Estado Libre Asociado de Puerto Rico TRIBUNAL DE APELACIONES PANEL III
EL PUEBLO DE CERTIORARI PUERTO RICO procedente del Tribunal de Primera Peticionario Instancia, Sala TA2026CE00016 Superior de v. Mayagüez
ADOLFO VÁZQUEZ Crim. núms.: SÁEZ ISCR202300851-855, I1TR202300051 Recurrido Sobre: Art. 6.05 Ley 168; Art. 6.09 Ley 168; Art. 6.22 Ley 168; Art. 401 Ley 4; Art. 412 Ley 4; Art. 3.23 (A) Ley 22
Panel integrado por su presidente el juez Hernández Sánchez, el juez Rivera Torres y el juez Marrero Guerrero.
Rivera Torres, Juez Ponente
RESOLUCIÓN
En San Juan, Puerto Rico, a 15 de enero de 2026.
Comparece ante este tribunal apelativo, el Pueblo de Puerto
Rico representado por la Oficina del Procurador General de Puerto
Rico (el peticionario o el Procurador), mediante el recurso de
Certiorari de epígrafe solicitándonos que revoquemos la Resolución
emitida por el Tribunal de Primera Instancia, Sala Superior de
Mayagüez (TPI,) el 6 de octubre de 2025, notificada el día siguiente.
Mediante este dictamen, el foro primario declaró Ha Lugar a las
mociones de supresión de evidencia presentadas por los
coacusados, el Sr. Adolfo Vázquez Sáez y el Sr. Luis Jabriel Irizarry
López (coacusados o recurridos).
Por los fundamentos que expresaremos a continuación,
desestimamos el recurso de certiorari solicitado.
I.
El Ministerio Público presentó contra los coacusados
denuncias en las que le imputó a ambos infracciones al Artículo 6.05 TA2026CE00016 2
de la Ley núm.168-2019, según enmendada, mejor conocida como
Ley de Armas de Puerto Rico (Ley núm. 168-2019), 25 LPRA sec.
466d; Artículo 6.09 de la Ley núm. 168-2019, 25 LPRA sec. 466h;
Artículo 6.22 de la Ley núm. 168-2019, 25 LPRA sec. 466u; Artículo
401 de la Ley núm. 4 del 23 de junio de 1971, según enmendada,
mejor conocida como la Ley de Sustancias Controladas de Puerto
Rico (Ley núm. 23-1971), 24 LPRA sec. 2401; Artículo 412 de la Ley
núm. 23-1971, 24 LPRA sec. 2412; y al Artículo 3.23(A) de la Ley
núm. 22 de 7 de enero de 2000, según enmendada, mejor conocida
como la Ley de Vehículos y Tránsito de Puerto Rico (Ley núm. 22-
2000), 9 LPRA sec. 5073.
En lo aquí pertinente, el 26 de enero de 2024, los coacusados
presentaron sus respectivas mociones de supresión de evidencia. En
esencia, arguyeron que el testimonio que dio base a la expedición de
la orden de registro y allanamiento era falso e insuficiente, pues, era
en sí mismo contradictorio y cuyo único objetivo era justificar una
expedición de pesca. Así, solicitaron al tribunal la supresión de la
evidencia ilegalmente obtenida como fruto del árbol ponzoñoso.
El 7 de febrero de 2024, el Ministerio Público presentó su
oposición a las mociones de supresión de evidencia. En síntesis,
adujo que el testimonio del agente no era inherentemente irreal o
estereotipado; ello, toda vez que no se limitaba a establecer los
elementos mínimos necesarios para sostener las acusaciones.
Añadió que tampoco contenía contradicciones, lagunas o
vaguedades que ameritaran la supresión de la evidencia. De manera
que solicitó que se declara sin lugar a las mociones de los
coacusados.
Luego de varias incidencias procesales, innecesarias
pormenorizar, el 6 de octubre de 2025, el TPI emitió la Resolución
recurrida la cual se notificó al día siguiente. Mediante esta, declaró
Ha Lugar -de manera conjunta- a las mociones de los coacusados. TA2026CE00016 3
En consecuencia, ordenó el desglose de la prueba y suprimió la
evidencia ilegalmente obtenida.
Inconforme con lo determinado, el 22 de octubre de 2025, el
Ministerio Público presentó, de manera individual, dos mociones de
reconsideración sobre la antedicha Resolución. Es decir, en cada
uno de estos petitorios hizo referencia a cada coacusado
respectivamente.
