Preston v. Luyando

31 P.R. Dec. 343, 1923 PR Sup. LEXIS 243
Supreme Court of Puerto Rico·Decided January 12, 1923·No. No. 2536·Published

Opinions

El Juez PeesideNte Se. del Tiobo,

emitió la opinión del tribunal.

Se trata de nn caso de desahucio. En la demanda se alega que la demandante es dueña de una finca rústica situada en el barrio de Eío Blanco, de Naguabo, compuesta de vein-tidós euerdas, con su título inscrito en el registro y que dentro de esa finca, ocupando una superficie “como de dos cuerdas próximamente, ’ ’ se encuentra el demandado, sin pagar canon o merced. Que el demandado fué requerido para desalojar la porción de terreno que ocupa y se negó a ello.

El demandado alegó que la demanda no aducía hechos su-ficientes para determinar una causa de acción, negó general v especialmente todos y cada uno de los hechos de la demanda y, como materia nueva, expuso:

“Que según la información y creencia del demandado, la de-mandante doña Florence E. Preston, que reside actualmente en Estados Unidos, es ajena y no tiene conocimiento de esta demanda, que ha sido establecida por el señor Carlos Maymí, que es un en-cargado de dicha señora y que, sin autorización ni consentimiento de ella, ha entablado en su nombre esta demanda.
“Y alega, además, que el demandado hace siete años que habita en una finca de la demandante, que no es la que se describe en la demanda, llamado y consentido por la demandante y el causante de ella don Gustavo Preston, para que el demandado viviera y traba-jara en ella. En este sentido el demandado, ha edificado allí su casa -vivienda y ha sembrado una cuerda de café, dos de malangos, media de batatas, un cuadro de yautías, media cuerda de yuca y cien árboles de gandules, todo lo cual tiene un valor de seiscientos dollars. Y estos cultivos los ha hecho y los hace el demandado sin que haya sido prohibido ni impedido por persona alguna.”

La demandante solicitó la eliminación de la “materia [345]*345nueva” y así lo ordenó la corte, tomando excepción el de-mandado.

Toda la prueba practicada consistió en una certificación expedida por el Registrador de la Propiedad de Humacao creditiva de que la finca de veintidós cuerdas que se describe en la demanda está inscrita a favor de la demandante y en las dos declaraciones que siguen:

“La demandante presentó como testigo a Carlos Maymí Salgado el cual después de prestar juramente, siendo examinado por el abo-gado de la demandante declaró como signe: que se llama Carlos Maymí Salgado, Administrador de la viuda del señor Preston y conoce la. finca Florida que está compuesta de tres parcelas distin-tas: bay la finca grande que son cuatrocientas setenta y ocho cuer-das, otra finca más denominada “Cercado” de treinta y dos cuerdas y otra más pequeña que se llama las veintidós cuerdas que es la que ocupa el demandado y está al lado del río Hicaco colindando por el este o sea el saliente con el río Hicaco, por el sur y oeste con un tal Hernández y terrenos que tiene la sucesión de los señores Borges, por el norte hoy los Roger; que esos terrenos de los Roger eran antes de la Condesa de Calves: que en las veintidós cuerdas reside el demandado y un yerno de él sin satisfacer cantidad alguna por ello, pues no paga nada y lo ha requerido para que salga de la finca hace tres meses y no la ha desocupado.
“Repreguntado por el abogado del demandado declaró que hace tres me'ses que requirió a Luyando para que desocupara la finca: que lleva seis u ocho meses como administrador y un año antes como Mayordomo y hace cerca de dos años que entre mayordomo y admi-nistrador está en la finca y cuamdo entró en ella como mayordomo ya Luyando vivía allí: que no le consta quién lo puso allí ni si él vivía allí o no pero le han informado algunas personas y el mismo Luyando que está allí hace siete años ignorando el motivo porque él vive allí: que tiene como cuarenta o cincuenta dólares en café y además algunas matas de guineo; que la casa en que él vive es de la finca, pues Luyando solamente tiene de la casa tres solares y un estante: que cuando el declarante llegó a la finca Luyando ocupaba una casita propiedad de la finca y empezó a desbaratar la casa para 'hacer otra nueva que es en la que él vive: que como Administrador de la finca para lo-único que no está autorizado es para vender, pero está autorizado para hacer cualquier cosa en representación de la [346]*346señora Preston: que no tiene aquí el poder, pero puede asegurar que lo tiene en su caja de caudales y no lo trajo porque creía que no era necesario y además su abogado no le aconsejó que lo trajera: que cuando fué a la finca el administrador anterior era el señor Lavergne y cuando llegó allí el señor Luyando empezó a desbaratar la casa para hacerla de nuevo y Lavergne estaba enfermo y llamó a Luyando y le dijo que no le autorizaba para hacer el cambio: que sabe que el administrador anterior quería lanzarlo de la finca y el declarante le recomendó que no lo hiciera: que la señora Preston no le hizo ninguna recomendación al declarcmte, pues después que el que habla lo recomendó bien estaba demás que ella lo recomen-dara : que el señor Lavergne lo quería lanzar y el declarante compa-deciéndole porque se trataba de un pobre viejo lo recomendó a la señora Preston y después quedó el declarante como administrador.
“Terminada la prueba de la demandante el demandado presentó al testigo Ramón Luyando, quien después de prestar juramento fué examinado por su abogado y declaró como sigue: que se llama Ramón Luyando, vive en Río Blanco arriba barrio de Naguabo en la finca de don Gustavo Preston, que es hoy de la señora doña Flo-rencia y hace unos siete años que vive allí: que antes vivía en una finca de su propiedad que tenía en Maizales y siempre ha servido a don Gustmo Preston hace como veintiún años y la finca esa era de don Pablo Maldonado: que fué a vivir a esa finca porque don Gustavo se la entregó diciéndole que se viniera para acá y vendiera el pedacito de terreno que tenia, porque el declarante era un hombre que le había hecho muchos beneficios y quería tenerlo a su lado para cualquier cosa que necesitara: que allí existía una casa vieja que estaba cayéndose y un día don Gustavo le preguntó si se acostum-braba y le contestó que no porque la casa se estaba cayendo y le dijo que lo estaba esperando para ver si le daba el permiso para poner otra casa porque tenía en su finca dos casas, vendió una y se trajo la otra comprando más maderas para fabricar porque él podía hacer una casa buena si le vendna un pedacito de terreno y don Gustavo le d/ijo ‘yo no se lo vendo pero se lo doy pa/ra que \siembre y cultive de todo para que cuando usted esté un poquito anciano que usted no pueda ganar un jornal tenga algo;’ que don Gustavo murió y la señora sabia que el declarante vivía allí, porque ella vino y lo mandó a buscar y le preguntó si era la persona d'e Ramón Luyando y al contestarle que sí le replicó que había estado mucho con su marido y que él le encargó que lo considerara y entonces llamó ál señor May mí y le dijo quie tuviera cuidado porque él era [347]*347un hombre que don Gustavo lo apreciaba mucho. Que esto fué en su presencia y le dijó que lo interpretara así, que se lo dijera en español para que supiera lo que ella le decía: que él contestó las palabras que ella le dijo: que las palabras fueron que lo conside-raba mucho y le diera trabajos que pudiera hacer, pues era un hombre avanzado y que atendiera al bien de él: que lo dejaron allí y que nadie tenía que intervenir con él:

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Preston v. Luyando, 31 P.R. Dec. 343, 1923 PR Sup. LEXIS 243 (prsupreme 1923).

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