Allen v. International Express Co.

28 P.R. Dec. 485, 1920 PR Sup. LEXIS 117
Supreme Court of Puerto Rico·Decided May 21, 1920·No. No. 2077·Published·Cited by 1 cases

Opinion

El Juez Asociado Sr. Hutchison,

emitió la opinión del tribunal.

Alegaba la demanda presentada en este caso:

“Primero, que la demandante Grace D. Alien es vecina de Are-cibo, P. R., y profesora de instrucción pública, y la demandada, The International Express Company of Porto Rico, es una asocia-ción de servicio público residente en Puerto Rico, con oficinas en Ponce y San Juan y que hace negocios en la isla bajo el nombre de International Express Company of Porto Rico; segundo, que la de-mandada mencionada allá por el mes de julio del corriente año y actualmente hacía y hace negocios en Puerto Rico para la conduc-ción de mercancías y pasajeros, mediante paga y en su ruta diaria entre San Juan y Ponee, por la carretera número uno conocida por el nombre de carretera central y usa en dicho negocio y para el trans-porte dichos vehículos de motor entre los que se encuentra el truck No. H. P. 82, propiedad de la compañía demandada; tercero, que el 24 de julio del corriente año la demandante celebró con la compañía [486] demandada un contrato de transporte por el cual dicha demandada se obligaba a'transportar a la demandante de Aibonito a Ponce, en uno de sus vehículos de motor en consideración a la suma de un dollar que la demandante pagó a la compañía demandada, según billete de pasaje No. 7405, y en virtud de dicho contrato la deman-dante subió al truck No. H. P. 82, propiedad de la compañía deman-dada que en dicho día hacía el servicio entre Aibonito y Ponce guiado por el conductor Francisco Colón, placa No. 9379 empleado allí y entonces para conducir dicho automóvil por la demandada; cuarto, que después de la salida de Aibonito del vehículo pesado de motor No. H. P. 82, donde viajaba la demandante el conductor de dicho vehículo por dos o tres ocasiones tuvo que detenerse tratando de arreglar los frenos de dicho vehículo que no funcionaban regular-mente y no estaban conservados en buenas condiciones por la com-pañía demandada; quinto, que el empleado de la compañía Francisco Colón, que en ese día conducía el truck de carga y pasajeros No. H. P. 82 sabiendo que los frenos de dicho truck no funcionaban bien, pues había tratado de repararlos por distintas ocasiones en la carre-tera durante el viaje, negligente y temerariamente, con desprecio de los intereses y vida de los pasajeros encomendados a su cuidado, lanzó dicho automóvil o vehículo pesado de motor H. P. 82 por la conocida y peligrosa cuesta conocida con el nombre de “Asomante,” entre Aibonito y Coamo, y que por Jo pendiente y sinnúmero de curvas y precipicios a sus lados hace peligroso sus descensos; sexto, que lanzado el truck dicho en la forma alegada por la cuesta del Asomante, de la carretera central, debido al mal funcionamiento de los frenos y a la imprudencia temeraria del empleado de la deman-dada Francisco Colón que guiaba dicho automóvil y permitió que en esas condiciones bajara o descendiera por la cuesta dicha, dicho truck H. P. 82 adquirió una velocidad peligrosa y desusada no pu-diendo el conductor dicho detener la marcha del automóvil, a pe-sar de los esfuerzos hechos debido al mal funcionamiento de los frenos, por lo que el conductor dicho, para poder detener el ve-hículo H. P. 82 lo lanzó sobre la cuneta del lado izquierdo de Ja carretera y contra el talud de la misma hacia el kilómetro' 87 de la carretera No. uno, que en dicho sitio es alta y contiene algunos árboles; séptimo, que la demandante, que ocupaba el extremo iz-quierdo de un asiento de dicho carro y tenía a su derecha otros pa-sajeros, fué forzada contra el talud de la carretera al caer dicho carro en la cuneta, recibiendo la demandante como consecuencia de - dicho choque del carro EL P. 82 ya dicho y el talud de la carretera, [487] allí, entonces, una herida contusa, en el codo de su brazo izquierdo, grave con pérdida de los tejidos blandos y tendones de la articula-ción radio cubito humeral. Y asimismo sufrió como consecuencia de esta herida grandes sufrimientos mentales y físicos, ha tenido que ser asilada en el hospital San Lucas de Ponce donde está aún bajo tratamiento y ha tenido que sufrir una operación quirúrgica en dicho establecimiento, quedando mutilada de dicho brazo. Que asimismo la demandante no ha podido hacerse cargo de su escuela de inglés en el distrito de Arecibo, para la que estaba nombrada con un sueldo mensúal de noventa dólares y no podrá atender a su tra-bajo por más de cinco o seis meses, manteniéndose la mayor parte de este tiempo en cama bajo tratamiento médico; octavo, que como consecuencia de la herida sufrida por la negligencia de la compañía demandada y de la temeridad manifiesta de su empleado, según se alega en esta demanda y con motivo de los hechos alegados en el apartado séptimo de la misma, la demandante ha sufrido daños y perjuicios materiales y graves ascendentes a tres mil dólares.”

La demandada interpone recurso de apelación contra la sentencia que la condena a satisfacer a la demandante la suma de mil dólares, sentencia que se funda en las siguientes conclusiones:

“La corte, como resultado de las admisiones hechas en la contes-tación y de la evidencia presentada, declara probados satisfactoria-mente los hechos primero, segundo, tercero, cuarto, quinto y sexto de la demanda. Con respecto a lo alegado en los hechos séptimo y octavo de la demanda la corte declara haberse probado satisfactoria-mente lo siguiente: que la demandante que ocupaba el extremo iz-quierdo de un asiento del carro en que viajaba y tenía a su derecha otros pasajeros, fué forzada contía el talud de la carretera al caer dicho carro en la cuneta, recibiendo la demandante como consecuen-cia del referido choque del carro con el talud de la carretera, una herida contusa en el codo de su brazo izquierdo de carácter grave con pérdida de los tejidos blandos, y tendones de la articulación radio eúbito humeral; teniendo que sufrir una operación quirúrgica en el hospital “San Lucas,” de Ponce, en el que estuvo asilado al-rededor de cuarenta días. Que según el dictamen pericial del doctor Riera López todavía el brazo izquierdo de la demandante no tiene sus movimientos completos. También se ha probado que la demandante, como consecuencia de la herida mencionada experimentó grandes sufrimientos mentales y físicos. También se ha probado.sa-[488] tisfaetoriamente que la demandante es profesora y era entonces . de high, school en Arecibo, P. R., con un sueldo de noventa dólares men-suales; que con motivo del accidente le descontaron de su sueldo cincuenta o sesenta dólares;- que ha gastado más de 400 dólares con motivo del accidente en gastos de hospital, en gastos de la operación quirúrgica y en honorarios pagados por la misma al médico.”

Insiste la apelante en que:

“Primero: Erró la corte al declarar sin lugar la moción de re-consideración presentada por la demandada y apelante, de 4 de ju-nio de 1919.
“Segundo: Erró la corte al estimar como 'resultado de la evi- . dencia aportada al juicio que el accidente ocurrido se debiera a la culpa o negligencia de la demandada.
“Tercero: Erró la corte al conceder, sin especificación ni com-probación suficiente, la cantidad de mil dólares como indemnización por los daños sufridos por la demandante.”

En el primer señalamiento de error y para sostener la alegada falta de causa de acción, somete la apelante las dos proposiciones que siguen:

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Allen v. International Express Co., 28 P.R. Dec. 485, 1920 PR Sup. LEXIS 117 (prsupreme 1920).

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