Estado Libre Asociado de Puerto Rico TRIBUNAL DE APELACIONES PANEL XI
Apelación procedente LUIS DELGADO del Tribunal de MÁRQUEZ, et al. Primera Instancia, Sala Superior de Humacao Demandante Apelante KLAN202400178 Civil Núm.: v. NG2023CV00125
MUNICIPIO AUTÓNOMO Sobre: DE NAGUABO, et al. Sentencia Declaratoria, Interdicto Permanente, Demandada Apelada Daños y Perjuicios
Panel integrado por su presidenta, la Juez Brignoni Mártir, el Juez Candelaria Rosa, la Jueza Álvarez Esnard y la Jueza Díaz Rivera.
Candelaria Rosa, Juez Ponente
SENTENCIA
En San Juan, Puerto Rico, a 26 de abril de 2024.
Comparece el señor Luis Delgado Márquez (señor Delgado
Márquez o peticionario) vía recurso de apelación para solicitar que
revoquemos la Sentencia del Tribunal de Primera Instancia, Sala
Superior de Humacao, emitida el 3 de enero de 2024. Mediante dicho
dictamen, se desestimó la causa de acción del peticionario por existir
otros remedios para la referida causa, no cumplir con los criterios para
conceder una sentencia declaratoria y la misma no estar madura.
Acogemos la solicitud como un certiorari por recurrir de una
determinación interlocutoria emitida por el Tribunal de Primera
Instancia, aunque conservamos su identificación
alfanumérica. Adelantamos, de otra parte, la expedición del auto de
certiorari y la confirmación de la Sentencia recurrida.
Número Identificador
RES2024 _______________ KLAN202400178 2
En síntesis, el caso de epígrafe trata de una demanda por
expropiación forzosa discriminatoria y daños y perjuicios, y una
solicitud de sentencia declaratoria y de injunction permanente. Según
aparece en el expediente, la Legislatura Municipal del Municipio de
Naguabo presentó la Resolución Núm. 2, Serie 2023-2024 mediante
cual se solicita que se confiera la potestad a la alcaldesa de Naguabo a
expropiar forzosamente una propiedad del peticionario. La Resolución
Núm. 2, además de asignarle al titular ciento treinta y cuatro mil dólares
($134,000.00) de justa compensación, tiene la intención de expropiar
una propiedad que es la cede de campaña de un candidato y opositor a
la Alcaldía de la presente alcaldesa del Municipio, y convertirlo en la
cede temporera de la referida alcaldesa mientras se remodela la Casa
Alcaldía.
Por todo lo anterior, el peticionario demandó al Municipio de
Naguabo, la Alcaldesa Miraidaliz Rosario Pagán en su carácter oficial
y personal, el esposo de esta y la Sociedad Legal Ganancial existente
entre ambos (conjuntamente, “recurridos”) y alega (1) que los
recurridos están expropiando la propiedad por discriminación
partidista; (2) que están obstaculizando la venta de la propiedad a un
prospecto ya existente; y (3) que la justa compensación ofrecida es por
debajo del valor real del edificio. En respuesta, los recurridos—es decir,
el Municipio y la alcaldesa, en su carácter oficial—solicitaron la
desestimación de la demanda y alegaron que el Tribunal de Primera
Instancia carece de jurisdicción por no existir una causa de acción
justiciable y por las solicitudes de sentencia declaratoria e injunction
ser improcedentes en Derecho. Después de evaluado los argumentos y
las posteriores mociones, el foro primario desestimó sin perjuicio la KLAN202400178 3 causa de acción contra las partes en su carácter oficial por ser
innecesario el injunction, no cumplir con los criterios para conceder una
sentencia declaratoria y la inmadurez de la causa. Luego del
peticionario solicitar una reconsideración, el foro primario resolvió sin
lugar.
