EN EL TRIBUNAL SUPREMO DE PUERTO RICO
Osvaldo Figueroa Santiago; Josean Figueroa Bonilla Certiorari Recurridos
v. 2021 TSPR 121
Estado Libre Asociado de 207 DPR ____ Puerto Rico
Peticionario
Número del Caso: CC-2019-926
Fecha: 9 de agosto de 2021
Tribunal de Apelaciones:
Panel IV
Oficina del Procurador General:
Lcdo. Isaías Sánchez Báez Procurador General
Lcda. María Astrid Hernández Martín Procuradora General Auxiliar
Lcda. Celia M. Molano Flores Procuradora General Auxiliar
Abogada de la parte recurrida:
Lcda. Anselma Margarita Cabrera Marte
Materia: Ley Uniforme de Confiscaciones -La reclasificación de un delito grave a uno menos grave, como parte de una alegación preacordada, no constituye impedimento colateral por sentencia en un pleito civil sobre impugnación de confiscación.
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Osvaldo Figueroa Santiago; Josean Figueroa Bonilla
Recurridos
v.
Estado Libre Asociado de Puerto Rico CC-2019-0926
Opinión del Tribunal emitida por el Juez Asociado señor MARTÍNEZ TORRES.
En San Juan, Puerto Rico, a 9 de agosto de 2021.
Nos corresponde determinar si la reclasificación
de un delito grave a uno menos grave, como parte de
una alegación preacordada, constituye impedimento
colateral por sentencia en un pleito civil sobre
impugnación de confiscación.
Resolvemos que, a la luz de la Ley Uniforme de
Confiscaciones de 2011, infra, una reclasificación de
un delito grave a uno menos grave no constituye un
resultado favorable para el imputado. Por lo tanto,
prevalece la confiscación por parte del Estado y no
procede la defensa de impedimento colateral por
sentencia. CC-2019-0926 2
I
El 29 de noviembre de 2016 la Policía de Puerto Rico
diligenció una Orden de Registro y Allanamiento contra el
co-peticionario Josean Osvaldo Figueroa Bonilla y el
inmueble donde este residía en el municipio de Aguada, Puerto
Rico. Producto del allanamiento se ocupó al señor Figueroa
Bonilla la suma de $4,072 y al co-peticionaro Osvaldo
Figueroa Santiago la suma de $55,449.
El 6 de diciembre de 2016, el Pueblo presentó contra el
señor Figueroa Bonilla una denuncia por violar el Art. 6.01
de la Ley Núm. 404-2000, según enmendada, conocida como Ley
de Armas de 2000, 25 LPRA Sec. 459; otra denuncia por
infringir la Sec. 3 de la Ley Núm. 83-1963, según enmendada,
conocida como Ley de Pirotecnia, 25 LPRA Sec. 503; y una
denuncia por un delito menos grave de la Ley Núm. 134 de 28
de junio de 1969, según enmendada, conocida como Ley de
Explosivos, 25 LPRA Sec. 561 et seq. Al señor Figueroa
Santiago se le presentaron dos denuncias, una por violación
del Art. 5.04 y otra por violación del Art. 6.01 de la Ley
de Armas de 2000, 25 LPRA Secs 458c y 459.
Tras celebrarse la correspondiente vista preliminar y
vista preliminar en alzada, solo subsistieron las denuncias
contra el señor Figueroa Bonilla bajo la Sec. 3 de la Ley de
Pirotecnia, supra, y la Ley de Explosivos, supra. Las
denuncias contra el señor Figueroa Santiago fueron
archivadas. CC-2019-0926 3
Entonces, se acusó al señor Figueroa Bonilla al amparo
de la Sec. 3 de la Ley de Pirotecnia, supra. No obstante, el
día del juicio, el señor Figueroa Bonilla hizo alegación de
culpabilidad luego de que el Ministerio Público reclasificó
de grave a menos grave el delito por violar la Ley de
Pirotecnia, supra. De igual forma se declaró culpable por
infringir la Ley de Explosivos, supra.
En vista de lo anterior, el 11 de julio de 2017 los
aquí recurridos presentaron una demanda impugnando la
legalidad de la confiscación que el Estado realizó. Alegaron
que la ocupación y la confiscación fue ilegal, arbitraria y
caprichosa, pues no habían infringido las disposiciones de
la Ley de Armas, supra, Ley de Pirotecnia, supra, ni la Ley
de Explosivos, supra. Por lo tanto, el dinero confiscado no
era producto de la violación de dichas leyes, según
argumentaron.
Oportunamente, el Estado presentó su correspondiente
contestación. En síntesis, planteó que la confiscación se
realizó de buena fe, con autoridad legal para ello y dentro
del ejercicio de un deber ministerial.
Tras varios procedimientos -entre ellos el cese de la
paralización automática del caso dispuesta en la Ley
PROMESA, 48 USC sec. 2101, et seq. - los recurridos
presentaron una solicitud de sentencia sumaria. Alegaron que
reclasificar el delito grave a uno menos grave bajo la Ley
de Pirotecnia, supra, constituyó un desistimiento por el
Estado del caso grave contra el señor Figueroa Bonilla. Por CC-2019-0926 4
lo tanto, argumentaron que procedía la moción de sentencia
sumaria por impedimento colateral por sentencia.
Oportunamente el Estado presentó su escrito de oposición.
Alegó que la aplicación de la doctrina de impedimento
colateral por sentencia iba contra la voluntad legislativa
ya que, por virtud de la Ley Núm. 119-2011, infra, los
procedimientos civiles de confiscación son independientes de
la causa penal.
Después de ambos escritos, el Tribunal de Primera
Instancia declaró no ha lugar la solicitud de sentencia
sumaria de los recurridos. El foro primario reconoció que
los señores Figueroa Santiago y Figueroa Bonilla obtuvieron
un resultado favorable en las causas de índole criminal que
dieron base a la confiscación del dinero. Sin embargo,
explicó que en virtud del mandato legislativo contenido en
la Ley Núm. 287-2018, la culpabilidad o inocencia del acusado
no debería tomarse en cuenta en el proceso de confiscación.
Asimismo, dispuso que la doctrina de impedimento colateral
por sentencia no aplica a los procesos de confiscación cuando
el acusado se ha declarado culpable.
