Romero Moreno v. Gore

46 P.R. Dec. 378, 1934 PR Sup. LEXIS 295
Supreme Court of Puerto Rico·Decided March 21, 1934·No. No. 287·Published·Cited by 3 cases

Opinion

El Juez Asociado Señor Cókdoya DÜvila,

emitió la opinión del tribunal.

Se solicita en este caso que el demandado, Eugenio D. Delgado, presidente interino de la Comisión de Servicio Pú-blico, sea sustituido por su presidente efectivo Miguel A. Muñoz, por baber cesado el primero en la interinidad de dicho cargo. Asimismo se pide que el Hon. Robert H. Core, quien cesó en su cargo de Gobernador de Puerto Rico, sea sustituido por su sucesor el Hon. Blanton Winsbip. Esta moción sobre sustitución de partes demandadas ba sido no-tificada al Hon. Blanton Winsbip y al Hon. Miguel A. Mu-ñoz, quienes ban recibido copias de la misma, estampando sus firmas, dándose por enterados, al calce de la notificación.

Se alega que es de imperiosa necesidad continuar y man-tener el presente litigio, así como dirimir las cuestiones en-vueltas, (a) porque el peticionario, quien alega tener derecho al desempeño del cargo del cual fué separado, no ba sido res-tituido aún; (6) porque el derecho del peticionario a la re-posición en el ejercicio de su cargo subsiste contra los su-cesores del Presidente Interino de la Oomisión de Servicio Público y del Gobernador de Puerto Rico, o sea de los dos demandados Eugenio D. Delgado y Robert H. Gore; y (c) porque si el Presidente de la Comisión de Servicio Público, Miguel A. Muñoz, y el actual Gobernador de Puerto Rico, Blanton Winsbip, no han repuesto ni reponen al peticionario en el ejercicio del cargo de que éste fué ilegalmente lanzado por los antecesores de aquéllos, los mismos aceptan o acatan la actuación contraria a derecho de los demandados a quienes [380] respectivamente sustituyen y quedan sujetos a la sentencia que en el presente caso procede.

Basado en estas razones el peticionario solicita de esta corte una resolución disponiendo que el presente pleito, en cuanto el mismo interesa la reposición del peticionario, con-tinúe y siga tramitándose contra Miguel A. Muñoz, Presi-dente de la Comisión de Servicio Público, y Blanton Win-ship, Gobernador de Puerto Rico.

El Procurador General Benjamin J. Horton y el Subpro-curador Tomás Torres Pérez, en representación del deman-dado Sr. Delgado, se oponen a la sustitución solicitada, por-que a su juicio no procede decretarla de acuerdo con la doc-trina sentada por este tribunal en el caso de Honoré v. Wilson, 32 D.P.R. 827. En el citado caso se solicitó un auto de mandamus contra John A. Wilson, Comisionado del Interior, para que restituyera en su cargo a Francisco Honoré, em-pleado destituido de dicho departamento. Estando pendiente la acción ejercitada cesó en sus funciones el Sr. Wilson como Comisionado del Interior. Esta corte desestimó la apelación interpuesta por el peticionario, basándose en la doctrina sen-tada en el caso de U. S. v. Boutwell, 17 Wall. (U. S.) 604-607, en el cual el Juez ponente, Sr. Strong, hablando a nombre del tribunal, se expresó en los siguientes términos:

“Que el oficio del auto de mandamus es compeler al cumplimiento •de un deber que resida en la persona a quien el auto va dirigido. '. . . Si es un funcionario, y el deber es oficial, el auto va Jirigido exclusi-vamente a él como persona, y puede ser castigado* por dejarlo de cumplir. El auto no va dirigido al cargo. No puede ser dirigido al cargo. En sustancia, es por lo tanto una acción personal, y des-cansa en la presunción de que el demandado ha rehusado reaiizar un •deber personal para el cumplimiento del cual el demandante tenía un derecho claro. . . De aquí se sigue que cuando el funcionario ■demandado se muere o se retira del cargo, el auto de mandamus debe desestimarse en la ausencia de un precepto estatutorio en contrario. ’ ’

