Estado Libre Asociado de Puerto Rico TRIBUNAL DE APELACIONES PANEL ESPECIAL
HERIBERTO Recurso de Certiorari MADERA GONZÁLEZ procedente del Tribunal de Primera Recurrido Instancia, Sala Superior de Ponce
V. KLCE202301326 Caso Núm.: PO2022CV02917 FERDINAND MERCADO BORRERO Y OTROS Sobre: Violación de Derechos Peticionario Civiles, Daños
Panel integrado por su presidente, el Juez Sánchez Ramos, el Juez Pagán Ocasio y el Juez Marrero Guerrero.
Marrero Guerrero, Juez Ponente
SENTENCIA
En San Juan, Puerto Rico, a 26 de febrero de 2024.
-I-
Comparece el Estado Libre Asociado de Puerto Rico en
representación del oficial de custodia Ferdinand Mercado Borrero en
su carácter personal (oficial Mercado Borrero o peticionario) por
conducto de la Oficina del Procurador General de Puerto Rico,
mediante el recurso de epígrafe. En el mismo se nos solicita que
revoquemos una Resolución emitida el 16 de octubre de 2023 por el
Tribunal de Primera Instancia, Sala Superior de Ponce (TPI), en la que
se declaró No Ha Lugar una moción de desestimación promovida por
el Estado en cuanto al oficial Mercado Borrero en su carácter
personal como parte del trámite una Demanda que entabló el señor
Heriberto Madera González (señor Madera González o recurrido).1
El 30 de noviembre de 2023, emitimos una Resolución en la
que le concedimos al señor Madera González un plazo de diez (10)
1 Apéndice de Petición de Certiorari, Anejo XII, págs. 54-55. Archivada y notificada
en autos el 20 de octubre de 2023. El 24 de octubre de 2023, el Estado solicitó reconsideración, la cual el TPI declaró No Ha Lugar mediante Resolución emitida el 25 de octubre de 2023, archivada y notificada el 27 de octubre de 2023.
Número Identificador SEN2024________________ KLCE202301326 2
días para expresarse en torno a los méritos del recurso. En atención
a una Moción Informativa presentada por la Oficina del Procurador
General el 9 de enero de 2024 en la que informó a este Tribunal que
la notificación del recurso al recurrido se había demorado pues este
había sido reubicado en otra institución penal, el 12 de enero de 2024
emitimos Resolución en la que concedimos un nuevo término al señor
Madera González para que se expresara sobre los méritos del recurso.
El 31 de enero de 2024 el recurrido compareció mediante un escrito
que denominó Moción Informativa. En el mismo formuló alegaciones
adicionales contra otros funcionarios del DCR y solicitó que se le
asignara representación legal, o en su defecto, la celebración de una
vista.
Como cuestión de umbral, conforme a lo dispuesto en la Regla
7(B)(5) del Reglamento del Tribunal de Apelaciones, 4 LPRA Ap. XXII-
B, R. 7(B)(5), considerada la naturaleza de los asuntos ante nuestra
consideración, y en aras de promover el más justo y eficiente
despacho del asunto ante nos, denegamos la solicitud instada por el
recurrido. De otra parte, y por los fundamentos que expondremos a
continuación, expedimos el auto de certiorari y revocamos la
determinación recurrida.
-II-
La controversia ante nuestra consideración dimanó el 17 de
diciembre de 2021 cuando el señor Madera González, miembro de la
población correccional de la Institución Facilidad Médica Ponce 500,
incoó una Demanda por derecho propio y de forma pauperis, sobre
daños y perjuicios y violación de derechos civiles contra el oficial
Mercado Borrero y el Departamento de Corrección y Rehabilitación
(DCR).2 Arguyó que el oficial Mercado Borrero tiene una persecución
2 Íd., Anejo I. págs. 1-17. El Estado aclaró que el 17 de diciembre de 2021 corresponde a la fecha presentación de la Demanda ante la Secretaría del TPI y que transcurrió un (1) año en trámites administrativos en el tribunal para que fuese colocada en el Sistema Unificado de Manejo de Casos (SUMAC). KLCE202301326 3
en su contra y que en múltiples e infructuosas ocasiones solicitó
ayuda al DCR. Sostuvo que el 25 de agosto de 2021, mientras
laboraba en la cocina de la institución correccional, un confinado que
estaba pintando, le peticionó lavar una brocha y llevarse un vaso con
el sobrante de pintura. Indicó que, frente a la puerta de su módulo,
el aquí peticionario le preguntó sobre el contenido del vaso y el
recurrido le relató su versión de los hechos y le entregó la pintura.
