Torrellas v. Santos

32 P.R. Dec. 90, 1923 PR Sup. LEXIS 504
Supreme Court of Puerto Rico·Decided June 19, 1923·No. No. 2555·Published·Cited by 1 cases

Opinion

El Juez Asociado Sr. Wole,

emitió la opinión del tribunal.

En este caso la corte inferior emitió una opinión que es como sigue:

"En la partición de la herencia de don Emilio Patxot y Blanch se adjudicó a la viuda del causante, doña Ana Torrellas, la finca descrita en el hecho tercero de la demanda, para pagar a doña Josefa Tió Segarra, un crédito por siete mil doscientos ochenta y dos, pesos, treinta y seis centavos, que murió adeudándole don Emilio Patxot.
“Dicha participación fué aprobada por el Juzgado de Primera Instancia de Mayagüez, por auto de once de mayo de mil ochocientos noventa y cinco.
“Y en ella, es decir, en dicha partición, se comprendió además de la finca adjudicada a doña Ana Torrellas para pago de bajas, [91] un condominio por la mitad en la Hacienda Isabel valuado en quince mil setecientos sesenta y cinco pesos, del que se adjudicó a la viuda una participación en pleno dominio, por mil novecientos no-venta y cinco pesos cuarenta y dos centavos, y otra en usufructo por cuatro mil quinientos noventa y dos pesos cincuenta y dos centavos, adjudicándose a los herederos don Gerónimo Pascasio y don'Emilio Patxot y Torrellas, una participación de cuatro mil quinientos no-venta y dos pesos cincuenta y dos centavos a cada uno.
“Doña Ana Torrellas vendió a doña Josefa Segarra la finca des-crita en el hecho tercero de la demanda para pago de su crédito contra el causante de la herencia; y ésta vendió después dicha finca a doña Carmen y doña Manuela Santos, en este caso demandadas.
“Doña Ana Torrellas falleció en Mayagüez, el día diez y seis de octubre de 1896, y fueron declarados únicos y universales here-deros de ella don Gerónimo Pascasio y don Emilio Patxot y Torrellas, y éstos con ese título inscribieron su derecho hereditario sobre la participación adjudicada en la partición de la herencia de don Emilio Patxot y Blanch en el condominio de la Hacienda Isabel.
“Cuando se practicó la partición de la herencia de don Emilio Patxot y Blanch, eran menores de edad los herederos don Geró-nimo Pascasio y don Emilio Patxot y Torrellas.
“Siendo mayores de edad estos herederos arrendaron a don José A. y don Francisco Menéndez el condominio que tenían en la Hacienda Isabel, que se les adjudicó en la partición de la herencia de don Emilio Patxot y Blanch, por escritura otorgada ante el notario don Mariano Riera con fecha 18 de enero de 1906, y dicho título fué inscrito en el registro de la propiedad.
“Y posteriormente por escritura otorgada ante el mismo notario, con fecha 24 de mayo de 1905, vendieron el condominio por la mitad que tenían en la Hacienda Isabel a doña Estela Bianchi.
“Muerto don Emilio Patxot, sin dejar más herederos que su hermano don Gerónimo Pascasio del mismo apellido, y muerto éste después dejando por únicos y universales herederos a sus hijas Ana y Clotilde Patxot y Torrellas, y su viuda doña Clotilde Torrellas, presentan esta demanda en reivindicación de la finca adjudicada a doña Ana Torrellas en la partición de la herencia de don Emilio Patxot y Blanch, para pago del crédito que tenía contra el causante de la misma, doña Josefa Tió Segarra.
“Dados estos hechos y teniendo en cuenta la doctrina sentada por nuestro Tribunal Supremo en los casos Vázquez v. Santalís, (D. [92] P. R. 26, 677), y Díaz v. Balseiro (D. P. R. R. 27, 141), esta corte llega a la conclusión de que las demandantes carecen de toda acción contra las demandadas, contra las que no tienen acción o derecho a reivindicar, la finca de que se trata, ni derecho o acción a pedir, la nulidad de la partición, porque ésta ha prescrito.”

En el caso de Vázquez v. Santalís, 26 D. P. R. 677, y en el de Díaz et al. v. Balseiro & Georgetti, 27 D. P. R. 141, se estuvo conforme o admitió, según sea el caso, que lo mismo que en el caso de Longpré v. Díaz, 237 U. S. 512, las varias adjudicaciones en pago de terrenos específicos fueron origi-nariamente nulas o anulables, pero que, a diferencia de dicho caso de Longpré v. Díaz, los actos de las partes han ra-tificado o confirmado las adjudicaciones de tal modo hechas. Que las adjudicaciones eran originariamente nulas o anula-bles surgió del hecho de que la propiedad en cuestión perte-necía a menores y por tanto que no podía existir ninguna ena-jenación ele dicha propiedad sin una ■ autorización judicial previa. Las apelantes tratan de distinguir aquí el presente caso del de Vázquez v. Santalís o del de Díaz et al. v. Balseiro & Georgetti, debido a varias cosas.

La principal cuestión de diferencia en la cual se ha insis-tido, es que en esta acción ninguna parte del terreno especí-fico que fué objeto de la primitiva adjudicación y de la pre-sente reivindicación, jamás estuvo en posesión de las de-mandantes y que nunca ejercitaron ellas el más leve acto de posesión o de dominio sobre dicha propiedad específica. En el caso de Vázquez v. Santalís y en el de Díaz et al. v. Balseiro & Georgetti, supra, ciertas partes de la propiedad es-pecífica, o habían pasado al control o la posesión de los me-nores herederos, o se habían unido ellos para arrendar dicha propiedad específica. El hecho de si surgió una ratificación o confirmación es la verdadera cuestión en el presente caso. Encontramos la prueba sobre la confirmación o ratificación más robusta que en el caso de Díaz Llenza confirmado re-[93] cientemente por la Corte de Circuito de Apelaciones, Primer Circuito, 285 Fed. 132.

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Torrellas v. Santos, 32 P.R. Dec. 90, 1923 PR Sup. LEXIS 504 (prsupreme 1923).

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