Castro Sosa v. Autoridad de las Fuentes Fluviales

107 P.R. Dec. 711, 1978 PR Sup. LEXIS 581
CourtSupreme Court of Puerto Rico
DecidedOctober 16, 1978
DocketNo.: R-76-312
StatusPublished
Cited by3 cases

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Castro Sosa v. Autoridad de las Fuentes Fluviales, 107 P.R. Dec. 711, 1978 PR Sup. LEXIS 581 (prsupreme 1978).

Opinion

per curiam :

Marcial Castro Sosa radicó querella contra la Autoridad de las Fuentes Fluviales. Eeclamó el pago de horas extras trabajadas como capataz de operación y mante-nimiento de líneas eléctricas durante los diez años precedentes a la querella. Varios otros (139) capataces, entre ellos Agus-tín García García, solicitaron intervención. La misma fue concedida. Santos Morales Vicente y otros 29 capataces radi-caron otra reclamación de salarios por horas extras.!1) Se consolidaron los pleitos.

[714]*714La querellada adujo como defensa afirmativa que los querellantes eran empleados ejecutivos. El tribunal de instan-cia desestimó la defensa.

Consideraremos si es procedente la defensa de ejecu-tivo. Es postulado de nuestro derecho laboral el que sola-mente por excepción se excluya a un trabajador de la protec-ción que su carácter de empleado le proporciona. Sánchez v. Best Price Co., Inc., 102 D.P.R. 379 (1974); López Santos v. Tribunal Superior, 99 D.P.R. 325 (1970). Así, “... para que surja la condición de ‘ejecutivo’ es necesario que concurran todos los requisitos que los Reglamentos enumeran . . . .” Abudo Servera v. A.T.P.R., 105 D.P.R. 728 (1977); Labor Relations Reporter, Vol. 6, Wages and Hours, BNA, Sec. 92.521; Labor Law Reporter, Wages & Hours, Sec. 25.210; Topical Law Reports, Commerce Clearing House; Sec. 8532.1, Wage & Hour Guide, Prentice Hall.

Durante los 10 años que cubre la querella estaba vi-gente el Reglamento Núm. 13 de 1952 y su revisión aprobada en 1959. Véase Piñán v. Mayagüez Sugar Co., Inc., 84 D.P.R. 89 (1961). Significa el término ejecutivo!2) según el citado Reglamento:

“A. Cualquier empleado (1) cuyo deber primordial consista en la dirección de la empresa en que trabaja o en la dirección de un habitualmente reconocido departamento o subdivisión de la empresa; y
(2) que habitual y regularmente dirija el trabajo de otros dos o más empleados de la empresa o de tal departamento o sub-división de la empresa; y
(3) que tenga la autoridad de emplear y despedir otros empleados o cuyas sugestiones y recomendaciones sobre el em-pleo y despido de otros empleados y en cuanto al mejoramiento y ascenso o en relación con cualquier otro cambio de status de otros empleados hayan de recibir especial atención; y
[715]*715(4) que habitual y regularmente ejerza facultades discre-cionales; y
(5) que no dedique más del 20% de las horas trabajadas en la semana de labor a actividades que no estén directa e ínti-mamente relacionadas con el desempeño del trabajo descrito en el párrafo (a), incisos (1) al (4) de este artículo; Disponiéndose que este inciso (5) no será aplicable en el caso de un empleado que esté él solo a cargo de un establecimiento independiente o de una rama del establecimiento físicamente separado del mismo, o que sea dueño de por lo menos el 20 % del interés de la empresa en que esté empleado; y
(6) que reciba por sus servicios una compensación fija (por día, semana, quincena o períodos mayores) equivalente a un salario semanal no menor de $30.00, excluyendo alimentos, vivienda u otros servicios; o
(B) Cualquier empleado (1) cuyo trabajo cumpla con los re-quisitos dispuestos en el párrafo (A), incisos (1) y (2) de este artículo; y
(2) que reciba por sus servicios una compensación fija (por día, semana, quincena o períodos mayores) equivalente a un salario semanal no menor de $100, excluyendo alimentos, vi-vienda u otros servicios.”

