Rexach Concrete Corp. v. Jardines de Monte Olivo Development Corp.

108 P.R. Dec. 551, 1979 PR Sup. LEXIS 73
Supreme Court of Puerto Rico·Decided March 20, 1979·No. Números: R-78-312, R-78-313, R-78-314·Published·Cited by 1 cases

Opinions

El Juez Asociado Señor Negrón García

emitió la opinión del Tribunal.

Este recurso trata sobre la anotación de un crédito refac-cionario bajo nuestro Código Hipotecario, mecanismo con-siderado hace más de cuatro décadas . . extinto, podríamos decir, en la biología jurídica de nuestro país.” VII Rev. Jur. U.P.R., Núm. 2, 149 (1937). Expongamos los hechos.

Jardines de Monte Olivo Development Corp., como dueña de una finca situada en Guayama, Puerto Rico, a través del contratista general Centro de Puerto Rico Development Corp., desarrolló un proyecto de urbanización denominado “Residen-[554] cial La Hacienda”. Las obras de construcción realizadas (1) fueron objeto de financiamiento interino por el recurrente Banco Economías — ahora Banco Central y Economías — ga-rantizado con una primera hipoteca inscrita por $6,000,-000.00.

Rexach Concrete Corp., Lausell Aluminum Jalousies, Inc. y Lausell Commercial, Inc., demandaron separadamente a Jardines de Monte Olivo Development Corporation y a Centro de Puerto Rico Development Corp., reclamándoles el pago de los materiales suplidos a estas últimas dos corporaciones y solicitando además, un dictamen judicial decretando que ellos son titulares de un crédito refaccionario por el importe del precio de tales materiales y una orden al Registrador de la Propiedad de Guayama para que tome anotación preventiva de dichos créditos refaccionarios sobre el inmueble objeto de la construcción del proyecto. Banco Central y Economías, si bien no fue incluido expresamente en los pleitos, fue notifi-cado con copias de las respectivas demandas mediante cita-ciones al efecto de conformidad al trámite establecido en el Art. 106 de la Ley Hipotecaria de Puerto Rico (30 L.P.R.A. see. 987).(2) Ninguno de los demandados, como tampoco el [555] Banco, comparecieron al tribunal. En su oportunidad se anoto y dictó sentencia en rebeldía en cada uno de los pleitos men-cionados reconociéndose a los demandantes la legitimidad de las deudas, y respecto a cada crédito refaccionario se hizo “constar que es de carácter hipotecario y que goza de prefe-rencia sobre los créditos hipotecarios inscritos anteriormente en lo que exceda el precio que alcance la finca en su enajena-ción judicial a la cantidad de $1,886,636.25 que constituye el último precio dado a la finca antes de las obras.” A solicitud del Banco, acordamos revisar.

H

Etimológicamente, el termino refacción tiene su raíz latina en el verbo reficere, que significa rehacer, hacer de nuevo, subsanar, reedificar, esto es, “dar existencia a lo que sin el auxilio de nuevas obras va a perecer”: Galindo y Escosura, Comentarios a la Legislación Hipotecaria, Tomo II, 521 (4ta. ed.); Casso y Romero, Diccionario de Derecho Privado, Tomo I, 362 (1954). Su génesis se remonta al derecho romano que reconoció .. el crédito o la garantía refaccionaria, aplicado a la reconstrucción y reparación de edificios ipignus insulae) y a armar las naves.” Roca Sastre, Derecho Hipotecario, Tomo III, 67 (1968). En su desarrollo histórico Marco Aurelio, en su capacidad de Senado-consulto, la estimó como una hipoteca legal tácita, de carácter preferente erga omnes, concepto que en su peregrinaje hacia España recogieron Las Partidas, (3) conservaron las Leyes del Toro, pero la Primera Ley Hipotecaria descartó. Hoy en día, tanto allá como en Puerto Rico, el crédito refaccionario puede asegu-[556] rarse en virtud de una anotación preventiva(4) que puede convertirse en una verdadera hipoteca legal.

Nuestro Código Civil no contiene definición alguna sobre lo que constituye un “crédito refaccionario”, limitándose a mencionarlo en los Arts. 1823 y 1827 que tratan respectivamente sobre la preferencia de que goza dicho crédito con relación a determinados bienes inmuebles, y su prelación al concurrir con otros créditos preferidos. (31 L.P.R.A. sees. 5193 a 5212.) Tampoco la Ley Hipotecaria nos brinda una definición aun cuando al regular la garantía refaccionaria que se logra mediante la anotación preventiva de dicho derecho — susceptible de convertirse en inscripción ordinaria de hipoteca — deja entrever ciertas características de la institución. A tal efecto, el Art. 59 consigna que “el acreedor refaccionario podrá exigir anotación sobre la finca refaccionada por las cantidades que de una vez o sucesivamente anticipare . . . .” (30 L.P.R.A. see. 108), dando la impresión de que éste surge por motivo de las cantidades prestadas para la construcción de una cosa. Contrario a este parecer, el Art. 60 nos habla de “la cantidad de dinero o efectos en que consistan los mismos créditos . . . .” (30 L.P.R.A. see. 109), lo que nos mueve a pensar seriamente si el crédito refaccionario está limitado exclusivamente a dinero.

Los autores están divididos. Si bien Roca Sastre expresa que “ [c] rédito refaccionario es aquél que se contrae y emplea en la construcción, conservación o reparación de una cosa (sentencia de 13 de abril de 1882) [que ejxiste . . . cuando una persona ha invertido en obras de construcción, conser-vación o reparación de una cosa, una cantidad que le ha sido prestada en una o varias veces para tal fin”, reconoce que [557] “para que un crédito tenga la condición de refaccionario se requiere que el préstamo [o suministro de materiales], reúna las características de finalidad, objeto o destinación para las obras de refacción . . . Op. cit., 65, 69. Puig Brutau, ci-tando con aprobación a Diez-Picazo consigna que es “un acreedor cuyo derecho deriva de un contrato de préstamo, en el cual el destino de la cantidad prestada se ha fijado en obras de construcción o de reparación de un bien y la inversión efectiva de la misma se ha realizado en tales obras.” Fundos mentos de Derecho Civil, Tomo I, 568 (1976). Morell nos dice: “Suele aplicarse estas palabras a los edificios. El propietario recibe dinero para reconstruir o para hacer reparacio-nes indispensables. Del mismo modo puede considerarse como refaccionario el crédito cuando la cantidad fue facilitada para una nueva construcción casa, vía férrea, canal, etc.” No obs-tante, posteriormente cita con aprobación a Barrachina en un texto del cual se deduce que el crédito puede dimanar de los materiales que se hubiesen servido. Comentarios a la Legislación Hipotecaria, Tomo 3, 159-160 (1917).

En España, aun cuando la jurisprudencia es escasa, el Tribunal Supremo, mediante sentencia de 11 de octubre de 1894, reconoció el carácter de acreedor refaccionario al ven-dedor de una tubería utilizada por el comprador en su finca y reiteró su dictamen previo el 30 de diciembre de 1896, por sentencia que adjudicó igual cualidad a los anticipos en metálico y materiales hechos por el empresario de una obra. Más recientemente juristas de la talla de Diez-Picazo y Gu-itón, sostienen el siguiente enfoque:

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Rexach Concrete Corp. v. Jardines de Monte Olivo Development Corp., 108 P.R. Dec. 551, 1979 PR Sup. LEXIS 73 (prsupreme 1979).

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