Flores Irizarry v. Corte de Distrito de Mayagüez

49 P.R. Dec. 123, 1935 PR Sup. LEXIS 507
CourtSupreme Court of Puerto Rico
DecidedNovember 27, 1935
DocketNo. 1047
StatusPublished
Cited by3 cases

This text of 49 P.R. Dec. 123 (Flores Irizarry v. Corte de Distrito de Mayagüez) is published on Counsel Stack Legal Research, covering Supreme Court of Puerto Rico primary law. Counsel Stack provides free access to over 12 million legal documents including statutes, case law, regulations, and constitutions.

Bluebook
Flores Irizarry v. Corte de Distrito de Mayagüez, 49 P.R. Dec. 123, 1935 PR Sup. LEXIS 507 (prsupreme 1935).

Opinion

El Juez Asociado SeñoR Cókdova Dávila,

emitió la opinión del tribunal.

José López Fernández solicitó, mediante expediente' de dominio tramitado ante la Corte de Distrito de Mayagüez, que se le declarara dueño de cierta finca. Venancio Flores Irizarry se opuso a esta solicitud, que la corte declaró con lugar, después de oír a las partes, en 17 de mayo de 1935. El opositor y aquí peticionario, no conforme con dicha reso-lución, apeló de dicha sentencia en 21 de mayo de 1935. El día primero de junio de dicho año, el peticionario solicitó de la corte que se le concediera un término para radicar una exposición del caso. Negóse la corte de distrito a acceder a lo solicitado. En vista de esta negativa y de que no había expirado el término de treinta días para recurrir de la sen-tencia, el peticionario radicó en la corte de distrito un se-gundo escrito de apelación. A los cinco días de su radicación presentó a la corte inferior una exposición del caso, solici-tando que se aprobara. La corte de distrito se negó a impar-tirle su aprobación, por entender que existía una apelación pendiente que impedía la radicación de una nueva apelación y porque, a su juicio, carecía de jurisdicción para intervenir en la tramitación del segundo recurso interpuesto estando pendiente el primero. El peticionario ha solicitado por me-dio de certiorari que se anule esta última resolución, alegando que el tribunal inferior incurrió en error al negarle el dere-cho a esta segunda apelación, después de haberle negado la prórroga solicitada en la primera.

La doctrina que permite la radicación de una segunda apelación, cuando no ha expirado el término para apelar y se ha desestimado la primera, ha sido aceptada por [125]*125esta corte y por numerosas decisiones. Ex parte Orellana y Pueblo, 46 D.P.R. 207, y casos citados. La duda surge cuando, como en el presente caso, no se ha desistido del primer recnrso. Sobre este punto se advierte nna marcada divergencia en las decisiones de los tribunales. En algunas jurisdicciones se sostiene que no puede tramitarse una se-gunda apelación sin haberse desestimado la primera. En otras se mantiene un criterio opuesto.

En Reichenbach v. Lewis et al., 5 Wash. 577, 32 P. 460, la Corte Suprema de Washington sostuvo que no procede un recurso de apelación, mientras esté pendiente una moción de desestimación de una apelación anterior, por no haberse radicado una transcripción del caso dentro del término fijado por la ley. Sin embargo, esta misma corte, en un caso posterior que citaremos más adelante, sostiene una doctrina con-traria.

En el caso de Cruzen v.“ Merchants State Bank, 109 Minn. 303, 123 N. W. 666, la Corte Suprema de Minnesota resolvió que un apelante no puede desestimar por sí mismo, en la corte de distrito, una primera apelación y tramitar la se-gunda. Para que pueda establecerse un nuevo recurso debe esperarse a que la Corte Suprema desestime el primero. Yéase también el caso de Newburg v. Getchell & Martin Lumber & Mfg. Co., 106 Iowa 140, 76 N. W. 514.

En Brown v. Plummer, 70 Cal. 337, 11 P. 631, la corte sostuvo que cuando pende ante el Tribunal Supremo una buena y válida apelación, no procede una segunda apelación contra la misma sentencia por la razón de que después de haberse interpuesto la primera apelación no queda nada en la corte inferior que pueda ser objeto de un nuevo recurso. La corte, sin embargo, hace constar lo siguienfte: ‘ ‘ Cuando la segunda apelación fué interpuesta, el tiempo para radicar la transcripción de autos en la primera apelación no había ex-pirado, existiendo en dicha fecha un recurso existente y vá-lido ante este tribunal.” Estas palabras de la corte parecen [126]*126indicar que otra hubiese sido su resolución si al interponerse la segunda apelación hubiese expirado el plazo para radicar la transcripción de autos en el recurso anterior.

