Benítez v. Tribunal Superior

102 P.R. Dec. 601, 1974 PR Sup. LEXIS 319
CourtSupreme Court of Puerto Rico
DecidedOctober 9, 1974
DocketNúmero: O-74-20
StatusPublished
Cited by2 cases

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Benítez v. Tribunal Superior, 102 P.R. Dec. 601, 1974 PR Sup. LEXIS 319 (prsupreme 1974).

Opinions

PER CURIAM:

El 31 de julio de 1972 se alega ocurrieron ciertos hechos que dieron lugar a que el 18 de junio de 1973, el peticionario fuera acusado de infringir la Ley de Sustancias Controladas. La declaración jurada del agente, que se alega que estuvo presente en la transacción que dio margen a la acusación, lee así:

“Que el día 31 de julio de 1972 trabajaba en calidad de agente encubierto de la División de Drogas y Narcóticos de la Policía de Puerto Rico realizando investigaciones relacionadas con el tráfico ilegal de drogas. Que ese día a eso de las 11:10 a.m. acompañado de un confidente llegué frente a la cancha de ba-loncesto de la Urb. Villa Carolina, y después de estacionar el auto en el Area de Estacionamiento de dicha cancha, el confi-dente y yo nos bajamos del mismo y nos dirigimos hacia un grupo de sujetos que estaban jugando baloncesto. Que el confi-dente llamó a uno de los sujetos que estaba dentro de la cancha y al éste acercarse a nosotros, el confidente lo saludó y le pre-guntó que si había pasto (Marihuana). Que dicho sujeto dijo: ‘Aquí el único que tiene pasto es Danny, pero está en su casa.’ [603]*603Que yo le pregunté a dicho sujeto que si nos podía llevar a la casa de Danny, y dicho sujeto aceptó. Que yo le indiqué a dicho sujeto el sitio donde yo tenía mi auto estacionado, y éste me dijo: ‘Vámonos a pie, que es aquí cerca.’ Que nos dirigimos a una casa que está ubicada en la Calle 24 esquina Central Boulevard, al lado del parque, y al llegar frente a dicha casa, el sujeto que nos acompañaba llamó por el nombre de Danny a alguien de la casa. Que momentos después salió al balcón un sujeto, quien desde el balcón le preguntó al sujeto que nos acompañaba, qué era lo que pasaba. El sujeto que nos acom-pañaba le dijo al individuo que se encontraba en el balcón: ‘Mira Danny, estos panas están buscando yerba y yo les di jé que el único que tenía eras tú.’ Que el sujeto c/p Danny nos dijo: ‘Lo único que me quedan son cinco tabacos y a menos de a $1.00 no los doy’ (Refiriéndose a cigarillos de Marihuana). Yo le dije que estaba bien, que yo se los capiaba (compraba), y Danny fue al interior de la casa y al poco rato salió nueva-mente al balcón y me dijo: ‘Dame los $5.00.’ Que yo procedía a entregarle $5.00 a Danny, y éste se metió la mano al bolsillo derecho del pantalón, de donde sacó una envoltura de papel de servilletas, color amarillo, a manera de sobre y me la entregó por entre las rejas. Que yo procedía a quitar el tape que sellaba la envoltura y comprobé que dicha envoltura contenía 5 ciga-rrillos de supuesta Marihuana en envoltura de papel blanco. Que yo procedía a despedirme de Danny y del otro sujeto, y acompañado del confidente me retiré del lugar.”

El 28 de septiembre de 1973 la defensa solicitó del Tribunal Superior, que ordenara al fiscal le diera la siguien-te información:

“Nombre y dirección de todas las personas presentes al momento de ocurrir la supuesta transacción que motivó los casos de epígrafe.”

A dicha petición, el tribunal de instancia, mediante Resolu-ción dictada el 11 de octubre de 1973, concluyó en parte lo siguiente:

“Coincidimos con el acusado en que el confidente en este caso es de carácter participante. La regla general en materia de confidentes es que, por razón de orden público, los tribunales reconocen el privilegio del Estado de no divulgar la identidad [604]*604del confidente; sin embargo, la jurisprudencia ha reconocido una excepción a la mencionada regla que ha sido llamada la del ‘confidente-participante’. Pero la regla de excepción no opera por el mero hecho de que se clasifique al informante como ‘con-fidente-participante’; es indispensable además que la identidad del confidente, o del contenido de su comunicación, sea rele-vante y de ayuda para la defensa del acusado
La única prueba sometida por el acusado en este caso es el Ex. A (declaración jurada del agente Hernández); el acusado no ha demostrado en esta etapa del proceso que el nombre y dirección del confidente sea prueba relevante, necesaria o indispensable para su defensa; observamos que en el momento de la alegada transacción el acusado no se encontraba solo con el informante ya que también se encontraba presente el agente Noemí Hernández; se rechaza la solicitud del acusado para que se le informe el nombre y dirección del confidente.”

El peticionario señala como error, en la presente peti-ción de certiorari, el que se rechazara la solicitud para que se le diera el nombre y dirección de las personas presentes al ocurrir la supuesta transacción.

No surge de la Resolución del tribunal de instancia que se le diera el nombre y la dirección del “sujeto” (2) que se alega llevó al agente y al confidente donde el apelante. Erró el tribunal al no ordenarle al fiscal que dijera el nombre y la dirección de dicho “sujeto” ya que el “derecho a obtener la compa-recencia compulsoria de testigos está íntimamente relacionado con el debido procedimiento de ley, y ha sido reconocido y mantenido por este Tribunal desde mucho antes de la vigencia [605]*605del actual sistema constitucional.” Pueblo v. Acosta Escobar, 101 D.P.R. 886 (1974).

En cuanto al confidente, actuó correctamente el tribunal al denegar la solicitud para que se informara la identidad del confidente. Concluye el tribunal que se trataba aquí de un participante, pero que no se había demostrado que el nom-bre y dirección del confidente fuera prueba relevante y nece-saria para la defensa del aquí peticionario. Coincidimos con el tribunal en que el confidente fue participante pues como resolvimos en Pueblo v. López Rivera, 91 D.P.R. 693 (1965), “el confidente participante, como el término indica, es uno que participa, que toma parte en la transacción delictiva.”

Ahora debemos determinar si siendo el confidente uno participante, “. . . la divulgación de la identidad del confiden-te, o del contenido de su comunicación, es relevante y de ayuda para la defensa del acusado . . .”, (3) de manera que deba ceder el “privilegio del confidente”.

Concluimos que no hay que divulgar en el presente caso el nombre y la dirección del confidente participante, pues durante el juicio tendrá la oportunidad de contrainterrogar al agente encubierto y al “sujeto” (que estamos ordenando que se le dé su nombre y dirección), para fortalecer su defensa. Además, habiendo anunciado el peticionario una defensa de coartada, para la cual él será el único testigo, no necesita interrogar al confidente. El “sujeto”, según la declaración jurada, es alguien que se hallaba jugando en la cancha de la urbanización del peticionario y fue el que realmente suplió la información que llevó al agente hasta el peticionario. No fue a través del confidente que se llegó al peticionario, sino a través de dicho agente.

Se revoca la Resolución recurrida y se ordena al Estado que informe al peticionario el nombre y dirección de la persona que llevó al agente encubierto a la casa del mencionado peticionario.

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