General Motors Acceptance Corp. v. Brañuela

61 P.R. Dec. 725
Supreme Court of Puerto Rico·Decided April 5, 1943·No. Núm. 8433·Published·Cited by 25 cases

Opinion

El Juez Asociado Señoh De Jesús

emitió la opinión del tri-j tranal.

La demandante apelante radicó una moción en la que so-licitó reconsideremos nuestra sentencia de 13 de julio .de! 1942 (60 D.P.R. 696). Considerando los fundamentos que sirvieron de base a dicha moción y los que expuso Smallwood] Brothers Inc. como amicus curiae, creimos conveniente re-considerar y en efecto reconsideramos la citada sentencia y dispusimos la celebración de una nueva vista.

Es innecesario exponer una vez más los hechos de este caso. Nos remitimos a la opinión anterior, supra.

La contención de la apelante es:

(1) Que como cesionaria de los derechos de la vendedora condicional de un automóvil que fué capturado mientras transportaba bebidas embriagantes sin pagar el impuesto prescrito por la ley, es un tercero inocente cuyo interés no puede ser perjudicado por la confiscación del vehículo pres-crita por el artículo 62 de la Ley de Bebidas; y

(2) Que el artículo 62 de la citada ley es inconstitucional por no conceder a las personas con interés en el vehículo la debida notificación y oportunidad de defenderse.

Para la mejor inteligencia de la discusión que vamos a emprender, parece conveniente tener a la vista el citado artículo 62 que literalmente dice así:

“Artículo 62. — El Tesorero queda por la presente autorizado para confiscar cualquier vehículo, bote, lancha, o cualquier embarcación marítima o aérea que se capture cargado o en el momento de cargar o de estar transportando, llevando, o trasladando espíritus destila-dos o bebidas alcohólicas fabricadas, importadas, destiladas o recti-ficadas ilegalmente y sobre los cuales no se hubieren pagado los im-puestos prescritos por esta Ley; y los mismos serán vendidos en pública subasta para beneficio de El Pueblo de Puerto Rico; Bis-[727] poniéndose, que el Tesorero, a su discreción, y si el servicio público así lo requiere, podrá designar no más de cinco (5) de dichos ve-hículos o botes de motor para uso de los funcionarios y agentes debidamente autorizados por el Negociado de Bebidas Alcohólicas y Narcóticos.”

En nuestra opinión anterior no . tuvimos necesidad de considerar si el transcrito precepto legal debe interpretarse en el sentido de proteger los derechos que terceros inocentes puedan tener en el vehículo confiscado. Dijimos entonces:

“El precepto transcrito es terminante en cuanto autorizp, al Tesorero a confiscar cualquier vehículo, bote, etc., que se capture transportando espíritus destilados o bebidas alcohólicas sobre los cuales no se hubieren pagado los impuestos prescritos por la ley. Estatutos como el que nos ocupa han recibido distintas .interpreta-ciones en lo que respecta a los derechos que sobre el vehículo tu-vieren terceras personas que no hubieren tenido conocimiento ni con-sentido expresa o implícitamente en el uso ilegal de la propiedad. (Pág. 700.)
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“En el presente caso la apelante no nos ha puesto en condiciones de resolver la cuestión planteada en su alegato, pues no tenemos base para asumir que sea ella un tercero inocente, y a ella — que ahora lo afirma — incumbía alégarlo y probarlo.” (Pág. 701.)

Resuelta así la primera cuestión en la opinión original, inmediatamente pasamos en aquella ocasión a considerar si el estatuto infringía la garantía constitucional sobre debido procedimiento de ley, es decir, si concedía o no al dueño o tercero interesado en el vehículo él derecho de ser notificado y la oportunidad de ser oído en su defensa: Resolvimos en-tonces que si bien el artículo 62 nada dice sobre notificación y oportunidad de ser oído, sin embargo el artículo 97 de la misma ley concede amplia y suficientemente esa oportunidad. (Pág. 701.) Este último artículo en lo pertinente dice así:

“Artículo 97. — Siempre que el Tesorero de Puerto Bieo esté fa-cultado por esta Ley para vender artículos o productos confiscados por él o por sus agentes, la .persona agraviada podrá apelar ante la correspondiente corte de distrito, y dicha corte tendrá jurisdicción, [728] después de ser oída la persona, para confirmar, revocar, o modificar la decisión del Tesorero. Dieta apelación deberá radicarse dentro de los diez (10') días siguientes a la fecha de la notificación a la persona interesada. ’ ’

Alega ahora por primera vez la apelante que es de apli-cación a sn caso la regla general al efecto de que en proce-dimientos civiles en que esté envuelta la comisión de un de-lito o conducta criminal alguna, la inocencia y la buena fe se presumen e invoca el artículo' 85. de la Ley de Bebidas, .que dispone:

“Artículo 85. — Toda persona que infrinja o deje de observar las disposiciones de esta Ley o del reglamento que por virtud de ella se promulgue; y toda persona que a sabiendas ayude, permita o de otro modo ayude a otra a infringir o dejar de observar cualquier disposición de esta ley o del reglamento respecto a sus disposiciones, será culpable de delito menos grave (misdemeanor), cuando no se indique específicamente otra pena.”

Cita además la apelante la obra American Jurisprudence, tomo 20, pág. 217, sección 221.

Concedemos que el cesionario de los derechos de un ven-dedor condicional de un automóvil que a sabiendas permita que dicho automóvil sea usado en la transportación de be-bidas alcohólicas en violación de la ley, incurre en responsa-bilidad criminal a tenor de lo dispuesto en el citado artículo 85. Siendo ello así, la apelante tiene a su favor la presun-ción de inocencia que invoca. Aceptando que la apelante tiene a su favor la presunción de tercero inocente, tiene de-recho a que se resuelva si la confiscación prescrita por el artículo 62 perjudica sus derechos sobre el vehículo.

Un estudio de las monografías contenidas en la obra American Law Reports, tomos 47, pág. 1055; 61, pág. 551; 73, pág. 1087; 82, pág. 607; y 124, pág. 288, donde se aco-pian y clasifican las decisiones de los tribunales, tanto fe-derales como estatales, interpretativas de los diversos esta-tutos sobre la materia, revela el desacuerdo en que se ha-llan las distintas jurisdicciones con respecto a los derechos [729] de terceros inocentes cuando el estatuto, como el nuestro, guarda silencio acerca de tales derechos.

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General Motors Acceptance Corp. v. Brañuela, 61 P.R. Dec. 725 (prsupreme 1943).

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