El Pueblo de Puerto Rico v. Eastern Sugar Associates

72 P.R. Dec. 587
Supreme Court of Puerto Rico·Decided May 29, 1951·No. Núm. 10286·Published·Cited by 2 cases

Opinion

El Juez Asociado Señor Snyder

emitió la opinión del tribunal.

Éste es un pleito en cobro de dinero instado por El Pueblo de Puerto Rico contra la Eastern Sugar Associates. De conformidad con la Ley núm. 221, Leyes de Puerto Rico, 1942 ((1) pág. 1177), conocida como la. “Ley Reglamen-tando la Industria Azucarera en Puerto Rico”, la deman-dada solicitó y obtuvo franquicias que la autorizaron a ope-rar cuatro centrales para moler cañas pertenecientes a ella y a colonos independientes. Cada franquicia proveía en su sección 6 que para el ejercicio de la misma se pagaría anual-mente el 15 de marzo al Tesorero de Puerto Rico una suma [589] específica.!1) Durante los años de 1943 al 1947 la deman-dada operó sus centrales pero no pagó al Tesorero ninguna de estas cantidades. Entonces El Pueblo instituyó ante el tribunal de distrito este pleito en cobro de dinero. Luego de un juicio en los méritos, la corte inferior dictó sentencia a favor del Pueblo por la suma de $12,000, intereses y cos-tas. El caso se encuentra ante nos en apelación de dicha sentencia.

La apelante señala treinta y dos errores. Sin embargo, los agrupa en seis puntos de argumentación: (1) no existe contrato alguno de la naturaleza de una franquicia o con-cesión entre la apelante y El Pueblo, que obligue a la pri-mera a satisfacer las cantidades reclamadas en este pleito; (2) las llamadas franquicias constituyen licencias para con-tinuar la operación de un negocio lícito sujeto solamente a una reglamentación razonable bajo el poder de policía; (3) El Pueblo, bajo el pretexto de ejercitar su poder de policía, no tenía autoridad para exigir regalías o licencias como condición previa a que la apelante ejercitase su derecho cons-titucional a dedicarse a un negocio, no importa si las regalías se exigían bajo el nombre de franquicia o de licencia; (4) la autoridad conferida por la Legislatura a la Comisión de Ser-vicio Público para determinar regalías o derechos de licen-cia a ser pagados por la apelante, constituyó una delegación inconstitucional de sus poderes legislativos; (5) la Comisión no observó los requisitos del debido procedimiento de ley al fijar las regalías o derechos de licencia; (6) la apelante no está impedida de defenderse en este pleito. .

No es necesario que consideremos estos argumentos de la apelante. Cuando radicó su solicitud para estas franquicias, la apelante hizo .la siguiente manifestación: “Al hacer esta Solicitud, los Peticionarios no aceptan la validez de dicha Ley núm. 221, pero hacen hincapié en su nulidad y radican esta Solicitud bajo protesta y compulsión, y mera-[590] mente para evitarse penalidades, en lo civil y en lo criminal, y pérdidas que pudieran ocasionársele con motivo de dicha Ley de no solicitar la franquicia allí provista; y no renuncian a ninguno de sus derechos, sino que por la pre-sente expresamente se reservan todos los mismos, incluyendo en particular su derecho a cuestionar la validez y constitu-cionalidad de dicha Ley y de cualquiera de sus disposiciones, y de cualquier resolución, regla, o reglamento que se pro-mulgue o de actuación efectuada bajo dicha Ley.” Al acep-tar las franquicias por carta del 23 de febrero de 1944, la demandada hizo una manifestación similar. (2) Entonces la apelante continuó haciendo negocios bajo estas franquicias. Las autoridades insulares no hicieron esfuerzo alguno para impedirle a la demandada moler sus propias cañas y las de colonos independientes, no obstante las reservas contenidas en sus manifestaciones antes copiadas. Por consiguiente el gobierno en efecto trató la carta del 23 de febrero de 1944 [591] como una aceptación válida de las franquicias según lo dis-puesto en la sección 11 de las mismas. (3)

Las manifestaciones de la demandada de que se reser-vaba sus derechos a obtener una determinación judicial de la validez de las disposiciones de las franquicias eran super-fluas. Ella tenía derecho a así actuar aun cuando no hu-biera hecho tal reserva. Esto se hizo constar claramente tanto por este Tribunal en Pueblo v. A. Roig, Sucrs., 63 D.P.R. 18, 37, como por la Corte de Apelaciones al confirmar la sentencia en dicho caso en Roig v. People of Puerto Rico, 147 F.2d 87, 92 (C.C.A. 1, 1945). Al mismo efecto, W. W. Cargill Co. v. Minnesota, 180 U. S. 452, 468.

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El Pueblo de Puerto Rico v. Eastern Sugar Associates, 72 P.R. Dec. 587 (prsupreme 1951).

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