Cuadra Ortiz v. Redondo Construction Corp.

1 T.C.A. 568, 95 DTA 149
CourtTribunal De Apelaciones De Puerto Rico/Court of Appeals of Puerto Rico
DecidedMay 23, 1995
DocketNúm. KLCE-95-00022
StatusPublished

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Cuadra Ortiz v. Redondo Construction Corp., 1 T.C.A. 568, 95 DTA 149 (prapp 1995).

Opinion

Segarra Olivero, Juez Ponente

TEXTO COMPLETO DE LA SENTENCIA

El querellado Redondo Construction (en adelante Redondo) recurre de una determinación del Tribunal de Primera Instancia declarando no ha lugar una Moción de Sentencia Sumaria en la que se solicitaba que el tribunal se declarara sin jurisdicción para entender en la querella [569]*569por despido injustificado radicada por el aquí recurrido. Alega la parte recurrente que al momento de radicarse la referida querella, el despido del querellante estaba sometido al procedimiento de arbitraje establecido en el convenio colectivo vigente entre Redondo y el Sindicato de Equipo Pesado, Construcción y Ramas Anexas de Puerto Rico, organ dación laboral que representa al obrero recurrido.

A petición de la parte recurrente, ordenamos la paralización de los procedimientos en el Tribunal de Primera Instancia, hasta tanto este Tribunal se pronunciara sobre los méritos del caso. Concedimos además un término de diez días a la parte recurrida para que mostrara causa por la cual no debiera expedirse el auto solicitado. El querellante-recurrido ha comparecido. Su argumentación no nos persuade, por lo que ordenamos la expedición del auto y la revocación de la resolución recurrida.

I

Según la querella radicada en el caso de autos, el 25 de enero de 1994 el obrero recurrido se reportó al Fondo del Seguro del Estado tras sufrir una lesión en el curso de su empleo con la compañía querellada. Dos días más tarde, fue despedido. El caso se sometió a la consideración de la árbitro Verónica Ríos, del Negociado de Conciliación y Arbitraje del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos. La vista del caso se celebró el día 2 de febrero de 1995. Al momento de redactarse esta sentencia no se ha emitido el laudo.

El 25 abril de 1994 el obrero recurrido fue dado de alta definitiva en el Fondo del Seguro del Estado, sin determinación de incapacidad. Ese mismo día, se alega, el querellante solicitó a la parte querellada que lo reinstalara en su empleo. Su petición fue denegada, por lo que radicó la querella solicitando reinstalación al amparo del Artículo 5A de la Ley Número 45 del 18 de abril de 1935, conocida como Ley de Compensaciones por Accidentes en el Trabajo. En la querella se alega que el despido del 27 de enero de 1994 obedece a una actitud discriminatoria del patrono contra un obrero reportado al Fondo del Seguro del Estado.

Redondo contestó la querella, alegando que el tribunal carecía de jurisdicción, ya que no se había agotado el remedio arbitral estipulado en el convenio suscrito por la compañía querellada y el Sindicato de Equipo Pesado, Construcción y Ramas Anexas. Sostuvo la querellada que el despido estuvo motivado por la indisciplina e insubordinación del querellante, y que éste no sufrió accidente laboral alguno. Posteriormente, Redondo presentó Solicitud de Sentencia Sumaria, la que fue denegada de plano. Solicitada al tribunal la reconsideración y la formulación de hechos incontrovertidos bajo la Regla 36.4 de Procedimiento Civil, 32 L.P.R.A. Ap. II, ambas peticiones fueron denegadas, y se radicó el recurso que nos ocupa.

En su escrito de oposición al recurso el obrero recurrido plantea que la controversia de autos "nada tiene que ver con un despido o una suspensión, sino más bien con los derechos del trabajador recurrido al amparo de la ley de Compensaciones por Accidentes del Trabajo...la controversia no puede someterse a arbitraje puesto que no está cubierta por el convenio".