Inconformes, los recurridos presentaron una moción de
reconsideración. Sostuvieron que la ley aplicable a una
acción civil es la vigente al momento en que ocurren los
hechos que dan lugar a la causa de acción. Siendo ello así,
explicaron que la Ley Núm. 287-2018 no es aplicable al
presente caso, porque su vigencia es prospectiva. La
referida solicitud de reconsideración fue denegada. CC-2019-0926 5
En desacuerdo con lo anterior, los recurridos
presentaron un recurso de certiorari ante el foro apelativo
intermedio. Arguyeron, esencialmente, que la Ley Núm. 287-
2018, no era aplicable al presente caso y que el foro
primario no aplicó el estado de derecho vigente, conforme al
cual procedería la aplicación de la doctrina de impedimento
colateral, toda vez que los demandantes obtuvieron
resultados “favorables” en las causas de índole criminal.
Evaluados los planteamientos de ambas partes, el
Tribunal de Apelaciones revocó el dictamen del foro
primario. El foro apelativo intermedio entendió que debido
a que se reclasificó el delito grave por violar la Ley de
Pirotecnia, supra, a uno menos grave, la confiscación no
estaba dentro de los parámetros establecidos en el Art. 9 de
la Ley Uniforme de Confiscaciones de 2011, infra.
Insatisfecho con lo resuelto por el Tribunal de
Apelaciones, el Estado recurre ante nos. Alega que el foro
apelativo intermedio erró al establecer que, al
reclasificarse la violación en torno a la Ley de Pirotecnia,
supra, a un delito menos grave del mismo estatuto, la
confiscación no procede porque no cae dentro de los
parámetros del Art. 9 de la Ley Uniforme de Confiscaciones
de 2011, infra.
Expedido el auto de certiorari y con el beneficio de la
comparecencia de las partes, procedemos a resolver. CC-2019-0926 6
II
Hemos definido la confiscación como “el acto de
ocupación que lleva a cabo el Estado de todo derecho de
propiedad sobre cualesquiera bienes que hayan sido
utilizados en relación con la comisión de determinados
delitos”. Reliable Financial v. ELA, 197 DPR 289, 296 (2017);
Reliable v. Depto. Justicia y ELA, 195 DPR 917, 924 (2016);
Doble Seis Sport v. Depto. Hacienda, 190 DPR 763 (2014);
Coop. Seg. Mult. V. ELA, 180 DPR 655, 662 (2011). Los
elementos necesarios para determinar si procede una
confiscación son: (1) la existencia de prueba suficiente y
preponderante de que se ha cometido un delito, y (2) un nexo
entre la comisión del delito y la propiedad confiscada.
Rodríguez Ramos v. ELA, 174 DPR 194, 203 (2008).
Con el propósito de prescribir las normas que regirán
el procedimiento de confiscaciones en nuestra jurisdicción,
el legislador aprobó la Ley Núm. 119-2011, conocida como la
Ley Uniforme de Confiscaciones de 2011, 34 LPRA sec. 1724 et
seq. Reliable Financial v. ELA, supra, pág. 297. Estableció
un trámite justo, expedito y uniforme para que el Estado
pueda llevar a cabo las confiscaciones. Flores Pérez v. ELA,
195 DPR 137, 146-147 (2016).
En su Art. 2 establece que el proceso de confiscación
será independiente de cualquier otro procedimiento penal,
civil o administrativo:
El proceso de confiscación será uno civil dirigido contra los bienes e independiente de cualquier otro proceso de naturaleza penal, CC-2019-0926 7
civil o administrativa que se pueda llevar contra el dueño o el poseedor de los bienes ocupados bajo las disposiciones de cualquier ley que autorice la confiscación de bienes por parte del Estado. (Énfasis nuestro). 34 LPRA sec. 1724(e).
De igual forma, de la Exposición de Motivos de la Ley
Uniforme de Confiscaciones de 2011, supra, se desprende la
intención del legislador en caracterizar la confiscación
como una acción civil y no penal. Deja claro que la acción
de confiscación es totalmente independiente de cualquier
otro procedimiento criminal. En lo pertinente, el legislador
expresó:
En nuestra jurisdicción, la confiscación es una acción civil o in rem, distinta y separada de cualquier acción in personam. La confiscación que lleva a cabo el Estado se basa en la ficción legal de que la cosa es la ofensora primaria. El procedimiento in rem tiene existencia independiente del procedimiento penal de naturaleza in personam, y no queda afectado en modo alguno por éste. Los procedimientos de confiscación civil pueden llevarse a cabo y culminarse antes de que se acuse, se declare culpable o se absuelva al acusado. Incluso, pueden llevarse aun cuando no se haya presentado ningún cargo. Esto [es] debido a que la acción civil se dirige contra la cosa en sí misma[.E]n general, la culpabilidad o inocencia del propietario es irrelevante en cuanto a la procedencia o no de la confiscación civil. Goldmith-Grant Co. v. United States, 254 U.S. 505 (1921). Calero-Toledo v. Pearson Yatch Leasing Co., 416 U.S. 663(1974). United States v. One Assortment of 89 Firearms, 465 U.S. 354 (1984). (Énfasis nuestro). Exposición de Motivos de la Ley Núm. 119-2011.
Por otro lado, el Art. 9 de la Ley Uniforme de
Confiscaciones de 2011, 34 LPRA sec. 1724f establece cuáles
son los bienes sujetos a confiscación: CC-2019-0926 8
Artículo 9. – Bienes sujetos a confiscación
Estará sujeta a ser confiscada, a favor del Gobierno de Puerto Rico, toda propiedad que resulte, sea producto o se utilice, durante la comisión de delitos graves y de aquellos delitos menos graves en los que por ley se autorice la confiscación, cuando tales delitos graves y menos graves se encuentren tipificados en el Código Penal de Puerto Rico, en las leyes de sustancias controladas, de armas y explosivos, en las leyes contra el crimen organizado, en las leyes de juegos prohibidos, bebidas alcohólicas, leyes fiscales, leyes contra la apropiación ilegal de vehículos, leyes de vehículos y tránsito y de embarcaciones; así como en otras leyes y en aquellos estatutos confiscatorios en los que por ley se autorice la confiscación. Toda propiedad que esté sujeta a una sentencia de confiscación que así lo autorice, será confiscada a favor del Gobierno de Puerto Rico. (Énfasis nuestro).