Así las cosas, el 8 de diciembre de 2025, el TPI emitió una
Resolución declarando No Ha Lugar a la Moción en Reconsideración
a Supresión de Evidencia sobre lo determinado en cuanto al
coacusado Adolfo Vázquez Sáez. Dicha determinación en singular,
en su epígrafe se hizo referencia al caso núm. ISCR202300851. Más
adelante, al final de la Boleta de Notificación que incluye el dictamen,
se aclaró que la decisión se relaciona a los casos acumulados
ISCR202300852, ISCR202300853, ISCR202300854,
ISCR202300855, los que corresponden a las acusaciones del
coacusado Adolfo Vázquez Sáez. Por lo que, no cabe duda de que el
TPI no resolvió el pedido reconsideratorio referente al coacusado
Luis Jabriel Irizarry López.
Aún en desacuerdo, el Ministerio Público recurre ante este
foro apelativo mediante el recurso de certiorari de epígrafe
imputándole al foro primario haber incurrido en los siguientes
errores:
ERRÓ EL TRIBUNAL DE PRIMERA INSTANCIA AL DECLARAR HA LUGAR LA SOLICITUD DE SUPRESIÓN DE EVIDENCIA DE UN MATERIAL OBTENIDO MEDIANTE UNA ORDEN JUDICIAL DE REGISTRO QUE CUMPLE CON TODOS LOS REQUISITOS EXIGIDOS POR NUESTRO ORDENAMIENTO.
ERRÓ EL TRIBUNAL DE PRIMERA INSTANCIA AL CONCLUIR QUE ES INSUFICIENTE LO INCLUIDO EN LA DECLARACIÓN JURADA QUE DIO BASE A LA ORDEN DE REGISTRO Y ALLANAMIENTO EXPEDIDA EN ESTE CASO. TA2026CE00016 4
En su escrito1, el Ministerio Público señaló que recurre solo
de la determinación sobre el coacusado Adolfo Vázquez Sáez, debido
a que restaba por resolver la moción de reconsideración sobre el
coacusado Luis Jabriel Irizarry López.
Examinado el recurso y, a tenor con la determinación
arribada, prescindimos de la comparecencia de la parte recurrida,
conforme nos faculta la Regla 7(B)(5) de nuestro Reglamento, según
enmendado, In re Aprob. Enmdas. Reglamento TA, 2025 TSPR 42,
pág. 15, 215 DPR ___, (2025).
II.
La Jurisdicción
El Tribunal Supremo de Puerto Rico ha reiterado en diversas
ocasiones que los tribunales debemos ser celosos guardianes de
nuestra jurisdicción. Greene y otros v. Biase y otros, 2025 TSPR 83,
216 DPR ___ (2025); Mun. Río Grande v. Adq. Finca et al., 2025 TSPR
36, 215 DPR ___ (2025); Cordero v. Oficina de Gerencia de Permisos
y otros, 187 DPR 445, 457 (2012); Vázquez v. ARPe, 128 DPR 531,
537 (1991); Martínez v. Junta de Planificación, 109 DPR 839, 842
(1980). Las cuestiones relativas a la jurisdicción, por ser
privilegiadas, deben ser resueltas con preferencia a cualesquiera
otras. S.L.G. Szendrey-Ramos v. F. Castillo, 169 DPR 873, 882
(2007); Morán v. Martí, 165 DPR 356, 364 (2005); Vega et al. v.
Telefónica, 156 DPR 584, 595 (2002). Una vez un tribunal entiende
que no tiene jurisdicción solo tiene autoridad para así declararlo y,
por consiguiente, desestimar el recurso. Carattini v. Collazo Syst.
Analysis, Inc., 158 DPR 345, 355 (2003).
La jurisdicción es el poder o la autoridad que posee un
tribunal para considerar y decidir casos y controversias. A.S.G. v.
Municipio San Juan, 168 DPR 337, 343 (2006); Brunet Justiniano v.