Precisó que, por tres (3) días, el oficial Mercado Borrero no lo sacó de
su módulo para trabajar y que, al preguntarle la razón, burlándose,
le comentó que todo estaba bien. A los pocos días, recibió una
querella, acto que le afectó emocionalmente.
De igual forma, alegó que el 29 de agosto de 2021, mientras
estaba en su celda preparándose para el culto, el oficial Mercado
Borrero junto con los oficiales Santiago y Rosado y algunos
confinados que trabajaban en la cocina, lo sacaron al pasillo, lo
rodearon y los tres (3) oficiales le hablaron de forma hostil e
intimidante, causándole pánico y un estado nervioso. Relató que
cuando le solicitó información de la placa al oficial Rosado, este se
negó y le profirió “que se fuera para el carajo”. Manifestó que se
comunicó con el sargento Narváez para que se le buscara ayuda con
la Policía de Puerto Rico y con los servicios médicos dado que la
situación le causó daños emocionales y este le indicó que dialogaría
con el comandante de turno. Alegó que, instantes después, varios
oficiales con macanas y gas lo encerraron en una celda, sin motivo
alguno. Precisó que les suplicó a los oficiales que no le violaran sus
derechos como confinado y estos respondían riéndose. Expuso que
estuvo en estas condiciones por varios días, sin atención ni
oportunidad de bañarse. Planteó que el mal manejo de la situación
por parte del DCR y las intimidaciones le causaron un daño
irreparable, daños psicológicos y emocionales, no ha podido dormir,
tiene la escena en su mente, se le ha afectado su diario vivir, no es la KLCE202301326 4
misma persona por los miedos y no ha podido relacionarse con otras
personas, por lo que reclamó veinticinco mil dólares ($25,000.00).
Solicitó la designación de un abogado de oficio, el diligenciamiento de
los emplazamientos y que se le eximiera del pago de aranceles.
Aseveró que agotó los remedios administrativos a su alcance.
El recurrido acompañó la Demanda con una Resolución del
DCR, de la cual se desprende que, el 25 de agosto de 2021, el oficial
Mercado Borrero le radicó una querella por apropiación ilegal y abuso
y mal uso de privilegio.3 Tras una vista disciplinaria celebrada el 14
de octubre de 2021, la Oficial Examinador de Vistas Disciplinarias
determinó que, a tenor con los Códigos 127 y 222 del Reglamento
para establecer el procedimiento disciplinario de la población
correccional, Reglamento Núm. 9221 de 8 de octubre de 2020, el
señor Madera González no cometió el acto prohibido.
Tras varios trámites procesales, el 23 de febrero de 2023, el
Estado, en representación del DCR y del oficial Mercado Borrero,
radicó una Moción solicitando desestimación por dejar de exponer una
reclamación que justifique la concesión de un remedio al amparo de
la Regla 10.2 de Procedimiento Civil, 32 LPRA Ap. V, R. 10.2.4
Primero, explicó que el caso de marras estaba prescrito dado que se
emplazó al ELA el 4 de noviembre de 2022 cuando los eventos
alegadamente ocurrieron el 25 y 29 de agosto de 2021. Segundo,
informó que el 29 de agosto de 2021, el recurrido presentó un recurso
administrativo ante el DCR, solicitó reconsideración y estando
inconforme, no recurrió en revisión judicial ante esta Curia, conforme
dispone el Reglamento para atender las solicitudes de remedios
administrativos radicadas por los miembros de la población
correccional, Reglamento Núm. 8583 de 4 de mayo de 2015 y la Ley
de procedimiento administrativo uniforme del Gobierno de Puerto Rico,
3 Íd., págs. 15-17. 4 Íd., Anejo VIII, págs. 35-46. KLCE202301326 5
3 LPRA secs. 9601 et seq. Razonó que dicha determinación era final,
firme e inapelable. Por último, adujo que no se sostenía la acción
personal contra el oficial Mercado Borrero porque estaba cobijado por
la doctrina de inmunidad condicionada debido a que actuó en el
ejercicio de sus funciones oficiales para mantener orden, control y
bienestar en la población correccional y que, de mediar una actuación
culposa o negligente, la realizó dentro del marco de sus funciones
oficiales.
