Font Ruiz v. Junta de Retiro de Funcionarios

48 P.R. Dec. 24, 1935 PR Sup. LEXIS 253
Supreme Court of Puerto Rico·Decided February 1, 1935·No. No. 6120·Published·Cited by 3 cases

Opinion

El. Juez Asociado Señor Cókdova Dávila,

emitió la opinión del tribunal.

Jorge M. Font Ruiz solicita la expedición de un auto de mandamus en que se ordene a la junta demandada que pro-ceda a decretar el retiro del peticionario.

Se alega en la solicitud que Jorge M. Font Ruiz fue nom-brado en septiembre de 1925 ayudante del Laboratorio Biológico en el Departamento de Sanidad Insular, empleo que -sirvió hasta el primero de julio de 1927, en que fue ascen-dido al cargo de Técnico Bacteriólogo en el mismo departa-mento, que estuvo desempeñando hasta marzo 20 de 1930; que en enero 27 del referido año el peticionario solicitó de la junta demandada su retiro por causa de incapacidad física de acuerdo con la Ley No. 104 de 1925, (pág. 949); que con fecha 28 de agosto de 1930 la referida junta dictó la siguiente resolución:

“Jorge M. Font, ex-empleado del Departamento de Sanidad, so-licita retiro por incapacidad física. Vistas las certificaciones de los Dres. Gutiérrez Igaravídez y Costa Mandry, la Junta acordó de-negar la solicitud del Sr. Font porque a juicio de ella no se ha probado que el solicitante esté físicamente incapacitado para rendir un servicio útil y eficiente al Gobierno, segiin expresa la ley.”

Continúa, alegando el peticionário que presentó a la Junta demandada, al tiempo de radicarse su petición, certificaciones de haber sido examinado por los médicos Dres. E. Martínez Rivera y Abel de Juan, que comprenden un amplio y com[26] pleto informe sobre sn estado físico, y en las que se afirma categóricamente que el examinado se encuentra incapacitado permanentemente para desempeñar los deberes de su cargo de técnico bacteriólogo en el Departamento de Sanidad Insular, a causa de las condiciones especificadas en dichos informes; que habiendo la junta recurrida solicitado poste-riormente por conducto del Comisionado de Sanidad Insular examen radioscópico y de sangre del peticionario, los Dres. P. Gutiérrez Igaravídez y Osear Costa Mandry, Roentge-nólogo y Director del Laboratorio Biológico del Departa-mento de Sanidad Insular respectivamente, rindieron infor-mes que sólo comprenden y señalan resultados de investiga-ción parcial, pero que no establecen ni consignan conclusiones patológicas; que la junta demandada fundó su resolución denegando el retiro al demandante en los susodichos informes de laboratorio y Rayos X, no concediendo valor al dictamen de los Dres. Martínez Rivera y de Juan, médicos al servicio del Departamento de Sanidad Insular, que expresamente es-tablecen la incapacidad física del recurrente para desempeñar sus funciones oficiales; que con fecha 29 de julio de 1931 el peticionario solicitó de la junta recurrida la reconsidera-ción de su resolución y que en 25 de enero de 1932 recibió del secretario de la junta demandada la comunicación que sigue:

“Me refiero a la petición de reconsideración que presentara usted en julio 29, 1931, para informarle que la Junta de Retiro en su sesión de enero 19, 1932, acordó ratificar su resolución anterior de-negándole el retiro, basándose en la certificación médica del Dr. E. García Cabrera, Médico de esta Junta, quien opina que actualmente su condición no le inhabilita para el trabajo.
“Por orden de la Junta:
Atentamente,
(Fdo.) Juan M. Herrero,
Secretario Junta de Retiro.”

Alega además el peticionario que ha cumplido con todos los requisitos exigidos por la ley y que se encuentra inca-[27] pacitado físicamente para prestar mi servicio útil y eficiente por cansa de sn enfermedad. Añade que la junta recurrida carece de facultad para determinar por sí misma, como lo lia hedió en este caso, el lieclio de la incapacidad física del peticionario, viniendo obligado a aceptar el dictamen médico no controvertido ofrecido por el peticionario y procedente de facultativos al servicio del gobierno.

La demandada alega en su contestación que no debe conce-derse el auto solicitado por los siguientes motivos:

“Por haber incurrido el demandante en este caso en abandono de su alegado derecho (laches) .al dejar transcurrir un período de tiempo excesivamente considerable sin hacer gestiones ante la Junta demandada de clase alguna después de denegada su solicitud de re-tiro, y asimismo para presentar su petición de mandamus.
“Por aparecer de la faz de la petición que el fundamento de la solicitud de mandamus descansa en el deber ministerial de la demandada de decretar el retiro a favor del peticionario por virtud de las certificaciones por él presentadas, y la ley faculta únicamente a la Junta demandada a designar el médico que ha de examinar al solicitante, después de presentada la solicitud de retiro.”

. La corte inferior declaró sin lugar la solicitud por en-tender que el auto de mandamus no debe expedirse en este caso. La resolución de la corte inferior prácticamente de-clara que de acuerdo con los lreclios alegados en la solicitud no se establece una causa de acción en favor del peli ionario para utilizar el remedio extraordinario de mandamus.

El primer motivo de error se basa en haber declarado el tribunal a quo que el recurso incoado es improcedente, porque con arreglo a las disposiciones de la Ley No. 104 de 1925 (pág. 949), cabe la existencia ante la junta recurrida de una controversia sobre cuestiones de hecho cuya determinación corresponde discrecionalmente a dicho organismo.

Free access — add to your briefcase to read the full text and ask questions with AI

Font Ruiz v. Junta de Retiro de Funcionarios, 48 P.R. Dec. 24, 1935 PR Sup. LEXIS 253 (prsupreme 1935).

48 P.R. Dec. 24 (Font Ruiz v. Junta de Retiro de Funcionarios) — published by Counsel Stack Legal Research, free access to 12M+ legal documents.

Related