Insatisfecho, el señor Delgado Márquez recurre ante este
Tribunal y alega que el foro primario erró (1) al denegar varias
mociones de auxilio de jurisdicción y de remedios, y no concederle
oportunidad para expresarse a las respectivas oposiciones; y (2) al
denegar la moción de reconsideración que expone violaciones graves
por lo que alegan ser un proceso ilegal, inconstitucional y atropellado
de expropiación forzosa. En su oposición, los recurridos arguyen que la
demanda no expone una reclamación que justifique la concesión de una
sentencia declaratoria o un injunction, más que la causa de acción es
prematura, por lo cual el Tribunal no tiene jurisdicción para atenderlo
en sus méritos.
Vale recordar que el auto de certiorari es el vehículo procesal,
discrecional y extraordinario mediante el cual un tribunal de mayor
jerarquía puede rectificar errores jurídicos. Regla 52.1 de
Procedimiento Civil de 2009 (32 LPRA Ap. V); Regla 40 del Tribunal
de Apelaciones (4 LPRA Ap. XXII-B). Véase, también, Caribbean
Orthopedics Products of PR, LLC v. Medshape, Inc. et al., 207 DPR
994 (2021) (citando Art. 670 del Código de Enjuiciamiento Civil de
1933, 32 LPRA sec. 3491; Municipio Autónomo de Caguas v. JRO
Construction, 201 DPR 703 (2019)). Conforme a la referida Regla 52.1,
los criterios que permiten la expedición de un certiorari consisten en
revisar una orden de carácter dispositivo o resolución según las Reglas KLAN202400178 4
56 y 57 de Procedimiento Civil. Regla 52.1 de Procedimiento Civil,
supra. Por lo tanto, la función del Tribunal Apelativo frente a la
revisión de controversias a través del certiorari requiere valorar la
actuación del foro primario y predicar su intervención en si la misma
constituyó un abuso de discreción; en ausencia de evidencia suficiente
de tal abuso o de acción prejuiciada, error o parcialidad, no corresponde
intervenir con las determinaciones del Tribunal de Primera Instancia.
Véase, también, Fernández Martínez et al. v. RAD-MAN San Juan III-
D, LLC et al., 208 DPR 310 (2021) (citando a SGL Torres Matundan v.
Centro de Patología Avanzada, 193 DPR 920 (2015); Dávila Nieves v.
Meléndez Marín, 187 DPR 750 (2013); Ramos Milano v. Wal-Mart,
168 DPR 112 (2006); Rivera et al. v. Banco Popular, 152 DPR 140
(2000); Meléndez Vega v. Caribbean International News, 151 DPR 649
(2000)).
Conviene destacar el principio de justiciabilidad, cual requiere
que exista una controversia real para que los tribunales puedan ejercer
sus poderes judiciales y evaluar los méritos de los casos ante ellos.
Hernández Montañez v. Parés Alicea et al., 208 DPR 727 (2022)
(citando a Ramos, Méndez v. García García, 203 DPR 379
(2019); Suárez Cáceres v. Com. Estatal Elecciones, 176 DPR 31
(2009); Com. de la Mujer v. Srio. de Justicia, 109 DPR 715
(1980); Bhatia Gautier v. Gobernador, 199 DPR 59 (2017); Asoc.
Fotoperiodistas v. Rivera Schatz, 180 DPR 920 (2011); ELA v. Aguayo,
80 DPR 552 (1958)). Pertinente para la justicibialidad es la legitimación
activa, cual determina la capacidad de la parte promovente para
comparecer como litigante ante el tribunal, realizar con eficiencia actos
procesales y obtener una sentencia vinculante. Íd. (citando a Ramos, KLAN202400178 5 Méndez v. García García, supra). De esta manera, los tribunales evitan
adentrarse en controversias hipotéticas o que existen dentro del
dominio de otra rama gubernamental. Íd. (citando a Hernández Torres
v. Hernández Colón et al., 131 DPR 593 (1992)).