El Convenio Colectivo suscrito por la compañía recurrente y el Sindicato de Equipo Pesado, Construcción y Ramas Anexas establece en su artículo IX, relativo a Disposiciones Generales:

"K. Reclamación por despido: En caso de que el Patrono despida a un empleado sin justa causa, el empleado y/o el Sindicato, tramitarán dicho despido de acuerdo con las disposiciones de este Convenio, intituladas "Quejas y Agravios".

[570]*570En el artículo XIV, correspondiente a Quejas y Agravios, se dispone:

"B: Es la disposición de las partes que cualquier clase de controversia, disputa, conflicto, así como diferencias en la interpretación de este Convenio entre el Sindicato y el Patrono así como también cualquier controversia, disputa o conflicto entre el Sindicato y el Patrono sobre la suspensión o despido de cualquier número de empleados, será resuelto de forma final, firme e inapelable siguiendo los pasos que se exponen a continuación y siempre y cuando el laudo sea conforme a derecho y a este Convenio."

Partiendo de lo expuesto por el propio recurrido en la querella radicada ante el Tribunal de Primera Instancia, nos parece evidente su intento de utilizar el mecanismo judicial para cuestionar una actuación patronal —el despido de enero de 1994— en forma colateral al procedimiento de arbitraje ya en curso. El propósito de la querella es hacer ver el despido como un acto discriminatorio, haciendo uso del remedio provisto por la Ley de Compensaciones por Accidentes del Trabajo. No se trata —si cabe la expresión— de un despido distinto, sino de un ataque separado a la misma decisión patronal. Desde esa perspectiva, no podemos permitir la continuidad de una reclamación en violación a las claras disposiciones del convenio colectivo. El convenio colectivo es la ley entre las partes. Martínez Rodríguez v. Autoridad de Energía Eléctrica, _ D.P.R. _ (1993), 93 J.T.S. 108, a la pág. 10918; J.R.T. v. Vigilante, _ D.P.R. _, 90 J.T.S. 30, a la pág. 7513; J.R.T. v. Junta Adm. Muelle Mun. de Ponce, 122 D.P.R. 318, 333 (1988). Acordado por las partes que toda controversia o disputa debe someterse a arbitraje —enfatizando de tal manera que ese sea el procedimiento en casos de despido que así se hace constar en dos secciones separadas del convenio— le está vedado a un obrero radicar de forma independiente una querella ante los tribunales, en ausencia de una de las causas reconocidas para descartar el arbitraje. Ver Martínez v. Autoridad de Energía Eléctrica, supra; Pagán v. Fundación Hospital Dr. Pila, 114 D.P.R. 224, 231-232 (1983). Reconocemos que el proceso en este caso no ha sido tan expedito como sería deseable (ha pasado casi año y medio desde el despido), pero la dilación en el arbitraje, por sí sola, no justifica la preterición de ese cauce. Pagán v. Fundación Hospital Dr. Pila, supra.

En lo que aparenta ser una desviación de la línea argumentativa de la querella, en su escrito de oposición el querellante sostiene que la controversia pendiente de resolución ante la árbitro es una separada y distinta a la planteada ante el Tribunal de Instancia. Alega que la controversia expuesta en la querella al amparo de la Ley de Compensaciones por Accidentes en el Trabajo no tiene que ser sometida a arbitraje ya que la negativa del patrono a reinstalar a un obrero que estuvo reportado al Fondo del Seguro del Estado no equivale a un despido.

No le asiste la razón. El Tribunal Supremo resolvió recientemente que cuando un empleado reportado al Fondo del Seguro del Estado solicita la reinstalación y no está presente alguna de las excepciones que contempla la ley para no reinstalar al empleado, y tampoco está presente uno de los supuestos establecidos por la Ley Número 80 del 30 de marzo de 1976, 29 L.P.R.A. sec. 185 considerados como justa causa para el despido, se configura un caso de despido injustificado. Vélez, Rodríguez v. Pueblo International Inc., _ D.P.R. _ (1994), 94 J.T.S. 37.

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