El Pueblo de Puerto Rico v. Rivera Cintrón

185 P.R. 484
CourtSupreme Court of Puerto Rico
DecidedApril 19, 2012
DocketNúmero: CC-2010-0980
StatusPublished

This text of 185 P.R. 484 (El Pueblo de Puerto Rico v. Rivera Cintrón) is published on Counsel Stack Legal Research, covering Supreme Court of Puerto Rico primary law. Counsel Stack provides free access to over 12 million legal documents including statutes, case law, regulations, and constitutions.

Bluebook
El Pueblo de Puerto Rico v. Rivera Cintrón, 185 P.R. 484 (prsupreme 2012).

Opinion

El Juez Asociado Señor Martínez Torres

emitió la opinión del Tribunal.

En esta ocasión debemos resolver si la posesión simul-tánea de las drogas conocidas como marihuana, cocaína y heroína constituye uno o tres delitos al amparo del Art. 404 de la Ley Núm. 4 de 23 de junio de 1971, conocida como la Ley de Sustancias Controladas de Puerto Rico, 24 L.P.R.A. see. 2404. De igual forma, nos corresponde auscultar si a la Ley Núm. 4 (24 L.P.R.A. see. 2101 et seq.) le aplica la parte general del Código Penal de 2004 y, en particular, la figura del “concurso de delitos” regulada en los Arts. 78-79 de ese Código, 33 L.P.R.A. sees. 4706-4707.

[487]*487I

Como parte de un operativo de drogas, varios agentes de la Policía de Puerto Rico intervinieron con el Sr. Wilfredo Rivera Cintrón. Le incautaron 21 bolsas de heroína, 82 bol-sas de la droga conocida como “crack”, 38 bolsas de cocaína y 11 bolsas de picadura de marihuana. Transcripción de la vista de juicio, Apéndice, pág. 15. Contra el señor Rivera Cintrón se presentaron tres acusaciones por violar el Art. 401 de la Ley Núm. 4 (24 L.P.R.A. see. 2401). Específica-mente, se le imputó poseer heroína, cocaína y marihuana con intención de distribuirlas. Se presentó una acusación por cada una de las sustancias controladas incautadas.

No obstante, a la luz de la prueba que se presentó du-rante el juicio por tribunal de derecho, el Tribunal de Pri-mera Instancia declaró al peticionario culpable de otro de-lito distinto, a saber, tres infracciones al Art. 404 de la misma Ley Núm. 4, supra, posesión simple o sin intención de distribuir.

De este modo, el 30 de septiembre de 2009, el foro pri-mario dictó sentencia. En ella, impuso una pena de tres años de cárcel en cada uno de los tres cargos, para un total de nueve años de prisión. Dispuso, además, que la pena se cumpliría consecutivamente y mediante sentencia suspen-dida en un programa privado de rehabilitación. Durante el acto en que se dictó sentencia, la defensa del señor Rivera Cintrón solicitó que el cumplimiento de las penas fuera concurrente. Consideró que los delitos imputados surgie-ron de la misma situación de hechos y de la misma transacción. Por entender que era un asunto discrecional, el Tribunal de Primera Instancia declinó su solicitud y mantuvo el cumplimiento consecutivo de las penas.

En desacuerdo, el señor Rivera Cintrón presentó un re-curso de apelación ante el Tribunal de Apelaciones. El acu-sado señaló que no se probó su culpabilidad más allá de [488]*488toda duda razonable. Además, adujo que no procedía cum-plir sentencia por tres cargos de forma consecutiva, pues a su modo de ver, el foro primario “piramidó [sic] las penas de un mismo hecho en una misma fecha- un solo acto”. El foro apelativo intermedio emitió una sentencia el 28 de septiembre de 2010 y confirmó el dictamen del foro primario. Luego de discutir y concluir que se probó la cul-pabilidad del peticionario más allá de duda razonable, el Tribunal de Apelaciones sostuvo que el foro primario no erró al imponer una pena total de nueve años que habría de cumplirse consecutivamente. Cimentó su proceder en que la doctrina del concurso de delitos no podía aplicarse a la Ley de Sustancias Controladas de Puerto Rico. A tales efectos, expresó:

Es un hecho cierto que el presente caso, es uno de concurso ideal homogéneo, pues se viola la misma disposición legal más de una vez (Art. 404 de la Ley de Sustancias Controladas). Por tanto, aunque este caso es sobre concurso real de delitos, por no estar atemperada la Ley de Sustancias Controladas al mo-delo de pena dispuesto en el Código Penal de 2004, el foro de instancia podía imponer una pena de tres años por cada delito de posesión de sustancias controladas. Todo ello, pues las pe-nas no pueden agregarse. Asimismo, respecto al modo de cum-plir las penas, aplica la Regla 179 de Procedimiento Criminal [34 L.P.R.A. Ap. II] la cual le concede discreción al foro de instancia para su imposición de manera concurrente o consecutiva. Apéndice, pág. 165.

