Pueblo v. Nicole

71 P.R. Dec. 866
CourtSupreme Court of Puerto Rico
DecidedNovember 22, 1950
DocketNúms. 14758-14760
StatusPublished
Cited by4 cases

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Bluebook
Pueblo v. Nicole, 71 P.R. Dec. 866 (prsupreme 1950).

Opinion

El Juez Asociado Señor Snyder

emitió la opinión del tribunal.

Se acusó a Luis Nicole de asesinato en primer grado por-que “actuando de común acuerdo y con un propósito y desig-nio común con Agustín Escapa Rivera” dió muerte a Eduardo Figueroa Rivera. Se acusó también al apelante de otros dos delitos: (1) atentado a la vida de Julio Lacourt y (2) por-tar armas prohibidas. Por estipulación de las partes los casos se vieron conjuntamente. El acusado fué declarado culpable por el jurado de asesinato en segundo grado y de atentado a la vida. También por la misma prueba la corte inferior lo declaró culpable de portar armas. El acusado ha apelado contra sentencias que le impusieron de 10 a 15 años de presidio, de 1 a 3 años de presidio, y 3 meses de cárcel, por los respectivos delitos de los cuales fué convicto.

Consideraremos primeramente la contención del apelante de que los veredictos fueron contrarios a la prueba y a dere-cho. Este error exige que hagamos una síntesis de la prueba pertinente.

Salustiano Tirado declaró que Escapa, Figueroa y el acu-sado se encontraban en su restaurante entre 10 y 10:30 de la noche en que ocurrieron los hechos en este caso; que Es-capa estaba bastante picado y mostraba un revólver al tes-tigo y le dijo que él tenía que matar a Lacourt aquella noche o Lacourt lo mataría a él; que el acusado le dijo que no debía hacer eso; y que el testigo cerró su restaurante como a esa hora y los otros tres hombres se fueron para el male-cón.

Julio Rodríguez Nazario declaró que era sereno de Roma-guera & Cía. en el malecón; que se encontraba como a cien metros de éste y que una cerca de alambres separaba los dos lugares; que a las 11:05 de la noche en cuestión, oyó al [869]*869acusado, a Lacourt, a Figueroa y a Escapa, quienes se halla-ban como a diez pies del portón del muelle, hablando en voz alta; que Lacourt, Figueroa y Escapa “se emborujaron”; que Figueroa cayó al suelo y Lacourt y Escapa continuaron peleando; que el acusado se encontraba un poco retirado de los otros tres, como a diez pies; que el testigo vió entonces al acusado buscando algo en el suelo; que entonces vió que el acusado tenía algo que brillaba en las manos, y en un ins-tante el testigo oyó cinco o seis tiros; que cuando los oyó, el acusado estaba al pie de donde estaba Figueroa tirado en el suelo; que él vió a Figueroa caer, y sintió a éste caer cuando oyó los tiros; que cuando Nicole se enderezó le vió algo en sus manos que brillaba.

Benito Pérez Gory, otro sereno de muelle, declaró que cuando oyó los tiros, corrió al sitio y encontró a Figueroa y a Lacourt en el suelo uno junto al otro, y que el acusado estaba como a diez pies de ellos; que el acusado corrió ha-cia la calle Concordia; que el testigo fué entonces donde estaba Figueroa y le preguntó qué había pasado, pero éste no pudo contestar; que preguntó entonces a. Lacourt lo mismo y éste le dijo que el acusado y Escapa les habían entrado a tiros.

Antonio Castro declaró que al siguiente día, mientras ayudaba a la policía a buscar, encontró en el agua a orillas del mar un revólver calibre .32, niquelado, de cañón corto y con seis casquillos disparados. Se estipuló que este revól-ver aparecía inscrito a nombre de Escapa.

Arnaldo Bmckman, un detective que llegó al sitio de los sucesos poco después del tiroteo, encontró a Figueroa mori-bundo, y encontró debajo de su cuerpo un revólver niquelado calibre .38 con seis balas sin disparar, y otro revólver negro calibre .38 con seis balas sin disparar como a cinco o seis pies de Figueroa. No hay controversia en cuanto a que estos revólveres .38 son de la clase que de ordinario usaban los serenos, Figueroa y Lacourt.

Sergio Merle, otro detective, declaró que él fué a arrestar [870]*870al acusado en su casa como a la 1 de la mañana, después del suceso; que el acusado le dijo que tuviera calma, que él sabía para lo que era; que el acusado preguntó por Escapa; que el acusado le dijo que buscara por las piedras, al lado del malecón; que el testigo llevó al acusado al cuartel de la policía y fué entonces al muelle; que mientras buscaba por el sitio que el acusado le había indicado, encontró un par de espe-juelos, su cartuchera, una gorra, un sombrero y un revólver niquelado calibre .32 con cachas de nácar; que cuando encon-tró el revólver, éste tenía cuatro balas disparadas y una sin disparar; que lo encontró como a uno o dos pies del sombrero y los espejuelos.

Ricardo Martínez, el primer testigo de la defensa, declaró que estaba trabajando en los muelles el día de los hechos; que Escapa, Secretario Financiero de la Unión de Trabaja-dores de Muelle de Mayagüez, estaba a cargo ese día de lla-mar la lista rotativa de los trabajadores del muelle a nombre de la unión, en ausencia del acusado, presidente de la misma, que de ordinario hacía este trabajo; que Escapa vino a che-quear el personal como a las 4 de la tarde; que él entró por el almacén del muelle y cuando regresaba, Lacourt, el sereno, le dijo que no podía pasar por allí; que Escapa se sintió ofendido; que él iba en una bicicleta y se apeó y se le quedó mirando a Lacourt y que Lacourt le dijo entonces a Escapa que si le había estado mal que lo esperara en el portón, que él salía a las once de la noche; que Escapa se echó a llorar.

En la repregunta, Martínez declaró que cuando ocurrie-ron los hechos de este caso, el acusado era Presidente de la unión de la cual Escapa era secretario financiero y que el testigo era secretario de récord; que el día en cuestión vió al acusado como a las 10:15 de la noche, luego de haber éste regresado a Mayagüez de San Juan; que él estaba con Es-capa en dicho día en un café desde las 6 hasta las 11 de la noche; y que el acusado también se dió dos o tres tragos con ellos.

Jacinto Ortiz declaró que la noche de los hechos Figueroa [871]*871lo relevó a él, entregándole a Figueroa su revólver, de acuerdo con lo acostumbrado.

Pedro Zapata, trabajador en los muelles, declaró en cuanto a la amistad que existía entre el acusado y Figueroa y el acusado y Lacourt.

Pedro Pérez, estibador de azúcar, declaró que vió al acu-sado, a Figueroa y a Escapa saliendo del cafetín de Tirado como de 10:30 a 11 de la noche; que oyó al acusado y a Figueroa decirle a Escapa que dejara esas cosas, que no le con-venían por ser padre de familia; y que Escapa decía que era una cosa inevitable porque él había sido ofendido.

Luis Nicole,

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