En una decisión posterior, en que también se ejercitó una .acción de mandamus, la Corte Suprema de los Estados Uni-[381] dos se permitió llamar la atención al Congreso para que le-gislara sobre la materia, en las siguientes palabras:

“En vista de la inconveniencia de la cual el presente caso es un ejemplo elocuente, ocasionada por este estado de la ley, sería de-seable que el congreso remediara esta dificultad, disponiendo que en el caso de acciones promovidas contra los jefes de departamentos que cesen por muerte o renuncia, sea legal que su sucesor en el cargo sea hecbo parte de la causa, previa solicitud, o que se adopte algún método adecuado.” (Bernardin v. Butterworth, 169 U. S. 605.)

Respondiendo a las indicaciones del alto tribunal, el Con-greso, en 1899, aprobó una ley permitiendo que los procedi-mientos pendientes contra un funcionario público en su ca-pacidad oficial, pudiesen continuar, cuando fuese necesario, •para que así quedasen resueltos los puntos en controversia. Esta ley fué enmendada en 1925, probablemente obedeciendo también a otra sugerencia heeba en la opinión de la corte, escrita por el Juez Presidente Sr. Taft, en el caso de Irwin v. Wright, 42 S. Ct. 293, 258 U. S. 219, 66 L. Ed. 573, donde se dijo:

“No sería impropio expresar que convendría a los fines de la justicia ensanchar la esfera de la ley aprobada en febrero 8 de 1899, de modo que permita la sustitución de los sucesores de los funciona-rios estaduales que demanden o sean demandados en las cortes fe-derales cuando cesen de ser funcionarios por retiro o muerte y se expongan razones suficientes en casos adecuados. De acuerdo con la ley, tal y como existe en la actualidad, puede iniciarse un litigio importante y elevarse a esta corte después de muchos esfuerzos y gastos, solamente para terminar en una desestimación, debido a que en el tiempo transcurrido los funcionarios estaduales, partes en la acción, se han retirado del cargo. Es éste un defecto que única-mente puede ser remediado mediante legislación.”

Es basándose en esta ley, incorporada en el Código de los Estados Unidos, artículo 780, capítulo 18, título 28, que el peticionario fia presentado su moción sobre sustitución de parte. Dice así la referida ley:

[382] “Si mientras se bailare pendiente una acción, pleito o procedi-miento iniciado por o contra un funcionario de los Estados Unidos, del Distrito de Columbia, de la Zona del Canal, de un territorio o posesión insular de los Estados Unidos, o de un condado, ciudad u ■otra agencia gubernamental de tal territorio o posesión insular, en relación con el desempeño actual o futuro de sus deberes oficiales,-tal funcionario muere, renuncia o en alguna otra forma cesa en el desempeño de tal cargo, la corte en que se halle pendiente tal ac-ción, pleito o procedimiento, ora sea ésta una de primera instancia o un tribunal de apelaciones, podrá permitir que la causa continúe y sea proseguida por o contra el sucesor de tal funcionario en dicho cargo, si dentro de seis meses después de su muerte o separación del cargo se demostrare suficientemente a la corte que existe la nece-sidad sustancial de continuar y proseguir la causa y de obtener una ■ resolución sobre las cuestiones envueltas.
“Pueden adoptarse medidas similares cuando una acción, pleito ■o procedimiento iniciado por o contra un funcionario de un estado, , condado, ciudad u otra agencia gubernamental del estado, se halle pendiente en una corte de los Estados Unidos al tiempo en que el funcionario muera o sea separado del cargo.

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Romero Moreno v. Gore, 46 P.R. Dec. 378, 1934 PR Sup. LEXIS 295 (prsupreme 1934).

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