El 4 de mayo de 2023, el señor Madera González presentó su
oposición, en la que esgrimió que la acción no estaba prescrita.5
Señaló que, a causa de la demanda incoada contra el oficial Mercado
Borrero, sufre persecución por parte de la oficialidad, lo que le
produce daños psicológicos y necesidad de que recibir tratamiento.
Así las cosas, el 16 de octubre de 2023, el TPI emitió una
Resolución en la que declaró No Ha Lugar a la desestimación
solicitada por el Estado. Estableció que la acción no estaba prescrita
dado que la Demanda se presentó el 17 de diciembre de 2021.6
Inconforme, el 24 de octubre de 2023, el Estado solicitó una
reconsideración, en la que reiteró las defensas de prescripción,
finalidad de los remedios administrativos e inmunidad condicionada
del oficial Mercado Borrero.7 Puntualizó que la demanda no se radicó
hasta el 24 de octubre de 2022 cuando se anotó, se registró el caso
en SUMAC y se le asignó el número de caso. Con el objetivo de
sustentar su alegación, acompañó la Orden Administrativa 2018-02
del TPI sobre el manejo de casos de naturaleza civil cuando las partes
comparecen en forma pauperis.8 En respuesta, el 25 de octubre de
2023, el TPI declaró dicha comparecencia No Ha Lugar.9
5 Íd., Anejo X, págs. 49-51. 6 Íd., Anejo XII, págs. 54-55. Archivada y notificada en autos el 20 de octubre de 2023. 7 Íd., Anejo XIII, págs. 56-67. 8 Íd., págs. 66-67. 9 Íd., Anejo XIV, págs. 68-69. Archivada y notificada en autos el 27 de octubre de 2023. KLCE202301326 6
En desacuerdo, el Estado acudió ante nos mediante este
recurso de certiorari y le imputó al TPI el siguiente señalamiento de
error:
ERRÓ EL HONORABLE TRIBUNAL DE PRIMERA INSTANCIA AL DENEGAR LA MOCIÓN DE DESESTIMACIÓN PRESENTADA POR EL ESTADO AL AMPARO DE LA REGLA 10.2(5) DE PROCEDIMIENTO CIVIL, AUN CUANDO DE LOS HECHOS ALEGADOS EN LA DEMANDA SE DESPRENDE QUE EL SEÑOR MADERA GONZÁLEZ NO TIENE DERECHO A REMEDIO ALGUNO CONTRA EL OFICIAL MERCADO BORRERO A LA LUZ DE LA DOCTRINA DE INMUNIDAD CONDICIONADA.
En síntesis, el peticionario sostiene que, en lo que respecta a la
acción personal contra el oficial Mercado Borrero, la demanda no
adujo derecho alguno que el señor Madera González pueda tener en
contra del peticionario por la doctrina de inmunidad condicionada.
En vista del error imputado, procedemos a discutir las normas
jurídicas aplicables a este recurso.
-III-
-A-
El certiorari es un recurso extraordinario cuya característica se
asienta en la sana discreción encomendada al tribunal revisor para
autorizar su expedición y adjudicar sus méritos. McNeil Healthcare v.
