EN EL TRIBUNAL SUPREMO DE PUERTO RICO
Carmelo Ramos Soto
Peticionario Certiorari
v. 2023 TSPR 23
Departamento de Corrección y 211 DPR ___ Rehabilitación
Recurrido
Número del Caso: CC-2021-0294
Fecha: 6 de marzo de 2023
Tribunal de Apelaciones:
Panel III
Abogado de la parte peticionaria:
Por derecho propio
Oficina del Procurador General:
Hon. Fernando Figueroa Santiago Procurador General
Lcdo. Omar Andino Figueroa Subprocuardor General
Lcda. Isimar Ocasio Franco Procuradora General Auxiliar
Materia: Resolución del Tribunal con Voto Particular Disidente.
Este documento está sujeto a los cambios y correcciones del proceso de compilación y publicación oficial de las decisiones del Tribunal Supremo. Su distribución electrónica se hace como un servicio público a la comunidad. EN EL TRIBUNAL SUPREMO DE PUERTO RICO
Peticionario
v. CC-2021-0294
Departamento de Corrección y Rehabilitación
RESOLUCIÓN
En San Juan, Puerto Rico, a 6 de marzo de 2023.
Examinada la solicitud de certiorari, presentada por el Sr. Carmelo Ramos Soto, se deniega el recurso por incumplimiento de la Ley de Aranceles de Puerto Rico, Ley Núm. 17 de 11 de marzo de 1915, según enmendada, 32 LPRA 1476 et seq., y los incisos (g)(3)(J), (g)(4)(B) y (C) de la Regla 20 de nuestro Reglamento, 4 LPRA Ap. XXI-B. El señor Ramos Soto omitió incluir los sellos de rentas internas en el recurso y no solicitó litigar como indigente. Además, no certificó que notificó su presentación al Departamento de Corrección y Rehabilitación, ni al Tribunal de Apelaciones. Asimismo, el recurso carece de los volantes de notificación de la sentencia y resolución de la que se recurre.
Lo acordó el Tribunal y lo certifica la Secretaria del Tribunal Supremo Interina. El Juez Asociado señor Martínez Torres está conforme y hace constar la expresión siguiente:
Cuando la insuficiencia arancelaria se debe a la parte o su abogado no se reconoce excepción alguna que permita su subsanación. M-Care Compounding et al. v. Depto. Salud, 186 DPR 159, 177 (2012). Tampoco es saludable CC-2021-0294 2
impulsar que se eleven los autos originales en cada caso en que una parte omita presentar un apéndice como requiere el Reglamento del Tribunal, sin articular justa causa para que se le exima.
De lo que se trata es de propiciar un acceso igual a la justicia. Para ello todas las partes deben ser medidas con la misma vara, porque la dama de la justicia no tiene preferencia. Frases como “acceso adecuado a la justicia” o “sistema de justicia sensible” defienden un acceso desigual a la justicia, donde esta se imparte de manera distinta dependiendo de la identidad de las partes. Nuestro ordenamiento, en cambio, propicia la igualdad y rechaza los privilegios en la litigación.
Por eso voto conforme con la Resolución del Tribunal.
El Juez Asociado señor Estrella Martínez emitió un Voto particular disidente, al que se unió la Jueza Presidenta Oronoz Rodríguez y el Juez Asociado señor Colón Pérez. El Juez Asociado señor Kolthoff Caraballo no intervino.
María I. Colón Falcón Secretaria del Tribunal Supremo Interina EN EL TRIBUNAL SUPREMO DE PUERTO RICO
v. CC-2021-0294 Certiorari Departamento de Corrección y Rehabilitación
Voto particular disidente emitido por el Juez Asociado señor ESTRELLA MARTÍNEZ, al cual se unen la Jueza Presidenta ORONOZ RODRÍGUEZ y el Juez Asociado señor COLÓN PÉREZ.
En otro desenlace desafortunado para los derechos de
la comunidad confinada, este Tribunal desaprovechó una vez
más la oportunidad para ponerle punto final a un patrón de
faltas inexcusables en el trámite institucional de la
correspondencia correccional. Faltas que se magnifican al
considerar que estas impactan con mayor severidad la
correspondencia de los confinados dirigida a interponer
reclamos en contra del propio Departamento de Corrección y
Rehabilitación (Corrección).
Asimismo, este Tribunal pasó por alto una coyuntura
ideal para reafirmar nuestro rol de propiciar el acceso CC-2021-0294 2
adecuado de los distintos sectores de la sociedad a un
sistema de justicia sensible a sus realidades particulares.
En esta ocasión específica, fuimos confrontados con una
persona privada de su libertad cuyo reclamo no solo fue
desestimado de plano erróneamente por el Tribunal de
Apelaciones, sino que también adolecía de deficiencias
atribuibles únicamente al organismo administrativo contra
el cual se promovía una queja.
A mi juicio, procedía que este Tribunal hiciera uso de
este trasfondo para reafirmar tanto el derecho de toda
persona a que su caso se atienda en los méritos como la
responsabilidad que tiene Corrección en el trámite de los
reclamos que presentan aquellos bajo su custodia. No
obstante, guiados por formalismos estrictos que de ninguna
forma impedían que ejerciéramos nuestra función revisora,
este Tribunal decidió cerrar sus puertas al reclamo de este
confinado. Por entender que al actuar de esta forma se
evadió el ejercer nuestra responsabilidad de procurar un
acceso sensible y libre a los tribunales, disiento. A
continuación, consigno las bases fácticas y legales que
fundamentan mi postura.
