Pueblo v. Díaz Alicea

91 P.R. Dec. 786
CourtSupreme Court of Puerto Rico
DecidedFebruary 19, 1965
DocketNúmero: CR-64-42
StatusPublished
Cited by5 cases

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Bluebook
Pueblo v. Díaz Alicea, 91 P.R. Dec. 786 (prsupreme 1965).

Opinion

El Juez Asociado Señor Pérez Pimentel

emitió la opinión del Tribunal.

El apelante fue acusado de un delito de asesinato con-sistente en haber atacado con un machete a Nin Flores Coria-no, infiriéndole varias heridas a consecuencias de las cuales falleció. Un jurado le declaró culpable de asesinato en segundo grado y fue sentenciado a cumplir de 15 a 25 años de presidio.

En el único error señalado en este recurso se ataca la corrección de ciertas instrucciones trasmitidas al jurado. Para la breve discusión de este error es necesario hacer pri-mero un resumen de la prueba pertinente.

La de cargo consistió en los testimonios de doña Bertila Vázquez Rivera y don Agapito Coriano, madre y padre respectivamente de la víctima Nin Flores Coriano, y en el del policía que investigó los hechos quien identificó una fotogra-fía que fue admitida en evidencia. Además se admitió por es-tipulación el protocolo de la autopsia de la víctima.

El resumen del testimonio de doña Bertila Vázquez fue hecho por el tribunal, de la siguiente manera:

“ . . . Esa señora, Bertila Vázquez, declaró ser la madre del occiso Nin Flores Coriano y dijo que el día de los hechos, el día 17 de octubre de 1960 su hijo Nin, el occiso, se levantó y como a las nueve y media le preguntó a ella donde estaba su padre, Don Agapito. La madre le contestó que estaba cogiendo café y él decidió ir a ayudarlo. La madre, la testigo, dice que entonces se puso a preparar un café para enviarle a Don Agapito, su esposo y padre a la vez del interfecto Nin Flores Coriano, para que Nin lo llevara a su padre; pero que al terminar de preparar el café resultó que ya Nin se había ido y entonces, ella, la testigo, como en ocasiones anteriores, se dispuso a llevar ella misma el café al sitio donde Don Agapito estaba recogiendo café en la finca de ellos. Declaró ella que de la casa al sitio donde recogían el café había más o menos 30 días [sie] que era el tamaño de la finca, para ayudarle a su papá según él le había indicado a ella, llevaba únicamente un canasto y que ella lo vió ir. Mientras caminaba le daba vueltas al canasto. Continuó declarando la señora y dijo que ese es un camino tortuoso, enmalezado, que apenas pasa gente. [789]*789Que ella se fue a pie. A pie también iba su hijo Nin adelante y que ya llegando a una de las últimas curvas del camino, al ella tomar la curva se encontró el acusado que blandiendo un machete lo dejaba caer una y otra vez sobre Nin. Dijo ella que no lo mató, lo picó. Que vió como el acusado le daba los machetazos a su hijo y que entonces salió a buscar a Don Agapito a quien encontró que venía y le dijo: ‘Félix está matando a nuestro hijo.’ Que al regresar hacia el sitio de los hechos, a donde dice que no pudo llegar porqué no le dió el valor para llegar, vió que el acusado se retiraba con un machete en la mano y que estaba manchado de sangre. Dijo además que el camino ese, que el sitio donde habían ocurrido los hechos era una carretera pública. (T.E., primera pieza, págs. 3-4.)”

El otro testigo don Agapito Coriano declaró que cuando llegó al lugar de los hechos el acusado se estaba retirando con un hacha y un machete en sus manos.

De acuerdo con el protocolo de autopsia la víctima reci-bió diez heridas en la cabeza, seis en la extremidad superior, cuatro en el tórax, siete en la espalda; tres en la extremidad inferior y tres consistentes de varias fracturas, a saber: fractura compuesta de los huesos parietal, temporal y del hueso occipital derecho.

“La cabeza — dice el protocolo — es deforme y presenta las heridas descritas anteriormente. El pabellón auricular derecho está ausente (ablación traumática) Los conductos auditivos ex-ternos, las fosas nasales y la cavidad oral están llenas de secreción sanguinolienta. La cara es deforme por las heridas mutilantes. Los globos oculares son normales y las pupilas y escleróticas son blandas. El labio superior está constituido por dos colgajos. La boca presenta fractura del maxilar inferior y destrucción de múltiples piezas dentarias por acción traumática. El cuello, tórax, abdomen, extremidades y la espalda, presentan las lesiones descritas.” (T.A. 37)

La teoría del acusado fue la de defensa propia que trató de establecer con su propio testimonio. Después de haber declarado en el examen directo que el día de los hechos estaba trabajando en su finca cuando se presentó la víctima en un [790]*790caballo propiedad del testigo, por cual tuvieron una breve discusión y que luego de pedirle la víctima un peso para comprar ron se desmontó del caballo y lo atacó hiriéndolo, por lo que se vio obligado a defenderse con el machete, con-testó a preguntas del Fiscal:

“P. ¿Entonces le tira 33 machetazos mientras él lo ataca con esa cosa que no sabe describir?
R. Seguro. El me tiraba. Yo tengo el machete.
P. ¿La cosa de él era una cuchilla chiquita?
R. Una puya así.
P. ¿Cómo era la puya esa?
R. Como de 12 pulgadas.
P. ¿ De qué era la lima esa ?
R. Una lima.
P. ¿Tuvo que tirarle treintaitres machetazos para poder de-fenderse de esa lima que es un arma de menos ventaja que la que Ud. tenía?
R. El hombre me ajoraba.
P. ¿Tuvo que tirarle 33 machetazos?
R. Para quitármelo de encima.
P. ¿Déjame ver la herida que le enseñó al compañero?
Hon. Juez: Que se la enseñe al jurado. Después deje verla, ¿esto que está aquí?
R. Sí señor.
Hon. Juez: El Tribunal puede apreciar una cicatriz apagada ya como de dos pulgadas de largo.
P. ¿Ud. quiere decir a los jurados que con esa cosa que ahora dice que es una lima le dió esa herida ?
R. Sí señor.
P. ¿No fué asi?
R. El me tira de abajo para arriba.
P. ¿Una sola vez?
R. Me tiró como 50 viajes.
P. ¿En una sola vez lo cogió?
R. Yo me defendí.
P. ¿Qué hizo Nin cuando recibió el quinto machetazo?
R. La tenía en las manos.
P. ¿A pasar del quinto machetazo todavía Nin tenía la lima en las manos?
[791]*791R. Es un hombre fuerte.
P. ¿Cuándo recibe el machetazo número 25 tiene la lima en las manos?
R. La tiene.
P. ¿Cuando recibe el machetazo número 32 todavía tiene la lima en las manos?
R. La tiene.
Hon. Fiscal: Nada más.”
(T.E., primera pieza, págs. 34-35.)

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