Mun. Las Piedras I, 206 DPR 391 (2021); 800 Ponce de León v. AIG,
205 DPR 163 (2020); IG Builders et al. v. BBVAPR, 185 DPR 307
(2012). Este Tribunal tiene la obligación de ejercer prudentemente su
juicio al intervenir con el discernimiento del TPI. Torres Martínez v.
Torres Ghigliotty, 175 DPR 83 (2008). En los procesos civiles, la
expedición de un auto de certiorari se encuentra delimitada a las
instancias y excepciones contenidas en la Regla 52.1 de
Procedimiento Civil, supra, R. 52.1. McNeil Healthcare v. Mun. Las
Piedras I, supra; Scotiabank v. ZAF Corp. et al., 202 DPR 478 (2019).
La mencionada Regla dispone que sólo se expedirá un recurso
de certiorari cuando "se recurra de una resolución u orden bajo
remedios provisionales de la Regla 56, injunctions de la Regla 57 o de KLCE202301326 7
la denegatoria de una moción de carácter dispositivo". 800 Ponce de
León v. AIJ, supra. Por su parte, la Regla 40 del Reglamento de este
Tribunal establece los criterios que debemos considerar al momento
de ejercer nuestra facultad discrecional:
A. Si el remedio y la disposición de la decisión recurrida, a diferencia de sus fundamentos, son contrarios a derecho.
B. Si la situación de hechos planteada es la más indicada para el análisis del problema.
C. Si ha mediado prejuicio, parcialidad o error craso y manifiesto en la apreciación de la prueba por el Tribunal de Primera Instancia.
D. Si el asunto planteado exige consideración más detenida a la luz de los autos originales, los cuales deberán ser elevados, o de alegatos más elaborados.
E. Si la etapa del procedimiento en que se presenta el caso es la más propicia para su consideración.
F. Si la expedición del auto o de la orden de mostrar causa no causan un fraccionamiento indebido del pleito y una dilación indeseable en la solución final del litigio.
G. Si la expedición del auto o de la orden de mostrar causa evita un fracaso de la justicia. 4 LPRA Ap. XXII-B, R. 40.
A tenor con estos criterios, como foro revisor, tenemos la
obligación de obrar con discernimiento judicial en nuestra
intervención para no interrumpir a destiempo el trámite ante el
tribunal de instancia. Torres Martínez v. Torres Ghigliotty, supra, pág.
98. De esta forma, de no estar presente algunos de estos criterios,
corresponde abstenernos de expedir el auto de certiorari.
-B-
La Regla 10.2 de Procedimiento Civil, supra, 10.2, enumera los
fundamentos por los que se permite la desestimación de una
demanda como, entre otros, dejar de exponer una reclamación que
justifique la concesión de un remedio. Al evaluar una moción de
desestimación al amparo de la Regla 10.2 de Procedimiento Civil,
supra, R. 10.2, el tribunal debe interpretar las alegaciones e la
demanda, de la manera más liberal posible a favor de la parte
demandante. Aut. Tierras v. Moreno & Ruiz Dev. Corp., 174 DPR 409,
428-429 (2008). En este sentido, “el tribunal tomará como ciertos KLCE202301326 8
todos los hechos bien alegados en la demanda y que hayan sido
aseverados de manera clara y concluyente, y que de su faz no den
margen a dudas”. Íd., pág. 428; Colón Gorbea v. Sánchez Hernández
et al., 202 DPR 760, 765 (2019); Pressure Vessels PR v. Empire Gas
PR, 137 DPR 497, 505 (1994). Importante es que una demanda sólo
debe tener una relación sucinta y sencilla de los hechos demostrativo
de que la parte demandante tiene derecho a un remedio. Véase, Regla
6.1 de Procedimiento Civil, supra, R. 6.1. No obstante, en este
ejercicio no se presumirán como ciertas las conclusiones legales ni
los elementos de la causa de acción apoyados por aseveraciones
conclusorias. R. Hernández Colón, Práctica jurídica de Puerto Rico:
derecho procesal civil, 6ta ed., San Juan, Lexis Nexis, 2017, pág. 307.