I
Esta controversia tuvo su génesis con un Informe de
querella de incidente disciplinario emitido el 22 de julio
de 2020 en contra del Sr. Carmelo Ramos Soto (señor Ramos
Soto), quien se encuentra confinado. En tal informe, se CC-2021-0294 3
imputó al señor Ramos Soto, en lo pertinente, el interferir
y retrasar el recuento de confinados.1
El 29 de septiembre de 2020, Corrección celebró una
vista disciplinaria y, posteriormente, emitió una
Resolución. En esta, halló al señor Ramos Soto incurso en
interferir con el recuento. En consecuencia, le sancionó
con una amonestación escrita.2
En desacuerdo, el señor Ramos Soto presentó una moción
de reconsideración el 19 de octubre de 2020.3 Tras no recibir
respuesta de Corrección dentro del término de quince (15)
días, presentó una Solicitud de revisión judicial ante el
Tribunal de Apelaciones.4
En tal recurso, el señor Ramos Soto argumentó, entre
otros asuntos, que el procedimiento administrativo
1En específico, al señor Ramos Soto le fueron imputadas ciertas violaciones a los Códigos 121, 126, 141 y 215 de la Regla 6 del Reglamento Núm. 7748 de 23 de septiembre de 2009, conocido como el “Reglamento Disciplinario para la Población Correccional”. Posteriormente, solo prosperó la imputación por violación al Código 215.
2Véase, Anejo 4 de la petición de certiorari. Según la Resolución, el señor Ramos Soto admitió que interfirió con el recuento, pero sostuvo que ello se debió a que el sargento entró al módulo sin mascarilla y, al señalársele, respondió que “de algo tenemos que morir”.
3Véase, Anejo 7 de la petición de certiorari. Tal información surge de la Resolución que posteriormente emitió Corrección mediante la cual declaró no ha lugar la reconsideración que presentó el señor Ramos Soto.
4Véase, Anejo 5 de la petición de certiorari. El recurso fue suscrito por el señor Ramos Soto el 13 de noviembre de 2020. CC-2021-0294 4
celebrado en su contra violó su debido proceso de ley. En
particular, sostuvo que, previo a celebrarse la vista
disciplinaria, fue suspendido de su trabajo en el área de
Proyecto de Tablillas sin notificación previa y sin una
determinación final con respecto a la querella que pesaba
en su contra. Añadió que el Oficial de Querellas también
fungió indebidamente como Investigador de Querellas en el
procedimiento disciplinario. Asimismo, alegó que Corrección
se negó a incluir en el expediente cierta prueba documental
que produjo durante la vista. Razonó que no tuvo una vista
justa y que la amonestación fue irrazonable, pues ya había
sido castigado con la suspensión de su trabajo previo a la
vista.
El 17 de diciembre de 2020, el foro apelativo
intermedio emitió una Sentencia mediante la cual desestimó
el recurso por falta de jurisdicción. Determinó que no
surgía del expediente moción de reconsideración alguna
relacionada con la resolución impugnada, por lo que no podía
acreditarse la interrupción del término para solicitar
oportunamente la revisión judicial.
Inconforme, el señor Ramos Soto solicitó la
reconsideración.5 De entrada, informó que los confinados no
reciben copia de las solicitudes de reconsideración que
presentan en procedimientos disciplinarios. Más importante
5El señor Ramos Soto suscribió su solicitud de reconsideración el 5 de enero de 2021. CC-2021-0294 5
aún, añadió que tal solicitud debía estar en el expediente
administrativo, el cual pudo haber sido elevado por orden
del foro apelativo intermedio o incluido en la contestación
de Corrección si el Tribunal de Apelaciones no hubiera
optado por prescindir de su comparecencia. El foro apelativo
intermedio la declaró no ha lugar.
Todavía insatisfecho, el señor Ramos Soto presentó una
petición de certiorari ante este Tribunal. En esta,
argumentó que el Tribunal de Apelaciones abusó de su
discreción al desestimar su recurso sin brindarle la
oportunidad de demostrar que solicitó la revisión judicial
oportunamente. A su vez, reiteró que Corrección no provee
copia de las mociones de reconsideración presentadas en
asuntos de querellas disciplinarias. Enfatizó, además, que
la respuesta del organismo administrativo a su solicitud de
reconsideración le fue entregada el 23 de febrero de 2021,
es decir, después de emitida la última determinación del
Tribunal de Apelaciones. Por consiguiente, solicitó que se
devolviera el caso al foro apelativo intermedio para que se
atendiera la controversia en los méritos.
El 25 de junio de 2021, este Tribunal emitió una
Resolución en la cual concedió a Corrección un término de
veinte (20) días para que mostrara causa por la cual no
debía revocar la determinación del Tribunal de Apelaciones.
En respuesta, Corrección, por conducto del Procurador
General, presentó un Escrito en cumplimiento de orden y CC-2021-0294 6
solicitud de desestimación. En este, se limitó a argumentar
que el señor Ramos Soto no entregó todos los documentos
necesarios para que el Tribunal de Apelaciones constatara
su jurisdicción. Además, sostuvo que el señor Ramos Soto no
le notificó del recurso que presentó ante este Tribunal.