Del texto de la ley se desprende la autorización del
legislador para confiscar toda propiedad que resulte, sea
producto o se utilice en la comisión de delitos graves o
menos graves, si estos últimos están tipificados en
cualquiera de las leyes especiales que autoricen la
confiscación de esas propiedades.
Como recordaremos, el señor Figueroa Bonilla formuló
alegación de culpabilidad por violar la Sec. 3 de la Ley de
Pirotecnia, supra, en su modalidad menos grave, al igual que
por un delito menos grave por violar la Ley de Explosivos,
supra. Ambos delitos se encuentran enmarcados entre las
leyes por cuya violación el Art. 9 de la Ley Uniforme de
Confiscaciones de 2011, supra, autoriza la confiscación.
En el caso de la Ley de Explosivos, supra, surge con
claridad de su Art. 33, 25 LPRA sec. 593, (“Confiscación por CC-2019-0926 9
posesión ilegal”) la autoridad para confiscar “todo
explosivo o sustancia que pueda utilizarse para fabricar
explosivos, … que sea manufacturado, usado, poseído,
almacenado, transportado, vendido, o en cualquier forma
traspasado en Puerto Rico, en violación a las disposiciones
de este capítulo…”.
Al estudiar esa disposición, en conjunto con el Art. 9
de la Ley Uniforme de Confiscaciones de 2011, supra, es
forzoso concluir que la incautación del dinero al señor
Figueroa Bonilla procede en derecho. En primer lugar, el
dinero fue producto de la comisión de un delito. Por ello,
el Art. 33 de la Ley de Explosivos, supra, autorizó la
confiscación. En segundo lugar, la Sec. 3 de la Ley de
Pirotecnia, supra, 25 LPRA sec. 503, establece las
penalidades por infringir sus disposiciones. En lo
pertinente, establece que “en aquellos casos en donde se
intervenga con un individuo a quien se le ocupe diez (10)
unidades o menos de material de pirotecnia estará expuesta
a las penalidades correspondientes a un delito menos grave”.
La ley general (Ley Uniforme de Confiscaciones de 2011,
supra) facultó al Estado a confiscar los frutos o propiedad
que resulte de la explotación o ejecución del delito
prohibido por la ley especial. En este caso, ese fruto es el
dinero producto de la venta ilegal de los explosivos y
pirotecnias. Es evidente que el legislador facultó al Estado
a ocupar y posteriormente confiscar todo material de CC-2019-0926 10
pirotecnia que esté en posesión de la persona intervenida en
violación de lo dispuesto por la Ley de Pirotecnia, supra.
De hecho, en la Exposición de Motivos de las ultimas
enmiendas a la Ley de Pirotecnia, supra, el legislador
reconoció la magnitud de los materiales de pirotecnia
ocupados: “[A]l presente se encuentran confiscadas unas cien
mil (100,000) libras de material ilícito dividido en unos
tres millones sesenta y cuatro mil setecientos treinta siete
(3,064,737) piezas de pirotecnia ilegal con un valor
estimado en el mercado de diez millones de dólares
($10,000,000)”. Exposición de Motivos de la Ley Núm. 153-
2006.
En resumen, concluimos que los delitos por infringir la
Sec. 3 de la Ley de Pirotecnia, supra y el Art. 28. de la
Ley de Explosivos, 25 LPRA sec. 588 - por los cuales el señor
Figueroa Bonilla formuló alegación de culpabilidad están
enmarcados entre los delitos por los que el Art. 9 de la Ley
Uniforme de Confiscaciones de 2011, supra, autoriza que el
Estado pueda confiscar.
III.
Los recurridos sostienen que la reclasificación a menos
grave del delito por el cual se les confiscó dinero y
material de pirotecnia, como parte de una alegación
preacordada de culpabilidad, constituye un impedimento
colateral por sentencia. Concluimos que no.
Hemos expresado que para que se configure la defensa de
cosa juzgada se tiene que cumplir con los siguientes CC-2019-0926 11
requisitos: (1) una primera sentencia válida, la cual advino
final y firme que adjudicó los hechos y resolvió la
controversia en los méritos; (2)las partes en ambos juicios
deben ser las mismas; (3) era la misma controversia objeto
en cada juicio; (4) que el remedio que se solicita sea
análogo al que se pidió en el caso anterior y, por último,
(5) que las partes en ambos litigios comparezcan en la misma
calidad. Beniquez et al v. Vargas et al., 184 DPR 210, 221-
225 (2012). De la doctrina de cosa juzgada emana el
impedimento colateral por sentencia. Este último se
diferencia de la doctrina de cosa juzgada al no requerir que
las controversias objeto del litigio sean las mismas.
Presidential v. Transcaribe, 186 DPR 263, 276-277 (2012). La
doctrina de impedimento colateral “surte efectos cuando un
hecho esencial para el pronunciamiento de una sentencia se
dilucida y se determina mediante sentencia válida y final,
[y] tal determinación es concluyente en un segundo pleito
entre las mismas partes, aunque estén involucradas causas de
acción distintas”. Presidential v. Transcaribe, supra, pág.
277 citando a Beniquez et al. v. Vargas et al., 184 DPR 210,
225 (2012).
En el ámbito confiscatorio, “hemos resuelto que la
doctrina de impedimento colateral por sentencia no aplica de
manera automática a procedimientos de impugnación de
confiscación relacionados a los mismos hechos de una acción
penal previamente adjudicada”. Coop. Seg. Múlt v. ELA,
supra, pág. 673. Desde Carlo v. Srio. de Justicia, 107 DPR CC-2019-0926 12
356 (1978), hemos expresado que “[l]a doctrina de
impedimento colateral por sentencia exige la desestimación
del segundo proceso, aun cuando tenga por objeto un delito
distinto, si al resolverse el caso anterior se adjudicaron
y determinaron hechos necesariamente decisivos para el
segundo” Carlo v. Srio. de Justicia, supra, pág. 363.
