, 60 S.W.2d 133 (Ky., 1933); State v. Slorah, 106 Atl. 768 (Me., 1919); State v. Woo Dak San, 290 P. 322 (N. M., 1930); 44 Col. L. Rev. 87, 88, notas 9, 11; 159 A.L.R. 750, 759; 38 A.L.R, 706. Cf. Louisiana v. Resweber, _ U.S._ , 91 L. ed. 359, 361. El acusado no im-pugna esta imoposieion. Pero alega que su moción no fue declarada con lugar y que él no consintió al mistrial. Arguye que, contrario a lo que él esperaba, la corte condujo una in-vestigación privada y, después de resolver que no había base para sostener su moción, eso no obstante declaró un mistrial por otros motivos; que la corte, por tanto, declaró en efecto un mistrial moto proprio; y que bajo las circunstancias su silencio cuando la corte tomó esta acción no implica consen-timiento.

Convenimos con el acusado en que los hechos sobre los cuales se basa una moción de mistrial deben de ordinario ser determinados por métodos judiciales, y que el acusado tiene el derecho a estar presente y participar en ellos. Véanse 125 A.L.R. 694, 699; Salistean v. State, 215 N. W. 107 (Neb., 1927); cf. Pueblo v. Saldaña, 66 D.P.R. 189. Pero en este caso la resolución de la corte inferior no nos dice si el acusado solicitó de la corte que condujera una investigación privada o “judicial”. De todo lo que se desprende de la resolución el propio acusado puede haber solicitado que la [284]*284corte entrevistara a los jurados privadamente, con el fin de evitar el prejuicio que quizás podría surgir contra el acu-sado si su abogado interrogaba a los jurados implicándoles conducta impropia por parte de ellos, y su moción era luego declarada sin lugar. Por otro lado, pudiera ser que el acu-sado solicitara de la corte que no suspendiera completamente el caso, sino que suspendiera la qmesentación de prueba so-bre la culpabilidad o inocencia con el fin de conducir en corte abierta una vista sobre su moción, incluyendo la presenta-ción de prueba en apoyo de la misma. Pero aun si supu-siéramos que el acusado solicitó una investigación “judicial” y que la investigación de la corte interior fué por tanto im-propiamente conducida, no podemos llegar a la conclusión de que este mistrial constituye base adecuada para una ale-gación de exposición anterior.

Debe tenerse en cuenta que todo este asunto fué iniciado por el acusado, quien solicitó el mistrial por el fundamento de que tres jurados habían salido fuera del distrito. Ya le llamemos “judicial” a la investigación posterior de la corte de distrito o ya le llamemos privada, el acusado no protestó cuando la corte inferior dijo q\ie declaraba con lu-gar su moción no solamente debido a la información que ha-bía adquirido de los tres jurados, si que también porque la publicidad dádale a la moción del acusado sería perjudicial a éste. Aun si supusiéramos que la corte técnicamente no es-taba declarando con lugar la moción del acusado porque su re-solución se basó en fundamentos algo diferentes a los expues-tos por el acusado; la corte dijo que estaba declarando con lugar su moción, y manifestó claramente que lo hacía debido a posible prejuicio contra el acusado. El silencio y aquies-cencia del acusado frente a esta manifestación de la corte, no puede razonablemente interpretarse de otra manera cpie no sea la de que el acusado implícitamente consentía al mistrial.

El silencio en otras circunstancias puede no implicar con-sentimiento, especialmente donde la actuación no es causada [285]*285por el proceder del acusado.

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