Así las cosas, hoy este Tribunal opta por denegar la
expedición del recurso por falta de pago de aranceles o la
presentación de una petición para litigar in forma pauperis,
la omisión en el expediente de los volantes de notificación
y la ausencia de certificación con respecto a la
notificación del recurso a la parte recurrida.
Disiento de este proceder. Por lo tanto, expuesto el
cuadro fáctico que enmarca esta controversia, procedo a
discutir el Derecho aplicable en el que enmarco mi postura.
II
La revisión judicial permite a los tribunales
garantizar que las agencias administrativas actúen dentro
de los márgenes de las facultades que le fueron delegadas
por ley. Comisión Ciudadanos v. G.P. Real Prop., 173 DPR
998, 1015 (2008). A su vez, posibilita poder constatar que
los organismos administrativos “cumplan con los mandatos
constitucionales que rigen el ejercicio de su función,
especialmente con los requisitos del debido proceso de ley”.
Íd. De esta forma, se vela por que los ciudadanos tengan
“un foro al cual recurrir para vindicar sus derechos y
obtener un remedio frente a las actuaciones arbitrarias de CC-2021-0294 7
las agencias”. Íd. En términos simples, la revisión judicial
constituye “el recurso exclusivo para revisar los méritos
de una decisión administrativa sea ésta de naturaleza
adjudicativa o de naturaleza informal”. Depto. Educ. v.
Sindicato Puertorriqueño, 168 DPR 527, 543 (2006).
Cónsono con ello, el Art. 4.006 de la Ley de la
Judicatura, Ley Núm. 201-2003, 4 LPRA sec. 24y, dispone que
serán susceptibles a la revisión judicial las decisiones,
órdenes y resoluciones finales de los organismos o agencias
administrativas. Ello, de acuerdo con el procedimiento
establecido en la Ley de Procedimiento Administrativo
Uniforme, Ley Núm. 38-2017, 3 LPRA sec. 9601 et seq. (LPAU).
Así también lo afirma la LPAU,6 la cual, a su vez, enfatiza
el derecho de la parte afectada por una orden o resolución
final de una agencia administrativa que haya agotado todos
los remedios provistos por esta, a presentar un recurso de
revisión judicial ante el Tribunal de Apelaciones. 3 LPRA
sec. 9672.
En lo relevante a este caso, por mandato estatutario,
los procedimientos administrativos deben ser de fácil
acceso a la ciudadanía, como también económicos y efectivos.
3 LPRA sec. 9674. Por consiguiente, es imperativo que se
eviten las desestimaciones de recursos, ya sea por defectos
de forma o de notificación, para así viabilizar la
6Véase, 3 LPRA sec. 9671. CC-2021-0294 8
comparecencia efectiva de recurrentes por derecho propio y
en forma pauperis. Íd.
Como cuestión de Derecho, la Regla 2 del Reglamento
del Tribunal de Apelaciones, 4 LPRA Ap. XXII-B, dispone
que:
Estas reglas se interpretarán de modo que propicien un sistema de justicia que provea acceso para atender los reclamos de la ciudadanía, que sea sensible a la realidad particular de los distintos componentes de nuestra sociedad y que informe a la ciudadanía sobre sus derechos y responsabilidades, conforme a los propósitos dispuestos en la Ley de la Judicatura del Estado Libre Asociado de Puerto Rico de 2003. A tales fines, este Reglamento está dirigido a:
(1) Ofrecer acceso fácil, económico y efectivo al tribunal, eliminando obstáculos y barreras que impidan impartir justicia apelativa a los ciudadanos con reclamos válidos. (2) Promover la efectiva, rápida y uniforme adjudicación de casos complejos, procedimientos especiales o asuntos que ameriten atención particular. (3) Implantar el principio rector de que las controversias judiciales se atiendan en los méritos y no se desestimen los recursos por defectos de forma o de notificación que no afecten los derechos de las partes. (4) Facilitar la comparecencia efectiva de ciudadanos por derecho propio e in forma pauperis. (5) Establecer mecanismos y sistemas eficientes para la clasificación de recursos, el movimiento de los casos y el término de su resolución.7
7Asimismo, el Art. 4.004 de la Ley de la Judicatura, 4 LPRA sec. 24w, dispone que las reglas internas del Tribunal de Apelaciones:
[T]endrán como propósito principal proveer un acceso fácil, económico y efectivo a dicho Tribunal. El reglamento interno del Tribunal de Apelaciones contendrá, sin limitarse a ello, CC-2021-0294 9
De tal normativa se desprende que en nuestro
ordenamiento prevalece una política de apertura a los
tribunales que fomenta la atención en los méritos de los
recursos ante nuestra consideración. Por tal razón, este
Tribunal ha sido enfático “en torno a la necesidad de evitar
que la aplicación automática e inflexible de los requisitos
reglamentarios prive a un litigante de su derecho de acceso
a los tribunales”. Álamo Romero v. Adm. Corrección, 175 DPR
314, 322 (2009); Gran Vista I v. Gutiérrez Santiago y otros,
170 DPR 174, 181 (2007).
En varias ocasiones, este Tribunal se ha expresado con
respecto a la necesidad de minimizar la cantidad de casos
que son desestimados. Ello, pues, “el mecanismo procesal de
la desestimación como sanción debe utilizarse como último
recurso”. Román et als. v. Román et als., 158 DPR 163, 167–
168 (2002). Es decir, el Tribunal debe cerciorarse, antes
que todo, que el incumplimiento provocó un impedimento real
y meritorio para poder resolver el caso en los méritos.