Por otro lado, en First Bank, Univ. Ins. Co. v. E.L.A.,
156 DPR 77 (2002), negamos la aplicación de la doctrina de
impedimento colateral por sentencia, por entender que la
ausencia de causa probable en cuanto al poseedor del vehículo
de motor confiscado, hijo del dueño registral, no impedía la
confiscación de la propiedad, ya que uno de los pasajeros se
declaró culpable. En específico expresamos:
En el caso de autos, se dictó sentencia sumaria a favor de los demandantes bajo la teoría de que no procedía la confiscación porque contra el conductor y poseedor del vehículo, hijo de su dueño registral, no se encontró causa probable. Sin embargo, uno de los pasajeros del vehículo confiscado hizo alegación de culpabilidad precisamente por el delito que motivó la confiscación. Este pasajero fue el infractor de la ley, el cual cometió una actividad delictiva en el vehículo confiscado. Bajo estas circunstancias, para prevalecer en su solicitud de sentencia sumaria, era necesario que los demandantes presentasen prueba de su carácter de terceros inocentes. Es decir, tenían que establecer que la posesión del vehículo no fue obtenida por voluntad del dueño o que el dueño tomó medidas cautelares para prevenir la actividad delictiva, o que el pasajero infractor actuó de manera contraria o apartándose de las instrucciones del dueño del vehículo. (Énfasis en el original). First Bank, Univ. Ins. Co. v. E.L.A., supra, pág. 84. CC-2019-0926 13
En Coop. Seg. Múlt. v. ELA, supra, reafirmamos la razón
por la cual en First Bank, Univ. Ins. Co. v. E.L.A., supra,
no aplicamos la doctrina de impedimento colateral por
sentencia. Expusimos que
En First Bank uno de los pasajeros del vehículo hizo declaración de culpabilidad por posesión de sustancias controladas mientras no se determinó causa probable para arresto contra el poseedor del vehículo. Nuestra negativa a aplicar la doctrina de impedimento colateral por sentencia automáticamente, en ese caso, respondía a que la ausencia de causa probable en cuanto al poseedor no impedía la confiscación, pues el pasajero ya se había declarado culpable. Esa declaración de culpabilidad del pasajero permitía que continuara la acción in rem y la determinación de “no causa” contra el poseedor no se podía utilizar como impedimento. Coop. Seg. Múlt. v. ELA, supra, pág. 673, esc. 51.
La aplicación de la doctrina de impedimento colateral
por sentencia en los procedimientos de confiscaciones ha
suscitado debate en esta Curia. Véase, Bco. Bilbao Vizcaya
et al. v. ELA, 195 DPR 39 (2016); Mapre Praico Ins. et. al.
v. ELA, 195 DPR 86 (2016); Toyota Credit et. al. v. ELA, 195
DPR 215 (2016). El debate en los precitados casos estribó en
la aplicabilidad de la doctrina de impedimento colateral por
sentencia en el procedimiento de confiscación, cuando la
parte a la que se le confiscó el bien obtiene un resultado
favorable en el procedimiento penal. Lo anterior es distinto
a la controversia ante nuestra consideración. En el presente
caso nos corresponde determinar si la reclasificación de un
delito grave a uno menos grave, como parte de una alegación
preacordada, constituye impedimento colateral por sentencia CC-2019-0926 14
en un pleito civil sobre impugnación de confiscación, si el
delito menos grave se encuentra entre los que la Ley Uniforme
de Confiscaciones de 2011, supra, autoriza la confiscación.
En el caso ante nuestra consideración, los recurridos
alegan que la doctrina de impedimento colateral por
sentencia aplica porque obtuvieron un resultado favorable en
el caso penal. No les asiste la razón.
El señor Figueroa Bonilla hizo alegación de
culpabilidad por un delito menos grave al palio de la Ley de
Pirotecnia, supra, y un delito menos grave de la Ley de
Explosivos, supra. La Ley Uniforme de Confiscaciones de
2011, supra, autoriza la confiscación de los bienes ocupados
por violar esas leyes. Por lo tanto, el señor Figueroa
Bonilla no obtuvo ningún resultado favorable. Todo lo
contrario, hemos expresado que “una alegación de
culpabilidad conlleva las mismas consecuencias que un
veredicto de culpabilidad emitido por un Jurado o que un
fallo condenatorio de un juez”. Pueblo v. Santiago, 160 DPR
618, 633 (2003).
Además, la reclasificación de uno de los delitos fue
producto de una negociación de buena fe. El señor Figueroa
Bonilla no puede decir que al no tratarse del delito original
por el cual ocurrió la confiscación esta no procede. Permitir
esta defensa desalentaría para efectos prácticos las
negociaciones entre la defensa y el Ministerio Público. Eso
provocaría una acumulación innecesaria de casos en nuestros CC-2019-0926 15
tribunales y un costo al erario como consecuencia de dicha
dilación.
De igual manera, tampoco corresponde la defensa de
impedimento colateral por sentencia en el caso del señor
Figueroa Santiago. El hecho de que las acusaciones en su
contra no prosperaran en la etapa preliminar no hace
automáticamente inoficiosa la confiscación. Como resolvimos
en First Bank, Univ. Ins. Co. v. E.L.A., supra, no basta con
que “el poseedor del vehículo resulte absuelto de los cargos
imputados, esto no es en sí mismo suficiente para declarar
inválida la confiscación. Lo determinante es si alguna
actividad delictiva se ha cometido en el vehículo o mediante
el uso del vehículo, aunque la misma no haya sido cometida
por el poseedor o conductor de este” First Bank, Univ. Ins.
Co. v. E.L.A., supra, pág. 83.
El señor Figueroa Santiago en ningún momento presentó
prueba de su desconocimiento sobre la actividad criminal en
la residencia del señor Figueroa Bonilla, donde él se
encontraba al momento de la confiscación. Tampoco presentó
defensa alguna sobre la procedencia del dinero que fue
ocupado. Solo argumentó que aplicaba la doctrina de
impedimento colateral por sentencia debido a que no
prosperaron los cargos por los cuales fue acusado. Como
vimos, la determinación de “no causa” no se puede utilizar
como impedimento en el procedimiento in rem de confiscación,
debido a que el señor Figueroa Bonilla resultó convicto de CC-2019-0926 16
violar la Ley de Pirotecnia, supra, y la Ley de Explosivos,
supra. First Bank, Univ. Ins. Co. v. E.L.A., supra.
IV.
Por los fundamentos antes expuestos, se dictará
Sentencia en la que se revoca el dictamen del Tribunal de
Apelaciones y se reinstala la resolución del Tribunal de
Primera Instancia denegando la moción de sentencia sumaria
de los recurridos. Se devuelve el caso al foro primario para
que los procedimientos continúen de forma compatible con lo
aquí dispuesto.