Ahora bien, el injunction requiere que una persona o entidad se
abstenga de hacer determinada cosa que infrinja o perjudique el derecho
de otra. Senado de PR v. Gobierno de PR, 203 DPR 62 (2019) (citando
a Art. 675 del Código de Enjuiciamiento Civil de 1933, 32 LPRA sec.
3521).
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Estado Libre Asociado de Puerto Rico TRIBUNAL DE APELACIONES PANEL XI
Apelación procedente LUIS DELGADO del Tribunal de MÁRQUEZ, et al. Primera Instancia, Sala Superior de Humacao Demandante Apelante KLAN202400178 Civil Núm.: v. NG2023CV00125
MUNICIPIO AUTÓNOMO Sobre: DE NAGUABO, et al. Sentencia Declaratoria, Interdicto Permanente, Demandada Apelada Daños y Perjuicios
Panel integrado por su presidenta, la Juez Brignoni Mártir, el Juez Candelaria Rosa, la Jueza Álvarez Esnard y la Jueza Díaz Rivera.
Candelaria Rosa, Juez Ponente
SENTENCIA
En San Juan, Puerto Rico, a 26 de abril de 2024.
Comparece el señor Luis Delgado Márquez (señor Delgado
Márquez o peticionario) vía recurso de apelación para solicitar que
revoquemos la Sentencia del Tribunal de Primera Instancia, Sala
Superior de Humacao, emitida el 3 de enero de 2024. Mediante dicho
dictamen, se desestimó la causa de acción del peticionario por existir
otros remedios para la referida causa, no cumplir con los criterios para
conceder una sentencia declaratoria y la misma no estar madura.
Acogemos la solicitud como un certiorari por recurrir de una
determinación interlocutoria emitida por el Tribunal de Primera
Instancia, aunque conservamos su identificación
alfanumérica. Adelantamos, de otra parte, la expedición del auto de
certiorari y la confirmación de la Sentencia recurrida.
Número Identificador
RES2024 _______________ KLAN202400178 2
En síntesis, el caso de epígrafe trata de una demanda por
expropiación forzosa discriminatoria y daños y perjuicios, y una
solicitud de sentencia declaratoria y de injunction permanente. Según
aparece en el expediente, la Legislatura Municipal del Municipio de
Naguabo presentó la Resolución Núm. 2, Serie 2023-2024 mediante
cual se solicita que se confiera la potestad a la alcaldesa de Naguabo a
expropiar forzosamente una propiedad del peticionario. La Resolución
Núm. 2, además de asignarle al titular ciento treinta y cuatro mil dólares
($134,000.00) de justa compensación, tiene la intención de expropiar
una propiedad que es la cede de campaña de un candidato y opositor a
la Alcaldía de la presente alcaldesa del Municipio, y convertirlo en la
cede temporera de la referida alcaldesa mientras se remodela la Casa
Alcaldía.
Por todo lo anterior, el peticionario demandó al Municipio de
Naguabo, la Alcaldesa Miraidaliz Rosario Pagán en su carácter oficial
y personal, el esposo de esta y la Sociedad Legal Ganancial existente
entre ambos (conjuntamente, “recurridos”) y alega (1) que los
recurridos están expropiando la propiedad por discriminación
partidista; (2) que están obstaculizando la venta de la propiedad a un
prospecto ya existente; y (3) que la justa compensación ofrecida es por
debajo del valor real del edificio. En respuesta, los recurridos—es decir,
el Municipio y la alcaldesa, en su carácter oficial—solicitaron la
desestimación de la demanda y alegaron que el Tribunal de Primera
Instancia carece de jurisdicción por no existir una causa de acción
justiciable y por las solicitudes de sentencia declaratoria e injunction
ser improcedentes en Derecho. Después de evaluado los argumentos y
las posteriores mociones, el foro primario desestimó sin perjuicio la KLAN202400178 3 causa de acción contra las partes en su carácter oficial por ser
innecesario el injunction, no cumplir con los criterios para conceder una
sentencia declaratoria y la inmadurez de la causa. Luego del
peticionario solicitar una reconsideración, el foro primario resolvió sin
lugar.
