Delgado Rivera v. Iglesias Pérez

109 P.R. Dec. 5, 1979 PR Sup. LEXIS 123
CourtSupreme Court of Puerto Rico
DecidedJune 29, 1979
DocketNúmero: O-78-450
StatusPublished
Cited by12 cases

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Delgado Rivera v. Iglesias Pérez, 109 P.R. Dec. 5, 1979 PR Sup. LEXIS 123 (prsupreme 1979).

Opinion

El Juez Asociado Señor Mart'in

emitió la opinión del Tribunal.

Debemos determinar qué efecto tuvo sobre el Art. 93 de la Ley Municipal(1) la aprobación de nuestra vigente Ley de [7]*7Personal del Servicio Público de Puerto Rico y la subsiguiente promulgación de su Reglamento,(2) para resolver la contro-versia que suscita este recurso.

El 30 de setiembre de 1977 el Alcalde de Carolina, Hon. Roberto Iglesias Pérez, le cursó comunicación al demandante [8]*8Ovidio Delgado Rivera en la que le participaba que procedía a suspenderle de empleo y sueldo arguyendo como razón para su proceder la negligencia del demandante en el desempeño de sus labores. La carta constaba de varios párrafos en los que se hacía un recuento de los hechos que se le imputaban, expresando el último párrafo lo siguiente:

“Obviamente la forma en que usted ha descargado sus obli-gaciones dista mucho de lo que se espera de un funcionario público diligente en sus tareas, por lo que, procedo a suspenderle de empleo y sueldo inmediatamente y le comunico de su derecho a apelar de esta decisión conforme a la Ley #5 de de [sic] 14 de octubre de 1975, dentro de los próximos quince (15) días a partir de la fecha del recibo de esta notificación. De no apelar usted dentro de este término quedará permanentemente destituido del servicio público.”

El 10 de octubre de 1977, el demandante ignoró las instrucciones sobre apelación que le indicara el Alcalde y atendiendo al procedimiento ya descrito, que provee la Ley Municipal, apeló de la decisión de dicho Alcalde ante la Comisión de Querellas Municipales del Municipio de Carolina. Transcurría el tiempo y ante la inacción de la referida Comisión, el recurrente radicó en 19 de abril de 1978 ante el Tribunal Superior de Puerto Rico, Sala de San Juan, petición [9]*9de mandamus contra el Alcalde de Carolina y la Comisión de Querellas del municipio.

El Tribunal Superior desestimó el recurso entendiendo que la controversia correspondía en primera instancia a la Junta de Apelaciones del Sistema de Administración de Personal, a tenor con las disposiciones de la Ley de Personal del Servicio Público de Puerto Rico, toda vez que a su juicio el procedimiento que establece la Ley Municipal en casos de destituciones quedó sustituido por el que se establece para los mismos casos en la Ley de Personal. Oportunamente, el peticionario ha acudido ante nos en recurso que tituló apelación y que hemos tomado como revisión.

Concedimos a las partes plazo para que nos ilustraran sobre el estado de vigencia del citado Art. 93 de la Ley Municipal y sobre la corrección y eficacia jurídica de las advertencias sobre el derecho de apelación héchasle al recu-rrente por el Alcalde en la carta de despido. Comparecieron ambas partes.

Al aprobar la Asamblea Legislativa la vigente Ley de Personal concentró sus esfuerzos en precisar una política pública de reafirmación del principio de mérito, haciéndolo extensivo a todos los sectores del empleo público. Sobre las bases que ofrece esa declaración de política pública se estableció en la Ley un sistema de personal “completo e integrado que incorpora los más modernos conceptos de la administración de personal.” Exposición de Motivos, Leyes de Puerto Rico 1975, Parte 2, pág. 801. Así pues, resultó elemento fundamental de la nueva legislación los conceptos de integración y de uniformidad, de suerte que los empleados públicos de una u otra entidad gubernamental vieran igualmente garantidos los derechos y prerrogativas que son corolario del principio de mérito, Sec. 2.1, 3 L.P.R.A. see. 1311.(3) Véase J. R. Feijoó, La nueva ley de personal: problemas en su implementación, 40 Rev. C. Abo. P.R. 257, 262 (1979).