RAFAEL L. MARTÍNEZ TORRES Juez Asociado EN EL TRIBUNAL SUPREMO DE PUERTO RICO
v. CC-2019-0926
Estado Libre Asociado de Puerto Rico
SENTENCIA
En San Juan, Puerto Rico, a 9 de agosto de 2021. Por los fundamentos antes expuestos en la Opinión que antecede, la cual se hace formar parte de esta Sentencia, se revoca el dictamen del Tribunal de Apelaciones y se reinstala la resolución del Tribunal de Primera Instancia denegando la moción de sentencia sumaria de los recurridos. Se devuelve el caso al foro primario para que los procedimientos continúen de forma compatible con lo aquí dispuesto.
Lo acordó el Tribunal y certifica la Secretaria del Tribunal Supremo Interina. El Juez Asociado señor Estrella Martínez disiente con opinión escrita a la cual se unen la Jueza Presidenta Oronoz Rodríguez y el Juez Asociado señor Colón Pérez.
Bettina Zeno González Secretaria del Tribunal Supremo Interina EN EL TRIBUNAL SUPREMO DE PUERTO RICO
Recurridos CC-2019-0926 v.
Opinión disidente emitida por el Juez Asociado señor ESTRELLA MARTÍNEZ, a la cual se unen la Jueza Presidenta ORONOZ RODRÍGUEZ y el Juez Asociado señor COLÓN PÉREZ.
En esta ocasión, correspondía que este Tribunal
reconociera las protecciones estatutarias y
constitucionales garantizadas en la Ley uniforme de
confiscaciones de 2011, Ley Núm. 119-2011, 34 LPRA secs.
1724-1724w (Ley de Confiscaciones) y, consecuentemente,
declarara nula la confiscación de la propiedad por haber
sido ejecutada sin autorización en ley.
El Estado no goza de carta blanca en la confiscación
de bienes. Un análisis de la Ley de Confiscaciones revela
que el registro de una alegación de culpabilidad podría
conllevar la extinción del poder que originalmente tuvo el
Estado para confiscar la propiedad. Máxime si se trata de
un delito menos grave que no autoriza la confiscación. De
serlo, procede la anulación de la confiscación, lo que debió
ocurrir en el caso ante nos. CC-2019-0926 2
Sorprendentemente, la Mayoría recurre a una
hiperficción y resuelve en una dirección radicalmente
contraria a lo establecido en la Ley de Confiscaciones,
supra. Con este proceder, no se salvaguardaron ni
reconocieron las garantías que rigen el proceso de
confiscación civil. Como agravante, el efecto de ello es
que a los recurridos se les violentó el derecho a no ser
privados de su propiedad sin el debido proceso de ley.
La interpretación restrictiva de las confiscaciones
civiles exigía que se reconociera que, de conformidad con
el Artículo 9 de la ley precitada, no procede la incautación
de una propiedad si ésta fue utilizada en la comisión de un
delito menos grave y éste no autoriza la confiscación. Al
pautar lo contrario, la Mayoría crea un precedente nefasto
que ignora y desecha los fundamentos en Derecho que
aplicaremos en esta Opinión disidente.
En su lugar, procedía realizar un análisis estatutario
riguroso, de modo que se protegieran y reconocieran las
garantías constitucionales establecidas por los
constituyentes y la Asamblea Legislativa en el ámbito de
las confiscaciones civiles. Por ello, disiento.
A.
Reiteradamente, este Tribunal ha definido la
confiscación como el acto mediante el cual el Estado ocupa
e inviste para sí todo derecho de propiedad sobre
cualesquiera bienes que hayan sido utilizados en la comisión CC-2019-0926 3
de ciertos delitos. Flores Pérez v. ELA, 195 DPR 137, 146
(2016) (citando a Doble Seis Sport v. Depto. Hacienda, 190
DPR 763, 784 (2014); Díaz Ramos v. E.L.A. y otros, 174 DPR
194, 202 (2008); Del Toro Lugo v. E.L.A., 136 DPR 973, 980–
981 (1994)). En el ámbito civil, por mandato de la Asamblea
Legislativa y del Poder Ejecutivo, tal actuación está
autorizada en virtud de la Ley de Confiscaciones, supra.
La Ley de Confiscaciones constituye una autorización
para que el Estado, a través de una acción civil, vaya
directamente contra la cosa misma (in rem) y no contra la
persona con interés legal sobre ésta. Este tipo de
confiscación se basa en la ficción jurídica de que la cosa
es la ofensora primaria. Bco. Bilbao Vizcaya et al. v. ELA
et al., 194 DPR 116, 156 (Estrella Martínez, J., Voto
particular disidente). Es decir, en cierto sentido, se culpa
al objeto confiscado propiamente por su participación en el
delito. Coop. Seg. Múlt. v. E.L.A., 180 DPR 655, 665-667
(2011).
Mediante la Ley de Confiscaciones, se instituyó un
trámite expedito y uniforme que precisa las reglas para la
confiscación de bienes por parte del Estado y la disposición
de éstos. Flores Pérez v. ELA, supra, pág. 147. No obstante,
el derecho que posee el Estado para confiscar una propiedad
no es irrestricto. Debido a las implicaciones
constitucionales sobre el derecho a la propiedad, el Estado
debe dar fiel cumplimiento a las disposiciones de ley que
habilitan la confiscación en aras de garantizar el debido CC-2019-0926 4
proceso de ley. Ley de Confiscaciones, supra, Exposición de
Motivos, 2011 LPR 1761-1762. Por ello, los “mecanismos [que
habilitan la confiscación] deben velar por los derechos y
los reclamos de las personas afectadas por una
confiscación”. Art. 2, Ley de Confiscaciones, supra.
Con respecto a los elementos necesarios para
determinar si procede una confiscación civil, este Tribunal
ha expresado que se requiere: (1) la existencia de prueba
suficiente y preponderante de que se ha cometido un delito,
y (2) un nexo entre la comisión del delito y la propiedad
confiscada. Doble Seis Sport. v. Depto. Hacienda, supra,
pág. 784. Suárez v. E.L.A., 162 DPR 43, 52 (2004); Del Toro
Lugo v. ELA, supra, pág. 983.
