Peña Burgos v. Tribunal de Distrito de Puerto Rico

79 P.R. Dec. 200
Supreme Court of Puerto Rico·Decided April 30, 1956·No. Número 1927·Published

Opinion

El Juez Asociado Señor Negrón Fernández

emitió la opi-nión del Tribunal.

El 19 de abril de 1950 Panax Food Stores, Inc., aquí In-terventora — a la que en lo sucesivo llamaremos Panax — inició pleito en ejecución de hipoteca por la vía ordinaria (1) en el Tribunal de Distrito de Puerto Rico, Sección de Bayamón, contra Luis F. Balaguer y su esposa Dolores Peña, en cobro de un pagaré hipotecario pagadero a presentación por la suma de $5,000, (2) para garantizar el cual constituyeron primera hipoteca voluntaria, en la misma fecha, sobre un edificio(3) construido en terrenos ganados al mar, propiedad de El Pueblo de Puerto Rico, el cual no se hallaba inscrito en el Re-gistro de la Propiedad.

El 20 de abril de 1950 — a instancias de Panax — a fin de “asegurar la efectividad de la sentencia solicitada, embar-gando la propiedad hipotecada y anotando el embargo en el Registro de la Propiedad a los efectos de protegerse contra los derechos que un tercero pudiere adquirir sobre dicha propie-dad antes de que se dicte sentencia” el tribunal dictó orden para que se expidiera mandamiento de embargo dirigido al Registrador de la Propiedad de Bayamón, para que anotara el mismo sobre el inmueble de referencia por la suma de [202] $4,000. de principal, de $80 de intereses vencidos y $500 para costas y honorarios de abogado. En esa misma fecha se ex-pidió dicho mandamiento, presentándose para anotación en el Registro el propio día 20 de abril. (4)

El 3 de mayo de 1950 Manuel Peña Burgos, aquí peticio-nario, solicitó del tribünal — y éste le concedió — un término de 30 días para intervenir en dicho pleito, fundándose en que tenía un crédito preferente contra los demandados. Panax solicitó el día 8, y obtuvo al siguiente, la anotación de la rebeldía contra éstos.

El 8 de junio siguiente presentó Peña Burgos su Demanda de Intervención alegando, en síntesis: que allá para el 12 de septiembre de 1941 Luis F. Balaguer y Dolores Peña otor-garon “escritura de obligación al portador por la suma de ocho mil dólares, intereses y una suma adicional para pagos de costas y honorarios de abogados”; que el 15 de julio de 1948 le hizo efectivo a los citados demandados la suma de cinco mil dólares, por la cual se le entregó “una obligación al portador suscrita el 18 de agosto de 1944, con sus intereses y doscientos cincuenta dólares para costas y honorarios”; que ambas obligaciones gravan una propiedad de los demandados Luis F. Balaguer y Dolores Peña que describió como “Solar radicado en el sitio Pueblo Viejo, término municipal de Guay-nabo”, describiendo sus linderos y haciendo constar que dicha finca contenía tres edificaciones; (5) que, en cuanto a los ocho [203] mil dólares, se tomó anotación en el Registro de la Propiedad en septiembre de 1941, folio 154, tomo 23, de Guaynabo, finca 1339 inscripción “A”; que el 6 de abril de 1950 inició pleito en reclamación de la suma de trece mil dólares, sus intereses y una suma adicional de mil dólares para costas y honorarios de abogados en el Tribunal del Distrito Judicial de San Juan, contra los demandados Luis F. Balaguer y Dolores Peña, del cual “se tomó anotación correspondiente en el Registro de la Propiedad, y se dictó sentencia el día 24 de abril de 1950”, y que la hipoteca cuyo pago reclamaba Panax constituía una segunda hipoteca o gravamen sobre uno de los tres inmue-bles descritos por el interventor en su demanda.

Contestó Panax aceptando unos y negando otros de los hechos, y como defensas afirmativas expuso entre otras: (1) que de haberse otorgado la escritura y obligaciones se-ñaladas por el interventor en su demanda, dichos documentos “son nulos y sin valor por tratarse de documentos al porta-dor expedidos por los demandados sin que mediara causa o consideración de clase alguna”; (2) que el interventor no era propietario bona fide de las obligaciones de refe-rencia; (3) que el pleito iniciado por el interventor en el Tribunal del Distrito Judicial de San Juan contra Luis F. Balaguer y Dolores Peña en reclamación de las obligaciones ya mencionadas, no se fundaba en una transacción bona fide, “constituyendo dicho pleito una maniobra de los demandados [204] para evitar que la demandante pueda cobrar su legítimo cré-dito,” siendo el mismo “producto de la colusión de los deman-dados con el Interventor para derrotar la legítima reclama-ción de la demandante”.

El 9 de agosto de 1950 solicitó Panax del Interventor que contestara ciertos interrogatorios (6) conforme a la 33 de las Reglas de Enjuiciamiento Civil, y el 17 de noviembre, no ha-biéndolas contestado éste, se desestimó, a instancias de la de-mandante, la Demanda de Intervención, quedando en el pleito solamente las partes originales en la acción, con la rebeldía anotada a los demandados.

El 12 de enero de 1951 el tribunal celebró una vista para practicar la prueba de la demandante y el 23 del propio mes dictó sentencia condenando a los demandados a pagar a la demandante la suma de cuatro mil dólares de principal, inte-reses al 6% desde el 17 de diciembre de 1949 hasta su total pago, y quinientos dólares por concepto de costas, gastos y honorarios de abogado según convenido.

Expedido mandamiento de ejecución de sentencia, proce-dió el Alguacil a la venta en pública subasta de la finca em-bargada por Panax, adjudicándose a ésta la buena pro, (7) y otorgándose el 20 de abril de 1951 escritura de venta judicial a su favor.

[205] El mismo día 20 de abril compareció nuevamente en autos el interventor, invocando la discreción del tribunal para que le permitiera “defenderse adecuadamente”, “en juicio ple-nario y con oportunidad para las partes”. El 11 de mayo siguiente, luego de oír a las partes — y con el allanamiento de la demandante — el tribunal a quo dictó resolución permi-tiendo “la radicación de una demanda de intervención, la cual deberá [Peña Burgos] notificarla a la parte [demandante], quedando subsistente la sentencia dictada en este caso hasta que otra cosa se disponga por la corte”.

El 18 de mayo, en demanda de Tercería de Mejor Dere-cho, (8) Peña Burgos reprodujo en esencia las alegaciones antes reseñadas, de su anterior Demanda de Intervención, con-testando Panax en forma esencialmente igual a como contestó en el pleito original.

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Peña Burgos v. Tribunal de Distrito de Puerto Rico, 79 P.R. Dec. 200 (prsupreme 1956).

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