Minot Griffith v. Junta de Retiro

53 P.R. Dec. 480
CourtSupreme Court of Puerto Rico
DecidedJuly 13, 1938
DocketNúm. 7569
StatusPublished
Cited by1 cases

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Minot Griffith v. Junta de Retiro, 53 P.R. Dec. 480 (prsupreme 1938).

Opinion

El Juez PresideNte Señor Del Toro

emitió la opinión del tribunal.

Charles Minot Griffith, Tesorero qne fné de la Universidad de Puerto Rico, pidió a la Corte de Distrito de San Juan que expidiera un auto de mandamus contra los miembros de la Junta de Retiro de los Funcionarios y Empleados Perma-nentes del Gobierno Insular y contra el Auditor y el Teso-rero de la Isla, ordenándoles el pago de sus pensiones como funcionario retirado que, a partir de junio 80,1936, se habían negado a verificar.

Alegó sustancialmente en su demanda que en enero 27<, 1928, recibió un certificado de la Junta de Retiro que transcribe íntegramente y que en lo pertinente dice:

“. . . Por el presente se certifica: Que de acuerdo con la Ley núm. 104 de la Asamblea Legislativa' de Puerto Rico aprobada el 2 de septiembre de 1925, Charles M. Griffith, quien estuvo empleado como Tesorero en la Universidad de Puerto Rico, tiene derecho a una pensión, la que le ha sido concedida, con renta vitalicia de Mil Cuatrocientos Treinta y Nueve y 90/100 dólares, pagaderos men-sualmente, comenzando desde el día 1 de febrero de 1928.”

Que dicho certificado le fue expedido después de haber servido trece años en el Departamento de Educación por puesto creado por la Asamblea Legislativa de la isla y nueve y medio como Tesorero de la Universidad, habiéndosele pagado su pensión-mensualmente hasta junio 30,1936, y como inquiriera el porqué del cese, el Secretario de la Junta le con-testó :

“. • • I am sorry to inform you that the Supreme Court of Puerto Rico has held that employees of the University of Puerto Rico are not covered by our Pension Law and all contributions made by officials and employees of the University have been reimbursed. [482]*482Under that same ruling we hold that all pensions enjoyed by University officials and employees are illegal, so we have stopped the payment of such pensions accordingly. However, we shall inform you in this respect when the matter is definitely settled. . ?

Que en noviembre siguiente, dirigió a la Junta una comu-nicación que en parte dice:

. . This request is based upon the following reasons:
“1. — According to the Secretary of that board the suspension of payments in my case is based upon a ruling by the board that, in view of a recent decision of the Supreme Court . . .
“2.- — My pension was granted by that board as constituted in the year 1928, in accordance with the pension act as interpreted by the officials of said board at that time. Moreover, this interpretation was supported by the Attorney General of Puerto Rico through an opinion requested of him. I can not justly be held responsible for, and made the victim of, the mistakes of the authorities that decided my retirement case.
“3. — Due weight should be given to the fact that, of the twenty-one years and eight months spent in the Civil Service of Puerto Rico, my term of service under the University was a little over nine years; under the Department of Education more than twelve years. . . . ”

Que la Junta archivó dicha comunicación sin tomar acción sobre ella, y que dicho organismo carece de facultad para cancelar su pensión por los siguientes fundamentos:

Porque el demandante recibía su pensión al amparo de la Ley núm. 104 de 1925; porque la sección 11 de la Ley núm. 23 de 1935, dispone: “ ... Cada uno de los funcionarios y empleados del Gobierno Insular de Puerto Rico que, antes de entrar en vigor esta Ley, hubiere sido retirado o cuya solicitud de pensión hubiere sido resuelta favorablemente de acuerdo con las disposiciones de las Leyes núms. 22 de 22 de septiembre de 1923 y núm. 104 de 2 de septiembre de 1925, tal como fué enmendada.. .tendrá derecho a recibir la renta vitalicia que le fué originalmente asignada menos un des-cuento que se computará en la forma siguiente... ”; porque la dicha Ley núm. 23 de 1935 no confiere a la Junta de Retiro [483]*483que crea por su sección 16 facultades para suspender pen-siones otorgadas por Juntas creadas por leyes anteriores, ni para revocar pensiones existentes; porque según lo resuelto por la Corte Suprema de la Isla en el caso de Fernández Toste v. Junta, 52 D.P.R. 899, después que una pensión lia sido concedida y se lia empezado a disfrutar, el derecho a la misma se convierte en un derecho adquirido del que no puede privarse al pensionado en todo ni en parte, y porque la deci-sión de la propia Corte Suprema en el caso de Maura v. Junta, 49 D.P.R. 860, no es aplicable porque la pensión del deman-dante se concedió por la Junta con poder para ello, y de haberse cometido algún error de derecho no puede perjudi-carle.

Expedido el auto en forma alternativa, contestaron, los demandados alegando en primer término que la demanda no aducía hechos constitutivos de causa de acción y luego admi-tieron la mayor parte de sus hechos, negando que los nueve años y medio de servicios del demandante como Tesorero de la Universidad pudieran utilizarse legalmente para aña-dirlos al cómputo de años de servicios que requería la ley para conceder la pensión por años de servicio y alegando además que el cómputo hecho con la agregación de dicho tiempo para conceder la pensión al demandante no establece la base necesaria para ello. También negaron que care-cieran de facultad para actuar en la forma en que lo hicieron y alegaron que el peticionario venía recibiendo su pensión en contra de la ley, careciendo la Junta de facultad para seguirla satisfaciendo.

Como materia de defensa alegaron:

A. — Que el demandante fué nombrado Tesorero de la Uni-versidad en agosto 21, 1918, renovándose el nombramiento cada año consecutivamente hasta su renuncia para retiro, lo que de hecho constituía un contrato de servicios a prestarse anualmente, y que el demandante no ha servido al Gobierno [484]*484Insular, en ninguna otra capacidad, el número de años que se necesita para derivar una pensión por razón de años de servicios; y

B. — Que el demandante habiendo contribuido a la Junta de Pensiones con la suma de trescientos veinte dólares, ha recibido de la Junta alrededor de doce mil en contra de las disposiciones de la ley.

De su hoja de servicios presentada en evidencia durante la vista, aparece que el demandante comenzó a ejercer como maestro en San Juan en septiembre 29, 1902, con un sueldo de ciento once dólares y once centavos mensuales, y así con-tinuó hasta 1908 en que fué al Departamento de Educación. Trabajó allí hasta 1917 con un sueldo que osciló entre mil doscientos y mil quinientos dólares anuales. En 1917 se le nombró Tesorero de la Universidad, cargo que desempeñó hasta 1927. Al nombrársele, su sueldo era de dos mil dólares anuales, al retirarse de tres mil ochocientos.

Bien puede decirse que ya por admisión o por evidencia presentada, las verdaderas alegaciones de hecho de una y otra parte quedaron comprobadas. Sobre los hechos, pues, no hay cuestión. Es sobre el derecho aplicable que la cues-tión existe. La corte sentenciadora estimó que el derecho favorecía a los demandados y dictó sentencia declarando la demanda sin lugar, con costas, sin incluir honorarios de abogado.

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