Sin embargo, no toda comisión de delito faculta al
Estado para la confiscación de la propiedad. En ese sentido,
el Artículo 8 de la Ley de Confiscaciones, supra, exige que
la confiscación debe estar autorizada “bajo las
disposiciones de cualquier ley que autorice la confiscación
de bienes por parte del Estado”. (Énfasis suplido). 34 LPRA
sec. 1724(e). Ahora bien, dado a que las confiscaciones
civiles tienen un marcado propósito punitivo, éstas no son
favorecidas por las cortes. Coop. Seg. Múlt. v. E.L.A.,
supra, pág. 668 (citas omitidas). Por tal razón, los
estatutos confiscatorios “se interpretarán de manera
restrictiva y de forma compatible con la justicia y los
dictados de la razón natural” con el fin de garantizar el CC-2019-0926 5
debido proceso de ley de quien ostenta un interés legítimo
de la propiedad confiscada. Íd. (citas omitidas).
Teniendo lo anterior en consideración, procedemos a
analizar las disposiciones de ley aquí aplicables.
B.
Cuando se promulgó la Ley de Confiscaciones en el
2011, el Artículo 9 disponía que estaría sujeta a ser
confiscada:
[T]oda propiedad que sea utilizada en violación a estatutos confiscatorios contenidos en el Código Penal del [ELA], en las leyes de sustancias controladas, de armas y explosivos, en las leyes contra el crimen organizado, en las leyes de juegos prohibidos, bebidas alcohólicas, leyes fiscales, leyes contra la apropiación ilegal de vehículos, leyes de vehículos y tránsito y de embarcaciones, así como en otras leyes y aquella propiedad que esté sujeta a una sentencia de confiscación que así lo autorice, será confiscada a favor del [ELA]. Asimismo, podrán confiscarse bienes al amparo de aquellas disposiciones del Código Penal que autoricen tal acción. Toda propiedad que esté sujeta a una sentencia de confiscación que así lo autorice, será confiscada a favor del [ELA]. (Énfasis suplido). Íd.
En aquel entonces, el Estado gozaba con un poder de
confiscación en el que bastaba con que determinada propiedad
hubiera sido utilizada en violación de cualesquiera de los
estatutos confiscatorios enumerados en el artículo
precitado para que procediera la confiscación. Ello,
indistintamente de la clasificación o tipo de delito
imputado. Claro está, sujeto a las salvaguardas CC-2019-0926 6
constitucionales aplicables y reconocidas en esta Opinión
Disidente.
Un año más tarde, mediante la Ley Núm. 252-2012, se
enmendó el Artículo 9 de la Ley de Confiscaciones, supra.
Según consta expresamente en la Exposición de Motivos de
esta ley, las enmiendas fueron promovidas debido a que la
“Asamblea Legislativa ent[endió] necesario aclarar ciertas
disposiciones que facilitarán la implantación de la [Ley de
Confiscaciones]”. Ley de Confiscaciones, supra, 2012 LPR
2272.
Desde que se implantó la enmienda introducida por la
Ley Núm. 252-2012, la Ley de Confiscaciones no sólo precisa
con mayor detalle qué propiedad estará sujeta a ser
confiscada, sino que también especifica bajo qué
clasificación de delitos deberá estar amparada la
confiscación. Particularmente, ahora el Artículo 9 de la
Ley de Confiscaciones, supra, dispone que estará sujeto a
ser confiscada:
[T]oda propiedad que resulte, sea producto o se utilice, durante la comisión de delitos graves y de aquellos delitos menos graves en los que por ley se autorice la confiscación, cuando tales delitos graves y menos graves se encuentren tipificados en el Código Penal de Puerto Rico, en las leyes de sustancias controladas, de armas y explosivos, en las leyes contra el crimen organizado, en las leyes de juegos prohibidos, bebidas alcohólicas, leyes fiscales, leyes contra la apropiación ilegal de vehículos, leyes de vehículos y tránsito y de embarcaciones; así como en otras leyes y en aquellos estatutos confiscatorios CC-2019-0926 7
en los que por ley se autorice la confiscación. Toda propiedad que esté sujeta a una sentencia de confiscación que así lo autorice, será confiscada a favor del Gobierno de Puerto Rico. (Énfasis suplido). Íd.
Como puede apreciarse, del artículo precitado se
desprende lo siguiente: (1) que el Estado puede confiscar
a su favor toda propiedad que resulte, sea producto o se
utilice, (2) durante la comisión de delitos graves, y (3)
de aquellos delitos menos graves en los que por ley se
autorice la confiscación, (4) siempre y cuando se encuentren
en las leyes enumeradas o en cualquier otra ley que autorice
la confiscación.
Adviértase que, previo a la enmienda, no existía
distinción entre la clasificación del delito imputado.
Bastaba con la comisión de un delito contenido en
cualesquiera de las leyes enumeradas para que procediera la
confiscación. En cambio, ahora la confiscación debe estar
predicada en cualquier delito grave y, si se trata de la
comisión de un delito menos grave, la ley que codifica el
delito menos grave debe autorizar expresamente tal
confiscación.
Siendo ello así, veamos, entonces, los hechos que dan
lugar a la controversia ante nos.
En el 2016, tras un allanamiento dirigido a ocupar
pirotecnia, se le ocupó al Sr. Osvaldo Figueroa Santiago
(señor Figueroa Santiago) y al Sr. Josean Figueroa Bonilla CC-2019-0926 8
(señor Figueroa Bonilla) las sumas de $55,449 y $4,072,
respectivamente. Por los mismos hechos que propiciaron la
confiscación del dinero, el Pueblo presentó cinco (5)
denuncias en contra de éstos, cuatro (4) por delitos graves
y una (1) por delito menos grave.
Por una parte, en contra del señor Figueroa Santiago
se presentaron dos (2) denuncias por violaciones a los
Artículos 5.04 y 6.01 de la Ley de armas de 2000, Ley Núm.
404-2000, 25 LPRA sec. 459 (Ley de Armas). Eventualmente,
ambas denuncias fueron archivadas.
Por otra, contra el señor Figueroa Bonilla se presentó
una denuncia por violar el Art. 6.01 de la Ley de Armas,
supra; otra denuncia por infringir la Sección 3 de la Ley
de pirotecnia, Ley Núm. 83 de 25 de junio de 1963, 25 LPRA
sec. 503, (Ley de Pirotecnia) y una denuncia por el delito
menos grave codificado en el Artículo 28 de la Ley de
explosivos, Ley Núm. 134 de 28 de junio de 1969, 25 LPRA
sec. 588 (Ley de Explosivos). Llegado el día del juicio,
pesaba en contra de éste una acusación por el delito grave
de la Sección 3 de la Ley de Pirotecnia, supra, y el delito
menos grave del Artículo 28 de la Ley de Explosivos, supra.
