Pueblo v. Báez

40 P.R. Dec. 15
Supreme Court of Puerto Rico·Decided July 23, 1929·No. No. 3642·Published·Cited by 6 cases

Opinion

El Juez Asociado Señor Aldrey,

emitió la opinión del tribunal.

El 8 de septiembre de 1927 fué presentada denuncia en la Corte Municipal de Mayagüez contra el apelante impu-tándole un delito menos grave como realizado por él en 20 de septiembre del año anterior. Fué condenado en la corte municipal y también en la corte de distrito al conocer de esa denuncia en grado de apelación, y en el recurso de ape-lación que lia interpuesto para ante nosotros contra la última de esas sentencias alega como primer motivo para sostenerlo que la corte inferior cometió error de derecho al declarar sin lugar su moción para que se archivara la causa por ha-ber prescrito la acción.

Como se ve por las fechas al principio consignadas la denuncia fué presentada doce días antes de que transcu-[17]*17rriera el año que el artículo 79 del Código Penal fija como término para la prescripción de los delitos menos graves (misdemeanor), pero el apelante sostiene que ese término de la prescripción no se interrumpe por la sola presentación de la demanda sino desde que el denunciado es citado para juicio, o desde que es arrestado y que no habiendo sido él citado para juicio hasta el 22 de octubre de 1927, siendo arres-tado algunos días después, la acción penal ejercitada en esto caso prescribió.

El artículo 79 del Código Penal dice lo siguiente:

“La acción penal por cualquier ‘misdemeanor’ deberá entablarse dentro del año de su comisión.”

En el texto inglés dice así:

“The prosecution for any misdemeanor must be commenced within one year after its commission.”

Delitos misdemeanor son los delitos menos graves, según el artículo 13 del mismo código.

La cuestión suscitada por ese motivo de error ha sido tratada por este Tribunal en el caso de El Pueblo v. Capestany, 37 D.P.R. 586, considerando el artículo 78 de dicho código con respecto a delitos graves, que en español y en inglés usa las mismas palabras que el artículo 79, con la sola diferencia de que en esos delitos el término de prescrip-ción es de tres años, excepto en casos de asesinato o falsifi-cación de documentos públicos. En el caso citado de Capes-tany el arresto del acusado fué hecho antes de transcurrir los tres años de prescripción de la acción criminal pero la acusación fué presentada después de ese tiempo, y después de considerar detenidamente la cuestión de prescripción que en él se alegó este Tribunal dijo entre otras cosas lo si-guiente: “Si el arresto no se hubiese decretado entonces sería la presentación de la acusación la que debería tomarse en cuenta.” En el presente caso no aparece si hubo arresto previo a la presentación de la demanda y por tanto con la presentación de la misma antes de transcurrir un año desde [18]*18la comisión del delito quedó interrumpida su prescripción, porque ése fue el primer paso para su persecución.

Entablar o comenzar una acción es dar el primer paso para su ejercicio y para traer a otra persona ante un tribunal de justicia. En los asuntos civiles la presentación de la demanda interrumpe el término de la prescripción e igual efecto produce en lo criminal la presentación de la acusación o de la denuncia, si antes no se ba becbo el arresto. Como se dijo en el caso de State v. Simpson, 76 N.E. 544, por la Corte Suprema de Indiana, según se cita en el caso de Capestany, supra: “La denuncia es la forma mediante la cual surge la controversia por que se juzga al acusado. Por tanto, es un proceso seguido por virtud de denuncia, a pesar de que el proceso se comienza mediante la orden de arresto. Lo que esto significa es* que las acciones penales por delitos de misdemeanor, que deban comenzarse mediante denuncia o acusación, deberán entablarse dentro de doce meses”. Y en el caso de State v. Howard, 15 Rich. Law, 274, 282, de la Corte de Apelaciones de Carolina del Sur, citado también en el de Capestany, se dijo: “La denuncia presentada a un magistrado equivale al comienzo del proceso e interrumpe la prescripción.” Y se citan varios casos. De acuerdo, pues, con nuestro estatuto el término de prescripción en Puerto Rico quedó interrumpido en este caso con la presentación de la denuncia y no desde la citación para el juicio como alega el apelante porque el término de prescripción se interrumpe por la voluntad del denunciante al presentar su denuncia, que es el comienzo de una acción, y no por la voluntad de otra persona más o menos diligente en bacer una citación o un arresto. Si el legislador hubiera querido que fuera la citación o el arresto lo que interrumpiera el término de prescripción así lo hubiera dicho claramente y no hubiera escrito que era el entablar o comenzar una acción. En cuanto al arresto se dice, en 16 C. J. 231 que no es parte del comienzo de una acción.

[19]*19Antes de terminar el asunto que tratamos queremos decir que podíamos haber prescindido de resolver ese primer mo-tivo de error porque en estos autos no bay constancia de la fecba en que el apelante fué citado para juicio ni de la en que fué arrestado, excepto la sola manifestación del ape-lante, no jurada, becba en la moción que presentó solicitando el archivo de la causa por estar prescrita la acción criminal establecida contra él.

En el segundo motivo se alega como error el haber sido declarada sin lugar la excepción perentoria interpuesta contra la denuncia porque los hechos que se alegan no imputan la comisión de un delito público.

La denuncia presentada en la corte municipal dice así:

“Yo, José Rr. Gelpí, Fiscal del Distrito, vecino de Mayagüez, P. R., calle Méndez Yigo No. 112, de cincuenta años, .formulo de-nuncia contra Enrique Báez, por delito de infracción del artículo 92 del Código Penal, en relación con la ley ordenando a los secretarios y marshals de las cortes de distrito y municipales de Puerto Rico para que depositen todos los fondos oficiales en instituciones banca-rias, aprobada en 12 de marzo de 1908 (misdemeanor) cometido de la siguiente manera: • El citado acusado Enrique Báez, siendo Secre-tario de la Corte de Distrito del Distrito Judicial de Mayagüez, P. R., y en el ejercicio de su cargo, recibió en Mayagüez y del Marshal de la Corte de Distrito de Mayagüez, allá en o por el día 20 de sep-tiembre de 1926, la cantidad de mil dólares, importe de una venta judicial en el pleito civil de dicha corte No. 11919, y dicho Enrique Báez intencional y voluntariamente omitió depositar inmediatamente después de haberla recibido la expresada suma en la institución ban-caria designada para depositar los fondos percibidos por dicho Enrique Báez como Secretario de la Corte de Distrito de Mayagüez etc. ’ ’

Dice el apelante que los hechos de esa denuncia no son constitutivos de delito porque siendo el Código Penal anterior a la ley con la cual se relaciona en este caso no podía prever hechos que entonces no podían existir.

El artículo 92 del Código Penal dispone lo siguiente:

“Toda omisión voluntaria en el cumplimiento de un deber im-puesto por la ley a algún funcionario público o persona que desem-[20]*20peñe cualquier cargo de confianza o empleo público, de no existir alguna disposición especial señalando el castigo correspondiente a dicha omisión, se penará como ‘misdemeanor.’ ”

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Pueblo v. Báez, 40 P.R. Dec. 15 (prsupreme 1929).

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