EN EL TRIBUNAL SUPREMO DE PUERTO RICO
Henock Corretger Cruz
Recurrido Certiorari
vs. 2007 TSPR 179
Administración de Corrección 172 DPR ____
Peticionaria
Número del Caso: CC-2005-979
Fecha: 17 de octubre de 2007
Tribunal de Apelaciones:
Región Judicial de San Juan, Panel XIV
Juez Ponente:
Hon. German J. Brau Ramírez
Oficina del Procurador General:
Lcda. Amir Cristina Nieves Villegas Procuradora General Auxiliar
Abogado de la Parte Recurrida:
Por Derecho Propio
Materia: Revisión de Decisión Administrativa de la Administración de Corrección
Este documento constituye un documento oficial del Tribunal Supremo que está sujeto a los cambios y correcciones del proceso de compilación y publicación oficial de las decisiones del Tribunal. Su distribución electrónica se hace como un servicio público a la comunidad. EN EL TRIBUNAL SUPREMO DE PUERTO RICO
Recurrido
vs. CC-2005-979 Certiorari
Administración de Corrección
Opinión del Tribunal emitida por el Juez Asociado señor FUSTER BERLINGERI.
San Juan, Puerto Rico, a 17 de octubre de 2007.
Tenemos la ocasión para precisar el alcance
de la limitación al Programa de Supervisión
Electrónica impuesta por la Ley Núm. 49 de 26 de
mayo de 1995.
I.
Henock Corretger Cruz fue sentenciado el 14
de enero de 1996 a cumplir una pena de prisión de
99 años por haber sido encontrado culpable de
cometer los delitos de asesinato en primer grado,
conspiración, e infracciones a los Artículos 6 y 8
de la Ley de Armas. Todo ello por hechos ocurridos
el 13 de enero de 1988. CC-2005-979 2
Luego de haber cumplido varios años de reclusión, en
enero de 2005, el convicto fue evaluado para determinar si
cualificaba para beneficiarse del llamado Programa de
Supervisión Electrónica. Dicho programa fue establecido en
virtud de la autorización conferida a la Administración de
Corrección por su Ley Orgánica, Ley Núm. 116 de 22 de
julio de 1974, 4 L.P.R.A. sec. 1112 (e). El programa
referido, según había sido creado el 15 de abril de 1992,
no excluía a las personas convictas de asesinato.1 Sin
embargo, antes de Corretger Cruz ser sentenciado por los
hechos delictivos por los que fue convicto, la Asamblea
Legislativa aprobó la Ley Núm. 49 de 26 de mayo de 1995,
para enmendar la Ley Orgánica de la Administración de
Corrección. Entre otros cambios, el estatuto referido
excluyó a las personas convictas de asesinato de
participar en el Programa de Supervisión Electrónica.2
En vista de lo anterior, el 29 de abril de 2005 la
Administración de Corrección concluyó finalmente que
Corretger Cruz no cualificaba para participar en el
Programa de Supervisión Electrónica, pues, por las
1 La Administración de Corrección implantó por primera vez un programa para la liberación de algunos confinados bajo supervisión electrónica el 14 de julio de 1989. Este programa fue derogado el 15 de abril de 1992, cuando se creó como tal el Programa de Supervisión Electrónica, mediante un memorando normativo. Posteriormente este Programa fue a su vez anulado, por no cumplir con la Ley de Procedimiento Administrativo Uniforme. 2 Mediante el Reglamento 6041 del 26 de noviembre de 1999, la Administración de Corrección incorporó las exclusiones contenidas en al referida Ley Núm. 49 de 1995. Así cambió el Reglamento 5065 de 3 de junio de 1994, el cual no excluía el asesinato del beneficio de supervisión electrónica. CC-2005-979 3
disposiciones de la citada Ley Núm. 49, éste excluía a
convictos como él. Corretger Cruz entonces recurrió de tal
determinación ante el Tribunal de Apelaciones.