Insatisfecho, el señor Delgado Márquez recurre ante este
Tribunal y alega que el foro primario erró (1) al denegar varias
mociones de auxilio de jurisdicción y de remedios, y no concederle
oportunidad para expresarse a las respectivas oposiciones; y (2) al
denegar la moción de reconsideración que expone violaciones graves
por lo que alegan ser un proceso ilegal, inconstitucional y atropellado
de expropiación forzosa. En su oposición, los recurridos arguyen que la
demanda no expone una reclamación que justifique la concesión de una
sentencia declaratoria o un injunction, más que la causa de acción es
prematura, por lo cual el Tribunal no tiene jurisdicción para atenderlo
en sus méritos.
Vale recordar que el auto de certiorari es el vehículo procesal,
discrecional y extraordinario mediante el cual un tribunal de mayor
jerarquía puede rectificar errores jurídicos. Regla 52.1 de
Procedimiento Civil de 2009 (32 LPRA Ap. V); Regla 40 del Tribunal
de Apelaciones (4 LPRA Ap. XXII-B). Véase, también, Caribbean
Orthopedics Products of PR, LLC v. Medshape, Inc. et al., 207 DPR
994 (2021) (citando Art. 670 del Código de Enjuiciamiento Civil de
1933, 32 LPRA sec. 3491; Municipio Autónomo de Caguas v. JRO
Construction, 201 DPR 703 (2019)). Conforme a la referida Regla 52.1,
los criterios que permiten la expedición de un certiorari consisten en
revisar una orden de carácter dispositivo o resolución según las Reglas KLAN202400178 4
56 y 57 de Procedimiento Civil. Regla 52.1 de Procedimiento Civil,
supra. Por lo tanto, la función del Tribunal Apelativo frente a la
revisión de controversias a través del certiorari requiere valorar la
actuación del foro primario y predicar su intervención en si la misma
constituyó un abuso de discreción; en ausencia de evidencia suficiente
de tal abuso o de acción prejuiciada, error o parcialidad, no corresponde
intervenir con las determinaciones del Tribunal de Primera Instancia.
Véase, también, Fernández Martínez et al. v. RAD-MAN San Juan III-
D, LLC et al., 208 DPR 310 (2021) (citando a SGL Torres Matundan v.
Centro de Patología Avanzada, 193 DPR 920 (2015); Dávila Nieves v.
Meléndez Marín, 187 DPR 750 (2013); Ramos Milano v. Wal-Mart,
168 DPR 112 (2006); Rivera et al. v. Banco Popular, 152 DPR 140
(2000); Meléndez Vega v. Caribbean International News, 151 DPR 649
(2000)).
Conviene destacar el principio de justiciabilidad, cual requiere
que exista una controversia real para que los tribunales puedan ejercer
sus poderes judiciales y evaluar los méritos de los casos ante ellos.
Hernández Montañez v. Parés Alicea et al., 208 DPR 727 (2022)
(citando a Ramos, Méndez v. García García, 203 DPR 379
(2019); Suárez Cáceres v. Com. Estatal Elecciones, 176 DPR 31
(2009); Com. de la Mujer v. Srio. de Justicia, 109 DPR 715
(1980); Bhatia Gautier v. Gobernador, 199 DPR 59 (2017); Asoc.
Fotoperiodistas v. Rivera Schatz, 180 DPR 920 (2011); ELA v. Aguayo,
80 DPR 552 (1958)). Pertinente para la justicibialidad es la legitimación
activa, cual determina la capacidad de la parte promovente para
comparecer como litigante ante el tribunal, realizar con eficiencia actos
procesales y obtener una sentencia vinculante. Íd. (citando a Ramos, KLAN202400178 5 Méndez v. García García, supra). De esta manera, los tribunales evitan
adentrarse en controversias hipotéticas o que existen dentro del
dominio de otra rama gubernamental. Íd. (citando a Hernández Torres
v. Hernández Colón et al., 131 DPR 593 (1992)).