“Con este balance en mente, el tribunal apelativo puede y
debe usar medidas intermedias menos drásticas dirigidas al
trámite y perfeccionamiento diligente de los recursos de
reglas dirigidas a reducir al mínimo el número de recursos desestimados por defectos de forma o de notificación, reglas que provean oportunidad razonable para la corrección de defectos de forma o de notificación que no afecten los derechos de las partes, y reglas que permitan la comparecencia efectiva de apelantes por derecho propio y en forma pauperis. CC-2021-0294 10
apelación”. Íd. De hecho, los Tribunales también deben
proveer una oportunidad razonable para corregir defectos
cuando estos no afecten los derechos de las partes. Fraya
v. ACT, 162 DPR 182, 189-192 (2004).
En lo pertinente a este caso, la Regla 59 (E)(1)(d)
del Reglamento del Tribunal de Apelaciones, supra, requiere
que el recurso contenga una copia de toda moción o
resolución necesaria para acreditar la interrupción y
reanudación del término para presentar el recurso de
revisión. No obstante, el foro apelativo intermedio tiene
la facultad de, a petición del recurrente o motu proprio,
permitir la presentación de documentos como el antes
mencionado “con posterioridad a la fecha de presentación
del recurso de revisión, dentro de un término de quince
días contado a partir de la fecha de notificación de la
resolución del tribunal que autoriza los documentos”. Regla
59 (E)(2), supra. Ello, pues “[l]a omisión de incluir los
documentos del Apéndice no será causa de desestimación del
recurso”. (Negrillas suplidas). Íd.
En fin, al ejecutar nuestra función revisora, es
imperativo recordar que los tribunales deben ser “sensibles
a la realidad de los distintos componentes de nuestra
sociedad”, incluyendo la población correccional. Álamo
Romero v. Adm. Corrección, supra. Esto, pues, la propia Ley
de la Judicatura nos impone la responsabilidad de propiciar
a la ciudadanía el acceso inmediato y económico a un sistema CC-2021-0294 11
de justicia que es consciente de las circunstancias
particulares de los miembros de las distintas esferas
sociales. Exposición de Motivos de la Ley de la Judicatura
(2003 LPR 971); Fraya v. A.C.T., supra, pág. 189.
A la luz de ello, en Álamo Romero v. Adm. Corrección,
supra, este Tribunal reconoció que la condición de
confinamiento necesariamente impacta el control de los
reclusos en el manejo de su correspondencia. Por
consiguiente:
[E]n los casos de revisión judicial de decisiones administrativas de la Administración de Corrección en procedimientos disciplinarios instados por reclusos por derecho propio, se entenderá que el recurso fue presentado en la fecha de entrega a la institución carcelaria. Esta autoridad será responsable, a su vez, de tramitar el envío del recurso al foro correspondiente.
Decidir lo contrario enervaría las disposiciones estatutarias y reglamentarias que conceden el derecho de revisión judicial a los reclusos en procedimientos administrativos disciplinarios e impondría una barrera a quienes ejerzan tal derecho pro se. Ello en contravención de la Ley de la Judicatura y en menosprecio de la importancia que reviste la revisión judicial de las decisiones administrativas, la cual “garantiza al ciudadano protección y remedio frente al organismo administrativo”. D. Fernández Quiñones, Derecho administrativo y Ley de Procedimiento Administrativo Uniforme, 2da ed., Bogotá, Ed. Forum, 1993, pág. 517.
Ello emana del derecho de toda persona confinada, así
reconocido por el Tribunal Supremo federal, a tener acceso
a las cortes. En lo pertinente a este caso, tal derecho
necesariamente abarca los medios que el miembro de la
población correccional requiera para presentar ante el CC-2021-0294 12
sistema de justicia los agravios que puede tener con respecto
a su confinamiento, como también la obligación del Estado a
no interferir con ello.8
III
De entrada, entiendo prudente expresarme con respecto
a los fundamentos por los cuales una mayoría de este Tribunal
decidió denegar el recurso del señor Ramos Soto. En primer
lugar, la Mayoría señaló la falta de pago de aranceles o,
en la alternativa, el que el señor Ramos Soto no presentara
una solicitud para litigar in forma pauperis.