Como parte de los trámites de una alegación preacordada, el
Ministerio Público reclasificó el delito grave de la Ley de
Pirotecnia a uno menos grave. Consecuentemente, el señor
Figueroa Bonilla hizo alegación de culpabilidad por el
delito menos grave de la Ley de Pirotecnia, así como por el
delito menos grave de la Ley de Explosivos. CC-2019-0926 9
A raíz de lo anterior, la demanda de impugnación debió
ser declarada con lugar. Esto, pues, como veremos, los
delitos menos graves de la Ley de Pirotecnia y la Ley de
Explosivos por los cuales el señor Figueroa Bonilla registró
alegación de culpabilidad no autorizan la confiscación del
dinero, según exigido por el Artículo 9 de la Ley de
Confiscaciones, supra.
Obviando la letra clara de la ley, la cual, como
expliqué, expresamente dispone que en el caso de los delitos
menos graves la confiscación debe estar codificada en el
estatuto, la Opinión mayoritaria determina que, de
conformidad con el Artículo 33 de la Ley de Explosivos,
supra, y en conjunto con el Artículo 9 de la Ley de
Confiscaciones, supra, procede en Derecho la confiscación
del dinero. En ese sentido, expresa que, que “el dinero fue
producto de la comisión de un delito. Por ello, el Art. 33
de la Ley de Explosivos, supra, autorizó la confiscación”.1
Asimismo, la Mayoría determina que ambos delitos se
encuentran enmarcados entre las leyes por cuya violación el
Artículo 9 de la Ley de Confiscaciones, supra, autoriza la
confiscación. Particularmente, la Mayoría concluye que:
[L]os delitos por infringir la Sec. 3 de la Ley de Pirotecnia, supra y el Art. 28. de la Ley de Explosivos, 25 LPRA sec. 588 - por los cuales el señor Figueroa Bonilla formuló alegación de culpabilidad están enmarcados entre los delitos por los que el Art. 9 de la Ley
1Véase, Opinión mayoritaria, pág. 9 CC-2019-0926 10
Uniforme de Confiscaciones, supra, autoriza que el Estado pueda confiscar.2
De lo anterior, resulta preciso resaltar cómo la
Mayoría fundamentó la conclusión de que el Estado gozaba de
autorización para confiscar, esto es: por el hecho de que
los dos delitos menos graves por los cuales se registró
alegación de culpabilidad están enmarcados entre los
delitos del Artículo 9 de la Ley de Confiscaciones, supra.3
Sin embargo, un análisis de los artículos precitados
nos lleva a concluir que tales premisas son erróneas y
carecen del rigor que amerita esta controversia. Veamos.
El Artículo 33 de la Ley de Explosivos, supra, dispone
lo siguiente:
Todo explosivo o sustancia que pueda utilizarse para fabricar explosivos, y todo fulminante o detonador que sea manufacturado, usado, poseído, almacenado, transportado, vendido, o en cualquier forma traspasado en Puerto Rico, en violación a las disposiciones de esta ley o su reglamento, será ocupado y confiscado por el Superintendente. Toda persona perjudicada por la ocupación o confiscación podrá solicitar reconsideración y revisión de la decisión del Superintendente siguiendo el procedimiento establecido en el artículo 23 de esta ley. El Superintendente dispondrá de las sustancias ocupadas o confiscadas, según se disponga por reglamento, de forma tal que no constituya peligro o amenaza para la seguridad pública.
2(Énfasis suplido). Íd.
3Íd. CC-2019-0926 11
Primeramente, nótese cómo el Artículo 33 de la Ley de
Explosivos, supra, sólo autoriza la ocupación y posterior
confiscación de todo “explosivo o sustancia” y “fulminante
o detonador” utilizado en contravención de las
disposiciones de la ley. Ambos términos se encuentran
definidos en la Ley de Explosivos y, como es previsible, en
ninguna de las instancias alude a la confiscación de dinero
en efectivo, tal y como concluyó una Mayoría en el caso de
autos.4
En consecuencia, resulta improcedente la conclusión de
la Mayoría a los efectos de que un análisis de los Artículos
9 y 33 de la Ley de Confiscaciones y la Ley de Explosivos,
respectivamente, autorizan la confiscación. Por tanto, bajo
tal escenario, la confiscación de los casi sesenta mil
dólares a los codemandados no se sostiene.
Por otro lado, la confiscación tampoco está autorizada
por ninguno de los delitos menos graves por los cuales el
señor Figueroa Bonilla registró alegación de culpabilidad.
Como expresé, el Artículo 9 de la Ley de Confiscaciones,
supra, exige que, para que proceda la confiscación en el
caso de los delitos menos graves, la ley que codifique el
delito así debe autorizarlo. Como cuestión de Derecho, ni
el delito menos grave codificado en la Sección 3 de la Ley
de Pirotecnia, supra, así como tampoco el delito menos grave
4Véanse, Artículo 2(1)-(2) de la Ley de Explosivos, supra. CC-2019-0926 12
contenido en el Artículo 28 de la Ley de Explosivos, supra,
autorizan la confiscación del dinero en efectivo.5 En
consecuencia, tal y como correctamente concluyó el Tribunal
de Apelaciones, la confiscación del dinero en efectivo no
5Al respecto, la Sección 3 de la Ley de Pirotecnia, supra, dispone lo siguiente:
Toda persona que infringiere las disposiciones de esta Ley, en aquellos casos en donde se intervenga con un individuo a quien se le ocupe diez (10) unidades o menos de material de pirotecnia estará expuesta a las penalidades correspondientes a un delito menos grave según dispuesto en la Ley Núm. 149 de 18 de junio de 2004, según enmendada, conocida como Código Penal de Puerto Rico, disponiéndose- que cualquier multa será no menor de quinientos (500) dólares; en aquellos casos donde se ocupen más de diez (10) unidades de material de pirotecnia a un individuo o individuos, estará expuesta a las penalidades correspondientes a un delito grave de cuarto grado según dispuesto por el Código Penal, disponiéndose que cualquier multa será no menor de cinco mil (5,000) dólares. Para efectos de esta Sección, "unidad" será aquel artificio o material pirotécnico que se compone de varios artículos integrados de una misma clase en un solo empaque para venta al detal. (Énfasis suplido).
