In re Claverol Siaca

175 P.R. 177
CourtSupreme Court of Puerto Rico
DecidedJanuary 7, 2009
DocketNúmero: AD-2007-2
StatusPublished

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In re Claverol Siaca, 175 P.R. 177 (prsupreme 2009).

Opinion

per curiam:

Nos corresponde evaluar la conducta desple-gada por un Juez Superior durante una serie de incidentes ocurridos en el 2006 con el personal de la Rama Judicial en el Tribunal de Primera Instancia, Sala de Comerío, donde [181]*181se desempeñaba como Juez Administrador Auxiliar. Espe-cíficamente, debemos resolver si el Hon. Pedro Claverol Siaca infringió los Cánones de Etica Judicial en el manejo de una controversia relacionada con el Alguacil Supervisor de dicho tribunal. Tras analizar detenidamente el asunto, concluimos que el juez Claverol Siaca infringió los Cánones 13, 23 y 30 de Ética Judicial, 4 L.P.R.A. Ap. IV-B. No obs-tante, en vista de que el juez Claverol Siaca se disculpó con los funcionarios, y a la luz de su historial profesional en la Rama Judicial, limitamos nuestra sanción a una censura de su conducta.

I

El Hon. Pedro Claverol Siaca prestó juramento como Juez Superior el 2 de octubre de 2000. Luego de ejercer diversas funciones en los tribunales de la isla, en enero de 2005 fue designado Juez Administrador Auxiliar del Tribunal de Primera Instancia, Sala de Comerío. Para esa fecha, el Sr. José J. Ortiz Torres se desempeñaba como Alguacil Supervisor Interino en dicho tribunal, ya que el Alguacil Supervisor, Sr. Ornar Rosa Fuentes, se encontraba desta-cado en Irak cumpliendo sus deberes militares con el Ejér-cito de Estados Unidos.

Al iniciar sus labores en el tribunal de Comerío, el juez Claverol Siaca sostuvo una reunión con el Sr. José O. Me-léndez Rodríguez, Alguacil Regional de la Región Judicial de Aibonito. En esta reunión, el juez manifestó, entre otras cosas, su incomodidad con el hecho de no haber estado in-volucrado en el proceso de selección del Alguacil Supervisor, dado que entendía que se trataba de un puesto que debía ser de la confianza del Juez Administrador Auxiliar y él no conocía al alguacil Rosa Fuentes, quien se encontraba aún en Irak. El alguacil Meléndez Rodríguez le aclaró que el puesto de Alguacil Supervisor no era de confianza y que, al estar el alguacil Rosa Fuentes ausente por licencia mi-[182]*182litar, cuando regresara tenía que ser reinstalado al puesto que ocupaba antes de marcharse a Irak.

El alguacil Rosa Fuentes se reincorporó a sus funciones como Alguacil Supervisor en febrero de 2006. Intentó en varias ocasiones reunirse con el juez Claverol Siaca para dialogar sobre las expectativas de éste en cuanto a su tra-bajo, mas todos sus intentos en ese sentido fueron infructuosos. Posteriormente, ocurrieron varios incidentes de cierta tensión entre el alguacil Rosa Fuentes y el juez Claverol Siaca relacionados con el curso ordinario de las operaciones del tribunal.

Ante estas circunstancias, el alguacil Rosa Fuentes le comunicó al alguacil regional Meléndez Rodríguez sus pre-ocupaciones por la actitud que supuestamente tomaba el juez Claverol Siaca hacia él. Según el alguacil Rosa Fuentes, en varias ocasiones le había gritado y tratado de ma-nera irrespetuosa. Además, alegó que el querellado rehu-saba reunirse a solas con él y le hacía llegar instrucciones a través de terceras personas. El alguacil Meléndez Rodrí-guez le comunicó dichas preocupaciones a la Directora Eje-cutiva de la Región Judicial de Aibonito, la Sra. Marisol Meléndez Ortiz, y ambos decidieron referir el asunto a la Oficina de Recursos Humanos de la Oficina de Administra-ción de los Tribunales (OAT). Además, la señora Meléndez Ortiz le recomendó al alguacil Rosa Fuentes que se re-uniera con el Juez Administrador de la Región Judicial de Aibonito, el Hon. Rafael Taboas Dávila, para comunicarle lo que estaba sucediendo.