Ciertamente, la regla general que impera en nuestro
ordenamiento dispone la nulidad de los escritos judiciales
que son presentados sin el pago de aranceles
correspondiente. Código de Enjuiciamiento Civil, 32 LPRA
sec. 1481. No obstante, tal disposición reconoce varias
excepciones como, por ejemplo, la indigencia de la parte
peticionaria, así establecida mediante una declaración
jurada. 32 LPRA sec. 1482. Mas, también se reconoce como
excepción a la nulidad “cuando la deficiencia arancelaria
ocurre sin intervención de la parte ni intención de
defraudar, sino por inadvertencia de un funcionario
judicial, que acepta por equivocación un escrito sin pago
8Exparte Hull, 312 US 546 (1941), Johnson v. Avery, 393 US 483 (1969) y Younger v. Gilmore, 404 US 15 (1971) (Per curiam). En Bounds v. Smith, 430 US 817, 821 (1977), se reconoció que el alcance del derecho de un confinado a las cortes impone al Estado, no solo el deber de no interferir con tal ejercicio, sino también la obligación de facilitarlo. CC-2021-0294 13
alguno o por una cantidad menor de los aranceles que
corresponden”. (Negrillas suplidas). M-Care Compounding v.
Departo. Salud, 186 DPR 159, 177 (2012); Córdova v. Baquero,
47 DPR 108 (1934). De la misma forma, “[t]ampoco es nulo el
escrito judicial si la insuficiencia se debió a las
instrucciones erróneas del Secretario del tribunal, sin
intervención de la parte, colusión o intención de
defraudar”. M-Care Compounding v. Departo. Salud, supra;
Cintrón v. Yabucoa Sugar Co., 52 DPR 402 (1937).
En este recurso, no puede perderse de vista que el
señor Ramos Soto, quien se encuentra confinado y carece de
asesoramiento legal, presentó sus recursos ante ambos foros
apelativos sin que se le notificara señalamiento alguno de
deficiencia con respecto al pago de aranceles o la
presentación de una solicitud para litigar como indigente.
De hecho, el Tribunal de Apelaciones desestimó por un asunto
no relacionado con los aranceles y, posteriormente, la
Secretaría de este Tribunal elevó el recurso ante nuestra
consideración sin señalamiento alguno. Así, incluso después
de estudiar el caso, este Tribunal decidió emitir una orden
de mostrar causa para atender el caso en los méritos sin que
se hiciera indicación alguna al señor Ramos Soto, tanto por
la Secretaría de este Tribunal como por los miembros de este
Foro, de que su recurso tenía deficiencia alguna. De hecho,
ni siquiera Corrección levantó tal argumento en su CC-2021-0294 14
comparecencia ante nos a pesar de que solicitó la
desestimación por otros argumentos.
Por consiguiente, puede inferirse con cierto grado de
seguridad que el señor Ramos Soto no tenía intención alguna
de defraudar al sistema judicial, sino que, en ambos foros
apelativos, se aceptó su recurso sin recibir pago de derechos
alguno debido a la inadvertencia de un funcionario. En
consecuencia, considero que esta omisión debería estar
sujeta a subsanación por parte del señor Ramos Soto, ya
fuera mediante el pago correspondiente de los derechos o la
concesión de un término para que cumpla con la presentación
de la solicitud para ser eximido por razón de pobreza. De
hecho, algunos paneles del Tribunal de Apelaciones han
puesto correctamente en práctica el conceder un término para
que los peticionarios corrijan tal descuido y opten por
presentar los aranceles o la solicitud para litigar como
indigente. Después de todo, nada exige una desestimación o
denegación inmediata como consecuencia de tal omisión.
A su vez, este reclamo no puede descontextualizarse de
la coyuntura histórica en la que se presentó. En medio de
una pandemia, el COVID-19, que produjo una restricción aún
más severa al acceso de recursos en las instituciones
penales, no es difícil especular con respecto a la dificultad
que pudo haber confrontado el señor Ramos Soto en la
obtención, reproducción y envío del formulario para litigar
como indigente. En consideración al derecho del señor Ramos CC-2021-0294 15
Soto –y de todos los confinados– a un acceso adecuado a los
tribunales, debe instrumentarse un proceso más eficiente
para salvaguardar las garantías que amparan a los sectores
más vulnerables, particularmente aquellos privados de su
libertad que carecen de recursos y acceso a representación
legal. Solo mediante la toma de acciones prospectivas para
subsanar situaciones de esta naturaleza podrá evitarse la
desestimación continua de recursos por deficiencias no
atribuibles a los peticionarios. En fin, a mi juicio,
procedía la continuación de la adjudicación de los méritos
del caso o, en la alternativa, que se permitiera que el
señor Ramos Soto subsanara la deficiencia señalada por la
Mayoría.
En la misma línea, el segundo señalamiento en el cual
descansa la denegación era también de fácil subsanación.
Ciertamente, el volante de notificación de la sentencia y
la resolución pudo haber sido suministrado por el señor
Ramos Soto de haber sido requerido o ser corregida mediante
la elevación de los autos del Tribunal de Apelaciones.
Finalmente, en lo que representa un tercer escollo que
en nada obstruye nuestra capacidad para atender en sus
méritos el recurso del señor Ramos Soto, la postura adoptada
por la mayoría de los miembros de este Foro se apoya en la
falta de notificación del recurso a Corrección o al Tribunal
de Apelaciones. En cuanto a esto, toda vez que Corrección
compareció sin problema mayor a argumentar su caso, no se CC-2021-0294 16
manifiesta razón alguna para tomar esta deficiencia como un
obstáculo para ejercer nuestra facultad revisora. Por demás,
reitero que tal requerimiento pone sobre personas confinadas
como el señor Ramos Soto el peso de una tarea innecesaria y
que solo con mucha dificultad es que les es posible
realizarla.