Ahora bien, el injunction requiere que una persona o entidad se
abstenga de hacer determinada cosa que infrinja o perjudique el derecho
de otra. Senado de PR v. Gobierno de PR, 203 DPR 62 (2019) (citando
a Art. 675 del Código de Enjuiciamiento Civil de 1933, 32 LPRA sec.
3521). El Tribunal podrá dictar una orden de injunction provisional,
preliminar o permanente siempre y cuando: (1) es indispensable hacer
efectiva su jurisdicción y previa una determinación de que la orden es
indispensable para evitar un daño irreparable contra la parte
peticionaria; o (2) cuando se alegue que alguna parte, al amparo de
alguna ley, ordenanza o reglamento del Estado Libre Asociado le esté
privando al peticionario de algún derecho, privilegio o inmunidad
protegida por la Constitución o las leyes de Puerto Rico o de Estados
Unidos y, al evaluarse la petición, se considere el interés público
envuelto y si el peticionario tiene una posibilidad real de prevalecer en
los méritos de su petición. Art. 678 del Código de Enjuiciamiento Civil
de 1933, 32 LPRA sec. 3424. Véase, también, Regla 57 de
Procedimiento Civil, supra.
Desde luego, solo se concederá un injunction permanente si el
peticionario demuestra que no existe otro remedio en ley para evitar un
daño. Senado de PR v. Gobierno de PR, supra (citando a Regla 57.3 de
Procedimiento Civil, supra). Sin embargo, no se podrá otorgar un
injunction cuando se trate de restringir la obligación que tienen los
funcionarios gubernamentales de cumplir con la ley, a menos que se KLAN202400178 6
demuestre que la ley es inconstitucional mediante sentencia final y
firme. Art. 678 del Código de Enjuiciamiento Civil de 1933, supra.
Por otro lado, una sentencia declaratoria es un mecanismo
remedial y profiláctico que permite a cualquier parte interesada
anticipar la dilucidación de los méritos ante los tribunales, pero solo
mientras exista un peligro potencial contra quien la solicita. Beltrán
Cintrón v. ELA, 204 DPR 89 (2020) (citando a Senado de PR v.
Gobierno de PR, supra). Para que un Tribunal pueda emitir una
sentencia declaratoria, el solicitante debe demostrar que existe una
controversia sustancial entre las partes que tengan intereses legales
adversos, de suficiente inmediación, madurez y realidad. Amadeo
Ocasio et al. v. Gobernador et al., 211 DPR 278 (2023) (citando a
Moscoso v. Rivera, 76 DPR 481 (1954)). De hecho, el promovente debe
demostrar que (1) ha sufrido un daño claro y palpable; (2) el daño es
real, inmediato y preciso; (3) existe una conexión entre el daño sufrido
y la causa de acción ejercitada; y (4) la causa de acción surge al palio
de la Constitución o de una ley. Íd (citando a Hernández, Santa v. Srio.
de Hacienda, 208 DPR 727 (2022); Ramos, Méndez v. García García,
supra; Bathia Gautier v. Gobernador, supra).
En vista de ello, la sentencia declaratoria descansa en la sana,
pero limitada, discreción del Tribunal. Sánchez et al. v. Srio. de Justicia
et al., 157 DPR 360 (2002) (citando a Moscoso v. Rivera, supra). De la
acción ser contra un funcionario gubernamental, los criterios de
legitimación activa deben interpretarse de manera flexible y liberal para
la parte promovente. Amadeo Ocasio et al. v. Gobernador et al., supra
(citando a Ramos, Méndez v. García García, supra; Bathia Gautier v. KLAN202400178 7 Gobernador, supra; Asoc. de Maestros v. Srio. de Educación, 156 DPR
754 (2002)).
Cónsono con lo anterior, el Código Civil de 2020 obliga a
cualquier persona reparar el daño que causó por culpa o negligencia.
