Jannette Díaz Carrasquillo v. Concilio De Salud Integral De Loíza, Inc.

Tribunal De Apelaciones De Puerto Rico/Court of Appeals of Puerto Rico·Decided September 11, 2025·No. TA2025CE00223·Published

Opinion

ESTADO LIBRE ASOCIADO DE PUERTO RICO TRIBUNAL DE APELACIONES PANEL ESPECIAL

MARK POMERANZ Certiorari Y OTROS procedente del Tribunal de Primera Instancia, Sala Recurridos Superior de Fajardo

v. TA2025CE00223 Casos Núm.: RODOLFO SÁNCHEZ FA2024CV00397 COLBERG Y OTROS RG2024CV00251

Peticionarios Sobre: Cobro de Dinero Panel integrado por su presidente, el Juez Rodríguez Casillas, el Juez Marrero Guerrero y el Juez Campos Pérez

Campos Pérez, Juez Ponente

RESOLUCIÓN

En San Juan, Puerto Rico, a 11 de septiembre de 2025.

I.

La parte peticionaria del título presentó el 30 de julio de 2025 un

certiorari para revisar la Orden emitida y notificada el 1 de junio de 2025.1

En la decisión, el Tribunal de Primera Instancia, Sala Superior de

Fajardo (TPI), declaró ha lugar la Oposición a: Moción urgente en solicitud

de orden al Registrador [de la Propiedad] que incoó la parte recurrida,2

en respuesta a la solicitud de los peticionarios.3 En consecuencia, el TPI

rechazó emitir un mandato al Registrador de la Propiedad para cancelar

la inscripción de aviso de demanda, que el recurrido había solicitado el

7 de mayo de 2024, mediante el asiento 2024-052113-CR03.4 Ello, como

producto de la Demanda instada en el caso civil FA2024CV00397, sobre

incumplimiento de contrato de opción de compraventa de un inmueble

1 Entrada 111 (FA2024CV00397) del Sistema Unificado de Manejo y Administración de

Casos (SUMAC). Los errores señalados en el recurso fueron los siguientes: Erró el TPI al indicar que Pomeranz tenía un derecho real inscrito como base para su ejercicio. Erró el TPI al no reconocer que la anotación preventiva realizada por Pomeranz era contraria a derecho, ya que no cumplía con los requisitos del Artículo 45 de la Ley Núm. 210-2015, conocida como la Ley Hipotecaria, por lo que era indispensable que solicitara una orden judicial para que el Registrador pudiera practicar la anotación. La omisión de este requisito hace que el asiento registral sea defectuoso y no sujeto a subsanación. 2 Entrada 105 del SUMAC. 3 Entrada 94 del SUMAC. 4 Véanse, Anejos A y B de la entrada 105 del SUMAC. sito en Río Grande, cumplimiento específico, daños y perjuicios.5 La

parte peticionaria solicitó infructuosamente la reconsideración del

dictamen.6 El 2 de julio de 2025, el TPI sostuvo su determinación y

expresó que la anotación preventiva se realizó conforme a Derecho.7

El 1 de septiembre de 2025, sin entrar en los méritos de los errores

señalados, la parte recurrida se opuso a la expedición del certiorari, al

palio del ordenamiento procesal que gobierna tanto al tribunal a quo

como a este foro intermedio.8 Evaluados los planteamientos de los

comparecientes, procedemos a discutir el marco jurídico atinente.

II.

El auto de certiorari es un vehículo procesal que permite a un

tribunal de mayor jerarquía revisar las determinaciones judiciales de un

foro inferior y corregir algún error cometido por éste. 800 Ponce de León

v. AIG, 205 DPR 163, 174 (2020); IG Builders et al., v. BBVAPR, 185 DPR

307, 337-338 (2012); García v. Padró, 165 DPR 324, 334 (2005). A

diferencia de la apelación, el foro revisor tiene la facultad para expedir o

denegar el recurso de certiorari de manera discrecional. García v. Padró,

supra. El Tribunal Supremo de Puerto Rico ha definido discreción como

el “poder para decidir en una u otra forma, esto es, para escoger entre

uno o varios cursos de acción”. Id., que cita a Pueblo v. Ortega Santiago,

125 DPR 203, 211 (1990). Por ende, la discreción es “una forma de

razonabilidad aplicada al discernimiento judicial para llegar a una

conclusión justiciera…” Pueblo v. Sánchez González, 90 DPR 197, 200

(1964), citado con aprobación en García v. Padró, supra, págs. 334-335.