Asimismo, existen en nuestro ordenamiento alternativas
más sensibles y efectivas para efectuar tal notificación,
por lo que no considero esto como motivo fundado para denegar
el recurso ante nuestra consideración.9 Al fin y al cabo, al
tratarse de un reclamo en contra de una agencia
gubernamental, se trata además de información que ya está
en manos del Estado. Así las cosas, al considerar que ninguno
de los fundamentos citados por la Mayoría conducía
irremediablemente a la denegación del recurso, hubiera
resuelto la controversia según expongo a continuación.
En su petición ante este Tribunal, el señor Ramos Soto
afirmó que no tenía una copia de la moción de reconsideración
que presentó ante Corrección, como tampoco la resolución que
9De hecho, la Regla 30.1 (A) del Reglamento del Tribunal de Apelaciones vigente dispone que, tras el recibo de un escrito de apelación de un confinado o indigente, “el Secretario o Secretaria del tribunal sentenciador o del Tribunal de Apelaciones lo notificará al Fiscal de Distrito o a la Fiscal de Distrito y al Procurador General o Procuradora General”. 4 LPRA Ap. XXII-B. Es decir, que dentro de nuestro propio sistema de tribunales se han implantado medidas para alivianar la carga sobre el confinado en lo que respecta al perfeccionamiento de su recurso y, de esta forma, garantizar el ejercicio de su derecho humano a buscar acceso a la justicia. CC-2021-0294 17
la declaró no ha lugar. Esto último, pues el organismo
administrativo no se expresó dentro del término
reglamentario para ello.10 Añadió que, de hecho, no fue hasta
el 23 de febrero de 2021, cuando ya había concluido el
procedimiento ante el Tribunal de Apelaciones, que
Corrección le entregó una resolución relacionada con su
solicitud de reconsideración ante la agencia. Por ende,
razonó que el tribunal apelativo intermedio erró en
desestimar su recurso sin concederle la oportunidad de
demostrar la interrupción del término o verificar el
expediente administrativo para así constatar que su recurso
fue oportuno. Sin lugar a duda, le asiste la razón al señor
Ramos Soto.
Según se relató, el señor Ramos Soto presentó una moción
de reconsideración ante Corrección el 19 de octubre de 2020,
la cual se recibió en el área pertinente el 22 de octubre
de 2020 y fue asignada para el trámite correspondiente el
27 de octubre de 2020.11 Sin embargo, no surge del expediente
–y Corrección tampoco lo alega en su comparecencia ante este
10Conforme dispone la Sección 3.15 de la Ley de procedimiento administrativo uniforme del Gobierno de Puerto Rico, Ley Núm. 38-2017, 3 LPRA sec. 9655, la agencia debe considerar la moción de reconsideración dentro de los quince (15) días de haberse presentado. “Si la rechazare de plano o no actuare dentro de los quince (15) días, el término para solicitar revisión comenzará a correr nuevamente desde que se notifique dicha denegatoria o desde que expiren esos quince (15) días, según sea el caso”. Íd.
11Véase, Anejo 7 de la petición de certiorari. CC-2021-0294 18
Tribunal– que se le notificara al señor Ramos Soto que la
agencia se excedería del término reglamentario para atender
su petición. Por consiguiente, al no recibir respuesta de
la agencia administrativa dentro de quince (15) días, el
señor Ramos Soto diligentemente procedió a presentar un
recurso de revisión judicial ante el Tribunal de Apelaciones
para cumplir con los términos jurisdiccionales.
Posteriormente, el Tribunal de Apelaciones emitió una
Sentencia mediante la cual prescindió de los términos
reglamentarios y de la comparecencia de Corrección. A través
de esta, se declaró sin jurisdicción sobre la controversia
bajo el fundamento de que la moción de reconsideración
presentada ante Corrección no surgía del expediente, por lo
que no podía constatar su jurisdicción. Según indicó en su
dictamen, el foro apelativo intermedio limitó su búsqueda a
otro expediente al que hizo referencia el señor Ramos Soto
y el cual se encontraba ante la consideración de otro Panel
en el Tribunal de Apelaciones. Al no hallar la moción de
reconsideración relacionada con la Resolución recurrida, el
Tribunal de Apelaciones desestimó el recurso.
Conforme se señaló, la revisión judicial tiene el
propósito de garantizar, no solo que las agencias
administrativas actúen dentro de los márgenes de aquellas
facultades que le fueron delegadas, sino también que la
ciudadanía tenga un foro al cual acudir para vindicar sus
derechos y obtener un remedio frente a las actuaciones de CC-2021-0294 19
los organismos administrativos. Al amparo del principio de
apertura de los tribunales y el derecho humano fundamental
de Acceso a la Justicia, es la responsabilidad de los foros
revisores salvaguardar tales postulados y atender los casos
en los méritos. Ello, con especial atención y sensibilidad
a las realidades de aquellas personas que acuden a los
tribunales en busca de auxilio, en particular si se trata
de litigantes por derecho propio como lo es el señor Ramos
Soto.