1 Junto con su escrito presentó una Moción Informativa y Solicitud de Autorización
de Regrabación como Método de Prueba. TA2026CE00016 5
Gobernador, 130 DPR 248, 255 (1992). Los tribunales deben
cuidadosamente velar por su propia jurisdicción y abstenerse de
asumirla donde no existe. Vázquez v. ARPe, supra. Es por ello que,
como celosos guardianes de nuestro poder de intervención apelativa,
si carecemos de jurisdicción para atender los méritos de un recurso
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Estado Libre Asociado de Puerto Rico TRIBUNAL DE APELACIONES PANEL III
EL PUEBLO DE CERTIORARI PUERTO RICO procedente del Tribunal de Primera Peticionario Instancia, Sala TA2026CE00016 Superior de v. Mayagüez
ADOLFO VÁZQUEZ Crim. núms.: SÁEZ ISCR202300851-855, I1TR202300051 Recurrido Sobre: Art. 6.05 Ley 168; Art. 6.09 Ley 168; Art. 6.22 Ley 168; Art. 401 Ley 4; Art. 412 Ley 4; Art. 3.23 (A) Ley 22
Panel integrado por su presidente el juez Hernández Sánchez, el juez Rivera Torres y el juez Marrero Guerrero.
Rivera Torres, Juez Ponente
RESOLUCIÓN
En San Juan, Puerto Rico, a 15 de enero de 2026.
Comparece ante este tribunal apelativo, el Pueblo de Puerto
Rico representado por la Oficina del Procurador General de Puerto
Rico (el peticionario o el Procurador), mediante el recurso de
Certiorari de epígrafe solicitándonos que revoquemos la Resolución
emitida por el Tribunal de Primera Instancia, Sala Superior de
Mayagüez (TPI,) el 6 de octubre de 2025, notificada el día siguiente.
Mediante este dictamen, el foro primario declaró Ha Lugar a las
mociones de supresión de evidencia presentadas por los
coacusados, el Sr. Adolfo Vázquez Sáez y el Sr. Luis Jabriel Irizarry
López (coacusados o recurridos).
Por los fundamentos que expresaremos a continuación,
desestimamos el recurso de certiorari solicitado.
I.
El Ministerio Público presentó contra los coacusados
denuncias en las que le imputó a ambos infracciones al Artículo 6.05 TA2026CE00016 2
de la Ley núm.168-2019, según enmendada, mejor conocida como
Ley de Armas de Puerto Rico (Ley núm. 168-2019), 25 LPRA sec.
466d; Artículo 6.09 de la Ley núm. 168-2019, 25 LPRA sec. 466h;
Artículo 6.22 de la Ley núm. 168-2019, 25 LPRA sec. 466u; Artículo
401 de la Ley núm. 4 del 23 de junio de 1971, según enmendada,
mejor conocida como la Ley de Sustancias Controladas de Puerto
Rico (Ley núm. 23-1971), 24 LPRA sec. 2401; Artículo 412 de la Ley
núm. 23-1971, 24 LPRA sec. 2412; y al Artículo 3.23(A) de la Ley
núm. 22 de 7 de enero de 2000, según enmendada, mejor conocida
como la Ley de Vehículos y Tránsito de Puerto Rico (Ley núm. 22-
2000), 9 LPRA sec. 5073.
En lo aquí pertinente, el 26 de enero de 2024, los coacusados
presentaron sus respectivas mociones de supresión de evidencia. En
esencia, arguyeron que el testimonio que dio base a la expedición de
la orden de registro y allanamiento era falso e insuficiente, pues, era
en sí mismo contradictorio y cuyo único objetivo era justificar una
expedición de pesca. Así, solicitaron al tribunal la supresión de la
evidencia ilegalmente obtenida como fruto del árbol ponzoñoso.
El 7 de febrero de 2024, el Ministerio Público presentó su
oposición a las mociones de supresión de evidencia. En síntesis,
adujo que el testimonio del agente no era inherentemente irreal o
estereotipado; ello, toda vez que no se limitaba a establecer los
elementos mínimos necesarios para sostener las acusaciones.
Añadió que tampoco contenía contradicciones, lagunas o
vaguedades que ameritaran la supresión de la evidencia. De manera
que solicitó que se declara sin lugar a las mociones de los
coacusados.
Luego de varias incidencias procesales, innecesarias
pormenorizar, el 6 de octubre de 2025, el TPI emitió la Resolución
recurrida la cual se notificó al día siguiente. Mediante esta, declaró
Ha Lugar -de manera conjunta- a las mociones de los coacusados. TA2026CE00016 3
En consecuencia, ordenó el desglose de la prueba y suprimió la
evidencia ilegalmente obtenida.
Inconforme con lo determinado, el 22 de octubre de 2025, el
Ministerio Público presentó, de manera individual, dos mociones de
reconsideración sobre la antedicha Resolución. Es decir, en cada
uno de estos petitorios hizo referencia a cada coacusado
respectivamente.