5 Entrada 1 del SUMAC. De otro lado, en el caso RG2024CV00251, luego de instada la

reclamación civil del recurrido, el Sr. Mark Pomeranz, y anotado en el Registro de la Propiedad el aviso de demanda por éste solicitado, la parte peticionaria, los esposos Rodolfo Sánchez Colberg y Beatriz Marie Capote Ortiz, cedió a título gratuito la propiedad inmueble en controversia al Fideicomiso Inversiones SAN-CAP. Entonces, el ente jurídico instó un pleito distinto de desahucio sumario contra el señor Pomeranz. Ambos casos fueron consolidados por virtud de una Orden emitida el 17 de octubre de 2024 y notificada el día 21 siguiente. Entrada 62 del SUMAC. 6 Entrada 113 del SUMAC. 7 Entrada 117 del SUMAC. 8 La parte recurrida se reservó el derecho de presentar su alegato en caso de la

expedición del auto discrecional. No obstante, el ejercicio de la discreción no significa hacer

abstracción del resto del Derecho, ya que ese proceder constituiría, en sí

mismo, un abuso de discreción. Negrón v. Srio. de Justicia, 154 DPR 79,

91 (2001). Por lo tanto, el examen al auto discrecional que realizamos

antes de decidir el curso a seguir no se da en el vacío ni en ausencia de

otros parámetros. 800 Ponce de León v. AIG, supra, pág. 176. Ello así,

porque “el adecuado ejercicio de la discreción judicial está inexorable e

indefectiblemente atado al concepto de la razonabilidad”. García v. Padró,

supra, pág. 335

Es sabido que la Regla 52.1 de Procedimiento Civil, 32 LPRA Ap.

V, R. 52.1, delimita las instancias en las cuales este foro intermedio tiene

autoridad para atender los recursos de certiorari. La regla procesal fija

taxativamente los asuntos aptos para la revisión interlocutoria mediante

el recurso de certiorari, así como aquellas materias que, por excepción,

ameritan nuestra intervención adelantada, ya fuese por su naturaleza o

por el efecto producido a las partes. 800 Ponce de León v. AIG, supra,

pág. 175.

En síntesis, la Regla 52.1 de Procedimiento Civil, supra, dicta que

solamente podemos atender el recurso discrecional para revisar

resoluciones u órdenes interlocutorias bajo las Reglas 56 y 57 o de la

denegación de una moción de carácter dispositivo. Además, por

excepción, podemos revisar órdenes o resoluciones interlocutorias que

recurran determinaciones sobre la admisibilidad de testigos de hechos o

peritos esenciales, asuntos relativos a privilegios evidenciaros,

anotaciones de rebeldía, en casos de relaciones de familia, en casos que

revistan interés público o en cualquier otra situación en la cual esperar

a la apelación constituiría un fracaso irremediable de la justicia. Id. En

el caso de denegar la expedición de un recurso de certiorari, no

estamos obligados a fundamentar nuestra decisión. Id.

Además del examen objetivo antes descrito, para ejercer sabia y

prudentemente nuestra facultad discrecional al determinar si expedimos o denegamos un recurso de certiorari, nos guiamos por la Regla 40 del

Reglamento del Tribunal de Apelaciones, Criterios para la expedición del

auto de certiorari, según enmendada, In re Aprob. Enmdas. Reglamento

TA, 2025 TSPR 42, págs. 62-63, 215 DPR __ (2025).

El Tribunal tomará en consideración los siguientes criterios al determinar la expedición de un auto de certiorari o de una orden de mostrar causa:

(A) Si el remedio y la disposición de la decisión recurrida, a diferencia de sus fundamentos, son contrarios a derecho.

(B) Si la situación de hechos planteada es la más indicada para el análisis del problema.

(C) Si ha mediado prejuicio, parcialidad o error craso y manifiesto en la apreciación de la prueba por el Tribunal de Primera Instancia.

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Jannette Díaz Carrasquillo v. Concilio De Salud Integral De Loíza, Inc., (prapp 2025).

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