Cintrón v. Domínguez

60 P.R. Dec. 477
Supreme Court of Puerto Rico·Decided May 29, 1942·No. Núm. 8361·Published·Cited by 2 cases

Opinion

El Juez Asociado Señor Todd, Jr.,

emitió la opinión del tribunal.

Ante la Corte Municipal de Mayagüez, José Cintrón, Jr., presentó demanda en cobro de dinero contra José A. Domín-guez y su esposa Micaela del Moral de Domínguez, basada en los siguientes hechos:

Que el día 8 de febrero de 1935 el demandado Domínguez suscribió por su propio derecho y como apoderado de su es-posa un pagaré a la orden de Francisco del Moral, a vencer el 7 de agosto de 1935, por la suma de quinientos dólares, sin intereses, y el cual fué entregado al acreedor, quien lo en-dosó y entregó al demandante y que no habiendo los deman-dados pagado dicha suma ni en todo ni en parte, solicitó sen-tencia condenando a los demandados a pagar al demandante los referidos quinientos dólares más intereses legales desde la interposición de la demanda, y las costas.

[479]*479En su contestación los demandados aceptaron el otorga-miento y entrega del pagaré pero alegaron como defensa qne el pagaré había sido dado a Francisco del Moral “como nn acto de donación condicional” para remunerarle de ciertos actos y pagos qne se obligó a ejecutar en relación con ciertos pleitos, y cuyos actos no ha ejecutado ni en todo ni en parte; que dichos actos se calculó que podrían ser realizados dentro de los seis meses después de otorgado el pagaré y habrían de constituir la condición o consideración que habría de hacer válida la donación del pagaré, pero que del Moral no ha cum-plido con dicha condición.

La corte municipal declaró con lugar la demanda y con-denó a los demandados a pagar al demandante $500 más los intereses legales desde la interposición de la demanda y cos-tas. Apelado el caso a la Corte de Distrito de Mayagüez ésta a su vez dictó sentencia al mismo efecto y contra ella inter-pusieron los demandados este recurso en el que alegan que la corte inferior cometió error al declarar sin lugar la ex-cepción previa de falta de jurisdicción presentada por los demandados tanto ante la corte municipal como en la de dis-trito, y al resolver que el demandante es un tenedor de buena fe del pagaré a pesar de haber adquirido el mismo después de su vencimiento y que, por lo tanto, la defensa de falta de causa levantada por los demandados no podía prevalecer contra él.

El primer señalamiento carece de méritos. En el caso de Coballes v. Corte, 43 D.P.R. 595, resolvimos que “la acumulación de intereses pendiente lite no despoja a la corte (municipal) de la jurisdicción adquirida” y en el caso de Chalemán v. Corte, 48 D.P.R. 446 que “la suma principal re-clamada es la que debe tenerse en cuenta para determinar la jurisdicción de la corte municipal, no debiendo considerarse las costas como formando parte de esa suma para fijar la cuantía y determinar la jurisdicción”.

[480]*480Al reclamarse en este caso $500 más los intereses desde la interposición de la demanda y las costas, es obvio que los intereses son aquellos devengados pendente lite y, no for-mando parte las costas de la suma principal reclamada, la Corte Municipal de Mayagüez tenía jurisdicción para cono-cer de la acción.

Sí se cometió, a nuestro juicio, el segundo error.

De acuerdo con los hechos que la corte inferior consideró probados, el pagaré se otorgó el 8 de febrero de 1935 para vencer el 7 de agosto de 1935, y no fué pagado a su venci-miento, sino que el 30■ de diciembre de 1935, Francisco del Moral se lo endosó a su yerno el aquí demandante José Cin-tron, Jr. En la opinión emitida por el juez sentenciador de-claró probado, además, lo siguiente:

“Aunque el demandado con su prueba demostró a la corte que ei pagaré que suscribió a favor de Francisco del Moral lo fué para que éste cancelara ciei'tos gravámenes de bienes que fueron adjudicados a doña Micaela del Moral de Dominguez en la testamentaría de la Sucesión de doña Carmen Nadal y Freyre y que dichos gravámenes no habían sido canceladlos, al extremo de ser embargados bienes de la demandada, doña Micaela del Moral de Domínguez, por virtud de dichos gravámenes, es lo cierto que en el pagaré otorgado y suscrito por el demandado, don José A. Domínguez, por sí y como apoderado de su esposa, la otra demandada, se hace constar que dichos $500 del referido pagaré, sin intereses, consisten de valor recibido en prés-tamo por los demandados y, además, dicho pagaré fué endosado por valor recibido por Francisco del Moral a José Cintrón, Jr., el ahora demandante, quien no fué parte en la primera transacción ni se probó que tuviera conocimiento de que dicho pagaré por valor recibido constituyera una donación condicional o remuneratoria, por lo cual procede desestimar esta defensa legal de los demandados y se des-estima.” (Bastardillas nuestras.)

A pesar de haber considerado probada la defensa estable-cida por los demandados, la corte inferior resolvió que no eran aplicables los artículos 17, 53 y 59 de la Ley de Instru-mentos Negociables por entender que el demandante es “un tenedor de buena fe de la obligación que trata de cobrar pues [481]*481la aceptó de Francisco del Moral por cansa onerosa y que no tenía conocimiento de ningún defecto en el documento que le fué transferido o en el derecho de la persona que se lo ne-goció.”

Desde antes de aprobarse la Ley de Instrumentos Nego-ciables en el año 1930, teníamos en nuestro Código de En-juiciamiento Civil el artículo 52 que dispone lo siguiente:

‘‘Artículo 52. — -En el caso ele la cesión de una cosa litigiosa, la acción ejercitada por el cesionario es sin perjuicio de cualquiera re-clamación en contrario, o de otro derecho existente al tiempo de no-tificarse la cesión, o antes; pero asió no es aplicable a la cesión de un documento negociable, traspasado dé buena fe, y por valor recibido, antes de su vencimiento.” (Bastardillas nuestras.)

En el caso de Martinez, Cesionario de Fajardo v. García, 18 D.P.R. 733, 738, al interpretarse dicho artículo, se dijo lo siguiente:

‘‘Además, estamos conformes con el apelado en que el artículo 52 del Código de Enjuiciamiento Civil es aplicable a las partes en el presente caso; pero puesto que el pagaré fué cedido después de su vencimiento, cualquier defensa que se alegaba en contra de Fajardo sería igualmente aplicable a Martínez. Sin embargo, como creemos que no se presentó una buena defensa que hubiera podido alegarse contra Fajardo, entendemos que su cesionario tenía un derecho prima facie para recuperar la suma.” (Bastardillas nuestras.)

En el caso de autos ya hemos visto que la corte inferior consideró probada la defensa que tenían los demandados en contra del acreedor original del Moral sobre la verdadera consideración del pagaré. Habiendo sido éste otorgado en el año 1935 ya regía la Ley de Instrumentos Negociables aprobada en el año 1930, que no es otra cosa, según se dijo en el caso de Moody v. Morris-Roberts Co. 226 P. 278, 280 que: “con unas pocas excepciones meramente una codifica-ción de leyes viejas que estaban en vigor y efecto a virtud de pronunciamientos judiciales o disposiciones legislativas generalmente uniformes (citas).”

[482]*482Los artículos 17, 53 y 59 de dicha ley, incorporados al Código de Comercio de 1932 como los artículos 369, 405 y 411, que la corte inferior consideró no eran aplicables a los hechos de este caso, disponen:

“Artículo 369.

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Cintrón v. Domínguez, 60 P.R. Dec. 477 (prsupreme 1942).

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