A la luz de este imperativo, nuestro ordenamiento
requiere que los tribunales eviten, al extremo que sea
posible, el desestimar los casos de manera autómata por
defectos que pueden estar sujetos a subsanarse. Ello
implica, incluso, conceder oportunidades razonables para
corregir deficiencias, siempre que ello no afecte los
derechos de las partes. Más importante aún, conforme
establece el propio Reglamento del Tribunal de Apelaciones,
la omisión de incluir un documento en el apéndice, incluso
uno necesario para acreditar la interrupción de un término,
no es causa para desestimar un recurso.12
En oposición directa a tal mandato, el Tribunal de
Apelaciones desestimó el recurso del señor Ramos Soto sin
explorar todas las otras medidas menos drásticas que tenía
a su disposición para constatar su jurisdicción y atender
12Véase, Regla 59 (E)(2) del Reglamento del Tribunal de Apelaciones, supra. CC-2021-0294 20
el recurso en los méritos. A modo de ejemplo, el foro
recurrido no parece haber contemplado la posibilidad de
conceder un término al señor Ramos Soto para que demostrara
la interrupción del término para solicitar la revisión
judicial. Asimismo, el Tribunal de Apelaciones tampoco
empleó su autoridad para requerir que la agencia elevara el
expediente, según lo reconoce Corrección en su Escrito en
cumplimiento de resolución y solicitud de desestimación al
indicar que:
“no estuvo en posición de presentar el expediente administrativo concerniente a la reclamación del señor Ramos, del cual hubiese surgido que este sí presentó una solicitud de reconsideración. Ciertamente la agencia administrativa no está obligada por disposición legal alguna para presentar de por sí el expediente administrativo correspondiente a un recurso de revisión judicial. Sin embargo, como bien conoce este Honorable Tribunal, es práctica algo común que ante recurso[s] como el de epígrafe, el Tribunal de Apelaciones ordene al DCR a elevar el expediente concerniente. Ese proceso aquí no ocurrió en la medida que el Foro Apelativo Intermedio prescindió de los términos y escritos”.13
Lo que es peor, el foro apelativo intermedio ignoró
enteramente todas las explicaciones válidas que ofreció el
señor Ramos Soto para excusar la ausencia de tal documento.
En su moción de reconsideración ante el foro recurrido, el
señor Ramos Soto: (1) explicó que no poseía una copia de la
solicitud de reconsideración ante la agencia porque de
13(Negrillassuplidas). Escrito en cumplimiento de resolución y solicitud de desestimación, pág. 1, esc. 1. CC-2021-0294 21
ordinario los confinados no reciben copias de esta; (2)
informó de los problemas con el uso de fotocopiadoras en la
institución penal debido a las medidas de seguridad por la
pandemia, y (3) señaló, correctamente, que el Tribunal de
Apelaciones estaba en posición de solicitar el expediente
administrativo para constatar la existencia de la moción de
reconsideración ante la agencia y no lo hizo. A pesar de
estas explicaciones fundamentadas, el Tribunal de
Apelaciones se reiteró en su desestimación.
En este caso, los actos del Tribunal de Apelaciones
abiertamente contravienen, en primer término, la encomienda
estatutaria de evitar las desestimaciones por violaciones
reglamentarias que son subsanables. En segundo término, la
determinación recurrida también está en conflicto con el
imperativo de ser sensibles a las necesidades particulares
de todos los sectores de la sociedad que acuden ante los
tribunales. Teniendo a su disposición una amplia gama de
medidas menos drásticas para proteger su jurisdicción y
asegurar el derecho del señor Ramos Soto a que un Tribunal
atienda sus agravios, la desestimación del recurso por parte
del Tribunal de Apelaciones carece de toda justificación y
es simplemente insostenible en nuestro ordenamiento.
Entiéndase, al estar presentes alternativas para que
el Tribunal de Apelaciones constatara la interrupción del
término para solicitar la revisión judicial, las cuales de
haberse empleado así lo hubieran demostrado, no hay razón CC-2021-0294 22
alguna para que este caso no se atendiera en los méritos.
Este razonamiento aplica de igual forma a la decisión de
este Tribunal de rehusarse a atender el recurso del señor
Ramos Soto a causa de una deficiencia que en nada interfiere
con nuestra capacidad revisora y que, de hecho, es
susceptible a ser subsanada. Al proceder de esta forma, este
Tribunal incurrió en la misma conducta del Tribunal de
Apelaciones, la cual pone de relieve la necesidad de que las
normas reglamentarias y procesales, en específico, aquellas
conducentes a garantizar que los casos se diluciden en sus
méritos y no desestimados por causas subsanables, sean
observadas rigurosamente por los adjudicadores.
De la misma forma, no se puede ignorar que la
deficiencia en el recurso del señor Ramos Soto que fundamentó
la desestimación ante el Tribunal de Apelaciones es
atribuible, única y exclusivamente, a Corrección. No se
puede perder de vista que el señor Ramos Soto era incapaz
de demostrar que presentó una moción de reconsideración ante
la agencia toda vez que Corrección no se expresó sobre la
solicitud dentro del término reglamentario y, más importante
aún, tardó más de tres (3) meses en entregarle su
determinación al señor Ramos Soto.
Asimismo, el expediente revela aún más faltas
inexcusables en el trámite institucional de la
correspondencia de los confinados. En este caso en
particular, resalta la ausencia de los ponches de CC-2021-0294 23
Corrección, los cuales debieron hacerse constar al momento
de recibir todos los escritos que presentó el señor Ramos
Soto. Tal deficiencia está en desafío de lo establecido por
este Tribunal en Álamo Romero v. Adm. Corrección, supra,
donde dispusimos que el ponche se utilizaría como punto de
partida para constatar el cumplimiento con los términos.