El foro apelativo resolvió que la Administración de
Corrección había aplicado retroactivamente una ley penal,
en violación de la disposición sobre leyes ex post facto
de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto
Rico y el principio de favorabilidad del Código Penal. Por
ello, el 16 de agosto de 2005 revocó la resolución
recurrida y devolvió el caso a la Administración de
Corrección para que procediera a evaluar al convicto, en
sus méritos, para su participación en el Programa de
Supervisión Electrónica.
Inconforme con tal dictamen, el 14 de octubre de 2005
Procurador General recurrió ante nos y planteó lo
siguiente:
1. Erró el Tribunal de Apelaciones al determinar que la aplicación en este caso de la Ley Núm. 49 de 26 de mayo de 1995 violenta la prohibición constitucional sobre leyes ex post facto.
2. Erró el Tribunal de Apelaciones al dictar la sentencia recurrida sin tomar en consideración que la Ley Núm. 49 no es un estatuto penal, sino una ley de naturaleza administrativa, que únicamente establece categorías, de manera razonable, a los fines de disponer que los convictos por determinados delitos estén excluidos de los programas de desvío; ello como parte de un esquema regulador de las facultades del Administrador del sistema correccional en nuestra jurisdicción, que adelanta el apremiante interés gubernamental de preservar la seguridad pública, sin perseguir un fin punitivo. CC-2005-979 4
3. Erró el Tribunal de Apelaciones al resolver que en este caso aplica el principio de favorabilidad establecido en el Código Penal.
El 3 de febrero de 2006 expedimos el recurso
presentado por el Procurador General, a fin de revisar la
sentencia dictada por el foro apelativo el 16 de agosto de
2005 y resolver lo que en Derecho procediese.
El 19 de mayo de 2006 el Procurador General presentó
su alegato; y el 7 de julio de ese año, luego de una
prórroga, el recurrido presentó el suyo. Pasamos a
resolver.
II
En esencia, la primera controversia planteada en el
caso de autos es si la prohibición constitucional sobre la
aplicación retroactiva de leyes ex post facto impide la
aplicación de la Ley Núm. 49, supra, al recurrido, en
cuanto le hace “no elegible” para participar en el Programa
de Supervisión Electrónica.
Según hemos establecido antes, para que se active la
protección constitucional contra leyes ex post facto es
necesario que el estatuto que pretende aplicarse
retroactivamente sea más oneroso para el imputado que el
que estaba vigente a la fecha en que se cometió la ofensa.
Así lo señalamos recientemente, en nuestra extensa
discusión sobre las leyes ex post facto en González v.
E.L.A., res. el 29 de marzo de 2006, 167 D.P.R. ___ (2006),
2006 TSPR 44, 2006 JTS 53. El referido requisito está CC-2005-979 5
claramente ausente en el caso de autos porque cuando se
cometieron los hechos delictivos pertinentes aquí en 1988
no existía ningún Programa de Supervisión Electrónica,
mucho menos el que Corretger Cruz invoca ahora. Como no
había programa pertinente alguno a la fecha en que se
cometió la ofensa, no puede alegarse que el programa
vigente es más oneroso que el que existía entonces. Por
ende, tal como resolvimos en González v. E.L.A., supra, no
existe la violación a la disposición constitucional sobre
leyes ex post facto alegada por el convicto. Erró el foro
apelativo al resolver que hubo tal violación a la
disposición constitucional referida.