Por otro lado, el Artículo 28 de la Ley de Explosivos, supra, dispone que:
Toda persona que tenga en su poder, de manera ilegal, explosivos o cualquier sustancia que pueda utilizarse para fabricar explosivos, con propósitos distintos a los dispuestos en el artículo precedente de esta ley será culpable de delito menos grave. (Énfasis suplido). CC-2019-0926 13
puede subsistir por no estar autorizada dentro de los
parámetros de la Ley de Confiscaciones.
Ello, pues, según se indicó, el Artículo 8 de la Ley
de Confiscaciones, supra, expresamente exige que la
confiscación debe estar autorizada bajo las disposiciones
de cualquier ley que autorice la confiscación de bienes.
Extinguido el poder bajo el cual el Estado originalmente
fundamentó la confiscación y debido al hecho de que se
registró una alegación de culpabilidad por dos delitos menos
graves, ninguno de los cuales autorizan la confiscación,
procedía que se declarara con lugar la demanda de
impugnación presentada por los recurridos.
Conforme se destacó, en el caso de delitos menos graves
y desde la aprobación de la Ley 252-2012, el Artículo 9 de
la Ley de Confiscaciones, supra, exige como elemento
esencial que el delito correspondiente autorice por ley la
confiscación. Con esto, la Asamblea Legislativa fue clara
en su intención de precisar y aclarar que estaría sujeta a
ser confiscada toda propiedad relacionada con la comisión
de un delito grave; mas, en el caso de los menos grave,
requirió que ésta, a su vez, estuviese autorizada por ley.
En la controversia de autos, dado a que los casos por
delitos graves que originaron la confiscación no
prevalecieron y, máxime, ante el hecho de que los delitos
menos graves por los que el señor Figueroa Bonilla registró
alegación de culpabilidad no autorizan la confiscación,
procedía que este Tribunal declarara con lugar la CC-2019-0926 14
impugnación y, consiguientemente, ordenara la devolución
del dinero en efectivo.
Bajo ese esquema, resulta innecesario una dilucidación
en los méritos concerniente a si la propiedad confiscada
fue utilizada en alguna actividad prohibida por ley y la
conexión entre la comisión del delito y la propiedad
confiscada. La Ley de Confiscaciones no admite otra
interpretación. Por tanto, la confiscación aquí en disputa
debió ser decretada con carácter de nulidad mediante
sentencia.
La acción de retener un bien lícito confiscado sin
autorización en ley, más allá de constituir una violación
al debido proceso de ley, provocará que, por fiat judicial,
se autorice la incautación de propiedades bajo
circunstancias, condiciones y procedimientos no
contemplados en la Ley de Confiscaciones.6
6Sobre el particular, destaco que:
[E]ste Tribunal reiteradamente ha reconocido el carácter independiente entre una acción in rem y la acción in personam, hemos sido consecuentes en enfatizar que el resultado de la acción penal que dio lugar a la confiscación es determinante y está necesariamente atado al proceso de confiscación civil. (Énfasis suplido). Bco. Bilbao Vizcaya et al. v. ELA, 195 DPR 39 (2016) (Pabón Charneco, J., Opinión de conformidad); Bco. Bilbao Vizcaya et al. v. ELA et al., supra, pág. 171 (Estrella Martínez, J., Voto particular disidente). CC-2019-0926 15
Surge diáfanamente que a ninguno de los recurridos se
le probó la comisión de un delito grave o un delito menos
grave que autorice por ley la confiscación, según exigido
por el Artículo 9 de la Ley de Confiscaciones, supra. No
obstante, este Tribunal, sin el rigor que exige la
controversia, valida la confiscación de aproximadamente
sesenta mil dólares sin justificación legal alguna.7
Con ello, incumplió con el deber de pautar que una
convicción por un delito menos grave que no autoriza la
confiscación anula el proceso civil de confiscación
automáticamente. Como resultado, se ha socavado el axioma
que dispone que las confiscaciones “se interpretarán de
manera restrictiva y de forma compatible con la justicia y
los dictados de la razón natural”. Coop. Seg. Múlt. v.
E.L.A., supra, pág. 668 (citas omitidas).
Adviértase que no se trata de aceptar una defensa que
desalentaría los efectos prácticos de las alegaciones de
culpabilidad, que provocaría una acumulación innecesaria de
casos en los tribunales y un costo al erario, según estima
la Opinión mayoritaria.8 Se trata de mucho más, esto es:
salvaguardar el derecho estatutario y constitucional de los
recurridos y no permitir, como pretende la Mayoría, la
confiscación automática del dinero en efectivo a pesar de
7Resalta a mi atención que la pena impuesta por el delito menos grave no excedió los doscientos cincuenta dólares ($250.00).
8Véase, Opinión mayoritaria, págs. 14-15. CC-2019-0926 16
que existe una sentencia por dos delitos menos graves,
ninguno de los cuales autorizan la confiscación del dinero.
Máxime, cuando, como he expresado antes: “[n]o podemos dejar
de reconocer garantías individuales por los costos
económicos o preferencias particulares”. Pueblo v. Alers de
Jesús, 2021 TSPR 56, pág. 24.
En fin, dado a que la acción penal culminó con la
alegación de culpabilidad por dos delitos menos graves que
no autorizan la confiscación, según exigido por el Artículo
9 de la Ley de Confiscaciones, supra, este Tribunal debió
declarar nula la confiscación de la propiedad y,
consecuentemente, devolverle el dinero en efectivo a los
recurridos. Al una Mayoría determinar lo contrario,
disiento.
III
Mediante la hiperficción utilizada por la Mayoría de
este Tribunal, nos quieren hacer creer que las protecciones
constitucionales y estatutarias son imaginarias y que los
delitos graves por los cuales no hubo convicción son reales,
cuando la realidad es a la inversa. Por todo lo anterior,
procedía confirmar al Tribunal de Apelaciones y ordenar la
devolución del caso al Tribunal de Primera Instancia para
que dictara la sentencia correspondiente.
Luis F. Estrella Martínez Juez Asociado