Rodríguez v. Porto Rico Railway, Light & Power Co.

32 P.R. Dec. 416
Supreme Court of Puerto Rico·Decided July 28, 1923·No. No. 2477·Published·Cited by 3 cases

Opinion

El Juez Asociado Se. Wole,

emitió la opinión de] tribunal.

El día 15 de octubre de 1918 el demandante, un em-pleado del municipio de San Juan, se bailaba Componiendo un tubo del acueducto y estaba ocupado en este trabajo en la carretera principal o calle de San Juan entre las pa-radas 15 y 16. En la misma carretera la compañía 'demaii-dada funciona un sistema de carros eléctricos.- El deman-' dante sufrió un accidente que él lo atribuyó' a la negligent cia de la demandada. Esta última negó su negligencia :y-alegó también la negligencia contributoria del demandante'.-La corte inferior en su opinión declaró probado que la de-mandada fué negligente, pero dictó sentencia a fa.vor de-dicha demandada, fundándose en la negligencia eontributo-ria. En el curso de su opinión la corte se expresó en estos5 términos:

“Celebrado el juicio y practicada la prueba, la corte estima que' se ha probado debidamente que la demandada ha sido negligente-;' que el demandante en el desempeño de su cargo el día antes citado,, y en el lugar relatado se hallaba trabajando en la composición de un tubo del acueducto como a dos pies de la vía del trolley; que durante el trabajo realizado por el demandante en las horas de la mañana de ese día, comprendiendo que estaba en peligro, puso un' [418] peón para que le avisara cuando se aproximaba un carro de la Com-pañía y que por la tarde no utilizó los servicios del peón y se li-mitaba a retirarse cuando sentía los carros; que éstos acostumbra-ban a avisarle tocando la campana y que no oyó al carro, sino que .sintió un fuerte golpe que le hizo perder el conocimiento.
■“La corte cree que la Compañía demandada fué negligente por '■estimar probado que el carro corría a gran velocidad; que el mo-torista no tocó la campana y que al declarar que no vio al deman-■dante prueba su poco cuidado en el cumplimiento de sus, deberes; pero también estima que ha existido la negligencia contribuyente por ¡parte del demandante, quien sabiendo que estaba trabajando en un sitio de peligro dejó de tomar las precauciones que tomara en las horas de la mañana y confió por la tarde en las precauciones que creía debía tomar el motorista, sin que aparezca fundamento alguno que aconsejare al demandante a renunciar a las precauciones que tomó en las horas de la mañana.”

El apelante ataca esta conclusión citada y alega o pre-bende alegar que no había ningún guardia o vigilante. Que había tal vigilante o guardia en la mañana del día en que ocurrió el accidente es indiscutible, aunque la corte puede haber estado algo equivocada en el resumen que hizo de la prueba. Hubo prueba tendente a acreditar que el otro hombre de referencia era a la vez un trabajador en la misma obra bajo las órdenes del demandante el cual cuando estaba ■cerca daba un aviso pero quien no estaba siempre próximo.

Convenimos con el apelante en que no existe ninguna aplicación de la doctrina de coempleado ni que ninguna res-ponsabilidad recaía debido a la falta del otro empleado en avisar al demandante, pero no podemos convenir en que ninguna de estas consideraciones relevaba al demandante de ejercitar el debido cuidado. Era el deber de dicho deman-dante observar los carros que se aproximaban y protegerse él’mismo. La opinión de la corte es enteramente susceptible de poder ser interpretada en el sentido de que el de-mandante no tomó precauciones para protegerse. El ape-lante- admite en su alegato que estaba trabajando en un hoyo [419] próximo al trolley, pero sostiene que confió en la costumbre ele la compañía ele notificarle.

Estamos conformes con el apelante, como declaró pro-bado la corte inferior, que la demandada fné culpable de negligencia al no tocar su campana así como al correr tan rápidamente, pero sostenemos que el demandante no tenía ningún derecho a confiar en la alegada costumbre o prác-tica de la compañía. Debió todavía ejercitar debido cuidado.

El apelante cita de la Obra de Thompson sobre Negli-gencia, página 203, lo siguiente:

“El debido cumplimiento de su empleo absorbe necesariamente su cuidado y atención. No pueden ellos estar fijos en su trabajo y al mismo tiempo mirar la calle arriba y abajo para ver los carros o vehículos que se aproximan. Su situación es pasiva. Ellos no es-tán conduciendo ningún instrumento de peligro. Resulta, pues, tanto por consideraciones morales como legales que si mientras están de tal modo ocupados completamente en su trabajo dejan de ver ya por inadvertencia o negligencia un carro que se aproxima a tiempo para poder quitarse del camino y no chocar con él, esto no eximirá a la compañía de trenes si el carro se lanza sobre ellos bajo tales circunstancias que el motorista o conductor, mediante el ejercicio ordinario de cuidado razonable, los han visto en su trabajo en su condición de peligro y podrían por el ejercicio de un cuidado seme-jante haberles avisado a tiempo, o parado su carro en tiempo para evitar arrollarlos. ’ ’

Por otra parte la apelada cita autoridades al efecto de demostrar que el deber de referencia por parte de la de-mandada no releva al demandante de todo deber o cuidado. La siguiente cita del tomo 25 de Ruling Case Law, pág. 1287, tiene relación con la cuestión.

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Rodríguez v. Porto Rico Railway, Light & Power Co., 32 P.R. Dec. 416 (prsupreme 1923).

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