III
El foro apelativo también intentó fundamentar su
dictamen en el caso de autos a base del llamado principio
de favorabilidad de nuestro Derecho Penal.3 Sin embargo, no
sabemos precisamente cuál fue el razonamiento de dicho foro
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EN EL TRIBUNAL SUPREMO DE PUERTO RICO
Henock Corretger Cruz
Recurrido Certiorari
vs. 2007 TSPR 179
Administración de Corrección 172 DPR ____
Peticionaria
Número del Caso: CC-2005-979
Fecha: 17 de octubre de 2007
Tribunal de Apelaciones:
Región Judicial de San Juan, Panel XIV
Juez Ponente:
Hon. German J. Brau Ramírez
Oficina del Procurador General:
Lcda. Amir Cristina Nieves Villegas Procuradora General Auxiliar
Abogado de la Parte Recurrida:
Por Derecho Propio
Materia: Revisión de Decisión Administrativa de la Administración de Corrección
Este documento constituye un documento oficial del Tribunal Supremo que está sujeto a los cambios y correcciones del proceso de compilación y publicación oficial de las decisiones del Tribunal. Su distribución electrónica se hace como un servicio público a la comunidad. EN EL TRIBUNAL SUPREMO DE PUERTO RICO
Recurrido
vs. CC-2005-979 Certiorari
Administración de Corrección
Opinión del Tribunal emitida por el Juez Asociado señor FUSTER BERLINGERI.
San Juan, Puerto Rico, a 17 de octubre de 2007.
Tenemos la ocasión para precisar el alcance
de la limitación al Programa de Supervisión
Electrónica impuesta por la Ley Núm. 49 de 26 de
mayo de 1995.
I.
Henock Corretger Cruz fue sentenciado el 14
de enero de 1996 a cumplir una pena de prisión de
99 años por haber sido encontrado culpable de
cometer los delitos de asesinato en primer grado,
conspiración, e infracciones a los Artículos 6 y 8
de la Ley de Armas. Todo ello por hechos ocurridos
el 13 de enero de 1988. CC-2005-979 2
Luego de haber cumplido varios años de reclusión, en
enero de 2005, el convicto fue evaluado para determinar si
cualificaba para beneficiarse del llamado Programa de
Supervisión Electrónica. Dicho programa fue establecido en
virtud de la autorización conferida a la Administración de
Corrección por su Ley Orgánica, Ley Núm. 116 de 22 de
julio de 1974, 4 L.P.R.A. sec. 1112 (e). El programa
referido, según había sido creado el 15 de abril de 1992,
no excluía a las personas convictas de asesinato.1 Sin
embargo, antes de Corretger Cruz ser sentenciado por los
hechos delictivos por los que fue convicto, la Asamblea
Legislativa aprobó la Ley Núm. 49 de 26 de mayo de 1995,
para enmendar la Ley Orgánica de la Administración de
Corrección. Entre otros cambios, el estatuto referido
excluyó a las personas convictas de asesinato de
participar en el Programa de Supervisión Electrónica.2
En vista de lo anterior, el 29 de abril de 2005 la
Administración de Corrección concluyó finalmente que
Corretger Cruz no cualificaba para participar en el
Programa de Supervisión Electrónica, pues, por las
1 La Administración de Corrección implantó por primera vez un programa para la liberación de algunos confinados bajo supervisión electrónica el 14 de julio de 1989. Este programa fue derogado el 15 de abril de 1992, cuando se creó como tal el Programa de Supervisión Electrónica, mediante un memorando normativo. Posteriormente este Programa fue a su vez anulado, por no cumplir con la Ley de Procedimiento Administrativo Uniforme. 2 Mediante el Reglamento 6041 del 26 de noviembre de 1999, la Administración de Corrección incorporó las exclusiones contenidas en al referida Ley Núm. 49 de 1995. Así cambió el Reglamento 5065 de 3 de junio de 1994, el cual no excluía el asesinato del beneficio de supervisión electrónica. CC-2005-979 3
disposiciones de la citada Ley Núm. 49, éste excluía a
convictos como él. Corretger Cruz entonces recurrió de tal
determinación ante el Tribunal de Apelaciones.
El foro apelativo resolvió que la Administración de
Corrección había aplicado retroactivamente una ley penal,
en violación de la disposición sobre leyes ex post facto
de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto
Rico y el principio de favorabilidad del Código Penal. Por
ello, el 16 de agosto de 2005 revocó la resolución
recurrida y devolvió el caso a la Administración de
Corrección para que procediera a evaluar al convicto, en
sus méritos, para su participación en el Programa de
Supervisión Electrónica.
