Bigas v. Comisión Industrial

71 P.R. Dec. 336, 1950 PR Sup. LEXIS 273
Supreme Court of Puerto Rico·Decided April 28, 1950·No. Núm. 420·Published·Cited by 8 cases

Opinion

El Juez Asociado Señor Negrón Fernández

emitió la opi-nión del tribunal.

El 9 de diciembre de 1948 el Administrador del Fondo del Seguro del Estado resolvió que el 19 de abril de ese año el obrero Rufino Cordero había sufrido un accidente del trabajo mientras trabajaba para el patrono Juan Bigas, Sucrs., y que [338] como resultado del mismo había quedado con una incapacidad parcial permanente de un 100 por ciento de pérdida de las funciones fisiológicas de su mano derecha, por la muñeca, ad-judicándole una compensación por dicha incapacidad de $1,680; determinando además el Administrador que siendo el obrero Rufino Cordero menor de 18 años de edad a la fecha del accidente, el patrono debía pagar, por compensación adi-cional, una suma igual a la concedida por la incapacidad, de acuerdo con las disposiciones del artículo 3 de la Ley de Compensaciones por Accidentes del Trabajo — núm. 45 de 18 de abril de 1935 — según quedó enmendado, en su parte perti-nente, por la Ley núm. 284, aprobada el 15 de mayo de 1945 (pág. 1037). 1)

En cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 3 ya citado,, el Administrador del Fondo del Seguro del Estado dió tras-lado del expediente de dicho caso a la Comisión Industrial para que ésta diera tanto al patrono como al obrero “oportu-nidad de ser oídos y defenderse”.

Se celebró la vista ante la Comisión Industrial donde se practicó prueba testifical y documental. La contención del patrono ante la Comisión fué que el obrero, a la fecha del accidente, era mayor de 18 años y que por lo tanto no venía él obligado a pagar la compensación adicional dispuesta por la ley para aquellos casos en que un obrero sufre un acci-[339] dente mientras trabaja para un patrono que le ha empleado en violación a la Ley sobre empleos de menores — Ley núm. 230, aprobada el 12 de mayo de 1942 ((1) pág. 1299). La Comisión confirmó la decisión del Administrador, decidiendo que el obrero, a la fecha del accidente, tenía 16 años, 11 meses, 7 días, ya que así aparecía del certificado del Registro Demo-gráfico ; y que no podía considerar la demás prueba ofrecida por el patrono para contradecir dicho certificado, ya que las únicas defensas que el patrono tenía en un caso de esta natu-raleza era presentar un certificado del Departamento del Trabajo (2) autorizándole al empleo del menor, o un certifi-cado del Registro Demográfico acreditativo de que para la fe-cha del accidente el obrero era mayor de 18 años. Así se expresó, en parte, la Comisión: [340] bautismo se da como la fecha del nacimiento, la de diciembre 27 de 1930, y el certificado de nacimiento expedido por el Registro Demográfico en la ciudad de Ponce en mayo 28, 1948, se da como fecha de nacimiento de Rufino Cordero, la de mayo 12 de 1931.

[339] “La Comisión Industrial considera innecesario referirse a los múltiples pormenores contenidos en las declaraciones de estos testigos, por entender que este caso tiene que ser resuelto a base de la prueba documental. Fueron varios los documentos que se ofrecieron para probar la edad de este obrero para la fecha en que sufrió el accidente. Sólo dos de ellos coinciden en cuanto a la edad y esos documentos son, la tarjeta del Servicio Selectivo del obrero Rufino Cordero y la declaración jurada por su señora madre doña Margarita Rivera, el día 7 de junio de 1948. En ambos documentos se da como la fecha de nacimiento de este obrero la de marzo 12 de 1930. Sin embargo, en la partida de
[340] “En un certificado de salud, el cual tiene el núm. 30469, expe-dido por el Departamento de Salud en agosto 17, 1946, se hace constar que para esa fecha el obrero tenía 18 años.
“Como se ve, pues, de acuerdo con la fecha de nacimiento que se hizo figurar en el certificado de inscripción del Servicio Selec-tivo, y la que hizo figurar la madre del obrero en su declaración jurada, a que ya nos hemos referido, el obrero para la fecha del accidente que le ocurrió en abril 19, 1948, tenía 18 años, 1 mes y 7 días.
“Ahora bien, de acuerdo con el certificado del Registro Demo-gráfico, el obrero tenía para la fecha del accidente 16 años, 11 meses y 7 días, y de acuerdo con la' partida de la Parroquia, tenía para la fecha del accidente, 17 años, 3 meses y 22 días.”

En la vista ante la Comisión declararon tanto el obrero como la madre de éste. La declaración de esta última es al efecto de que su hijo nació en marzo de 1930 y que el padre lo inscribió tardíamente en el Registro Demográfico. (3)

Para revisar la actuación de la Comisión negándose a considerar, para resolver el caso, otra prueba que no fuera la del certificado del Registro Demográfico, expedimos el auto.

La Comisión Industrial tiene facultades, en casos como el presente, para determinar si un obrero, al sufrir un accidente, tenía o no la edad que requiere la ley, en diversas ocupaciones, para hacer su empleo legal. El artículo 3 de la Ley de Compensaciones por Accidentes del Trabajo, ya ci-tado, (4) dispone que en estos casos “. . . el Administrador del Fondo del Estado, antes de proceder al cobro de dicha com-pensación adicional al patrono, dará traslado del expediente a la Comisión Industrial, para que ésta dé, tanto al patrono [341] como al obrero, oportunidad, de ser oídos y defenderse.” (Bastardillas nuestras.)

Aunque en el ejercicio de sus facultades la Comisión Industrial tiene aquellos poderes que le confiere expresamente la ley de su creación, tiene también aquéllos que son inciden-tales y necesarios al ejercicio de su jurisdicción y autoridad. Caraballo v. Comisión Industrial, 51 D.P.R. 161; Cf. Atiles, Admor. v. Comisión Industrial, 63 D.P.R. 924; Johnson v. Mortenson, 110 Conn. 221, 147 Atl. 705, 66 A.L.R. 1428; véase Anotación en 78 A.L.R. 1314. Es obvio, pues, que si se situó en la Comisión Industrial la facultad — y el deber— de dar tanto al patrono como al obrero “la oportunidad de ser oídos y defenderse”, y la defensa del patrono es que no tiene responsabilidad de pagar la compensación adicional porque el obrero era mayor de 18 años, es la Comisión Industrial la llamada a resolver este extremo de la contienda. Al así ha-cerlo actúa en su capacidad cuasi judicial. La Comisión consideró que por virtud de lo dispuesto en el artículo 8 de la Ley que reglamenta el empleo de menores — Ley núm. 230 de 12 de mayo de 1942 — en el que se enumera lá prueba de edad que dicha ley exige, ella estaba impedida de considerar ninguna otra prueba que no estuviera consignada en el refe-rido artículo 8. (5)

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Bigas v. Comisión Industrial, 71 P.R. Dec. 336, 1950 PR Sup. LEXIS 273 (prsupreme 1950).

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