Así las cosas, el 8 de diciembre de 2025, el TPI emitió una
Resolución declarando No Ha Lugar a la Moción en Reconsideración
a Supresión de Evidencia sobre lo determinado en cuanto al
coacusado Adolfo Vázquez Sáez. Dicha determinación en singular,
en su epígrafe se hizo referencia al caso núm. ISCR202300851. Más
adelante, al final de la Boleta de Notificación que incluye el dictamen,
se aclaró que la decisión se relaciona a los casos acumulados
ISCR202300852, ISCR202300853, ISCR202300854,
ISCR202300855, los que corresponden a las acusaciones del
coacusado Adolfo Vázquez Sáez. Por lo que, no cabe duda de que el
TPI no resolvió el pedido reconsideratorio referente al coacusado
Luis Jabriel Irizarry López.
Aún en desacuerdo, el Ministerio Público recurre ante este
foro apelativo mediante el recurso de certiorari de epígrafe
imputándole al foro primario haber incurrido en los siguientes
errores:
ERRÓ EL TRIBUNAL DE PRIMERA INSTANCIA AL DECLARAR HA LUGAR LA SOLICITUD DE SUPRESIÓN DE EVIDENCIA DE UN MATERIAL OBTENIDO MEDIANTE UNA ORDEN JUDICIAL DE REGISTRO QUE CUMPLE CON TODOS LOS REQUISITOS EXIGIDOS POR NUESTRO ORDENAMIENTO.
ERRÓ EL TRIBUNAL DE PRIMERA INSTANCIA AL CONCLUIR QUE ES INSUFICIENTE LO INCLUIDO EN LA DECLARACIÓN JURADA QUE DIO BASE A LA ORDEN DE REGISTRO Y ALLANAMIENTO EXPEDIDA EN ESTE CASO. TA2026CE00016 4
En su escrito1, el Ministerio Público señaló que recurre solo
de la determinación sobre el coacusado Adolfo Vázquez Sáez, debido
a que restaba por resolver la moción de reconsideración sobre el
coacusado Luis Jabriel Irizarry López.
Examinado el recurso y, a tenor con la determinación
arribada, prescindimos de la comparecencia de la parte recurrida,
conforme nos faculta la Regla 7(B)(5) de nuestro Reglamento, según
enmendado, In re Aprob. Enmdas. Reglamento TA, 2025 TSPR 42,
pág. 15, 215 DPR ___, (2025).
II.
La Jurisdicción
El Tribunal Supremo de Puerto Rico ha reiterado en diversas
ocasiones que los tribunales debemos ser celosos guardianes de
nuestra jurisdicción. Greene y otros v. Biase y otros, 2025 TSPR 83,
216 DPR ___ (2025); Mun. Río Grande v. Adq. Finca et al., 2025 TSPR
36, 215 DPR ___ (2025); Cordero v. Oficina de Gerencia de Permisos
y otros, 187 DPR 445, 457 (2012); Vázquez v. ARPe, 128 DPR 531,
537 (1991); Martínez v. Junta de Planificación, 109 DPR 839, 842
(1980). Las cuestiones relativas a la jurisdicción, por ser
privilegiadas, deben ser resueltas con preferencia a cualesquiera
otras. S.L.G. Szendrey-Ramos v. F. Castillo, 169 DPR 873, 882
(2007); Morán v. Martí, 165 DPR 356, 364 (2005); Vega et al. v.
Telefónica, 156 DPR 584, 595 (2002). Una vez un tribunal entiende
que no tiene jurisdicción solo tiene autoridad para así declararlo y,
por consiguiente, desestimar el recurso. Carattini v. Collazo Syst.
Analysis, Inc., 158 DPR 345, 355 (2003).
La jurisdicción es el poder o la autoridad que posee un
tribunal para considerar y decidir casos y controversias. A.S.G. v.
Municipio San Juan, 168 DPR 337, 343 (2006); Brunet Justiniano v.
1 Junto con su escrito presentó una Moción Informativa y Solicitud de Autorización
de Regrabación como Método de Prueba. TA2026CE00016 5
Gobernador, 130 DPR 248, 255 (1992). Los tribunales deben
cuidadosamente velar por su propia jurisdicción y abstenerse de
asumirla donde no existe. Vázquez v. ARPe, supra. Es por ello que,
como celosos guardianes de nuestro poder de intervención apelativa,
si carecemos de jurisdicción para atender los méritos de un recurso
nuestro deber es así declararlo y sin más, proceder a desestimar.