Inconforme con tal dictamen, el 14 de octubre de 2005
Procurador General recurrió ante nos y planteó lo
siguiente:
1. Erró el Tribunal de Apelaciones al determinar que la aplicación en este caso de la Ley Núm. 49 de 26 de mayo de 1995 violenta la prohibición constitucional sobre leyes ex post facto.
2. Erró el Tribunal de Apelaciones al dictar la sentencia recurrida sin tomar en consideración que la Ley Núm. 49 no es un estatuto penal, sino una ley de naturaleza administrativa, que únicamente establece categorías, de manera razonable, a los fines de disponer que los convictos por determinados delitos estén excluidos de los programas de desvío; ello como parte de un esquema regulador de las facultades del Administrador del sistema correccional en nuestra jurisdicción, que adelanta el apremiante interés gubernamental de preservar la seguridad pública, sin perseguir un fin punitivo. CC-2005-979 4
3. Erró el Tribunal de Apelaciones al resolver que en este caso aplica el principio de favorabilidad establecido en el Código Penal.
El 3 de febrero de 2006 expedimos el recurso
presentado por el Procurador General, a fin de revisar la
sentencia dictada por el foro apelativo el 16 de agosto de
2005 y resolver lo que en Derecho procediese.
El 19 de mayo de 2006 el Procurador General presentó
su alegato; y el 7 de julio de ese año, luego de una
prórroga, el recurrido presentó el suyo. Pasamos a
resolver.
II
En esencia, la primera controversia planteada en el
caso de autos es si la prohibición constitucional sobre la
aplicación retroactiva de leyes ex post facto impide la
aplicación de la Ley Núm. 49, supra, al recurrido, en
cuanto le hace “no elegible” para participar en el Programa
de Supervisión Electrónica.
Según hemos establecido antes, para que se active la
protección constitucional contra leyes ex post facto es
necesario que el estatuto que pretende aplicarse
retroactivamente sea más oneroso para el imputado que el
que estaba vigente a la fecha en que se cometió la ofensa.
Así lo señalamos recientemente, en nuestra extensa
discusión sobre las leyes ex post facto en González v.
E.L.A., res. el 29 de marzo de 2006, 167 D.P.R. ___ (2006),
2006 TSPR 44, 2006 JTS 53. El referido requisito está CC-2005-979 5
claramente ausente en el caso de autos porque cuando se
cometieron los hechos delictivos pertinentes aquí en 1988
no existía ningún Programa de Supervisión Electrónica,
mucho menos el que Corretger Cruz invoca ahora. Como no
había programa pertinente alguno a la fecha en que se
cometió la ofensa, no puede alegarse que el programa
vigente es más oneroso que el que existía entonces. Por
ende, tal como resolvimos en González v. E.L.A., supra, no
existe la violación a la disposición constitucional sobre
leyes ex post facto alegada por el convicto. Erró el foro
apelativo al resolver que hubo tal violación a la
disposición constitucional referida.
III
El foro apelativo también intentó fundamentar su
dictamen en el caso de autos a base del llamado principio
de favorabilidad de nuestro Derecho Penal.3 Sin embargo, no
sabemos precisamente cuál fue el razonamiento de dicho foro
al invocar el principio referido, en vista de que sólo hay
una breve oración en toda la sentencia del Tribunal de
Apelaciones impugnada aquí sobre el particular. Ésta sólo
dice: “El Art. 9 del nuevo Código Penal también establece
el principio de la aplicación de la ley más favorable a las
personas condenadas de delito.”