Oportunamente, el señor Rivera Cintrón solicitó recon-sideración, que fue denegada. Aun inconforme, el señor Rivera Cintrón presentó ante este Foro el recurso de epígrafe. Señaló que el Tribunal de Apelaciones erró al “considerar que la posesión simult[á]nea y en un solo acto de tres sustancias constituye tres delitos distintos”. Peti-ción de certiorari, pág. 10. Además, esbozó que si existía un concurso de delitos, no procedía que las penas fuesen cum-plidas de manera consecutiva. Valga apuntar que el señor Rivera Cintrón no adujo como error la insuficiencia de la [489]*489prueba presentada para sostener su convicción. Por ello, renunció a ese planteamiento en este Tribunal.

Mediante Resolución de 1 de abril de 2011 expedimos el auto de certiorari. Ambas partes comparecieron y expresa-ron su criterio. Pasamos a resolver este asunto novedoso.

H

>

El Art. 404 de la Ley de Sustancias Controladas, supra, dispone lo siguiente en lo que nos concierne:

(a) Será ilegal el que cualquier persona, a sabiendas o inten-cionalmente, posea alguna sustancia controlada, a menos que tal sustancia haya sido obtenida directamente o de conformi-dad con la receta u orden de un profesional actuando dentro del marco de su práctica profesional, o excepto como se auto-rice en este capítulo.
Toda persona que viole este inciso incurrirá en delito grave y convicta que fuere será castigada con pena de reclusión por un término fijo de tres (3) años. De mediar circunstancias agra-vantes, la pena fija establecida podrá ser aumentada hasta un máximo de cinco (5) años; de mediar circunstancias atenuan-tes, podrá ser reducida hasta un mínimo de dos (2) años. (Én-fasis nuestro).

Como se aprecia, los elementos constitutivos del delito de posesión de sustancias controladas estatuido en el Art. 404, id., son dos: (a) poseer alguna sustancia controlada sin receta u orden emitida por un profesional autorizado; (b) con intención criminal. (1)

En lo que respecta a cuáles son las sustancias controladas prohibidas, notamos que el Art. 202 de la Ley de Sustancias Controladas de Puerto Rico, 24 L.P.R.A. see. 2202, contiene una diversidad de disposiciones que establecen cinco clasificaciones de sustancias controladas. Ade-[490]*490más, identifica por separado las drogas conocidas como marihuana, cocaína y heroína. En este caso, no existe con-troversia de que al señor Rivera Cintrón se le probó, más allá de toda duda razonable, que poseía las tres drogas mencionadas al mismo tiempo y con intención criminal. Entonces, procede que dilucidemos, en primera instancia, si el señor Rivera Cintrón cometió un delito, tal como él aduce, o cometió tres delitos como sostuvo el Tribunal de Apelaciones.

La Ley de Sustancias Controladas de Puerto Rico, supra, proviene en gran medida de la Comprehensive Drug Abuse Prevention and Control Act of 1970 (21 U.S.C.A. sec. 801 et seq.). Véase el Informe Conjunto de las Comisión de Salud y Bienestar, y de la Comisión de lo Judicial de la Cámara de Representantes sobre el P. de la C. 1323, eventual Ley Núm. 4, supra.

Aunque la controversia que nos ocupa parece ser recu-rrente en el foro primario, la realidad es que no es hasta este momento que nos topamos con ella.

Free access — add to your briefcase to read the full text and ask questions with AI

Related

Blockburger v. United States
284 U.S. 299 (Supreme Court, 1931)
Brown v. Ohio
432 U.S. 161 (Supreme Court, 1977)
Whalen v. United States
445 U.S. 684 (Supreme Court, 1980)
Ball v. United States
470 U.S. 856 (Supreme Court, 1985)
Rutledge v. United States
517 U.S. 292 (Supreme Court, 1996)
Texas v. Cobb
532 U.S. 162 (Supreme Court, 2001)
United States v. Nathaniel Pope
561 F.2d 663 (Sixth Circuit, 1977)
United States v. Morris O'Neal Davis
656 F.2d 153 (Fifth Circuit, 1981)
United States v. Anthony Grandison
783 F.2d 1152 (Fourth Circuit, 1986)
Pueblo v. Tribunal Superior de Puerto Rico
82 P.R. Dec. 47 (Supreme Court of Puerto Rico, 1961)
Pueblo v. Martínez Ríos
89 P.R. Dec. 362 (Supreme Court of Puerto Rico, 1963)
Pueblo v. Matos Pretto
93 P.R. Dec. 113 (Supreme Court of Puerto Rico, 1966)
Pueblo v. González Rivera
94 P.R. Dec. 686 (Supreme Court of Puerto Rico, 1967)
Peña Clos v. Cartagena Ortiz
114 P.R. Dec. 576 (Supreme Court of Puerto Rico, 1983)
El Pueblo de Puerto Rico v. Santiago Pérez
160 P.R. Dec. 618 (Supreme Court of Puerto Rico, 2003)

Cite This Page — Counsel Stack

Bluebook (online)
185 P.R. 484, Counsel Stack Legal Research, https://law.counselstack.com/opinion/el-pueblo-de-puerto-rico-v-rivera-cintron-prsupreme-2012.