Esta falla por parte de la agencia administrativa colocó
este caso –y seguramente muchos otros- en riesgo de ser
desestimado por falta de jurisdicción.
Cónsono con los lineamientos jurídicos esbozados
previamente, a los confinados les ampara un derecho de acceso
a las cortes que impone a las instituciones penales la
obligación de no interferir con los esfuerzos para ejercerlo
de aquellos privados de su libertad. En esta instancia, al
fallar en plasmar el sello en todos los recursos que presentó
el señor Ramos Soto durante el trámite de esta controversia,
Corrección interfirió con el esfuerzo del confinado para
obtener su acceso a los tribunales.
El efecto de tal omisión no puede ser subestimado.
Antes de tomar acciones drásticas que inciden en las
garantías de la ciudadanía, los tribunales deben tener
certeza de cuándo el confinado entregó su recurso a
Corrección. Ello, pues la realidad de su confinamiento pone
en manos de la propia agencia objeto de revisión la
responsabilidad de facilitar y no entorpecer su búsqueda de
la justicia. Por la misma razón, como bien ejemplifica este CC-2021-0294 24
caso, también es necesario conocer cuándo Corrección entrega
a los confinados las respuestas a sus reclamos. Solo de esta
forma los tribunales podrán salvaguardar su jurisdicción
sobre las controversias y garantizar un acceso a la justicia
arraigado en una igualdad real.
Según he advertido,
no podemos tener una visión estricta de la igualdad, sino procurar las condiciones de plena igualdad. Esa plena igualdad conlleva la capacidad de reconocer las diferencias de los litigantes; como por ejemplo, la realidad de un confinado que depende de que los propios funcionarios del Estado presenten el recurso ante el Tribunal para que ese foro tenga jurisdicción sobre una demanda contra el propio Estado. Es decir, se debe EQUIPARAR a los litigantes para garantizarles igual acceso a la justicia.
No reconocer que hay sujetos que están en una situación sustancialmente igual, pero que a su vez hay otros que están en situaciones diferentes, nos conduciría a una uniformidad que supone regular todo de la misma manera, a pesar de que los supuestos de hecho que presenta la vida suelen ser muy distintos entre sí. En otras palabras, la igualdad entendida mecánicamente, más aplicada de modo uniforme, desemboca en desigualdades reales. Por lo tanto, no podemos prescindir de las exigencias concretas de la realidad social.14
El accidentado trámite procesal que enfrentó el reclamo
de este confinado pone de manifiesto, una vez más, las graves
deficiencias que obstruyen el esquema de entrega de
correspondencia en Corrección. A su vez, demuestra cómo el
propio sistema obstaculiza que los reclamos de los
confinados sean evaluados en los méritos.
14(Negrillassuplidas). L. Estrella Martínez, Acceso a la Justicia: Derecho Humano Fundamental, San Juan, Ed. Situm, 2017, págs. 31-32 (citas omitidas). CC-2021-0294 25
Recalco que la dilación inexcusable de más de tres (3)
meses en la entrega de la Resolución denegatoria de la moción
de reconsideración ante la agencia, sin duda alguna, no
podía servir de fundamento para avalar que se interfiera con
el derecho del señor Ramos Soto a solicitar la revisión
judicial ante el Tribunal de Apelaciones. Ello solo se agrava
al considerar las alegaciones de que Corrección no suple
copia de las solicitudes de reconsideración en
procedimientos disciplinarios y que, por lo menos en ese
momento, había un atraso en el servicio de fotocopias a
causa del COVID-19.
Mas, la ineficiencia del sistema en Corrección se ve
exacerbada en la omisión de los ponches y su efecto en la
facultad de los tribunales de constatar su jurisdicción.
Ello solo repercute en contra de los confinados, quienes son
los que, al fin y al cabo, sufren las consecuencias de que
sus reclamos, en su mayoría en contra de la propia agencia,
sean desestimados a causa de tales omisiones. Este caso así
lo demuestra. Como vemos, el patrón de actos deficientes por
parte de Corrección en el trámite de la correspondencia
legal de los confinados, así agudizado por la pandemia, creó
varias lagunas procesales que impactaron el derecho del
señor Ramos Soto a presentar su reclamo ante el Tribunal de
Apelaciones. Ello es insostenible en nuestro ordenamiento y
así debió declararlo este Tribunal. CC-2021-0294 26
Al denegar la expedición del recurso, este Tribunal
renegó ejercer su responsabilidad de garantizar la apertura
en las aulas de justicia y, de esta forma, recalcar el deber
de Corrección de asegurar que la correspondencia legal de
las personas bajo su custodia siga el trámite correcto, de
modo que logren el acceso a los tribunales al cual tienen
derecho.
IV
Por los fundamentos antes expresados, disiento del
proceder mayoritario. En cambio, hubiera expedido el
recurso solicitado, revocado la sentencia del Tribunal de
Apelaciones y devuelto el caso al foro apelativo intermedio
para que lo atendiera en los méritos.
Luis F. Estrella Martínez Juez Asociado