3 En esencia, el principio referido dispone que si la ley penal vigente al imponerse una sentencia, o durante la condena, fuese distinta a la ley vigente al cometerse el delito, se impondrá la ley más benigna. Véase, Art. 9 de la Ley Núm. 149 del 18 de junio de 2004, 33 L.P.R.A. sec. 4637. CC-2005-979 6
Aunque no conocemos qué quiso decir exactamente el
foro apelativo con la críptica oración aludida, no estamos
impedidos de revisar cabalmente. Ello, porque los tajantes
términos de la Ley 49 mencionada antes y su historial la
hacen aplicable a todos los convictos de asesinato, sin que
pueda distinguirse entre ellos a base de las fechas de la
comisión del delito, de su procesamiento, de la imposición
de la sentencia o del cumplimiento de la misma. Dicha Ley
49, aprobada con vigencia inmediata antes de que el
recurrido fuese sentenciado, tiene un artículo que trata
sobre su aplicabilidad y allí se dispone claramente que
“las disposiciones de esta ley aplicarán a todos los
convictos cumpliendo sentencia bajo la custodia y
supervisión de la Administración de Corrección.” El claro
tenor de lo ordenado por el legislador hace inaplicable
aquí el llamado principio de favorabilidad. No hay una “ley
más benigna” que se pueda invocar porque la Ley 49 impone
una exclusión que atañe a todo aquel sentenciado por
asesinato a partir de la vigencia de dicha ley. El
privilegio de la supervisión electrónica sencillamente no
está ya disponible para ningún convicto de asesinato.
El asunto de la libertad al amparo de supervisión
electrónica, como el tema de los llamados programas de
desvío en general, fueron objetos de mucha discusión
pública años atrás, gran parte de ella de tono muy agrio.
Sectores importantes de la opinión pública clamaron por una
política de “mano dura contra el crimen”. En ese contexto
histórico se aprobó la ley que aquí nos concierne, con el CC-2005-979 7
propósito claro de corregir lo que se tildó de “abusos. . .
en los programas de liberación de reclusos”; es decir, de
descontinuar la supuesta práctica de “echar confinados a la
calle que se convierten en riesgo para la sociedad.” Unos
legisladores y otros reiteraron en mayo de 1995 su claro
intento de conjurar “la práctica muy impropia de tener
asesinos en al calle. . . que pondrían en peligro a las
personas decentes de este País.” . . . “[D]e evitar que a
criminales los echen [a la calle] antes de ser
rehabilitados.” Véase, XLVI Diario de Sesiones, Núm. 27,
Lexis, 30 de marzo de 1995, págs. 17963-17966.
A la luz de este claro historial, pues, no cabe duda
alguna de la clara intención legislativa de establecer una
prohibición absoluta a conceder el privilegio de libertad
al amparo de la supervisón electrónica a persona alguna que
a partir del 1995 haya sido convicta de asesinato u otros
delitos graves enumerados en la citada Ley 49. Frente a
este contundente historial, no hay principio de
favorabilidad que pueda prevalecer, tal como lo intimamos
en González v. E.L.A., supra.
Erró también, pues, el foro apelativo al invocar el
principio de favorabilidad en el caso de autos.
IV
Por los fundamentos expuestos, se revoca el dictamen
del Tribunal de Apelaciones que aquí nos concierne, y se
confirma la decisión de la Administración de Corrección de
que el convicto en este caso está impedido de disfrutar del CC-2005-979 8
privilegio de la supervisión electrónica, en virtud de lo
que claramente ordena la Ley 49 del 26 de mayo de 1995.
Se dictará sentencia de conformidad.
JAIME B. FUSTER BERLINGERI JUEZ ASOCIADO EN EL TRIBUNAL SUPREMO DE PUERTO RICO
SENTENCIA
Por los fundamentos expuestos en la Opinión que antecede, la cual se hace formar parte de la presente Sentencia, se revoca el dictamen del Tribunal de Apelaciones, Región Judicial de San Juan, emitido el 16 de agosto de 2005 y se confirma la decisión de la Administración de Corrección de que el convicto en este caso está impedido de disfrutar del privilegio de la supervisión electrónica, en virtud de lo que claramente ordena la Ley 49 del 26 de mayo de 1995.
Lo pronunció, manda el Tribunal y certifica la Secretaria del Tribunal Supremo. El Juez Asociado señor Rivera Pérez concurre sin opinión.
Aida Ileana Oquendo Graulau Secretaria del Tribunal Supremo