Pueblo v. Negrón Colón

55 P.R. Dec. 290
CourtSupreme Court of Puerto Rico
DecidedJuly 14, 1939
DocketNúm. 7780
StatusPublished

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Bluebook
Pueblo v. Negrón Colón, 55 P.R. Dec. 290 (prsupreme 1939).

Opinion

JEl Juez Asociado Señoe De Jesús

emitió la opinión del tribunal.

Pedro Negrón Colón fué acusado de asesinato en segundo grado y declarado culpable de homicidio voluntario. Contra la sentencia de tres años y nueve meses que se le impuso, apeló para ante este tribunal. De la prueba del fiscal resulta ■que el acusado era policía insular y prestaba servicios en el barrio Quebrada, de Camuy, donde ocurrió el crimen. La noche del dos de enero del año pasado se celebraba un baile ■en la casa de Juan González, en el indicado barrio. Entre los presentes se hallaba el acusado. El interfecto, Fidel Hernández, era dueño de un cuatro, que prestó a uno .de.los músicos con la condición de que se lo devolvieran a media-noche. El baile se celebró en perfecto orden. El acusado -.se hallaba sentado en el comedor, y el interfecto, que parece llegó alrededor de las once de la noche, se encontraba reeos-[291]*291tado de la baranda del balcón, hablando con otras personas. Alrededor de las once y media o doce de la noche, el músico qne tocaba el cuatro lo tenía sobre sn falda mientras comía unos dulces que le habían servido y el interfecto tomó el cuatro y se marchó. Poco después de haber salido, varias personas se enteraron que se habían llevado el cuatro y bajaron de la casa en busca de Fidel para quitárselo, pero como ya iba algo lejos, tres de los que participaban del baile y el policía acusado tomaron una guagua que había allí y salieron en su busca. Cuando sólo habían marchado como unos 500 metros le dieron alcance. La guagua con-tinuó su marcha como veinte metros más después de dar alcance al interfecto y entonces se detuvo a esperarlo, pues caminaba a pie y llevaba el cuatro debajo del brazo. Los acompañantes del policía bajaron de la guagua para diri-girse al interfecto pero el policía les dijo que lo dejasen a él con el interfecto y que él le quitaría el cuatro. Al pasar el interfecto, el acusado le pidió el cuatro, pero aquél no hizo caso y siguió su camino. Después de pedirle el instrumento una o dos veces más, el interfecto se detuvo y según uno de los testigos del fiscal hizo un cierto movimiento que el testigo denominó “aguaje”, consistente en mover los brazos. Entonces el acusado le propinó un macanazo que lo derribó. Una vez en el suelo el acusado, le registró los bolsillos y uno de los testigos de cargo declaró que le vió sacarle algo pero que no sabe lo que fué. Después de registrarle los bolsillos, el interfecto se incorporó y levantándose se dirigió al acu-sado pidiéndole que le devolviese lo que le había cogido. Se negaba el acusado, insistía el interfecto, acercándosele, mien-tras el acusado retrocedía para apartarse del interfecto, hasta que finalmente le propinó dos macanazos más. Luego lo obligó a montar en la guagua para llevarlo al hospital de Arecibo. Mientras iba en la guagua volvió a darle otro macanazo. Era tal el estado en que se hallaba el interfecto que tuvieron que llevarlo a la clínica en una camilla, porque [292]*292ño podía sostenerse sobre sus- pies. ■ En la clínica una nurse lo curó. No obstante presentar el interfecto seis distintas fracturas en el cráneo, como se comprobó luego por la autop-sia, y advertirle la nurse que su estado era de gravedad y que debía dejarlo en la clínica, insistió el acusado en llevarlo a la cárcel, y entre dos y tres de la mañana llegó con el a la Cárcel Municipal de Camuy. El preso que en aquellos momentos se hallaba al cuidado dél depósito municipal, nos describe la llegada del acusado en la siguiente forma:

“P. ¿En la noche del dos al tres de enero de 1938 llegó por allí algún preso, alguna persona arrestada?
“R. El único que llegó allí fue el señor ese que golpeó el guardia. El único.
“P. Cuénteme eso.
“R. Resulta que yo estaba fuera haciéndole servicios a los presos, de agua.
“P. ¿Fuera?
“R. Dentro. Y yo dormía en una hamaca fuera. Como a las dos o tres de la mañana sentí que me tocaron la puerta y dije: ‘Un momento, ’ y me puse la ropa y zapatos y abrí la puerta y como tiene un rastrillo que es donde tienen ruedas aparte, en lo que me dilaté, ya el guardia había metido unos macetazos al restrillo y lo había abierto y vi el señor que se murió.
“P. ¿Dónde estaba?
“R. Abajo, acostado en el suelo.
“P. Siga.
“R. Entonces llegó el guardia y me dijo: ‘Coja ese hombre’, y lo arrastré a un calabozo y lo acosté en un camastro. Estuvo allí como hasta las cinco y media de la mañana en que llegaron sus fami-liares.
“P. ¿Durmió en un camastro?
“R. Sí, señor.” (T. de E., pág. 49.)
# * # * # ■» ' *
“P. ¿A qué hora llegó el policía con él?
“R. De dos y media a tres de la mañana.
“P. ¿En algún momento recobró el sentido?
“R. No, señor.
“P. ¿Hablaba?
“R. No, señor.
[293]*293“P. ¿Se sentaba, se paraba?
“R. No, señor.
“P. ¿Abría los ojos?
‘‘R. No, señor. .
“A preguntas del abogado Sr. Miranda, declaró:
“P. Dígame, usted recuerda si con el policía fué un tal Rufino Pérez acompañándolo ?
”R. Llegó uno solo con él.
“P. ¿Recuerda si es verdad que el policía le dijo a usted que le briscaran algo, una manta, para que se la pusieran debajo?
“R. Me dijo que lo acostaran. Le recosté la cabeza sobre unos libros.” (T. de E., pág.- 30.)

El acusado trató de probar que al dar muerte al inter-fecto lo hizo en defensa propia. Su prueba consistió en su declaración, la del Jefe de Distrito de la Policía Insular en Camuy, la del Jefe de Distrito de Arecibo, las armas que dijo haber ocupado al interfecto y la declaración del padre de este último, que fué llamado por el Jefe de la Policía de Camuy para investigar sobre la procedencia de las armas presentadas por el acusado. El siguiente pasaje de la decla-ración del acusado nos presenta la descripción que él hace de lo sucedido con el interfecto al producirle los golpes que le causaron la muerte:

“P. ¿Lo había visto realizar algún delito público 'en el baile?
“R. Nunca.
“P. ¿Le vió a él alguna arma visible én su cuerpo?
“R. No, señor.
“P. ¿Iba tranquilamente? : ■ ■
“R. Sí, señor.
“P. ¿Oon qué autoridad le pidió el cuatro?
■ ”R. En investigar el asunto del .cuatro.
“P. ¿Necesitaba que le diera el cuatro?
“R. Yo le pedía el cuatro, ‘Fidel, deme el cuatro, tenga la bondad’, y cuando cambió se me tiró encima y no dió lugar.
‘‘P. ¿Se le tiró para encima, y tenía algo en la mano?'
“R.

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