La Sra. Martha Hernández Valentín, Directora de la División de Evaluación de la Oficina de Recursos Humanos de la OAT, también se reunió con el alguacil Rosa Fuentes para discutir sus preocupaciones. Este le relató los inciden-tes ocurridos con el juez Claverol Siaca y manifestó sen-tirse ansioso y preocupado por la situación, apuntando que sufría más tensión que cuando estuvo destacado en Irak. La señora Hernández Valentín le recomendó que llevara [183]*183una bitácora de los incidentes que sucedieran entre él y el juez Claverol Siaca —fueran buenos o malos— para poder determinar si se trataba de un patrón de conducta o si se trataba de una resistencia al cambio en el puesto de Algua-cil Supervisor.

Así las cosas, el juez Claverol Siaca se personó en una ocasión a la oficina de alguaciles para hablar con una persona. Allí, observó dos libretas en el escritorio del al-guacil Rosa Fuentes, quien no se encontraba. Supuesta-mente, por haber visto su nombre, el querellado ocupó las libretas e informó a los otros alguaciles que sus nombres también aparecían en las anotaciones y les divulgó su contenido. Luego retuvo las libretas.

Posteriormente, la señora Hernández Valentín acudió al tribunal de Comerío para reunirse con el juez Claverol Siaca. En esta reunión también estuvo presente el alguacil regional Meléndez Rodríguez. Al iniciar la reunión, la se-ñora Hernández Valentín le solicitó al juez Claverol Siaca cerrar la puerta, dado el contenido confidencial de la con-versación que iban a sostener. El juez rechazó su petición y expresó, en tono sarcástico, que él no hablaba a solas con nadie y que él no tenía nada que esconder. La señora Her-nández Valentín le indicó que no discutiría asuntos de personal con la puerta abierta, por lo que la reunión no se llevaría a cabo en esas condiciones.

En ese momento, el juez Claverol Siaca procedió a co-municarse telefónicamente con el juez Taboas Dávila para indagar sobre un asunto referente a las asistencias del al-guacil Rosa Fuentes, que no era de conocimiento de la se-ñora Hernández Valentín. La señora Hernández Valentín también habló con el juez Taboas Dávila, le comunicó su incomodidad con la reunión que se estaba llevando a cabo y le solicitó que se coordinara una reunión en el tribunal de Aibonito, a lo cual el Juez Administrador accedió. Luego de finalizada la conversación telefónica, el juez Claverol Siaca le indicó a la señora Hernández Valentín que el alguacil [184]*184Rosa Fuentes no era de su confianza, pues había incurrido en una conducta con la cual no estaba de acuerdo y que no había seguido sus instrucciones en varias ocasiones. El al-guacil Meléndez Rodríguez reclamó al querellado que no le hubiera comunicado la situación antes, ya que él era el supervisor directo del alguacil Rosa Fuentes.

Tras un intercambio de opiniones entre el alguacil Me-léndez Rodríguez y el juez Claverol Siaca, éste se alteró, gritó, utilizó palabras soeces y amenazó con irse de la re-gión si no se iba el alguacil Rosa Fuentes. Posteriormente, acusó a la señora Hernández Valentín de haber ordenado que lo “carpetearan” y sacó las libretas que había ocupado del alguacil Rosa Fuentes, indicando que éste lo había es-tado siguiendo diariamente por instrucciones de la OAT. Procedió a leer en voz alta fragmentos de lo que estaba escrito en las libretas e indicó que entregaría copia de és-tas a todos los empleados. La señora Hernández Valentín le respondió que esas libretas eran bitácoras que los super-visores llevaban según los adiestramientos provistos por la OAT y que él no podía repartir copias de éstas a los empleados.

Ante esta respuesta, el juez Claverol Siaca expresó que él tenía conocimiento de que en la Rama Judicial “se tapa[ba]n las cosas” y que él sabía cuando mandaban a “carpetear” a las personas. Indicó también, de manera re-tante, que era la Directora Administrativa de los tribuna-les, Hon. Sonia Ivette Vélez Colón, quien debía darle ins-trucciones de devolver las libretas.

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