[10]*10 Así, y con ánimo de que el principio de mérito pudiera aplicarse con la mayor efectividad, la Ley delegó funciones operacionales en las autoridades nominadoras que tendrán la responsabilidad de aplicar dicho principio conforme a reglas y normas que se establecerían centralizadamente. See. 4.2, 3 L.P.R.A. see. 1332. El organismo directivo general creado pasó a ser la Oficina Central del Sistema de Administración de Personal, responsable a tenor con el mandato de ley de prescribir las normas generales para la aplicación del prin-cipio de mérito, de asesorar a las agencias en la preparación de sus reglamentos, de aprobar luego los mismos y de evaluar la vigencia del principio de mérito en todo el servicio público. See. 3.3, 3 L.P.R.A. see. 1323. La Oficina Central tiene así ingerencia directa sobre un grupo de agencias que compren-den la Administración Central, que son mayormente las agencias comprendidas anteriormente en el Servicio por Oposición.

Por otro lado, para atender aquellas agencias comprendidas hasta entonces en el Servicio Exento o en el Servicio sin Oposición se creó el concepto de Administradores Individuales. Los Alcaldes participan de esta última calidad ya que fueron incluidos expresamente. See. 5.3 (2), según enmendada, 3 L.P.R.A. see. 1343(2). No obstante, surge de los informes de las Comisiones de Gobierno y de Derechos Civiles del Senado de Puerto Rico en sus recomendaciones para la aprobación del proyecto que se convertiría en la Ley de Personal: “a estas agencias les serán aplicables las reglas y normas generales que apruebe el Director de la Oficina Central para hacer valer el principio de mérito con respecto a las áreas esenciales de clasificación, reclutamiento, selección, [11]*11ascensos, traslados, descensos, adiestramiento y retención.” Informe de las Comisiones de Gobierno y Derechos Civiles del Senado de Puerto Rico sobre el P. del S. 1428, pág. 28. Así lo dispuso la Ley en el inciso (1) de su See. 5.7:

“Los Administradores Individuales deberán adoptar para sí un reglamento con relación a las áreas esenciales al principio de mérito, el cual deberá estar en armonía con las disposiciones de las sees. 1331 a 1337 de este título.
El reglamento de cada uno de los Administradores Individuales deberá ser sometido para la aprobación de la Oficina. La Oficina podrá declarar nula cualquier regla sometida por un Adminis-trador Individual que sea contraria a las disposiciones de las sees. 1331 a 1337 de este título, o al Reglamento adoptado por la Oficina en relación con las áreas esenciales al- principio de mérito. . . .” 3 L.P.R.A. see. 1347(1).

El Municipio de Carolina no ha aprobado Reglamento alguno para incorporar las áreas del principio de mérito. Mas comoquiera que de aprobarse alguno, deberá guardar conformidad con la Ley de Personal y con el Reglamento que en su virtud promulgó la Oficina Central, entendemos que deben ser éstos los que, en sustitución del procedimiento provisto en la Ley Municipal, rijan la materia de autos, que como podemos advertir, se refiere al fundamental aspecto del mérito conocido como retención. Sec. 4.1, 3 L.P.R.A. see. 1332. Ver Ortiz v. Alcalde de Aguadilla, 107 D.P.R. 819 (1978).

El Reglamento de Personal dispone a esos efectos en su See. 9.2:

“En todo caso que surja la posibilidad de aplicación de medidas disciplinarias cuya sanción pudiera resultar en la suspensión de empleo y sueldo o la destitución de un empleado, la autoridad nominadora adoptará el siguiente procedimiento:

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