El Reglamento Núm. 13, revisado, solamente modificó el re-quisito referente al sueldo mínimo, estableciendo una fórmula para computar el mismo. Así reza dicha modificación:

“(6) que reciba por sus servicios una compensación fija (por día, semana, quincena o períodos mayores) equivalente al sueldo semanal que resulte multiplicando por sesenta (60) el tipo mí-nimo por hora más alto que le sea aplicable por ley del Estado Libre Asociado de Puerto Rico o por decreto mandatorio de la Junta de Salario Mínimo de Puerto Rico a las actividades en conexión con las cuales ejerce sus funciones de ejecutivo, exclu-yendo alimentos, vivienda u otros servicios; disponiéndose, sin embargo, que el salario semanal nunca deberá ser menor de treinta y cinco dólares ($35.00) cuando dicha compensación com-putada en la forma ya expresada resultare menor de esta suma.”

Postula el primer requisito del Reglamento Núm. 13 la facultad de dirección del ejecutivo. Conlleva este poder el uso de una plena discreción libre de una supervisión cons-[716]*716tante, para llevar a cabo aquellas ideas que propendan al me-jor funcionamiento de la empresa o la unidad o departamento que el ejecutivo dirija. Véase: Wilson, Labor Law Handbook (ed. 1963), see. 110.

Establece la prueba que la brigada — grupo de trabajo que dirige el capataz — es la unidad básica permanente, continua, más pequeña en la cual descansa el sistema administrativo de la Autoridad de las Fuentes Fluviales. Es la unidad de tra-bajo que cubre la construcción, el mantenimiento y la repara-ción de las líneas eléctricas.

Durante el tiempo que cubre la querella las brigadas de operación y mantenimiento se componían de alrededor de 8 hombres. (3) Las de desganche se componían de alrededor de 5 personas incluyendo el chófer y el capataz.

Es el capataz el único miembro de la brigada con la res-ponsabilidad de que las órdenes de trabajo sean cumplidas y que se efectúen con diligencia y eficacia en el menor tiempo posible. Aunque el orden en que se va a llevar a cabo el tra-bajo lo determina previamente el supervisor, el capataz asigna a cada empleado su tarea particular, dirigiendo así la labor de la brigada. La supervisión que recibe el capataz de sus superiores es mínima pues el empleado gerencial llamado a hacerlo — el supervisor de líneas — lo hace semanalmente y meramente por 15 minutos. A tenor con el “Manual Adminis-trativo” de la Autoridad de las Fuentes Fluviales la supervi-sión ejercitada sobre los capataces era poco frecuente. Se dice de éstos: “El empleado se supervisa con poca frecuencia o a intervalos irregulares en base a los resultados generales lo-grados. En la mayor parte es dirigido en su operación por el procedimiento y la política generales de la agencia.”

La dirección del departamento o división puede incluir, por ejemplo, la apreciación de la productividad de los emplea-[717]*717dos a su cargo, la atención de sus quejas y el control del flujo y distribución de materiales. Rodríguez v. Concreto Mixto Inc., 98 D.P.R. 579, 583 (1970). La prueba en el presente caso demuestra que, siendo el capataz el representante de la querellada en el campo, es éste el llamado a velar por la pro-ductividad de cada miembro de la brigada. Es la persona a la cual los empleados se dirigen al tener alguna queja contra otro empleado o problemas con el trabajo.

A pesar de que las requisiciones de los materiales a ser utilizados en las reparaciones venían previamente cumplimen-tadas por un oficinista, al llegar a las manos del capataz, era éste el que se encargaba de buscarlos y era el responsable de su buena utilización en el campo de trabajo.

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