En Bornheimer v. Baldwin, 42 Cal. 27, se permitió una se-gunda apelación antes de la desestimación de la primera que no había sido perfeccionada. En el caso de Keaton v. Municipal Court, 209 Cal. 52, resuelto en 1930, se cita con aprobación el caso anteriormente mencionado.

En el caso de Groendike v. Musgrave, 123 Iowa 535, 99 N.W. 144, el apelante radicó en la corte un escrito desistiendo voluntariamente de la apelación interpuesta. A raíz de la desestimación de esta manera efectuada, interpuso un se-gundo recurso de apelación. La parte apelada alegó que el apelante había agotado su derecho para obtener una revisión del caso mediante apelación. Resolviendo la cuestión plan-teada la Corte Suprema de Iowa se expresó así:

“Brevemente expuesta, la cuestión es la siguiente: ¿Puede un apelante voluntariamente desestimar una apelación ya perfeccionada y posteriormente, dentro de los seis meses de la fecha de la sen-tencia que se trata de revisar, entablar una segunda apelación? Nos inclinamos a sostener la afirmativa. No parece haber motivo ade-cuado para negar ese derecho, y, según veremos, esta práctica halla amplio sostén en la decisiones de los tribunales. El estatuto concede a una parte seis meses para entablar apelación. La experiencia ha demostrado que los abogados no están totalmente exentos de co-meter sus errores, y si habiendo tratado de tramitar una apelación, el letrado encuentra que por algún error u omisión su recurso corre el riesgo de perderse sin entrar en los méritos del caso, y el límite estatutario no ha transcurrido, ¿por qué no ha de permitírsele que se aproveche de este locus poenitentíae para desestimar la apelación ineficaz y empezar de nuevo? Por su analogía con el derecho libre-mente ejercido de desestimar una acción original y renovarla, parece que esta práctica-es de todo punto válida. (Citas.)”

Aunque en el caso anteriormente citado el apelante de-sistió voluntariamente del primer recurso interpuesto, sin embargo, los argumentos del tribunal pueden muy bien apli-carse al caso de un apelante que abandona voluntariamente [127]*127la primera apelación por haber incurrido en algún error o por encontrarse colocado en condiciones de no poder continuar tramitándola con la amplitud debida para la protección de todos sus derechos.

En las decisiones qne hemos citado hay algunas que se manifiestan abiertamente opuestas a que se conceda una se-gunda apelación sin haberse desestimado la primera, y otras que más bien favorecen la interposición de un segundo re-curso, aunque el primero no haya sido formalmente desesti-mado. Las decisiones qne pasamos a citar tratan directa-mente la cuestión y sostienen sin reserva alguna esta última teoría.

En el caso de Evans v. State Bank, 134 U.S. 330, la Corte Suprema de Estados Unidos se expresó en los siguientes términos:

“El decreto en este caso fué dictado el 19 de junio y su recon-sideración negada el 6 de julio de 1885. El 8 de julio del mismo año se espidió orden concediendo a la Sra. Evans y su esposo — - demandantes en la corte inferior — una apelación para ante este Tribunal mediante prestación de fianza con la garantía fijada; y el mismo día la fianza fué radicada y aprobada. Nada más se hizo y no habiéndose radicado el récord en este tribunal durante el tér-mino subsiguiente, la apelación perdió su finalidad (became of no avail), por no haber sido debidamente tramitada. Credit Co. v.

Free access — add to your briefcase to read the full text and ask questions with AI

Related

Pueblo v. Colberg
58 P.R. Dec. 631 (Supreme Court of Puerto Rico, 1941)
Pueblo v. González Rivera
57 P.R. Dec. 669 (Supreme Court of Puerto Rico, 1940)
Pueblo v. Beltrán Ortiz
52 P.R. Dec. 555 (Supreme Court of Puerto Rico, 1938)

Cite This Page — Counsel Stack

Bluebook (online)
49 P.R. Dec. 123, 1935 PR Sup. LEXIS 507, Counsel Stack Legal Research, https://law.counselstack.com/opinion/flores-irizarry-v-corte-de-distrito-de-mayaguez-prsupreme-1935.