Posteriormente, el tribunal debe determinar si, en base a los
hechos bien alegados en la demanda, existe una reclamación
plausible que justifique que la parte demandante tiene derecho a un
remedio, a la luz de la experiencia y el sentido común. Íd. De no
cumplir con el estándar de plausibilidad, “el tribunal debe desestimar
la demanda y no permitir que una demanda insuficiente proceda bajo
el pretexto de que con el descubrimiento de prueba puedan probarse
las alegaciones conclusorias”. Íd.
Por ello, la demanda no debe desestimarse, excepto que se
demuestre que la parte demandante no tiene derecho a remedio
alguno, bajo cualesquiera hechos que pueda probar. Aut. Tierras v.
Moreno & Ruiz Dev. Corp., supra, pág. 429. Igualmente, la demanda
no debe ser desestimada si es susceptible de ser enmendada. Íd.
-C-
Jurisprudencialmente se adoptó la doctrina de inmunidad
condicionada de los funcionarios de la Rama Ejecutiva ante
reclamaciones de responsabilidad civil que pudieran generar sus
conductas en el desempeño de sus deberes oficiales. Acevedo v. Srio.
Servicios Sociales, 112 DPR 256, 262 (1982). Por la inmunidad KLCE202301326 9
condicionada ser una defensa afirmativa, la carga probatoria recae
sobre el funcionario público que la levanta. Íd., pág. 263.
La inmunidad condicionada es independiente de la inmunidad
soberana del Estado. Romero Arroyo v. ELA, 127 DPR 724, 745
(1991). La inmunidad del Estado limita la responsabilidad civil de la
entidad gubernamental, mientras que la inmunidad condicionada
limita la responsabilidad personal de los funcionarios públicos por el
daño causado en el descargo de sus deberes. Íd.
Esta doctrina aplica al funcionario público que ejerza deberes
que contienen un elemento discrecional, de forma razonable y de
buena fe. De Paz Lisk v. Aponte Roque, 124 DPR 472, 495 (1989).
Ahora bien, dicha acción discrecional no puede violar derechos
estatutarios ni constitucionales claramente establecidos, de los
cuales una persona razonable tuviese conocimiento. Harlow c.
Fitzgerald, 457 US 800, 818 (1982). La aplicación de la doctrina
depende del alcance de la discreción del funcionario público, sus
responsabilidades, la creencia de motivos fundados y buena fe, más
la totalidad de las circunstancias. Procunier v. Navarette, 434 US 555,
561-562 (1978), citando a Scheuer v. Rhodes, 416 US 232, 247-248
(1683). El objetivo es que “actúen con libertad y tomen decisiones sin
sentir presiones y amenazas contra sus patrimonios”. De Paz Lisk v.
Aponte Roque, supra. Por otro lado, no procede responsabilizar en su
carácter personal al funcionario público que actuó conforme con las
directrices oficiales. Íd.
Como es sabido, la inmunidad condicionada no es absoluta.
Pues, el funcionario público responde si no actúa de buena fe o si,
aun mediando la buena fe, procedió irrazonablemente o sabía que su
conducta era ilegal. Acevedo v. Srio. Servicios Sociales, supra. En este
aspecto, “[l]a razonabilidad de la actuación oficial constituye una
cuestión de hecho a determinarse caso por caso”. Íd. Sin embargo, la
buena fe no es el único criterio que debe evaluarse, puesto que no se KLCE202301326 10
pueden violar principios legales establecidos. Íd. Esta inmunidad no
cubre actuaciones dolosas, fraudulentas, maliciosas o delictivas del
funcionario en el ejercicio de sus funciones. In re Colton Fontán, 128
DPR 1, 8 (1991); Romero Arroyo v. ELA, supra, pág. 743.