García Hernández v. Hormigonera Mayagüezana, Inc., 172 DPR 1, 7
(2007); Carattini v. Collazo Syst. Analysis, Inc., supra.
De otro lado, un tribunal carece de jurisdicción para adjudicar
una controversia cuando se presenta un recurso de forma
prematura. Un recurso prematuro es aquel presentado en la
secretaría de un tribunal antes de que el asunto esté listo para su
adjudicación. De tal forma, un recurso prematuro, al igual que uno
tardío, adolece del grave e insubsanable defecto de falta de
jurisdicción y tiene que ser desestimado. Padilla Falú v. A.V.P., 155
DPR 183, 192 (2001); Rodríguez v. Zegarra, 150 DPR 649, 654
(2000). Su presentación carece de falta de eficacia y no produce
ningún efecto jurídico, pues en el momento de su presentación un
foro apelativo no tiene autoridad judicial para acogerlo; menos para
conservarlo con el propósito de luego reactivarlo en virtud de una
moción informativa. Juliá et al v. Epifanio Vidal, S. E., 153 DPR 357,
366 (2001).
En conformidad con la referida norma procesal, cabe destacar
que, una vez se presenta una moción de reconsideración de manera
oportuna y fundamentada, se interrumpe el término para recurrir al
foro apelativo intermedio. Pueblo v. Román Feliciano, 181 DPR 679
(2011). En este caso el Tribunal Supremo tuvo la oportunidad
armonizar el derecho penal y el civil, en cuanto a la interrupción del
término, para recurrir en alzada ante la presentación de una moción
de reconsideración sin resolver. Interpretando así la Regla 194 de
las de Procedimiento Criminal, 34 LPRA Ap. II, que establece el TA2026CE00016 6
procedimiento mediante el cual se puede formalizar un recurso
apelativo en el ámbito penal, se mencionan los efectos de una
moción de reconsideración sobre una sentencia, más no dispone
nada sobre una Resolución.
Sin embargo, en el referido caso, el máximo foro expresó que
era preciso dejar claro que una oportuna moción de reconsideración,
de una resolución u orden interlocutoria en un proceso penal,
interrumpe el término para acudir ante el Tribunal de Apelaciones
mediante un recurso de certiorari. Pueblo v. Román Feliciano, supra,
a la pág. 693.
Como corolario de lo antes expuesto, la Regla 83 del
Reglamento del Tribunal de Apelaciones, según enmendado, In re
Aprob. Enmdas. Reglamento TA, 2025 TSPR 42, pág. 115, 215 DPR
___, (2025), dispone lo siguiente:
(B) Una parte podrá solicitar en cualquier momento la desestimación de un recurso por los motivos siguientes:
(1) que el Tribunal de Apelaciones carece de jurisdicción;
(…)
(C) El Tribunal de Apelaciones, a iniciativa propia, podrá desestimar un recurso de apelación o denegar un auto discrecional por cualesquiera de los motivos consignados en el inciso (B) precedente.
III.
Nos corresponde, en primera instancia, atender el asunto
relativo a la jurisdicción debido a que el mismo debe ser resuelto con
preferencia a cualquiera otra cuestión, previo a entrar a considerar
los méritos del recurso. Esto, aun cuando las partes no lo hayan
argumentado o solicitado. Carattini v. Collazo Systems Analysis,
Inc., supra.
Como indicamos, surge del expediente electrónico y reconoce
el Ministerio Público en el recurso ante nuestra consideración, que
ante el foro primario hay una moción de reconsideración refutando
lo dictaminado en la Resolución recurrida que no ha sido atendida. TA2026CE00016 7
Por tanto, conforme al derecho precedente, resulta forzoso colegir
que el término para acudir ante esta Curia se encuentra
interrumpido y comenzará a transcurrir una vez el foro primario
emita el correspondiente dictamen resolviendo el pedido. Toda vez
que se recurre de un mismo dictamen.
En consecuencia, nos encontramos ante un recurso
prematuro sobre el que no tenemos jurisdicción por lo que
carecemos de autoridad para atender los méritos del mismo. Por lo
que, nuestro deber es así declararlo y sin más, proceder a
desestimar.
IV.
Por los fundamentos antes expuestos, se desestima el
presente recurso por falta de jurisdicción ante su presentación
prematura.
Notifíquese inmediatamente.
Lo acordó y manda el Tribunal y lo certifica la Secretaria del
Tribunal de Apelaciones.
LCDA. LILIA M. OQUENDO SOLÍS Secretaria del Tribunal de Apelaciones