Matienzo v. González

26 P.R. Dec. 457
Supreme Court of Puerto Rico·Decided June 27, 1918·No. No. 1682·Published·Cited by 5 cases

Opinion

El Juez Asociado Sr. Hutchison,

emitió la opinión del tribunal.

El día 2 de junio de 1900, don Julián Matienzo y Ahedo y doña Josefa Grónzález y Jiménez, el primero como esposo snpérstite y la segunda como madre y heredera de Juana Cebrián, fallecida, otorgaron una escritura pública contentiva de las siguientes cláusulas:

“Quinto. — Que por tales motivos acepta la compareciente, here-dera de doña Juana, como una verdad que atendido al estado de don Julián Matienzo, su situación actual, dehe asegurarse que no sólo han existido o habido gananciales durante el matrimonio, sino que ha habido pérdidas, debidas esas pérdidas no sólo a los cuantiosos gastos que en los últimos años se vieron precisados a verificar para atender a la salud de ambos esposos que dejó y ha traído como con-secuencia el fallecimiento de doña Juana Cebrián, sino también a los sucesos políticos y último huracán, cuyos acontecimientos han producido grandísima paralización comercial en todos sentidos.
“Sexto. — Que si bien aparecen algunas fincas adquiridas cons-tante matrimonio sucede que en esas compras se invirtieron cantidades que se hicieron efectivas disponiendo de bienes aportados por don Julián Matienzo y representa por ello, parte de su capital aportado, aunque bajo otra forma.
“Séptimo. — Que para mayor claridad de las cosas y mayor cono-cimiento de causa, de todo han formalizado un inventario jurado, incluyendo todo el haber de don Julián Matienzo en la actualidad compuesto de toda clase de bienes, así como también su caudal cuando contrajo matrimonio y aportado a éste resultando que el primero alcanzó a la cifra de $115,292 pesos provinciales, y el segundo a la cantidad de $122,835.17 de la misma moneda, y por tanto que existen pérdidas de alguna consideración y que no han quedado gananciales que dividir, como pertenecientes a la sociedad de gananciales deri-vadas del matrimonio.
“Octavo. — Que doña Juana Cebrián no aportó cosa alguna ni [459] cuando se verificó el matrimonio, ni después de contraído, correspon-diendo, por tanto, a don Julián Matienzo todo lo quedado y exis-tente, debiendo recibirlo y tenerlo como su aportación unos -bienes y otros en parte de pago de la misma aportación al matrimonio.
Noveno. — Que en el registro de la propiedad aparece inscrita la propiedad a favor de don Julián Matienzo sobre los bienes si-guientes, adquiridos antes del matrimonio; (se describen).
“Duodécimo. — Que bajo los antecedentes expuestos que ambas partes aceptan por conocerlos todos y ser rigurosamente exactos, los señores comparecientes de su libre y espontánea voluntad.
“OTORGAN:
“Primero. — Que habiéndose formalizado como queda dicho y pri-vadamente, por ser los comparecientes mayores de edad, un inven-tario de todos los bienes existentes al fallecimiento de doña Juana Cebrián y González, a quien se refieren los precedentes de esta escri-tura, resulta evidente que, deducido el caudal que don Julián Ma-tienzo aportó al matrimonio, no existen gananciales de ningún género y sí pérdidas de alguna consideración.
“Segundo. — Que no habiendo aportado al matrimonio cosa al-guna doña Juana Cebrián y no existiendo gananciales, resulta evi-dente que no hay nada que heredar por la madre de ella compare-ciente, declarada heredera abintestato.
“Tercero. — Que en su consecuencia doña Josefa González y Ji-ménez en su carácter de heredera universal de su hija doña Juana Cebrián ratifica la aprobación prestada al referido inventario privado que tiene como la expresión fiel de la realidad de las cosas, por las razones que tiene expuestas y por tanto, que son completamente inútiles por carecer de razón para ello toda liquidación, ya que no existe otra aportación que la de don Julián Matienzo y toda su adju-dicación, ni otra cosa que no sea el reconocimiento explícito de que cuanto ha quedado, corresponde exclusivamente al compareciente viudo don Julián Matienzo.
“Cuarto. — Que por la misma razón y derivación lógica de lo ex-puesto en las cláusulas anteriores, reconoce y declara doña Josefa González y Jiménez que todos los bienes quedados al fallecimiento de su hija, sean de la clase que fueren corresponden en pleno do-minio a don Julián Matienzo, el cual los recibe los unos por perte-necerle desde antes de contraer matrimonio y los otros por ser ad-quiridos constante matrimonió, pero con caudal exclusivamente suyo y esto sin tramitación alguna y sin que se reserve doña Josefa Gon-[460] zález y Jiménez derecho ni acción alguna que reconoce desde ahora no tener.
“Quinto. — En virtud del reconocimiento consignado, queda auto-rizado don Julián Matienzo para que adicione los asientos del regis-tro de la propiedad con los que sean necesarios o convenientes para expresar su dominio exclusivo sobre todos los bienes sean de la clase que fueren, ya adquiridos antes de contraer matrimonio ya adqui-rido después de contraído sin limitación ni reserva alguna.
“Sexto. — Por el mismo fundamento podrá también inscribir a su nombre y su exclusivo dominio cuando lo estime conveniente todos los bienes de la clase indicada y cuya inscripción no hubiere hecho con anterioridad.”

Se lia transcrito en los autos un documento privado. que se firmó con posterioridad a la muerte de Julián Matienzo, que reza como sigue:

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Matienzo v. González, 26 P.R. Dec. 457 (prsupreme 1918).

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