Art. 1536 del Código Civil de 2020, 31 LPRA sec. 10801. De la parte
perjudicada reclamar resarcimiento por los daños sufridos, esta deberá
establecer (1) la existencia de un daño real; (2) el nexo causal entre el
daño y la acción u omisión del demandado; y (3) el acto u omisión cual
tiene que ser culposo o negligente. Pérez Hernández et al. v. Lares
Medical Center, Inc. et al., 207 DPR 965 (2021) (citando a López v.
Porrata Doria, 169 DPR 135 (2006)). No obstante, la Ley de
Municipios Autónomos no autoriza las acciones de daños y perjuicios
contra un municipio por los actos u omisiones de un funcionario
municipal en el cumplimiento de una ley, reglamento u ordenanza, aun
cuando estos resultaren ser nulos, o en el desempeño de una función de
carácter discrecional, aun cuando hubiere abuso de discreción. Art.
15.005 de la Ley 81-1991 (21 LPRA sec. 4705).
Mientras tanto, el Estado tiene un poder inherente para adquirir
bienes privados mediante el procedimiento de expropiación
forzosa. Adm. de Terrenos v. Ponce Bayland Enterprices, Inc., 207
DPR 586 (2021); Mun. de Guaynabo v. Adquisición, 180 DPR 206
(2010). Esa facultad de instar procesos de expropiación forzosa es
reconocida expresamente a los municipios tanto por la Ley General
de Expropiación Forzosa como por el Código Municipal de Puerto
Rico. Véase Sec. 5(a) de Ley de 12 de marzo de 1903 (32 LPRA sec.
2907); Art. 2.017 de la Ley Núm. 107-2020 (21 LPRA sec. 7182). Este
último requiere que el alcalde le solicite a la Legislatura Municipal la KLAN202400178 8
aprobación de una ordenanza que declare una propiedad tener utilidad
pública o municipal. Art. 2.018(4) de la Ley Núm. 107-2020, supra.
Posterior a emitirse la ordenanza, la entidad gubernamental que desea
expropiar podrá presentar una demanda en la sala de San Juan del
Tribunal de Primera Instancia, siguiendo las disposiciones dispuestas
en la Regla 58 o Regla 60 de Procedimiento Civil. Sec. 4 de la Ley 12
de marzo de 1903, supra. Véase, también, Reglas 58.3 y 60 de
Procedimiento Civil, supra. No obstante, una vez el titular de la
propiedad es notificado del procedimiento de expropiación en su
contra, este podrá presentar su contestación ante el Tribunal y así
levantar las defensas y objeciones que tenga sobre el carácter público
del uso. Íd. Véase, también, Regla 58.5 de Procedimiento Civil, supra.
De conformidad con los hechos del presente caso, no
encontramos indicio de que el Tribunal de Primera Instancia haya
actuado de forma arbitraria, caprichosa, o que haya abusado de su
discreción, ni advertimos la comisión de algún error de derecho. El
expediente demuestra que los recurridos no han presentado demanda
por expropiación forzosa ante el Tribunal de Primera Instancia. En
consecuencia, no existe causa de acción que el foro primario pueda
evaluar y, por efecto, igualmente inexiste un daño real y palpable. Más
aun, de presentarse una demanda por expropiación forzosa, el
peticionario tendrá la oportunidad de solicitar remedio de daños y
perjuicios, por lo cual sería innecesario emitir un injunction. Por lo
tanto, la demanda y solicitud del señor Delgado Márquez se presentó
prematuramente y el Tribunal de Primera Instancia carece de
jurisdicción. KLAN202400178 9 Por los fundamentos antes expresados, expedimos el auto de
certiorari y confirmamos la Sentencia recurrida.
Lo acordó y manda el Tribunal y lo certifica la Secretaria del
Tribunal de Apelaciones.
La Jueza Álvarez Esnard concurre sin opinión escrita.
Lcda. Lilia M. Oquendo Solís Secretaria del Tribunal de Apelaciones