Dado que la inmunidad condicionada protege al funcionario
público de reclamaciones en su contra y evita las cargas de un litigio,
el tribunal debe atender la determinación de su aplicación en una
etapa temprana de los procedimientos judiciales. Borello v. Allison,
446 F.3d 742 (7th Cir. 2006); Kelley v. Laforce, 288 F.3d 1, 7 (1rt Cir.
2002); Swain v. Spinney, 117 F.3d 1, 10 (1st Cir. 1997). Empero, en
ocasiones es imposible determinar la aplicación de la doctrina en una
etapa temprana si existen hechos esenciales en controversia. Kelley
v. Laforce, supra; Swain v. Spinney, supra. En tal circunstancia, sólo
cuando los hechos estén establecidos, el tribunal puede determinar
si la acción del funcionario público fue objetivamente razonable y así
aplique la defensa afirmativa. Íd.
Respecto con la aplicación de la inmunidad condicionada de
los oficiales correccionales, en la esfera federal se ha establecido que
la persona confinada debe demostrar que tenía claramente
establecido sus derechos. Treats v. Morgan, 308 F.3d 868, 875 (8th
Cir. 2002). Un derecho está claramente establecido si sus contornos
son suficientemente claros para que el funcionario demandado esté
razonablemente advertido sobre el tipo de acción que violaría los
derechos de otros. Taylor v. Barkes, 575 US 822, 825 (2015); Hope v.
Pelzer, 536 US 730, 739 (2002), refiriéndose a Mitchell v. Forsyth, 472
US 511, 535 (1985). Ahora bien, no quiere decir que la acción de un
funcionario público está protegida por la inmunidad cualificada sólo
porque no haya sido previamente considerada ilegal. Íd. Pues,
responderá si, a la luz del derecho vigente, su acción es
evidentemente ilegal. Íd. En tal eventualidad, es pertinente examinar
las normas de conducta de los oficiales correccionales para KLCE202301326 11
determinar si el oficial demandado violó derechos claramente
establecidos de la persona confinada. Treats v. Morgan, supra.
-IV-
En el caso ante nuestra consideración, el Estado recurre ante
una determinación del TPI en la que se declaró No Ha Lugar la Moción
solicitando desestimación, apuntando que, al amparo de la doctrina
de inmunidad condicionada, la Demanda dejó de exponer una
reclamación que justifique la concesión de un remedio por parte del
oficial Mercado Borrero.
De una lectura sosegada del expediente ante nuestra
consideración, consideramos que le asiste la razón al peticionario.
Incluso consideradas favorablemente las alegaciones a favor del
demandante-recurrido, notamos que los alegados actos del oficial
Mercado Borrero fueron cometidos como parte de sus funciones
oficiales. Con relación al incidente del 25 de agosto de 2021, a la luz
del Reglamento Núm. 9221 del DCR, el oficial Mercado Borrero tenía
la facultad de presentar una querella contra el señor Madera
González si tenía motivo fundado o conocimiento de que cometió
alguna infracción a las normas o los reglamento del DCR. De igual
forma, referente a los hechos del 29 de agosto de 2021, conforme a
las propias alegaciones, no se derrotaría la inmunidad condicionada,
incluso si consideráramos la posibilidad de la existencia de cierta
negligencia en el ejercicio de los deberes del cargo ocupado por el
peticionario. No podemos perder de perspectiva que el peticionario
tiene entre sus funciones oficiales mantener el orden, así como la
seguridad dentro de la institución correccional.
En consecuencia, expedimos el auto de certiorari y revocamos
la determinación del TPI en declarar No Ha Lugar a la desestimación
de la demanda en cuanto al carácter personal del peticionario. KLCE202301326 12
-V-
Por los fundamentos que anteceden, expedimos el auto de
certiorari y revocamos la determinación recurrida, ordenando la
desestimación de la demanda en cuanto al oficial Mercado Borrero en
su carácter personal.
Notifíquese a todas las partes. El DCR deberá entregar copia
de la presente Sentencia al señor Madera González en cualquier
institución correccional donde se encuentre.
Lo acordó el Tribunal, y lo certifica la Secretaría del Tribunal
de Apelaciones.
Lcda. Lilia M. Oquendo Solís Secretaria del Tribunal de Apelaciones